Feliz inicio de mes a todos los que nos leen en esta oportunidad, para el día de hoy compartiré con ustedes una reflexión sobre un tema que sin duda alguna después de cierta edad tienen mayor presencia y significado en nuestras vidas, y son las emociones.
Hace poco se estrenó una película que estoy segura de que a más de uno impacto, encantó e incluso si no tienes hijos, fuiste a verla por su trama y es Inside Out 2 también conocida como Intensamente 2 en español.
Y en ella vemos cómo a temprana edad las emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas, ojo, pero eso es algo que identificamos en la actualidad, antes le llamábamos el crecimiento o las hormonas.
Y pensarás oye, pero que tiene que ver la película con sanar nuestras emociones, y es que en esta oportunidad quiero compartir contigo que a través de los años debemos ir sanando nuestras emociones por las diferentes temporadas que vivimos a lo largo de nuestras vidas, se imaginan que nuestras emociones no hubiesen sanado desde la escuela, sería un caos total.
Así mismo cuando tenemos una ruptura, una pérdida o una situación difícil, necesitamos enfrentar nuestras emociones y sanarlas para prepararnos a lo siguiente que venga, y esto toma tiempo, necesitamos aprender a identificar que debemos sanar, hay muchos que para lograrlo necesitan ayuda de un psicólogo y no está mal, aprender a gestionar nuestras emociones es muy importante, en algunas ocasiones no es tan necesario y con ayuda de Dios y las personas a nuestro alrededor lo logramos, pero lo más importante es aprender a gestionarlas y sanarlas.
Si permitimos que nuestras emociones nos dominen entraremos en una especie de círculo vicioso el cual no nos permitirá crecer y avanzar, y a que me refiero con un círculo, ustedes han conocido a alguna persona que carga con un odio o resentimiento por una persona o lugar por algo malo que le paso o que le hicieron; esa persona no ha logrado sanar sus emociones en contra de ese algo o alguien y sin saberlo se encuentra en un círculo vicioso que no deja que sus emociones y corazón sanen y avancen.
En muchos versículos de la biblia podemos encontrar que Dios quiere que nosotros estemos bien, que tengamos tranquilidad, paz, que podamos enfrentar lo que se viene en nuestras vidas de una buena forma, que estemos preparados, pero si no sanamos nuestras emociones no estamos preparados para nada, porque siempre habrá algo más fuerte que nos domine. No permitas que tus emociones dominen tu vida, y no te permita llegar donde Dios con su perfecto plan quiere llevarnos, a ti que nos lees en esta ocasión, te digo identifica que emociones te dominan o que emociones son las que más te cuestan, y busca sanarlas para ser fuerte en las siguientes etapas de tu vida.
Y deseo de todo corazón, que en todo tiempo Dios te ayude a estar en control y que puedas sanar tus emociones en todo tiempo. Un fuerte abrazo 🤗
Bendiciones❤️
Hace unos días les conté que siempre he sido una mujer muy emocional. Aunque la mayoría de las mujeres lo son, yo me distingo porque mis emociones se reflejan fácilmente en mi rostro, ya sea tristeza, enojo o felicidad.
En muchas ocasiones he deseado no ser tan transparente, pero hoy agradezco a Dios por haberme hecho así. En mí, caminar con Él, he aprendido que las emociones son un regalo, pero Él desea que esta área de mi vida esté sana. Me ha enseñado a gestionar mis emociones con la ayuda del Espíritu Santo: a expresar lo que siento de manera asertiva, sin usar palabras hirientes, y sobre todo, a no actuar impulsivamente en medio de la rabia y el dolor, sino a orar y permitir que su paz me llene antes de tomar decisiones.
Buscar la sanidad emocional no ha sido sencillo, pero avanzo paso a paso con la certeza de que cuento con la guía del Espíritu Santo, el mejor para llevar a cabo esta obra.
Uno de los aprendizajes más importantes ha sido identificar qué desencadena mis emociones en el momento. Cuando no lo sé, pido al Espíritu Santo que me revele la causa, a veces de inmediato y otras veces lleva horas o días. Este proceso me permite llegar a la raíz del problema y luego, en oración, pedir a Dios que me ayude a sanar y a perdonar para poder seguir adelante.
