LA POESIA ES SABIDURÍA
La relación entre poeta, poema y conocimiento.
Por: Luis Carlos Serrano Quintero
LA POESIA ES SABIDURÍA
La relación entre poeta, poema y conocimiento.
Por: Luis Carlos Serrano Quintero
En esta exposición, luego de realizar una investigación sobre el tema, procedo a explicar la conexión entre la esencia de los recursos expresivos de la poesía <el poeta, el poema y el conocimiento> para demostrar que van más allá del mero arte creativo. Nos enseñan, como cátedra suprema, la sabiduría que trasciende el ingenio y nos invita a reflexionar sobre la profundidad del conocimiento.
“El poeta es la figura que puede destruir los monstruos que la razón construye…” María Zambrano
Según el filósofo griego Platón, el poeta es descrito como un ser alado, inspirado por la divinidad misma, lo que subraya el vínculo que existe entre la poesía y lo trascendental en la búsqueda del conocimiento y de la verdad.
La palabra ‘Sophia’, que significa sabiduría en griego, cobra mayor relevancia a través de la intelectual, ensayista y filósofa española María Zambrano, citada arriba, quien nos lleva a través de su obra: Filosofía y poesía, a un viaje donde lo divino se entrelaza con lo cotidiano y donde nos permite entender, que el poeta se sumerge en su delirio de palabras, dentro de la esencia misma de la poesía, que lo convierte en su esclavo.
Existe por tanto una religiosidad de belleza, sapiencia y amor donde convergen la poesía como arte y la mística, abrazadas por la forma piadosa del conocimiento. Esta unión sagrada nos invita a explorar los recovecos de la existencia por medio de la devoción, la inspiración y su búsqueda de verdades en su forma más pura y sublime.
¿En qué momento comprende el poeta que lo que escribe trascenderá? Lo dijo Octavio Paz: “al escribir, el poeta no sabe cómo será su poema…”
No obstante, un estado de ánimo particular, un sentimiento inspirado por la belleza del mundo natural, nuestro mundo, e ideas con proyecciones universales, todo ello impregnado de creatividad, se convierte en el ‘corazón’ de la sabiduría mediante la poesía como vehículo.
Cuando dichos elementos se utilizan de forma adecuada, ya sea de manera escrita u oral, se despierta el carácter de la sabiduría, revelando la profundidad y la belleza de la experiencia humana.
El poeta desciende a lo más profundo de su ser, explorando los misterios de su yo con el propósito de evidenciarlos. Este proceso solo es posible cuando manifiesta un estado emocional profundo y genuino, reflejo de su condición poética. A través de su verbo y su ‘yo lírico’ el poeta nos permite conocer su universo emocional, mientras comparte sus conocimientos con palabras precisas y oportunas, creando un todo con el lector y desvelando lo que en su ser habita como vocero de la expresión poética.
“No es el verso corcel que se desenfrena
ni vendaval que loco se desata,
ni tampoco rugiente catarata
que suelta al sol la trágica melena.
Es la fuente cantando en la serena
tristeza de la noche su sonata,
el rayo melancólico de plata
de la luna, dorándose en la arena…” Ricardo Miró
En su devenir, a la poesía se le han asignado múltiples definiciones, mientras que algunos escritores han preferido abstenerse de hacerlo. El mismo Octavio Paz dice de ella que “es una creación, no un documento y que el poeta es un conductor que utiliza la palabra para dar vida a los escenarios”.
Para mi es indescifrable, indefinible, impredecible, irreverente, subversiva, sentimental y temperamental a la vez, porque en términos muy relevantes es ciencia y es arte; es por ello que los poetas son también intuitivos, curiosos y deseosos de desarrollar su intelecto mediante un proceso continuo de aprendizaje.
En el aspecto calológico existe un sinfín de estilos hasta el punto del debate. ‘Un verso puede parecer perfecto en estructura (ritmo/rima) y carecer de contenido poético, mientras que un pensamiento o idea poéticos pueden no estar debidamente estructurados y ser por consiguiente hermosa poesía.’ Lo importante es que exprese algo que guarde relación con el entorno, lo científico aun de forma sencilla y sea también una expresión artística.
Ya nuestro adalid de la poesía nacional, el baladista por excelencia Ricardo Miró, tenía plenamente la convicción que ser poeta responde a un llamado natural que implica una gran responsabilidad; transmitir información utilizando recursos estéticos y escriturales, además de ser un acucioso observador del mundo a su alrededor; entendiendo que también es capaz de cuestionar, gestionar y de llevar a la profunda reflexión a sus lectores coadyuvando con su trabajo al enriquecimiento social, emocional y cultural de la comunidad en que se encuentre.
Nuestro arte y nuestra ciencia, (hablo como creador), se encuentra en franca evolución y cada obra no debe ser la culminación, sino la consecusión de un serial de aportes literarios mejorados cada vez, mientras dure nuestra fase productiva.
Ricardo Miró en su poema El verso, del que leímos un fragmento anteriormente, señala a un joven amigo suyo que escalaba sus pinitos como poeta, que la poesía no se vale de los vates para versificar intempestiva e irreflexivamente; más bien, cada poema debe ser educado, pulcro, docto, como lo indica la estrofa final:
“Pule tu inspiración que es un gran bloque,
y verás cómo salta a cada choque
del cincel un reguero rutilante,
y haz de tu verso de oro una sortija
en donde irradie transparente y fija,
la idea como un nítido brillante.”
En este poema de Miró se encuentra la semilla de una idea poderosa: la responsabilidad que pesa sobre los hombros del poeta. ¡Imaginémonos el poder de las palabras, la capacidad de inspirar, de provocar cambio!
El poeta no solo escribe versos, sino que moldea el pensamiento, despierta emociones y desafía al status quo.
Cada palabra, cada verso es un llamado a la acción, una chispa que enciende la llama de la transformación.
El poeta y dramaturgo británico Dylan Thomas con frase enfática sugirió que ‘un buen poema ayuda a cambiar la forma y el significado del universo, ayuda a extender el conocimiento de sí mismo y del mundo que le rodea’. Dicho de otra forma, la responsabilidad del poeta es inmensa, por el poder ilimitado que recae sobre él.
En su destacado ensayo El arco y la lira, el escritor mexicano Octavio Paz, a quien he citado antes, expone algunas ideas puntuales sobre la relación poeta, poesía y conocimiento:
.El lenguaje es una pluralidad, ya que cada palabra puede tener un significado que otra palabra anule.
.La poesía es la búsqueda de los otros y el descubrimiento de la otredad.
.La poesía no se siente, sino que se dice.
.La creación poética es un ejercicio de libertad y de decisión de ser.
.La palabra poética se sustenta en la negación de la palabra.
.El poeta no escoge sus palabras, sino que las palabras que le pertenecen están en él desde el principio.
.La misión del poeta no es salvar al hombre, sino salvar al mundo: nombrarlo.
En conclusión, no puede escindirse la filosofía que involucra ciencia y sabiduría de la palabra artística, informativa y del ser pensante que la emite como si separáramos un árbol de sus raíces o las ramas de sus hojas.
La poesía es razón, es verdad. El poema es la plataforma que utiliza el poeta como ente iniciador de toda reflexión filosófica, retórica, racional y metodológica.
Los poetas habitan el escenario abisal del lenguaje que los moldea, y a su vez, ellos moldean el lenguaje sin ignorar la realidad que los envuelve, de lo que va surgiendo alrededor, aunque a veces circunstancias de tipo existencial los lleven a detenerse, para posteriormente asumir el cosmos desde la perspectiva del Omnipotente.