¡Feliz final de mes e inicio de nuestro último trimestre del año! 🎉 ¡Qué bendición poder compartir con ustedes nuevamente una reflexión! Gracias por leernos. 💛
En esta oportunidad quiero compartir con ustedes un poco de mi historia antes de casarme con mi esposo, con quien hace poco cumplimos 7 años de mucho amor, aprendizaje y crecimiento mutuo. 💍✨
Nosotros duramos 3 años y medio como novios. Cuando cumplimos 2 años yo sabía que él era el hombre con el que yo quería casarme. Sabía, por sus múltiples cualidades, que podríamos construir juntos un hogar, cumplir sueños, amarnos y honrar a Dios como familia. También conocía algunos de sus defectos. 😅
Él me propuso matrimonio cuando cumplimos 3 años y, 6 meses después, nos estábamos casando. Durante esos 6 meses previos al matrimonio decidimos trabajar fuertemente en todo lo que conllevaba casarnos: comprar cosas 🛍, alistar el apartamento 🏡, conocer nuestras finanzas 💰 para trabajar en proyecciones cercanas, hicimos el prematrimonial con nuestros pastores 🙏 y muchas cosas más.
Pero todos estos acuerdos que creamos en los 6 meses previos al matrimonio no surgieron de la noche a la mañana. Nos costó tres años conocernos, aprender a identificar cuáles eran las cosas negociables para cada uno. Una estrategia fue no apresurar nada, todo con tiempo y poniéndolo en manos de Dios.
Quizá suena como algo demasiado perfecto, y lo fue para nosotros. Quizá para otros funcione diferente, pero sé de algo que funcionará para cualquier proceso antes de dar el Sí: involucrar a Dios en todo. Para nosotros fue crucial involucrar a Dios como el principal de lo que queríamos construir. 🙌
Y sé que involucrar a Dios en todo nos permitió afrontar con mucha madurez y amor los retos que se nos presentaron 6 meses después de casarnos.
Un matrimonio no se forma 6 meses antes de dar el Sí (aunque a algunas personas les pase). Yo les puedo contar desde mis vivencias que, desde el momento en que vi a mi novio como el hombre con el que quería pasar el resto de mis días, empecé a trabajar en mí como mujer:
🌸 En ser parte de un hogar.
🌸 En considerar la mujer de la que habla Dios en la Biblia.
🌸 En aprender a amar incluso los momentos no tan chéveres a su lado.
Muchas veces creemos que el día más importante es el del Sí, y es hermoso todo lo que pasa ese día 💐. Pero también son valiosos e importantes los momentos previos a tomar esa decisión que deseamos con todo el corazón que sea para toda la vida.
Algo que aprendimos en el prematrimonial y que quiero compartir con ustedes, si están a punto de casarse o recién casados, es que no permitan que pensamientos equivocados se instalen en su mente.
Si, por ejemplo, piensas: “si esto no funciona, me separo”, te pido de todo corazón que no tomes la decisión de casarte, porque en el primer momento difícil ese pensamiento será el primero en invadir tu mente. 🚫
Por el contrario, antes de dar el Sí, hazte preguntas como:
👉 ¿Qué haríamos para enfrentar juntos las dificultades?
👉 ¿Estoy dispuesta a sacrificar cosas por él y viceversa?
Antes de dar un Sí que no tienes seguro, ve delante de Dios 🙏 y clama a Él por respuesta y tranquilidad.
Dios quiere y desea que podamos ser felices en cada una de las cosas que vivimos. Incluso en aquellas que a veces nos hacen sufrir o sentir que la vida es cuesta arriba, Su plan no es hundirnos. Por el contrario, Él siempre está ahí para ayudarnos y darnos la guía para tomar decisiones acordes a su voluntad, que sean buenas para nosotros.
A ti que nos lees:
✨ Si estás a punto de casarte y tienes dudas o temores, acércate a Dios, clama a Él y pide su dirección. Busca ayuda con tus líderes.