Es importante entender que una vez que alcanzamos sanidad emocional, no significa que las situaciones no volverán a lastimarnos o que no sacarán lo peor de nosotros. Sin embargo, la diferencia radica en que buscamos actuar correctamente. Aunque a veces nos cueste más o fallemos, si buscamos a Dios en medio de todo, Él nos ayudará a sanar una vez más.
Recuerda que somos obras en proceso constante y solo estaremos completas cuando estemos cara a cara con el Señor. Por lo tanto, ¡ánimo! No te des por vencida en tu proceso de sanidad.
Bendiciones ❤️
Cuando se habla de emociones, los psicólogos nos aconsejan aprender a “transicionarlas” en lugar de “controlarlas”. Con todo el respeto que se merecen, yo siento que debo dominarlas. No por nada, Dios nos dice que se nos ha dado dominio propio por medio del Espíritu Santo.
Siempre he sido una mujer muy sensible emocionalmente, y antes veía esto como algo negativo. Hoy comprendo que no es así. Simplemente, siento y vivo mis emociones de manera más intensa. Esto tiene su lado bueno y malo, por lo cual debo buscar un equilibrio con la ayuda del Espíritu Santo.
Doy gracias a Dios por hacerme tal como soy. Sin embargo, hoy entiendo que debo ser cuidadosa en el manejo de mis emociones, porque estas pueden jugarme una mala pasada. Si me dejo llevar por ellas, puedo terminar hiriendo o siendo herida.
Últimamente, el Espíritu Santo me ha estado mostrando por qué me siento de ciertas maneras en diferentes situaciones. Su propósito no es solo sanarme, sino también enseñarme a expresar lo que siento. Debo confesar que muchas veces me he tragado lo que sentía, generando heridas que poco a poco han ido y siguen sanando.
Creo firmemente que las emociones son un regalo que debemos aprender a usar correctamente. Por eso, el Señor nos dio al mejor de los ayudadores: el Espíritu Santo. Hoy te animo a que, en vez de quejarte por cómo te sientes, corras a la presencia de Dios y le pidas ayuda con este regalo que te dio. Pídele que sane tu corazón y te enseñe a manejar cada emoción.
Bendiciones ❤️
No sé cuantas de ustedes vieron “Las Chicas Superpoderosas”, por si no se las vieron, al inicio de estos dibujos animados, mostraban como estas tres chicas con superpoderes fueron creadas por un científico, mezclando ciertos ingredientes.
Yo me imagino que al momento que Dios nos creó, uno de los ingredientes que uso para formarnos a su imagen y semejanza, fue las emociones. Como te conté el martes, las emociones son un regalo de Dios que nos permiten medir como está nuestro corazón.
Aparte de ver las emociones como un regalo, las veo como un termómetro que nos permite saber el estado en el que está nuestro corazón con respecto a sucesos o personas que han generado en nosotras algunas heridas, las cuales necesitan ser sanadas.
Es el anhelo de Dios que seamos sanas en todos los aspectos, incluyendo el emocional.
Este regalo, que son las emociones, sabemos saber manejarlo, y no al revés, pero para lograrlo necesitamos la ayuda del Espíritu Santo.
En mi caso, soy una persona más emocional que otras, muchas veces en el pasado me dejé llevar por mis emociones y como resultado herí y salí lastimada; en la actualidad, sigo siendo emocional, pero gracias a Dios hoy entiendo para que están mis emociones y le pido al Espíritu Santo de su ayuda para saberlas manejar y no tomar decisiones influenciadas por ellas. No es una tarea fácil, pero como todo en esta vida es un proceso.
Pero aparte de pedirle al Espíritu Santo que me ayude a manejar mis emociones, he tenido que perdonar y pedir perdón, y aunque a veces no quería hacerlo lo hice; primero porque eso es lo que hace Dios conmigo cada día y dos porque entendí que al no hacerlo sería vivir encadenada a la amargura, enfermedades y a la persona que debo perdonar o pedirle perdón y créanme que ese no es el plan de Dios.
Termino con esto, da gracias por tus emociones, pide el dominio para manejarlas y toma cada día la decisión de perdonar, solo así tendrás sanidad emocional.
Bendiciones ❤️
Qué alegría estar de regreso para compartir con ustedes esta reflexión. Deseo que tengan una gran semana llena de bendiciones. En esta oportunidad quiero compartir mi reflexión sobre la Sanidad de nuestra mente.
