"Si fuésemos capaces de querer más esta profesión, posiblemente sería más fácil que nuestra imagen cambiase" - Alberto Martí Navarro.
"Si fuésemos capaces de querer más esta profesión, posiblemente sería más fácil que nuestra imagen cambiase" - Alberto Martí Navarro.
Hoy, 11 de marzo, hemos entrevistado a Alberto Martí Navarro, profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera del campus de Castellón para saber más sobre su gran labor docente y sobre todos los proyectos que lleva a cabo en el mundo de la educación musical.
P: ¿Crees que la Covid-19 ha supuesto un reto para avanzar hacia un modelo mixto en las aulas? ¿Qué cambios has visto y cómo te ha afectado la Covid-19 a la hora de dar clase?
R: Es cierto que la Covid-19 ha marcado un poco la tendencia hacia un modelo mixto, tanto si querías como si no querías. Evidentemente el hecho de estar en casa en el confinamiento, pues te hacía pensar un poco en la manera de poder adaptar la forma de dar tus clases, porque evidentemente no podíamos estar parados. A partir de ahí, lo que es el formato digital, yo creo que ha sido la respuesta o la opción y, evidentemente, te las tienes que ingeniar para pensar nuevas formas, nuevas metodologías o nuevos recursos, porque realmente lo mismo que hacías en clase no funcionaba en el formato digital. De hecho, el primer problema que encuentras es salvar la barrera de la conexión y después el conseguir que la persona que esté al otro lado en interacción contigo casi en tiempo real, porque lo primero que puede pasar es que al no entender bien la pantalla nos desconectamos. Pero ha sido un reto el hecho de adaptarme a la que es la movilidad digital, conocer todas las plataformas y todos los trucos que esto tiene y después, sobre todo, adaptar nuestra nuestros materiales, nuestras formas de dar clase.
P: ¿Cómo te sentiste al recibir el premio Ángel Herrera a la mejor labor docente?
R: No te lo dan siempre y lo primero es sentirme muy orgulloso. Pero además es por la labor docente, también debido a las entrevistas de los alumnos, que es el mayor premio que realmente me podrían dar, porque sabes que lo que tú das la gente lo valora. Entonces es como la satisfacción al trabajo bien hecho, por lo menos esa palmadita en la espalda que a veces, que aunque no hace falta, siempre va bien que te la den y, realmente, saber que por lo menos t tu labor del trabajo, pues está llegando, qué es lo que me interesa a mí en el fondo del premio. Me siento muy orgulloso, es una gratificación muy grande, pero que también la gratificación es que venga de los alumnos. A mí entonces incluso me hace sentir más contento y la verdad que lo disfrute aunque fue un poco extraño porque todo ha sido online y todo ha sido por las circunstancias pero, que te den un premio, incluso estando en formato online, pues yo que sé que es aún mejor, porque aún así he podido salvar y no se ha distorsionado tanto lo que yo pretendía transmitir.
P: ¿Qué significa innovar para ti? ¿Qué metodologías innovadoras utilizas o mas te gustan y motivan a los alumnos?
R: Para mí innovar significa aportar algo nuevo y esto no pasa solo por utilizar las TIC o utilizar nuevos método, sino que es darle un enfoque diferente a algo que realmente está preestablecido o cambiar un poco la perspectiva de algo para que sea más fresco, para que tenga más motivación, para que al final enganche más y sea más significativo para el alumno. Entonces, a partir de ahí, es un reto decir cuales son las metodologías que a mí más porque esto va cambiando día a día pero, por centrarme en algo diría que me siento muy constructivista. Tengo siempre muy presente lo que tengo delante y a las personas que tengo delante, es decir, como aprenden, que son capaces de aprender... Por decir una metodología que me gusta, la metodología activa, cualquier tipo, o cualquier estrategia o cualquier técnica centrada en eso, desde audición activa, por ejemplo, dentro de lo que es la música. hasta cooperativo, trabajos por proyectos. Todo esto me gusta muchísimo. Soy muy fan de las ideas de John Dewey, por ejemplo, creo que es una persona que ha marcado mucho las metodologías del siglo XX y parte del XXI y me siento muy identificado con eso. También intento en las clases, aunque muchas veces no es fácil, crear un ambiente de intervención bidireccional y, a partir de ahí, fomentar procesos de construcción de conocimientos y que lo que os enseño sea significativo y que os pueda servir para algo.