✨ Si, por el contrario, estás a punto de dar el Sí y sientes que todo marcha super bién, clama a Dios y dale gracias por permitirte sentirte de esa manera, y pídele que todo lo que inicien después del Sí, Él lo sostenga en todo tiempo
En todo tiempo clama a Dios 🙌.
En todo tiempo busca comunión con Él.
Porque Él es la base más importante antes, durante y después del Sí. 💍✨
¡Bendiciones! 🌿💛
No sé si tú lo has notado, pero cuando una pareja decide casarse y comprometerse, empiezan a ocurrir milagros alrededor de todo el proceso: en la planeación de la boda, en la búsqueda del lugar donde vivir, e incluso en los detalles más pequeños. 💫
En mi corazón siento que esto no es casualidad, sino la forma en que Dios muestra Su aprobación. Él ama profundamente a las familias 👨👩👧👦, y como todo buen Padre, se alegra y se enorgullece cuando una nueva se forma. Esa alegría se traduce en provisión, cuidado y detalles que solo Él puede orquestar.
📖 “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22).
El año pasado unos amigos se casaron 💍. Ellos soñaban con que Dios cubriera los gastos de su boda. Y aunque lograron pagarla, su milagro llegó de otra manera: en el lugar exacto que anhelaban para vivir 🏡.
Algo similar vivió mi hermana. Cuando se casó, vio la provisión de Dios manifestarse de diferentes formas, lo que les permitió tener una boda sencilla, pero hermosa, exactamente como la deseaban 💐.
Y podría contarte muchos más testimonios de parejas que experimentaron la fidelidad de Dios en medio de su unión. Cada historia es única, pero todas tienen algo en común: la mano de Dios obrando.
📖 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Con esto quiero motivarte (y recordármelo a mí misma) 💖: no solo sueñes, confía. Cuando decidas dar el paso de formar una familia, Dios se encargará de sorprenderte con milagros únicos y especiales ✨.
Esos milagros no serán solo para ti, sino también un testimonio vivo que animará y llenará de fe a otros que algún día tomen la decisión de casarse y construir su hogar en Cristo. 🙌
🌸 ¿Y si no me he casado a los 30?
No sé tú, pero aún hoy hay personas que piensan que si a los 30 años no te has casado, “ya estás quedada”, “se te fue el tren” o simplemente “ya no va a pasar” 🙄🚂.
Tengo 36 años y aún no me he casado 💌. Sí, anhelo hacerlo, y no te voy a negar que cuando tenía 15 pensaba igual que muchos: que si para los 30 no me había casado, ya no ocurriría. Incluso esperaba que para esta edad ya lo estuviera. Pero los planes de Dios para mi vida han sido distintos a los que yo me imaginaba 🙏✨.
Y con esto no quiero que creas que me siento frustrada, al contrario: he aprendido a vivir y disfrutar cada etapa que Él me regala 💕. La Palabra dice:
📖 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1).
Hoy confirmo que la mejor edad para casarse puede ser en el rango de los treinta 🎉, porque no solo alcanzamos una madurez mental, emocional, financiera y espiritual, sino que también somos más conscientes de la importancia de esa decisión 💡💍.
El matrimonio no es un simple sueño romántico, es un pacto sagrado. Y para tomarlo, necesitamos estar firmes en el Señor:
📖 “Edificó luego Salomón la casa, y la acabó; y la casa, cuando fue edificada, se acabó en todo conforme a la voluntad de Jehová” (1 Reyes 6:14).
Así mismo, nuestra vida debe estar edificada en Él antes de dar un paso tan importante.
Es cierto que, como mujeres, casarnos después de los 30 puede implicar un poco más de “riesgo” al momento de tener hijos 👶🏼. Sin embargo, confío plenamente en que cuando ese día llegue, Dios cuidará de ellos desde el momento de su concepción 🤍.
📖 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmo 127:3).
He pasado por burlas y presiones del famoso: “¿y para cuándo la boda?” 🙄. Pero gracias a Dios he aprendido a manejarlas y a no responder como mi carne quisiera.
Me aferro a esta verdad:
📖 “Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre” (Salmo 138:8).