Y vaya que es un tema que quizá no a todos nos gusta abordar, que preferimos mantenerlo íntimo por temor a ser expuestos, no comprendidos o juzgados. Saben yo personalmente le doy gracias a Dios que estamos en una temporada donde la humanidad es más consciente de que existen problemas que afectan nuestra mente y la tranquilidad de la misma. Sé que hace muchos años este tema era muy Tabú y si lo mencionabas capaz podías escuchar algo como “estás en pecado” o “no estás orando lo suficiente”y hoy en día sabemos que no es por ninguna de esas razones.
Sabemos que hay cosas que vivimos en el pasado o presente que han marcado nuestra mente y con el pasar del tiempo nos cuesta soltarlas y entregarlas a Dios para que él se lleve todo lo que nos aflige.
Hace un tiempo atrás casi cuando vivíamos la pandemia, creo que fue una temporada que si o si marcó la vida del mundo entero, y mi vida no fue la excepción, en esa temporada de nuestras vidas mi esposo y yo vivimos con mis padres, con el fin de aligerar cargas y en medio de esa temporada, en mi mente revivieron cosas que antes no había dejado atrás, olvidado o entregado a Dios, y fue una circunstancia difícil la que me permitió ver que habían heridas en mi mente. A veces creemos que cuando vivimos algo malo y pasan los días, los meses y no lo abordamos somos libres de eso, pero si no vamos delante de Dios entregamos eso que nos marcó la vida y la mente, este hará un nido y convertirá tu mente en su casa, hasta que algo o alguien despierte esa parte dormida.
Recuerdo mucho que para que mi mente y mi vida pudieran sanar sobre aquel suceso, debí perdonarme a mí misma, ir delante de Dios y pedirle ayuda para perdonarme por dejar esos malos pensamientos instalados.
Pensamientos que alimentaban mi baja estima e incrementaba la brecha de mi sanidad de mi mente y la percepción de Dios a mí como su hija. Y al leer esto pueden surgir preguntas como, y como sabías que debías perdonarte, y es que busque ayuda, me di cuenta de que lo que se instaló en mi mente estaba lastimando otras áreas de mi vida, es fundamental que podamos tener a nuestro al rededor personas que sean de bendición y nos ayudan a reflexionar en lo que puede estar quedando instalado en la mente y corazón, una vez identificado fui delante de Dios a clamar a él por su ayuda, porque mi mente tuviera sus pensamientos arraigados más que lo que me lastima, y no ha sido fácil, han pasado 4 años y sigo trabajando en ello, pero ha sido lo mejor que gracias a Dios he vivido, sanar mi mente y buscar hacerlo todo el tiempo, dejando a un lado lo que me lastima y aleja de lo que Dios dice de mí, que soy valiosa en él y que todo lo puedo hacer porque él va delante de mí como poderoso gigante.
A ti que nos lees te invito a identificar si algo está lastimando tu mente, pensamientos y lo que Dios dice de ti, y si es así clama a Dios, perdónate a ti misma por permitirte esa situación y busca que lo que Dios dice de ti prevalezca por encima de lo que otros dicen o piensan de ti. Permite que en amor de Dios florezca en tu mente.
Bendiciones ❤️
¿Qué pensamientos tienes sobre ti? ¿Sabes lo que Dios piensa de ti?🤔
Te pregunto esto, por dos razones, uno te permitirá analizar en que estás pensado, como te percibes, y dos, que estás creyendo o mejor dicho asumiendo como una verdad.
Como les he dicho en ocasiones anteriores, durante mucho tiempo creí que no era una mujer bonita, que a nadie le importaba, que había cosas que no podría nunca hacer, etc., pero cuando Jesús me mostró la realidad y la verdad que está en la palabra de Dios; cuando esto pasó fue como si una venda se me cayera de los ojos, no fue algo de la noche a la mañana, fue algo que llevo un proceso, porque no es fácil cambiar más de un pensamiento que has creído es la verdad.
Renovar mi mente ha sido un proceso de años, en donde he tenido victorias y derrotas, pero en ese proceso no he estado sola; he tenido la ayuda y compañía del Espíritu Santo, quien me recuerda la verdad y la de personas que me aman, que han sido usadas por el mismo Dios para ayudarme en cambiar esas mentiras que por tanto tiempo creí eran realidad.
Recuerda que somos lo que pensamos, es por eso que debemos analizar de donde vienen nuestros pensamientos, llevarlos cautivos a la cruz y renovarlos por la verdad que escrita está en la Biblia.