P: ¿Vale la pena ser docente? ¿Por qué elegiste ser docente?
R: ¿Por qué elegí ser docente? Pues yo creo que de una manera u otra lo llevo en la sangre desde que soy pequeño. Yo empecé realmente mi primera experiencia dando clases de música, fue a los 15 años o 14 años, dando clases a niños de de 5 o 6 años en extraescolares y eso ya fue un reto pero me hacia sentir muy bien, o sea, conseguir que la gente aprenda, ver procesos de aprendizaje, ver cómo evolucionan, cómo maduran y como entienden las cosas, eso es algo que por lo que sea engancha.
Y en cuanto a si vale la pena ser docente, pues claro! Es que es algo que siempre y cuando tú lo sientas y sea desde un punto vocacional. Si no es vocacional, pues no vale la pena, evidentemente. Pero para mi claro que vale la pena, aún así no todo son días buenos ni todo son días malos. Hay días que llegaréis a casa diciendo socorro donde me he metido y porque no he hecho esta otra profesión, pero hay otros días que sí. Y hay días en los que vuelves a casa y dices, vale la pena, estoy exhausto, pero lo que lo que ha pasado hoy en clase ha sido muy gratificante. La docencia para mí es algo muy bonito, pero también digo que es muy vocacional y no es un camino todo llano y bonito de baldosas amarillas, sino que muchas veces encuentras unos agujeros, te caes dentro, tropiezas con una piedra pero es un camino bonito aunque tiene sus cosas.
P: ¿Cuáles son tus referentes dentro del mundo de la educación?
R: Tengo un familiar que es un artista, tengo también a mi hermana que es docente, a mi pareja que también lo es. Siento admiración por ellos porque también veo cómo trabajan y cómo la hacen. No es porque me pille de cerca, pero es la verdad. Pero como referentes así admiro mucho también los autores de las metodologías, por ejemplo, de la educación musical, cómo eran capaces de pensar tanto. Me lo llevo un poco, si me lo permitís, al terreno de la música, porque admiro ese tipo de formas de pensar. No es a lo mejor lo que dicen en sí, sino cómo lo dicen y como lo plantean. Y después reflexionando un poquito más en serio, las personas que admiro son aquellas personas que realmente son capaces de conmoverme a la hora de enseñar y a la hora de hacer cosas que realmente son importantes. Soy muy crítico con aquellas cosas que no me aportan nada, aunque a lo mejor no no lo exteriorice porque tampoco es necesario, pero un poco para mí, como autorreflexión, sí que pegó mucha caña a nivel interno. Creo que un buen docente tiene que tener muy claro que es muy bueno, hacer lo suyo y ponerlo en práctica, pero también tiene que tener muy, muy claro aquello que no vale para nada. Pero sí que es cierto que admiro esa gente que son creativos, que piensan, que trabajan, que se implican, siempre hay muchos, por suerte.
P: ¿Por qué decidiste especializarte en educación musical?
R: Es como que te despiertas un día y ves que todo tu mundo está rodeado de músicos. En mí familia todos son músicos, pues evidentemente, eso despertó mi curiosidad por la música y es por eso por lo que estoy dando clases. Pero lo hacía un poco por mi intuición, la de un chaval de 15 o 18 años. Creo que mis primeras clases de flauta fueron allá en el año 1997 o por ahí. Las daba de forma intuitiva, pero luego llega un momento que dices, yo quiero aprender o quiero saber lo que estoy haciendo o en qué se sustenta. Era una cosa que tenía muy fácil, me encontraba muy cómodo, lo podía hacer y me motivaba, porque realmente siendo música y cómo enseñar música, como que tenía la conexión que a mi más me gustaba.
P: A partir de tu experiencia, ¿qué consejos nos darías como futuras docentes?