Estoy segura de que no estoy tarde, porque todo sucederá en el tiempo perfecto de Dios ⏳✨. Y cuando llegue, será mucho mejor de lo que alguna vez imaginé 💖.
👉 Amiga, si estás en la misma etapa, recuerda: no se trata de la edad, sino del tiempo de Dios para ti. ¡Confía en que su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta! (Romanos 12:2). 🌷
No sé cuántas de ustedes han visto la película “Yo antes de ti”. Aunque es romántica y un poco triste, me inspiró para titular esta reflexión. Quiero compartirles no solo cómo era yo antes de Cristian, sino cómo era mi vida antes de Cristo.
Conocí a Jesús a mis 20 años, en plena etapa universitaria. Desde entonces, mi caminar con Él ha sido como una montaña rusa 🎢: con altos y bajos, pero sin duda la mejor decisión de mi vida.
“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” – Juan 10:10
Antes de conocerlo, era una chica insegura, con baja autoestima, que no se aceptaba frente al espejo 🪞. Sentía que no era suficiente, tenía pocos amigos y muchos miedos.
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.” – 1 Juan 4:18
Después de recibir a Cristo en mi vida, no todo cambió de la noche a la mañana. Han pasado 16 años y todavía sigo en proceso, pero puedo decir que hoy me amo, me acepto y vivo con propósito 🙌🏼. Ya no busco la aprobación de todos, porque tengo la más importante: la de Dios.
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” – Jeremías 31:3
Antes de conocer a Cristian, yo soñaba con que a los 30 ya estaría casada y que a los 36 tendría hijos, casa y carro 🚗🏡. Pero hoy, con 36 años, aunque aún no estoy casada, sí tengo algo mejor: un corazón dispuesto y listo para la siguiente temporada de mi vida.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” – Eclesiastés 3:1
Antes de nuestro noviazgo, tuve que entregarle a Dios mi área emocional y sentimental. Creía que ya lo había hecho, pero no. Fue necesario soltar mis planes y dejar que Él obrara en Su tiempo.
Esa entrega me permitió no solo disfrutar de la relación que hoy tengo, sino ver en Cristian un reflejo aún mayor del amor de Dios 🕊️.
Antes de Cristo: era una joven con pensamientos depresivos y una autoestima quebrada.
Después de Cristo: soy una mujer con sueños, propósito, que se ama y se acepta como hija de Dios.
Antes de Cristian: era una chica aferrada al control de cada detalle.
Hoy: entiendo que nada es perfecto, que todo en el tiempo de Dios es mejor ✨ y que puedo ser amada no solo por cómo me veo, sino por lo que hay en mi corazón.
“Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” – 1 Samuel 16:7
Hoy vivo agradecida porque Jesús me transformó. Aprendí a soltar mis planes, a confiar en Su tiempo y a disfrutar cada etapa de mi vida. Y ahora, de la mano de Cristian, sigo caminando con esperanza hacia lo que Dios tiene preparado para nosotros.
👉 Y tú, ¿qué podrías decir de tu vida antes y después de Cristo?
¡Feliz inicio de semana a todas nuestras lectoras! Deseo que estos tres meses que le restan al año sean sumamente aprovechables y grandiosos para cada una de ustedes.
Qué alegría nuevamente compartir una reflexión con cada una de ustedes.
¡El matrimonio es uno de los estatutos más hermosos y respaldados por Dios! Pero hoy en día yo siento que está en peligro de extinción. Escuchamos que muchos matrimonios jóvenes terminan, y mi pregunta es hasta donde lucharon para tomar esa decisión, y sé que es un tema difícil de tocar porque como dice mi mamá nadie conoce la gotera de la casa ajena, pero eso no significa que no me de tristeza y me deje pensativa que muchos matrimonios jóvenes se cansan de luchar y dar la pelea por su relación, y es que algo clave antes de dar un paso tan grande como lo es casarse, primero se deben tomar decisiones radicales y contundentes en el noviazgo. La verdadera razón de un divorcio muchas veces no surge en el matrimonio sino en acuerdos que nunca se hablaron en el noviazgo, otros toman la decisión de casarse por emoción olvidando que de eso no se vive en el matrimonio.