Te aconsejo que para cada pensamiento que identifiques es una mentira, busques un versículo que lo contrarreste, lo memorices y lo pongas en un lugar visible, así mi querida amiga se entrena la mente para los momentos de batalla, así nos cuidamos.
Tendrás días de victorias, otros de derrota, pero no te desanimes, sola no estas, Dios está contigo y si se lo permites, te ayudará a creer lo correcto para que así mismo vivas.
Bendiciones ❤️
Durante casi toda mi vida he luchado en mi mente con pensamientos de comparación y baja autoestima, cuáles tienen una raíz en parte del bullying que recibí en mi temporada escolar.
Por mucho tiempo creí que esos pensamientos que tenía, eran verdad, que no era bonita, que nunca sería suficiente para que un hombre se fijara en mí, eran tal esos pensamientos que muchas veces llorando me quedaba dormida o pensaba que lo mejor para acabar con ese dolor que llevaba internamente era acabar con mi vida.
Pero entonces, llegó él, Jesús, llegó a los lugares más oscuros de mi mente y a lo largo de los años, junto con el Espíritu Santo, hemos ido derribando cada uno de esos pensamientos, al punto que deje de pensar en acabar con mi vida y pensé a verme en realidad como soy, una mujer imperfecta, valiosa, hermosa, única, con un propósito, que no debo andar comparándome con nadie, que no soy ni más, ni menos que otras mujeres y que la persona correcta no solo vería eso, sino más.
Hoy entiendo que siempre va a haber una batalla en mi mente, pero que en Cristo no solo tengo la victoria, sino las armas para librar esa batalla, hoy puedo decir que puedo vivir feliz - mente, es decir, con una mente sana, en paz y feliz, pero para esto tuve que darme cuenta de que sola no podía, que necesitaba la ayuda de mi Dios y de otros, todas las veces que sea necesario.
No sé con qué pensamientos luchas, pero te puedo decir que con ayuda de Dios, tu batalla puede ser vencida y puede ser feliz-mente.
Bendiciones ❤️
Chicas la invitada de hoy es una mujer que tengo el gusto de llamar amiga, con la que serví en una temporada de mi vida y con la que actualmente trabajo en un proyecto, ella es una mujer dulce, entregada a su familia, en su servicio al Señor, las dejo con Yorley.
Antes de hablar de este tema debemos tener claro que es Sanidad y que es una Relación.
Según la OMS, estar Sano, no es solamente el no tener una enfermedad o un mal funcionamiento de una parte o de todo el cuerpo. Estar sano es lo que cada persona considera de sentir bienestar, lo cual indica estar bien, feliz y/o pleno.
Según la RAE, Relación es trato de carácter amoroso, conexión, correspondencia, comunicación de alguien con otra persona. Esta relación puede ser con cualquier miembro de tu familia, amigos, en tu empleo, pero ojo también puede ser contigo mismo, con tu Papá Celestial, con Jesús o con el Espíritu Santo.
Después de tener claro que es sanidad o estar sano y que es una relación entremos en este mundo mágico de la Sanidad en las relaciones.
La idea es que antes de avanzar ores y puedas identificar con qué o quien necesitas hacer esta Sanidad.
2 Corintios 5:17 RV1960 De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Así como el Apóstol Pablo nos enseña que cuando aceptamos, estamos y vivimos como Cristo, somos nuevas criaturas y debemos dejar pasar las cosas viejas, lo mismo nos pasa cuando decidimos perdonar para iniciar un proceso de Sanidad en nuestra relación; este es el principal paso, el decidir perdonar y cuando lo hacemos debemos dejar que el altercado pase y literalmente hacer borrón y cuenta nueva, y por supuesto no traer a memoria lo que paso.
Si le preguntabas “¿y por qué tengo que perdonar?” o afirmar “Es que me hizo mucho daño”
Acá te dejo una respuesta de parte de papá.
Juan 13:34 RV1960 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
Lo que Papá nos manda hacer con el otro, no está condicionado, y cuando tenemos que tomar una decisión de perdonar para Sanar mi relación con el otro, debemos meditar en este Nuevo mandamiento y adicional les invito a que se pregunte como lo haría Jesús; a través de esa pregunta el Espíritu Santo te guiara y te mostrara como lo haría Jesús, solo debes estar dispuesto a dejarte guiar.