R: Lo primero es que ameis nuestra profesión. Ese es el primer consejo y, a partir de ahí, todo lo que pueda pasar será bueno. Que entendáis bien dónde estáis, lo que vais a hacer, lo importante que es vuestro trabajo y, a partir de ahí, que no os acomodéis. Que intentéis mejorar cada día, pero con cabeza. Que tengáis ganas de superaros día a día, pero sin agobiaros. Que intentéis entender a la gente que tenéis delante, eso es muy importante, porque a lo mejor uno de mis errores, por ejemplo, por falta de experiencia, ha sido no entenderlo bien. Y a veces la vida te da lecciones cuando el niño mismo en cuestión te dice, es que yo no soy capaz de controlar lo que me pasa. Entonces dices. ¿Qué pasa aquí? Bastante tiene con lo que tiene, no y que es buscar ese punto, es saber lo que tienes delante y entender lo y, a partir de ahí, no hay niño más bueno niño más malo, todos son diferentes. Es así.
P:¿A qué crees que se debe la infravaloración de la docencia en nuestro país?
R: Sinceramente, por una falta de de amor a la profesión. Por nosotros, es culpa nuestra que esto nos pase, sinceramente, el hecho de no preocuparnos por aprender. Aquí se pinta y colorea, lo que pasa es que que yo no me olvido de que detrás de ese pinta y colorea hay un paradigma, hay una metodología... Y en un momento dado tenemos que plantarnos y decir que esto es un trabajo tan digno como cualquier otro.
El principal problema es menospreciar nosotros mismos nuestro propio trabajo. Si fuésemos capaces de querer más esta profesión, posiblemente sería más fácil que nuestra imagen cambiase y además, si fundamentamos con conocimiento profundo de nuestra profesión cada acción, mucho mejor. Si tú sabes los recursos que tienes, es mucho más probable que seas más capaz de ponerlos en práctica y eso te da más seguridad, que es un punto a favor ya que te da una imagen de seriedad y de profesionalidad, qué es lo que realmente nos hace falta a los maestros.
Es importante que sepan qué va detrás de cada paso que dan, que sepan por qué hacen eso así. Cuando viene un padre le puedo explicar que pintando y coloreando yo estoy marcando las bases de la psicomotricidad, de la elección del color, estoy trabajando el gusto por lo estético, estoy permitiendo que entienda mejor la sociedad. O que aprenda a coger un lápiz, que le va a servir para poder escribir poemas o una tesis doctoral en un futuro. O lo que le venga en gana. Le estoy enseñando a hablar, que es la base de su comunicación. Hablo de infantil, porque sé que es lo que os pilla más de cerca, pero tal vez ese menosprecio de lo que hacéis vosotras ahí es porque parece ser que si no aprendes, con todos mis respetos, las matemáticas de ecuaciones, no eres nadie. Y se menosprecia el trabajo que se hace en infantil con un niño de 3 años al que le estás enseñando a levantar el brazo, a sentarse en una silla o a pronunciar una vocal, cuando esto es lo que le va a permitir que en un futuro haga ecuaciones y reinvente la teoría de la relatividad, por poner un ejemplo.
Porque realmente, si no hay lenguaje, si no hay escritura, si no hay conocimiento, si no hay habilidades sociales, si no hay psicomotricidad y si no hay todo lo que pueda pasar en infantil, eso no lo va a conseguir. Entonces, tenemos que querernos mucho y darle importancia a nuestra profesión y a lo que hacemos. Yo creo que tenemos que ser un poco más cañeros con nuestra profesión. Yo lo intento, aún así, la sociedad no te lo pone fácil, es una batalla constante.
P: ¿Para ti que importancia tiene la participación de la familia en la escuela?
R: Para mi la educación es una mesa a la que quieres poner diferentes patas: la metodología, el profesorado, el centro educativo, los mismos niños... Pues una de esas patas es la familia. Las familias tienen que estar enteradas y implicadas en todo el proceso educativo de sus hijos. Pensad que ellos dejan su bien más preciado, 5 horas, 5 días a la semana, desde los 3 años con vosotras. Vosotras pasáis a formar parte de de la vida de esos niños, pues que menos que la familia esté tranquila, que sepa lo que hacéis, por qué lo hacéis... Y que cuando vengan a hablar con vosotras estén tranquilas y que confíen. La confianza de una familia con una maestra es vital. Yo veo que las familias son un eje primordial porque dejan a su bien más preciado con vosotras. Lo menos que yo puedo hacer ante eso, es hacer bien mi trabajo y preocuparme para que ese niño pueda aprender al máximo dentro de su ritmo y capacidades, obviamente.