Un matrimonio tiene muchos componentes, entre esos el amor, la entrega, tolerancia, el respeto, saber que en algunos momentos debemos morir a nuestro ego y muchos otros más. Hace un tiempo vi una imagen que decía que el matrimonio es difícil, el divorcio es difícil, la dieta es difícil, estar enfermo es difícil, tú eliges con cual quieres lidiar; y que las cosas en la vida sean difíciles no quiere decir que sean imposibles, pero si requieren más de nuestro esfuerzo. Casarme ha sido una de las decisiones más bellas y difíciles que he tomado en mi vida, en medio de todo he aprendido mucho, he dejado a un lado sueños o deseos de mi individualidad para junto con mi esposo construir un futuro para nosotros y nuestros futuros hijos, pero no ha sido fácil.
Yo soy fan #1 de los matrimonios, me gusta cuando personas que conozco deciden casarse. Sueño y deseo que cada vez más en lugar de incrementarse los divorcios disminuyan. Desde mi corazón tú que nos lees si estás casada y sientes que te darás por vencida busca ayuda e inténtalo todo junto con tu esposo, y si estás en una relación de noviazgo y sueñas con casarte con esa persona hablen mucho, de que les gustaría alcanzar en el futuro juntos, conózcanse mucho para cuando enfrenten dificultades puedan ayudarse el uno al otro en todo tiempo. Y, por último, pero no menos importante, involucren a Dios en su matrimonio o noviazgo, siempre será la mejor decisión de sus vidas, ¡tener a Dios como el primero!
Bendiciones ❤️
Desde que era niña, he soñado con casarme, formar mi propia familia, tener hijos y vivir en una hermosa casa. Durante mucho tiempo creí que ese sueño se haría realidad antes de cumplir 30 años y que, al lograrlo, me sentiría completa. Sin embargo, con el paso de los años, Dios llegó a mi vida con su amor y me mostró que la visión que tenía sobre el matrimonio y la familia estaba algo distorsionada.
Hoy, a mis 35 años, tengo claro lo que Dios realmente quiere para el matrimonio: ejemplificar la unión entre Él y su Iglesia. Aunque aún no me he casado, sigo soñando con ese día. Sin embargo, la imagen de un matrimonio y una familia perfectos ya no ocupa mi mente y corazón, ni creo que me sentiré completa solo cuando eso suceda.
He llegado a entender que solo Dios puede llenarme. El matrimonio es mucho más que ser feliz, disfrutar del sexo, tener hijos y vivir en una casa hermosa. Es una etapa maravillosa de la vida que no es para todos, y que implica renunciar a muchos deseos egoístas, perdonar más de una vez al día y estar presente para tu pareja en los momentos más difíciles, como la pérdida de un ser querido. El matrimonio significa sacrificio, pero un sacrificio hecho por amor; implica construir en equipo, disfrutar de la vida, exhortar con amor y aprender juntos.
El matrimonio es una idea de Dios, y creo que, tristemente, hoy en día muchas personas tienen una visión distorsionada de lo que Él creó. Sé que muchas mujeres, aquí y en todo el mundo, sueñan con casarse, pero antes de seguir soñando con ese momento, quiero invitarte a que te preguntes no solo por qué deseas casarte, sino qué visión tienes del matrimonio. La respuesta no solo te ayudará a saber si estás lista, sino también si estás alineada con la visión de Dios.
Es mi anhelo que, si Dios tiene en sus planes que te cases, no solo tengas una boda hermosa, sino un matrimonio cimentado en su Palabra, en su visión, y que lo tengas a Él como la brújula que los guíe, un día a la vez.
Bendiciones ❤️
Mujeres hermosas, en el día de hoy les tengo, como cada mes, una invitada especial. Ella es una mujer temerosa de Dios, colombiana, psicóloga, especialista en desarrollo social, coach en felicidad, esposa y madre. Chicas, hoy las dejo con Sugeys Quintero, a quien le doy las gracias por aceptar la invitación a compartir de lo que Dios ha puesto en su corazón.