Ahora dirás, “es que me hirió y eso me duele mucho”, “siento que no soy capaz”, el primer paso es tomar la decisión, el segundo es echar fuera, todo temor, dolor, rencor, amargura, todo mal sentimiento que sabes que no te permitirá actuar como Jesús lo haría; no podemos permitir que estos sentimientos contrarios a los frutos del Espíritu Santo gobiernen nuestro corazón; Gálatas 5:22-23 RV1960 Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Cuando permitimos que los sentimientos que afecten nuestra paz, tranquilidad y salud gobiernen nuestro corazón, estamos aprobando que este se trasforme en uno de piedra, y las consecuencias de esto es que se vuelva insensible, que se acostumbre solo a los malos tratos, al sufrimiento, y deje de sentir la presencia de Dios; cuando identificamos este tipo de cosas debemos buscar uno o unos momentos de intimidad con papá y pedirle, como lo hizo David, que cambie nuestro corazón Salmos 51: 10-12 RV1960 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustenté.
Un corazón destruido solo puede ser restaurado o cambiado cuando le damos el permiso al que mejor lo puede hacer, debemos correr a los brazos de Papá y dejar que Él haga lo que tenga que hacer.
Y Papá te responderá como solo Él en su inagotable amor, en ese amor que sobre pasa todo entendimiento lo sabe hacer Ezequiel 11:19-20 RV1960 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
El deseo de Papá Dios es sanar y restaurar cada parte de nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo nuestro compromiso con Él y con nosotros es permitirle que haga en nosotros TODO lo bueno, agradable y perfecto.
¿Cómo podemos tener Sanidad en nuestras relaciones? La respuesta es…
Preguntándonos ¿Cómo lo haría Jesús?…
Colosenses 3:12-17 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo moré en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Gracias Yorley, por tus palabras y enseñanza.
Un feliz fin de semana te deseo.
Gracias a todos por leernos, y en esta oportunidad quiero compartir con ustedes sobre sanidad interior.
Personalmente, la sanidad es estar y sentirse bien, y la sanidad interior es la más grande de todas, creo que esta inicia con el Perdón.
El perdón es la mejor herramienta para lograr vivir una sanidad interior real, con la certeza de que puedas vivir tranquilo y seguir adelante en cualquier ámbito.
Quizá dirás bueno y perdón a quien, a veces necesitamos perdonarnos a nosotros mismos para poder ver el amor y perdón de Dios con nosotros y con los demás.
Cuando no perdonamos es como si tuviéramos un grillete atado a nosotros por el resto de nuestras vidas, convirtiendo ese momento que nos causó enojo o que nos disgustó en eterno.
Muchos conocemos la parábola del deudor que no perdona en Mateo 18:21-35, cuando leo esto, algo que siempre recuerdo es cuantas veces Jesús menciona que debemos perdonar. Y es cuando cobra valor para mí el perdonar a otros con todo lo que cuesta (porque perdonar no es fácil, puede costarnos lágrimas y mucho más) pero no hay tranquilidad mayor a la de perdonar a otro y tener tu mente y corazón tranquilos.
Cuando estaba por terminar mi Colegio (hace muchos años Ja, ja, ja) no sabía que estudiar y tenía la presión de mis familiares, cosa que me llevo a sentir enojo y en algunos casos rencor por ellos al querer presionarme al punto que pasaron los años, y cuando entendí el valor del perdón me hice un compromiso de perdonarlos; después de ello aprendí a amarlos mejor, perdonar no solo te da una sanidad interior o exterior nos enseña a amar a los demás.
Hoy a ti que nos lees te invito a no permitir que cualquier situación afecte tanto tu mente y corazón para no poder perdonar. En el perdón encontramos mayor ganancia que en el rencor. No permitas que tu sanidad interior sea dañada. ¡Feliz día y excelente semana!!
Un feliz fin de semana te deseo.
¿Sabes que es inteligencia emocional?
Quizás alguna vez has escuchado estas palabras, pero quizás no tienes claro a que se refiere exactamente.
La inteligencia emocional es la habilidad de entender, usar y administrar nuestras emociones, de tal forma que se reduzcamos el estrés, sepamos comunicar efectivamente lo que nos ocurre, podamos empatizar con otros, superemos desafíos y reduzcamos conflictos.
