Muchas de ustedes no lo saben, pero antes de dedicarme a servir a Dios por este medio, serví durante 7 años dentro de un ministerio llamado Staff, en donde no solo fui formada como sierva, sino como líder.
Antes de contarles mi experiencia como líder ministerial, quiero contarles que yo no ingrese al ministerio y me dieron el título de líder de forma inmediata, durante todo un año serví con mucha entrega, pasión, disciplina y amor dentro de un ministerio que muchas veces no era bien recibido por algunas personas dentro de la iglesia; especialmente en los eventos, porque no encargábamos de ubicar a las personas, sin dejar espacios, si guardar puestos, es decir, nos encargábamos del orden en cada servicio y en cada evento, como congresos, seminarios o campamentos.
Staff, fue una escuela de aprendizaje durante ese año, ahí aprendí a tratar a las personas, a sonreír a pesar de que algunos te ignoraban o trataran mal, a ver y trabajar con la humanidad de la iglesia; a ser paciente, a dejar la pena a un lado, a ser mucho más puntual, pero sobre todo a someterme a mis líderes.
Pasado un año de servicio, se me dio la oportunidad de ser una de las miembros a cargo del ministerio, de coordinar uno de los 5 servicios que había en la iglesia; al principio fue todo un reto, porque pase a dirigir a mis compañeros, a saber delegar, disciplinar con amor, saber como felicitar un buen trabajo; a tomar decisiones de manera práctica y rápida, confiar más en los dones y talentos que Dios me dio, pero sobre todo a respetar el estilo de liderazgo diferente que tenían los otros líderes y mi coordinador de servicio.
Fueron 7 años de mucho aprendizaje, crecimiento, retos, momentos inolvidables, de compartir con hombres y mujeres, de los cuales aprendí un montón, de los cuales tengo los mejores recuerdos, y de los cuales puedo decir, se volvieron no solo compañeros o equipo de trabajo, sino amigos y maestros.
Al escribir sobre esta experiencia tan hermosa que es servir y ser líder, fue imposible no sonreír y que mis ojos se aguaran al recordar todo lo vivido esos 7 años, solo puedo decirles que ha sido de las experiencias más gratificantes y enriquecedoras de mi vida, y espero hacerlo nuevamente; esta vez en una ciudad e iglesia diferente, pero con el mismo corazón enseñable y entregado, porque servir, ser líder, es no solo un reto, sino una gran escuela de formación y de las cosas más lindas que podemos hacer para Dios.
No te niego que tuve días difíciles, momentos donde quería dejar todo tirado, donde estaba cansada, pero el saber que con mi labor hacía sonreír a Dios, eso me daba fuerzas para seguir y cada día hacerlo mejor.
Hoy quiero honrar a mis líderes de esa época, al pastor del ministerio, a mi coordinador, a mis compañeros líderes y al equipo que pude y tuve el honor de dirigir, de cada uno aprendí tantas cosas, que hoy solo puedo decir gracias por todo.
Por último te digo a ti líder, a ti que eres oveja o servidor, haz todo con entrega, disciplina y mucho amor, que Dios no solo te recompensara, sino que él sonríe cada vez que te ve darla toda por su obra, no te rindas, toma los descansos que necesites, apóyate en tu equipo y sé pero muy paciente.
Mil bendiciones ♥️
¡Feliz inicio de semana a ti que nos lees, espero que todo lo que hagas en esta semana sea de bendición para ti y los tuyos!
En esta oportunidad quiero hablares de un tema que puede ser un poco controversial o de no mucho agrado y es sobre el descanso, la necesidad de hacer una pausa, por lo cual mi mensaje lo he titulado “El Liderazgo necesita descanso” y es que estamos acostumbrados a ver líderes al 200% en sus ministerios y quizá podemos pensar ¡wow! Están entregados al mismo porcentaje que dan, y puede que no sea así. Puede que ese líder esté cansado, incluso alejado de Dios y no darse cuenta, por estar sumergido en la monotonía del liderazgo y el servicio.
Y cuando me refiero a descanso, no es a qué se vaya de vacaciones quince días o un mes, es un descanso que le permita llenarse del amor de Dios, descansar su mente y hacer cosas diferentes al liderazgo. Yo personalmente pienso que para todo hay un equilibrio, y las cosas en Dios no son la excepción. Créanme, no siempre he pensado así, antes creía que entre más hiciera parte del liderazgo y estuviera vinculada al servicio, más cerca de Dios estaba, y no fue así, aprendí de muchas maneras que debe existir un equilibrio. Nuestra relación con Dios, el ministerio y el liderazgo, yo lo veo como nuestra salud global, si algo está fallando, el resto del cuerpo no estará bien y sentirá incomodidades e incluso no daremos buenos resultados en la actividad que hagamos. Cuando estamos cansados nuestro cuerpo lo refleja, y cuando vamos al médico, generalmente si no es siempre, nos mandan a descansar, a darle reposo a nuestro cuerpo, descansar no solo nos ayuda a vencer el cansancio, nos ayuda a pensar y actuar mejor.