La base de toda relación es la confianza, si nos sentimos alineados o identificados con esta afirmación, es momento entonces de poder preguntar ¿cuál es el nivel de confianza que hay en nuestra relación de pareja?, y preguntarnos también si, como confió en mi pareja, ¿en esa misma proporción Dios confiara en mí?
Te invito a reflexionar un poco sobre estos interrogantes, empezando por la primera afirmación.
La confianza es la base de toda relación, al leer esto por segunda vez, ¿Qué piensas? ¿Qué sientes?, ¿Qué llega a tu mente?… A la mía llegan muchos recuerdos de momentos y situaciones donde la confianza se ha visto en jaque, es decir, a punto de quebrarse; porque hasta en las relaciones más sólidas o estables la confianza puede llegar a estar amenazada y no porque no se tenga, sino porque quien la tiene, es un ser humano cambiante y desafiado, pero es allí donde la humanidad tiene que tomar la solides de la confianza y saber que, como base, es donde debemos de descansar y esperar.
Son estos momentos de desafíos o de quiebres los que también nos pueden llevar a plantearnos la pregunta que dejamos al principio, ¿cuál es el nivel de confianza que hay en nuestra relación de pareja? Esta pregunta, seguro, te llevará pensar o recordar las experiencias vividas en la relación y si te pasa eso, pregúntate desde donde estás confiando; desde el pasado o desde el hoy.
Lo anterior lo digo porque las relaciones basadas en experiencias de mentiras o engaños, son relaciones que entran en un círculo vicioso de querer dar nuevas oportunidades ante el temor de no querer quedar solo.
La relación basada en la mentira se torna viciosa, con actos repetitivos que no dejan crecer a la persona y bloquean el crecimiento del amor; porque el corazón seguramente se encuentra dolido.
Ahora es el momento de hacer la pregunta que también planteamos al principio: ¿confío en mi pareja de la misma forma como confía Dios en mí? Es una pregunta interesante de plantear y reflexionar.
Dios en su soberanía y omnisapiencia conoce de nosotros aspectos, que nosotros mismos desconocemos.
La confianza en el nivel Dios es conocer y saber más allá de lo que nuestros ojos y experiencia de vida nos permite ver o conocer.
La confianza en una pareja no puede ser ingenua, y tampoco puede ser nivel Dios, porque no lo sabemos todo. La relación de Dios con nosotros, es una relación basada en el amor ágape, amor de entrega, de sacrificio, incondicionalidad de ÉL hacia nosotros. La relación de pareja es una relación basada en el amor filial de reconocimiento, deseo del bien y en el amor eros; un amor de atracción y placer.
Dios confía en nosotros porque nos creó y sabe quiénes somos hoy y hasta dónde podemos llegar.
Confiar en nuestra pareja es incluso confiar también en nosotros mismos, de ahí la importancia que cada relación de pareja establezca principios que apoyen el crecimiento del amor como es el respeto, la comunicación, compartir, dialogar con la intención de crecer, ser auténticos y transparentes para no dar lugar a la mentira.
Existen cuatro elementos para construir confianza:
Intención
Sinceridad
Historia anterior
Competencias
(Estos aspectos son aplicables para todo tipo de relación, ya sea laboral, comercial, etc.)
La intención como elemento para construir confianza es la que deja ver, lo que está deseando el otro para la relación.
La sinceridad es el mostrar honestidad en la relación, la transparencia de la verdad.
La historia anterior, también conocida como la historicidad de la relación; nos muestra que tantos hechos del pasado son reiterativos en el presente.
La competencia como elemento para construir confianza nos permite reconocer las habilidades y cualidades del otro que aporta a la relación y a su pareja; cuanto entre los dos se puede llegar a crecer.
La confianza es la base de toda relación, por lo cual nos corresponde cuidarla, abonarla, para ser fortalecida y sentirnos como pareja cercanos, unidos. Así como la sagrada escritura nos invita a cada uno de nosotros acercarnos a Dios con confianza.
“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. Hebreos 4:16 NTV.
Un feliz fin de semana te deseo.