Suena súper ¡Wao! Esto sobre la inteligencia emocional, pero también suena como algo difícil o imposible de alcanzar. Pero, la verdad es que no es imposible de alcanzar con ayuda de Dios.
La Biblia dice en Gálatas 5: 22-23. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
Y en 2 Timoteo 1:7. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Chicas, el dominio propio es lo que nos permite ser inteligentes emocionalmente, y es algo que como todo en nuestra vida es un proceso y que, para ejercerlo, necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, pues solas no podemos, porque en algún punto nuestras fuerzas se acabaran y volveremos a dejar que las emociones y sentimientos nos dominen.
Ejercer el dominio propio en mis emociones, es algo con lo que lucho cada día, la mayor parte del tiempo soy una mujer muy tranquila, pero cuando cojo rabia; si no me controlo puedo estallar diciendo lo primero que se me venga y suele estar combinada con gritos; por otro lado, cuando me lastiman, suelo estallar en llanto, mi mente se nubla tanto que puedo llegar aislarme y no decir nada. Ninguno de estos dos extremos es sano.
Antes de entregarle mi vida al Señor, pensaba que yo había nacido así y que no podía cambiar, pero a lo largo de mis 13 años caminando con Jesús; he podido ir sanando heridas que generaron que actué de esas dos maneras ante las injusticias o el dolor, no es algo fácil de afrontar o de controlar, pero el Espíritu Santo es quien me ha ido dando las fuerzas para perdonar, perdonarme y para saber transicional por mis emociones.
He pasado por cada uno de los pasos que Kenia nos mencionaba en el artículo de entaconadas, pero no ha sido una sola vez, sino una y otra vez, como te he dicho toda esta semana, la sanidad es un proceso y es cíclico, pues siempre habrá algo que sanar y perdonar.
No sé qué heridas emocionales tienes, pero lo que te puedo decir es que: ¡No estás sola en tu proceso, Jesús está contigo!, pero solo él, sino tu familia y amigos, quienes estarán ahí para ayudarte y apoyarte las veces que sea necesario y muchos de ellos serán instrumento de Dios para ayudarte en tu proceso.
Un feliz fin de semana te deseo.
Mujeres hermosas, no sé cuantas de ustedes se han leído el libro “El Campo de la Batalla de la Mente” de Joyce Meyer; yo me lo leí hace varios años, y en este libro la autora nos muestra cómo manejar los pensamientos que tenemos cada día, y cómo enfocar nuestra mente para pensar según los parámetros que Dios nos dio en la Biblia.
Te cuento esto porque parte de la sanidad que Dios desea tengamos en nuestra mente, tiene que ver con los pensamientos que tenemos.
En nuestra mente suele darse una lucha entre los pensamientos de nuestra vieja naturaleza (mentiras, traumas, palabras necias y dolorosas que hemos recibido, etc.) y la palabra de Dios (que es la verdad), y quien la gane, controlara no solo nuestra mente, sino nuestras vidas.
Romanos 8:6 nos habla un poco sobre lo que puede pasar si dejamos que la batalla de nuestra mente sea ganada por la naturaleza pecaminosa y no por la mentalidad que proviene de nuestro Señor, por medio de su palabra y Espíritu Santo.
Chicas, Dios nos dio libertad y sanidad por medio del sacrificio que Jesús hizo por nosotras en la cruz, pero está en nosotras el deber de hacerle frente con ayuda del Espíritu Santo y su palabra a cada uno de los pensamientos que quieran venir a tumbarnos y apoderarse de nuestra mente.
Es cierto que muchas hoy luchan con ansiedad, depresión o enfermedades mentales, mucho más desafiantes, pero aparte de la palabra de Dios tenemos, la oración y la medicina para salir victoriosas.
Hace unos años luché con principios de depresión, era una jovencita que ignoraba de lo que tener una relación con Dios significaba y podía hacer por mi sanidad mental, pero en medio de mi ignorancia, Dios me protegió.
Hoy entiendo la importancia de lo que pienso y de estar atenta a lo que creo, escucho o veo, de con quien me relaciono, pero sobre todo de contrarrestar esos pensamientos que quieren llenarme de ansiedad, temor y angustia.
También soy consciente de la importancia de levantar la mano para pedir ayuda no solo a Dios, sino a quienes me rodean y si es necesario, de buscar ayuda con una psicóloga.