P: Se dice que la docencia es de las pocas profesiones que requieren una formación constante, ¿qué opinas?
R: Hay que renovarse, eso esta clarísimo, porque cuántos más recursos tienes, mejor. Si tuviese siempre los mismos niños, si fueran todos iguales... Pero cada día, cada año me puedo encontrar en clase con algo diferente y siempre tengo que estar un poco en la línea del pensamiento cambiante. Aunque sea la misma clase los niños siempre están cambiando. Entonces, cuanto más aprendas, mejor. Primera, porque el saber, no ocupa lugar. Tiro del tópico. Pero, la segunda razón, es que tú nunca sabes suficientemente de todo. Entonces cogiendo con la otra parte de la pregunta, el profesorado se aposenta, pensando que ya lo sabe todo o porque realmente no tiene ganas, porque muchas veces también estan quemados. Tendrían que hacer un trabajo de reflexión al respecto, con eso no sé si estoy siendo un poco radical, pero es así.
También por suerte, tengo que decir que que los colegios ponen al servicio del profesorado gran cantidad de cursos de formación. Que después hagan mejor o peor uso de ellos, eso ya es responsabilidad de cada uno, pero lo mínimo debería intentar reciclarse. Creo que en muy pocas áreas de conocimiento se puede saber todo. Entonces, si no lo quieres hacer por ti mismo, hazlo por los niños que tienes, porque se merecen tener siempre lo mejor. No tiene sentido que yo les esté explicando como se hacía hace 20 años, cuando tengo niños que hace 20 años ni habían nacido. Tienes que explicarle en el contexto, y si estás cansado o te sientes mayor o lo que sea, pues no sé, planteate, si realmente esta es tu profesión. La mejor manera para no aburrirse, para no autodefinirse, es renovarse.
P: ¿Qué crees que deberíamos hacer como futuras docentes para tener un uso saludable de la voz en las aulas?
R: La mejor cosa que hay para el cultivo de la voz, para tenerla bien, es dormir y descansar. Y después pensar que la voz es vuestro instrumento de trabajo. O sea, como el que utiliza las manos para trabajar, como el que utiliza el coche para trabajar como el que utiliza... Los maestros, debemos cuidar nuestra voz. Porque, si tienes un coche vas cada año al taller y le tienes que pasar la ITV, le cambias el aceite, no sé cuántas más... Yo, en nuestro caso, iría al logopeda de vez en cuando o me apuntaría a unas clases de técnica vocal para poder cuidar la voz. Hay que conocer cómo funciona la voz, la respiración, la colocación, incluso hacer un poco de canto, porque es la base. Digamos que de la misma manera que tú vas y te haces unos análisis y un chequeo al médico una vez al año, para ver cómo estás, pues al logopeda también tendrías que ir una vez al año, como maestras, para ver cómo estáis. Más que nada, por salud. A partir de ahí, pues yo creo que no hace falta gritar y podemos eliminar ciertas actitudes que son contaminantes a nivel de auditivo. Y gritar, si no es estrictamente necesario, olvidados. Por otra parte, todo lo que sea a nivel alimentario, podéis evitar cosas muy ácidas porque si hace reflujos os van a inflamar la garganta. Las infusiones son buenas, la combinación de limón, miel y jengibre es muy interesante. Bebed mucha agua, todo esto también es importante, parece que está un poquito olvidado, pero hidratarse es muy importante.
Y sobre todo, cuidar la voz como lo que es, nuestra herramienta de trabajo, por ejemplo, si tú eres estudiante, preparas tus apuntes. Todas tus herramientas de trabajo tienen que estar perfecto para hacer un buen trabajo porque si no, después pasa lo que pasa. Y si estás malo, y no puedes hablar, aunque estés bien físicamente, no hagamos animaladas, no forcemos la voz. Cuando no se puede hablar, no se puede.