Chicas, el mes pasado les hablé de lo que significa el término #RedFlags, y les di una serie de banderas rojas de las cuales debemos estar alerta en el noviazgo, para tomar las medidas necesarias, en esta ocasión les hablaré de las banderas rojas dentro del matrimonio.
Ahora, sé que muchas dirán, ¿pero de qué banderas rojas en el matrimonio puede una mujer soltera hablarnos?, es cierto que aún no me caso, pero he podido observar, leer y escuchar de pastores, líderes y personas casadas, cuáles son estas banderas rojas a las cuales debemos prestarles atención, para tomar las medidas necesarias.
Las redes Flags en el matrimonio son:
I. Machismo o feminismo, chicas, ninguna de estas dos posturas en buena, ni dentro o fuera del matrimonio; Dios nos dio tanto a las mujeres como a los hombres, capacidades para desempeñar distintos roles, y otras para lograr hacer lo mismo, pero al tomar estas posturas, lo que hacemos es anular a la otra persona, al hacerlo sentir menos e insuficiente.
II. Gritos, insultos o golpes en medio de una discusión, chicas, todas las redes Flags son importantes, pero está en quizás a la que más atentas debemos estar, una persona que te maltrata, en definitiva, es una alerta para buscar ayuda, para ponerse a salvo, pues tu vida está en peligro. Dios puede transformar a quien usa la violencia o los gritos para darse a respetar o entender, pero si esa persona se niega, lo mejor es que tomes la decisión de no solo ponerte a salvo, sino de culminar tu matrimonio, Dios no quiere que sus hijas vivan una vida llena de golpes, gritos y maltratos.
III. Infidelidad, esta es una situación a la que creo todas las mujeres tememos, pero si llega a ocurrir, solo hay dos opciones: perdonas y buscan luchar juntos por la restauración de su relación, o perdonas y con todo el dolor del mundo dejas ir a esa persona. Dios no desea verte sufrir toda la vida al lado de un hombre que tomo la decisión de dejarte de amar y buscar a otra persona para saciar su deseo, para ser su compañera. Yo sé que puede haber miles de razones que lleven a una persona a ser infiel, pero ninguna razón es justificable, si algo ocurre en su relación, lo mejor siempre será hablarlo y no dejar que nuestros deseos y carne nos lleven a traicionar a quien amamos.
IV. Problemas con el alcohol, drogas, apuestas y pornografía, chicas cualesquiera de estas circunstancias no son fácil de afrontar, pero la única forma de vencerlas es buscando ayuda, y no solo con el pastor o líder, sino con autoridades en el área, como alcohólicos anónimos.
V. Mamitis o papitis, esta bandera puede sonar graciosa, pero la verdad es que cuando una pareja se casa, lo ideal es que el “cordón umbilical” se rompa; es decir, que dejemos de depender de nuestros padres, de estar contándoles todos nuestros problemas o de estar diciendo que “la comida de mi mamá” es mejor; debemos crear junto con nuestra pareja una vida juntos, estableciendo límites con los padres, como horarios de visita, que le podemos contar y que no, esto es por la sanidad de tu matrimonio y de la relación con tus padres y suegros.
Mujeres hermosas, muy seguramente hay más #redflags, pero están considero son las más importantes, es mi oración que el Espíritu Santo te revele que red Flags es un aletazo para hacer un alto en el camino, antes de salir lastimada o sumergida en algo que el Señor no quiere vivas.
Un feliz fin de semana te deseo.
Qué alegría poder estar de nuevo con ustedes compartiendo un nuevo tema. Y quiero continuar esta serie del Matrimonio contándoles un poco de mi punto de vista. Y es que este miércoles 21 de septiembre cumplo 4 años de casada, y este tiempo ha sido de mucho aprendizaje y crecimiento en muchas áreas de mi vida. Principalmente, he aprendido a construir una carretera con mi esposo de la mano y con Dios como director de la obra.
Siempre que me preguntan que pienso del matrimonio digo “El matrimonio es una carretera que no todos están dispuestos a recorrer” y quizá se escuche un poco cruel, pero es la verdad. Muchas veces como matrimonios jóvenes nos frustramos cuando salen a flote los defectos de nuestra pareja, y aún más cuando estos con el pasar de los años no cambian.