No sé qué tipo de batalla se libra en tu mente, pero hoy te digo que al recibir a Cristo en tu corazón y desarrollar una relación con el Padre, se te entrego libertad, sanidad y armas para ser una mujer libre de todo aquello que quiere sumergir a tu mente en una cárcel.
Clama a Dios para qué te guie en tu batalla, para que te haga completamente libre y no temas levantar la mano pidiendo ayuda con tus pastores, líderes, padres y un psicólogo.
En medio de la batalla de tu mente, Dios está contigo.
Un feliz fin de semana te deseo.
Chicas, hoy quiero abrirles un poco más mi corazón, te contaré el día que me hice, una de las preguntas que muchos suelen hacerse cuando un ser querido parte, después de una lucha contra alguna enfermedad.
Hace 8 años uno de mis amigos, con el cual servía en el ministerio de staff de la iglesia a la que pertenecíamos, recibió un diagnóstico que nos dejó a todos con la boca abierta.
Ángel era un chico sano, que comía bien, que se ejercitaba, estudiaba, servía y trabajaba, un día empezó a sentirse cansado, un día tuvo que irse de emergencia por un sangrado que no le paraba. Los médicos creían que era dengue hemorrágico, pero al hacerle varios estudios, salió que tenía una anemia aplástica, un tipo de cáncer de medula, el cual se podía curar con un trasplante de medula ósea, pero para hacérselo debía pasar por un fuerte tratamiento.
Todos los que lo conocíamos y queríamos, oramos por él, pero un domingo, mientras me arreglaba para ir a servir, recibí la llamada de una amiga, que me decía que Ángel acababa de fallecer.
Esa fue la primera vez que experimente la muerte de un ser querido, llore tanto, hasta el punto donde mis ojos estaban tan hinchados, que al llorar dolían y me dolía la cabeza. Ángel tenía un lugar especial en mi corazón, pero no solo en el mío sino en el de todos sus amigos y familiares, su amabilidad era algo que lo destacaba.
La primera pregunta que me hice en esos momentos de tristeza y dolor, fue: ¿Por qué Dios no lo sano? Y creo que esta es una pregunta que muchas personas se hacen cuando después de mucho orar por un ser querido, este fallece.
No te voy a mentir, sentí tanta rabia, tanto dolor, que mi mente se nubló y pensé que Dios era injusto, pero con el pasar de los días y semanas, al orar y escuchar a sus mejores amigos hablar de Ángel, de lo que sus familiares les habían dicho sobre él; Dios me mostró que el propósito de él en la vida de Ángel se había cumplido y que lo había llamado a su presencia porque su tiempo había llegado; todo lo que vivimos en esos días de oración por su sanidad, fue lo que llevaron a su hermano y mamá a entregarle sus vidas a Cristo.
Fue ahí que entendí, que Dios no sano a Ángel porque fuera injusto, sino porque su voluntad era que él estuviera a su lado, pues su propósito ya se había cumplido.
Duele perder a un ser querido, pero cuando Dios no obra como esperamos, no es porque él sea injusto o malo, sencillamente su voluntad es mayor a lo que podemos entender, Él es soberano y aun en medio de la perdida de quien amamos, él merece gloria y honra.
Después del fallecimiento de Ángel, perdí a mis abuelos, uno tras otro, la muerte de Ángel preparo mi corazón para el dolor de ver partir a mis amados abuelos, quisiera decirte que con el tiempo se hace más fácil, pero no es así.
Ojalá pudiera decirte por qué Dios no sano a tu amig@ o familiar, solo Él lo sabe, lo único que te puedo decir es que su voluntad es buena, agradable y perfecta, incluso en medio del dolor (Romanos 12:2).
Si estás en ese punto donde te haces esa pregunta tan dura e incluso otras, mi consejo es que se las lleves a Dios junto con todo el dolor y la rabia que sientes, derrama tu corazón y lágrimas delante de su presencia y deja que el bálsamo de su Espíritu Santo sane tu corazón dolido; esto fue lo que yo hice, y aunque quisiera tener más claridad de porque hoy Ángel no está entre nosotros, pude aceptar su partida y seguir hacia adelante, sin olvidar lo que el Señor me enseño por medio de su vida y partida.
Por último te regalo Salmos 147:3 “restaura a los de corazón quebrantado y cubre con vendas sus heridas”.
En medio de tu perdida y dolor, Dios está contigo.
Un feliz fin de semana te deseo.