En el caso del liderazgo agotado, no está mal reconocerlo e ir a nuestros líderes y pedir un espacio, para descansar y recuperar nuestro foco.
Este tiempo es ideal para ser escuchadores de la prédica en lugar de servidores, sí que se siente de forma diferente, conectar con nuestros hermanos en la fe, invitar a otros a conocer a Dios en este tiempo; y lo más importante trabajar en nuestra relación con Dios para el día que regresemos al liderazgo y al servicio estar listos para siempre dar lo mejor de Dios a través de nosotros.
¡A ti que nos lees en esta oportunidad si es tu situación o conoces a alguien qué pasa por esto, te invito a que ores y hagas una pausa para llenarte más del amor de Dios!
Feliz semana ✌🏼🤗❤️
Hace unos días estaba hablando con unos amigos y una de ellos me pregunto por qué el tema del liderazgo para este mes, mi respuesta fue: porque hay mucho de que hablar.
Y no es que yo crea la verdad absoluta sobre el liderazgo, pero si me he dado cuenta de que cada día hay más persona detrás de esta posición, sin saber bien que es ser realmente un líder y todo lo que esta posición demanda.
Como les he dicho antes, gracias a Dios he contado con líderes que me han mostrado con su ejemplo, que es realmente ser un líder y que no lo es, y hoy les compartiré algo de eso.
Ser líder es:
Escuchar
Servir
Tener un espíritu enseñable
Ser humildes
Tener empatía
Tener pasión por Dios y su reino
Saber pedir ayuda cuando sea necesario
Identificar en que es bueno cada uno
Saber animar, exhortar y disciplinar
Saber delegar y confiar en su equipo
Recibir feedback
Que no es ser un líder o que no hace un líder:
Imponer su voluntad u opinión
Gritar
Humillar
Criticar o juzgar
Creer y hacer todo solo
No ponerse en el lugar de otros
Mandar a otros y recibir todo el crédito
Quejarse
Creerse mejor y superior a otros
Podría decirte más cosas sobre que es ser y no ser un líder, pero creo que el mejor ejemplo de lo que es ser realmente un líder lo encontramos en Jesús, él con su ministerio de tres años nos muestra como es realmente este rol y como debemos ejercerlo.
Ahora, si eres líder, te animo a que hagas un stop y te autovalores, pídele al Espíritu Santo que te muestre como estas ejerciendo tu rol y que cambios debes hacer para hacerlo mejor, y así Dios se glorifique en ti.
Mil bendiciones ♥️
¿Qué es ser un líder? ¿El líder nace o se hace? ¿Qué características debería tener un buen líder? ¿Qué hace a una persona un mal líder? Estas preguntas son las que surgen alrededor del tema del liderazgo y quisiera respondértelas todas, pero primero creo que me hace falta experiencia para poderte responder cada una de ellas, pero si quiero darte mi opinión de lo que pienso es ser un líder.
Al inicio de la semana te compartí una definición de lo que internet dice es un líder y es muy acertada, pero pienso que la mejor dedición, o mejor dicho ejemplo de lo que es ser un líder, nos la dio Jesús.
Para mí, ser un líder es una persona que dispone su vida al servicio de Dios, que deja que el Espíritu Santo lo llene de sabiduría, amor, paciencia, gozo, prudencia, firmeza, fortaleza para ser instrumento en la vida de otros, pero también pienso que no todos están llamados a esta labor; además que implica un gran compromiso y responsabilidad, demanda un gran sacrificio.
Jesús nos muestra con su vida, qué clase de líder es el que debemos ser, y este debe ser una persona que no solo ame las almas, sino una que afirme, exhorte, discipline con amor, lleve a cuestionar y no tragar entero, capacite, se alegre de los triunfos, pero que esté ahí para levantar cuando caigan o pasen por el valle de sombra y de muerte; uno que los apoye en oración, y defienda cuando sea necesario, pero sobre todo que cuente con espíritu enseñable, porque de lo que reciba de Dios, eso mismo deberá enseñar a otros.
Ser líder no es algo fácil, pero es un llamado hermoso, y si tú lo tienes, primero que nada, quiero decirte que Dios sonríe contigo cada vez que cumples con la labor a la cual te llamo; dos, honro tu vida por dedicarla a enseñar guiar y ayudar a otros, y tres, te animo a que tu modelo de líder, siempre sea Jesús, deja que él te muestre que mejorar y que cortar de raíz.
Mil bendiciones ♥️