Yo tengo una cualidad y defecto al mismo tiempo, y es que puedo identificar cuando mi esposo o mi familia alrededor está haciendo algo no tan bueno en repetidas ocasiones, y mi forma de decirlo quizá no es la mejor. Esto ha sido algo en lo que he trabajado y sigo trabajando mucho en mi matrimonio, encontrar la manera correcta y el momento preciso para decir las cosas.
Quizá algunos se preguntarán porque hago referencia al matrimonio con la construcción de una carretera y es que para mí un matrimonio crece cuando los dos trabajan en pos de metas, cultivan sueños y trabajan juntos por ellos. En Eclesiastés 4: 9-12, podemos ver un gran ejemplo de lo que se puede obtener si dos personas trabajan juntas y si, por el contrario, trabaja sola.
Cuando en un matrimonio los dos se enfocan a trabajar por el crecimiento del mismo, los resultados van a ser mucho mejor a que si solamente uno del equipo trabaja o pone más interés. Es por ello que lo relacionó con una carretera, trabajar juntos nos llevará al lugar al que juntos queremos construir.
En algunos casos pasa que cada uno está pensando y queriendo construir su propia carretera y se pierde la comunicación, algo que es fundamental en un matrimonio.
Hoy a ti que nos lees me gustaría compartir 3 pilares importantes para mí en el matrimonio y son la Confianza, el Respeto y la Amistad. Creo que cuando tenemos estos tres juntos como matrimonio podemos llegar lejos, y esto no solo aplica para los momentos lindos del matrimonio, también para los momentos difíciles, es ahí cuando más deben salir a flote para sostenerse el uno con el otro y sacar adelante su relación.
No es fácil vivir con alguien diferente a ti por más que lo conozcas, pero es más fácil si hablamos, si nos conocemos y trabajamos juntos para alcanzar lo que queremos y disfrutar lo bonito del matrimonio.
Les cuento algo que junto con mi esposo vivimos, recién casados me quede sin trabajo y todo estaba tranquilo hasta que un día tuvieron que llevarme de urgencias y practicarme una cirugía; en ese momento vimos un panorama un poco gris, pero en medio de todo oramos a Dios y vimos su favor, aún después de ello necesité 3 meses para recuperarme al 100%; además viví una depresión, fue y momento difícil de mi vida y para mi esposo, pero en todo tiempo sin fuerzas clamábamos a Dios y vimos si favor. El matrimonio que me diga que no tienen problemas y ha sido fácil no le creeré porque esto es un trabajo en equipo y el más importante de todos es Dios, él nos da la fortaleza que necesitamos en todo momento. En él podemos confiar nuestro matrimonio y nuestro camino. Si hoy no estás casada, pero quieres hacerlo ora a Dios por ello,
Si hoy tu matrimonio no pasa por un buen momento, clama a Dios junto a tu esposo, en él siempre encontraremos descanso y respuesta.
¡Deseo que tengas un gran día! Bendiciones.
Mujeres hermosas, cuantas de ustedes han escuchado la frase: “Y vivieron felices por siempre”.
Creo que todas la hemos oído esta frase al final de un cuento o una película de amor, en donde los protagonistas después de varios obstáculos logran casarse, estar juntos y ser felices.
Pero la verdad mi querida amiga es que, en la vida real, el felices por siempre no es como las películas, series, novelas o cuentos de hadas nos quieren hacer ver.
El matrimonio es sin duda una idea de Dios, la cual puedes ver en la Biblia desde génesis hasta apocalipsis; y si te pones a leer detalladamente, verás que en medio de cada una de las parejas que podemos tomar como ejemplo, ninguna tuvo una relación en donde “felices por siempre” significara que nada paso y que todo fue perfecto; todo lo contrario, tuvieron que enfrentar dificultades, pruebas, Dios tuvo que trabajar en ellos y con ellos para que pudieran tener la relación que Él deseaba tuvieran.