P: Hemos visto que participaste en el curso de inteligencias múltiples, ¿Crees que la inteligencia musical se trabaja lo suficiente? ¿Cómo de importante es realmente?
R: Vale que un profe de música te diga que la inteligencia musical es lo más importante, pues como que no tiene mucho sentido. Es tan importante como cualquier otra inteligencia, teniendo en cuenta que yo si que creo en esa teoría de las inteligencias múltiple. ¿Si se trabaja o se trabaja?, pues yo creo que se trabaja, pero mucha gente no sabe ni que lo hace. Esto va un poco en la línea de lo decíamos antes, falta de conocimiento. Instintivamente la utilizamos, pero no sabemos que esto potencia una inteligencia múltiple y eso es un problema porque no nos da respaldo. ¿Cuál es la diferencia entre el maestro y otra persona que pueda hacer un juego musical así sin más? Pues que yo si sé por qué lo hago. El problema es que hay muchos maestros que no saben por qué lo hacen, entonces ahí es donde tenemos el problema. La inteligencia musical está muy presente y se relaciona con la matemática, la lingüística... Entonces es importante que se trabaje pero sabiendo que lo hacemos. Yo sé que muchos profes de música harán actividades buenísimas, pero que ni se plantean si hacen inteligencias múltiples o no. Les da igual, lo único que quieren es que lo que hacen funcione fuera.
P: ¿Qué metodologías tienes como referencia en el conservatorio?
R: Aunque cada autor ha desarrollado plenamente todos los ámbitos, yo hago un poco una adaptación. El ritmo, lo trabajo con la metodología Dalcroze, porque es el ritmo viviente. Hago sentir a los niños el ritmo desde el primer momento, desde que tienen un año hasta lo 6 años, que es lo que doy en el conservatorio. Lo que es la metodología auditiva me centro mucho en Willems, porque me centro mucho en el trabajo del desarrollo psicológico de las capacidades musicales, y ahí se conectan a nivel rítmico también con el Dalcroze. Esta metodología, lo que es la auditiva, también la refuerzo con Kodály, con lo que es el canto. Les hago cantar siguiendo la metodología Kodály. Y, evidentemente, el Orff también con los que es la instrumental con el tipo de instrumentos que utilizo. Esas cuatro metodologías son las que más utilizo. Tengo unos 20 o 40 libros los cuales utilizo de consulta, después, hay otros aspectos dentro de la perspectiva de la musicoterapia también, que es una de mis recientes adquisiciones, que mezcló un poco esas metodologías con la musicoterapia, y pues eso mi metodología en cierta manera.
P: ¿Qué beneficios tiene la estimulación musical desde edades tempranas?
R: Todo lo que sea el contacto temprano con la música está demostrado que estimula la inteligencia. Ayuda a la coordinación, la lateralidad, etc. Les hace ser más críticos a la calidad. Yo creo que con la música todo es mucho más fácil. El órgano auditivo es de los primeros que se desarrolla en el feto y el contacto con lo que oímos está, y por suerte, es el canal de entrada perfecto para la música. Pero aparte, es que es algo tan innato al ser humano que cuanto antes lo empieces a trabajar, más pronto se empieza a desarrollar. Entonces, todo lo que sea relacionado con eso, tiene ventajas, por es yo digo que un niño que empieza a moverse con la música, está estimulando muscularmente muchas cosas. Y, después, también te ayuda siendo un elemento diagnóstico, puedes ver si algún niño tiene problemas de lateralidad, de coordinación. Al final, son problemas de cosas que te pueden dar un poco la pista y que a través de la música se puede intervenir en ello. Entonces, cuanto antes se empiece, mejor, porque estimulas y esa estimulación crea un efecto. No solo digo yo, hay estudios que a nivel cerebral ven cómo influye la música. Sabéis que también se conectan los dos hemisferios olvidados, entonces, una actividad que hace que tu cerebro funcione coordinado a la vez, no puede ser nada malo, al contrario. En plena fase de crecimiento, tanto físico como intelectual, pues más aún.
Jessica Benages, Silvia Gollart y Ana Pietrosanu