Chicas, aún no tengo la bendición de estar casada, pero he podido ver a lo largo de 33 años la dinámica de un matrimonio, el de mis padres. Gracias a Dios, este próximo mes de noviembre ellos cumplirán 35 años de casados, y sé que llegar hoy a ese número es un milagro, porque tristemente, hoy en día el matrimonio es visto como algo anticuado o que, si no funciona, la opción más rápida y efectiva es divorciarse.
Sé que mis padres han pasado por momentos difíciles, por momentos de grandes bendiciones, de salud y enfermedad, de perdida y ganancia, pero si algo he podido ver en ellos, es que, en medio de todo, se han comunicado, han trabajado en equipo, se han apoyado; se han exhortado con amor, se han perdonado y han decidido seguir juntos porque se aman y saben que amarse es una decisión que se basa en hecho; pero sobre todo han decidió poner a Dios como el centro de su relación y vidas.
Chicas, el matrimonio de mis papás, ha sido ejemplo para mi hermana y para mí en muchos aspectos de la vida, le doy gracias a Dios por guardarlos y darles la capacidad para hacer todo lo que está en ellos, para tener un matrimonio real y que supera cada circunstancia.
No sé si estas casadas, si estás por casarte o si, por el contrario, aún estás soltera o en medio de una separación dolorosa de tu esposo; sea cual sea tu situación actual, quiero decirte que “felices por siempre” no es algo que se dé por arte de magia, es algo por lo que se trabaja y se logra poniendo a Dios como cimiento, dejando que él obre en nosotras y en nuestros matrimonios.
Deseo de corazón que su matrimonio, al igual que el de mis padres, el de mi hermana, el mío y el de mis familiares y amigos; sea uno que glorifique a Dios en todo su esplendor y del cual las futuras generaciones pueden decir "vivieron felices por siempre" porque pusieron a Dios en el centro, se esforzaron, lucharon, se amaron y perdonaron.
Un feliz día les deseo.
¡El matrimonio no lo es todo en la vida.!!!
¡¡¡Queeee!! Como puede decir eso alguien que está casada.
Actualmente, tengo dos años de casada y ha sido una experiencia genial, he aprendido mucho a conocerme a mi misma, a mi esposo, incluso a mi familia (papás y a mi hermana). Pero no todas las mujeres están listas o hechas para el matrimonio, y no está mal. Hay algunas que quizá no se casen, Y NO ESTÁ MAL. Tristemente, hay una voz que a muchas mujeres las atormenta y es “Te va a dejar el tren” y es algo tan errado porque nos limita como mujeres a crecer de forma personal y emocional.
Por otro lado, el noviazgo es una etapa que nos permite conocer a esa persona con la que pasamos mucho tiempo, y este es un buen tiempo donde podemos encaminar lo que ambos quieren en un mismo rumbo.
Hace un tiempo una amiga me preguntaba si dos personas que van en direcciones opuestas deben estar juntas y mi respuesta fue un rotundo NO, porque llegaría un punto en el que de tanto jalar para su lado se terminarían lastimando.
El propósito del noviazgo es el matrimonio, pero en ocasiones cuando en medio del noviazgo empiezan a salir esas cosas en las que no se logra consolidar, es mejor parar y avanzar cada uno por su lado antes de lastimarse.
Mi matrimonio sucedió después de 3 años y medio de noviazgo, tiempo en el cual nos conocimos y aprendimos mucho el uno del otro. En el año 2 sabíamos que queríamos casarnos, pero no todas las mujeres viven lo mismo, mi consejo y reto en esta temporada es no te afanes por encontrar ese hombre o mujer con el cual casaste.
Primero conócete tú y si tienes una relación de noviazgo disfrútala sin presiones, pero sí conociendo y trabajando en lo que juntos quieren lograr. Si van en caminos opuestos, lo mejor es separarse.
Siempre que una pareja decide casarse para formar una familia y honrar a Dios en medio de ella, Él los bendice exactamente con lo que cada pareja necesita. Vivir la experiencia del noviazgo y del matrimonio no me da la verdad absoluta o el mejor consejo del mundo, estoy casada y sigo aprendido de mi de mi esposo.