La niña que dudaba y la mujer que Dios esta formando
Por: Sandra Sierra P.
28 Marzo 2026
🌿 Un cierre desde el corazón
Mis queridas amigas… 🤍
Llegamos al último sábado del mes, y con él, al cierre de este tema que ha sido tan especial.
Y no quería terminarlo de otra forma… sino desde el corazón 💭✨
Durante todo marzo les he compartido parte de mi historia…
y la verdad es que, por mucho tiempo, dudé de mí misma 😔
Dudé en lo físico…
en lo académico…
y más adelante, en lo laboral.
Me esforzaba tanto por hacer las cosas bien…pero en el fondo, lo que realmente buscaba era sentirme suficiente.
Creí que si lograba “hacerlo todo bien”…iba a encontrar valor, aprobación… y seguridad.
Pero estaba equivocada 💔
Porque el valor no se construye desde afuera…se recibe desde la verdad de quién eres en Dios 🤍
📖 “Engañosa es la gracia y vana la hermosura;
la mujer que teme al Señor, esa será alabada.”
— Proverbios 31:30
Hace unos días, en mi cumpleaños, escribí algo en mi cuenta personal que aún hoy me hace llorar 🥹
Le hablaba a la niña que fui…a esa niña que dudaba, que se comparaba, que no se sentía suficiente.
Y le decía:
“Estoy orgullosa de la mujer en la que nos hemos convertido.” 🤍
Porque aunque el proceso no fue fácil…aunque hubo lágrimas… silencios… y muchas preguntas…
Hoy estamos sanas 🌿
Hoy sabemos lo que valemos
Hoy sabemos quiénes somos
Y aunque aún no tenemos todo lo que soñamos…también entendimos algo muy importante:
✨ Eso no define nuestro valor.
📖 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todas estas cosas os serán añadidas.”
— Mateo 6:33
Hoy, a mis 37 años…
en medio de la espera…
en medio de luchas mentales…
en medio de días buenos y no tan buenos…
Dios no ha dejado de recordarme cuánto me ama 🤍
Me sigue formando…
enseñando…
corrigiendo…
guiando…
Como un Padre paciente…
como un alfarero que no suelta la obra de sus manos 🏺✨
📖 “¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero? dice el Señor…”
— Jeremías 18:6
Y sé que este proceso continuará…hasta el día en que Él me llame a Su presencia
o Cristo venga ✨
¿Aún hay días de duda?
Sí.
Pero hoy ya no vivo desde la duda…vivo desde la verdad 🙏🏻
Hoy sé quién soy 🤍
Sé cuál es mi valor
Sé que tengo propósito 🔥
Sé que hay promesas sobre mi vida
📖 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,
para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”
— 2 Corintios 4:7
Hoy soy una mujer que sigue siendo formada…pero ya no desde la inseguridad,
sino desde la identidad 🌿✨
Sigo en las manos del Alfarero…pero ahora puedo mirarme al espejo… sonreír 😊
y seguir adelante con esperanza.
Y si hoy tú estás en ese proceso…si aún te sientes como esa niña que duda…
Quiero recordarte algo, con todo mi corazón:
Dios no ha terminado contigo 🤍
Él sigue obrando en ti… incluso cuando no lo ves.
📖 “El que comenzó en vosotros la buena obra,
la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
— Filipenses 1:6 ✨
No eres la misma de hace un año…ni de hace unos meses…
Y aunque aún no eres todo lo que sueñas ser…vas en proceso 🌿
Y eso… también es gracia.
Sigue caminando.
Sigue confiando.
Sigue viéndote como Dios te ve.
Porque la niña que dudaba…no tiene la última palabra.
✨ La tiene la mujer que Dios está formando.
La raíz espiritual de la baja autoestima 🌱
Por: Sandra Sierra P.
21 Marzo 2026
¿Qué es una raíz?
La raíz es el inicio de una planta. Es esa parte que no vemos, que está debajo de la tierra y que le permite recibir nutrientes, crecer, florecer y dar fruto. 🌿
En nuestra vida espiritual ocurre algo similar. Muchas veces también existen raíces invisibles que están debajo de la superficie de nuestro corazón y que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos.
Esas raíces pueden ser heridas, mentiras que hemos creído o experiencias que marcaron nuestra vida.
En muchos casos, estas raíces comienzan con exposiciones tempranas a ciertas situaciones, como palabras que nos lastimaron, rechazo, comparaciones o heridas causadas por personas cercanas.
En el caso de la baja autoestima, la raíz muchas veces aparece cuando olvidamos quién dice Dios que somos.
En lugar de creer lo que Dios dice en Su Palabra, empezamos a creer lo que otras personas dijeron de nosotras o las mentiras que el enemigo siembra en nuestra mente. 💭
Poco a poco esas palabras se convierten en una narrativa interna que comienza a definir nuestro valor.
Como te conté hace unas semanas, yo también tuve problemas con mi autoestima.
Durante años creí lo que mis compañeros del colegio decían de mí: que no era bonita, que era fea. Escuchar esas palabras tantas veces hizo que comenzara a creerlas.
Y a eso se sumaba algo más: yo no tenía una relación con Dios, así que no conocía la verdad sobre quién era realmente. Esa verdad que hoy sabemos que está en la Palabra de Dios. 📖
Pero cuando tenía 20 años, Jesús tocó a la puerta de mi corazón.
Y desde ese momento comenzó un proceso de sanidad en esa área de mi vida. Él empezó a mostrarme la verdad, pero sobre todo me enseñó a aceptar cada parte de mí y a dejar de compararme con otras mujeres.
Hoy, 17 años después, a mis 37 años, puedo decir algo con seguridad: no solo sé quién soy, también sé cuál es mi valor y lo que Dios dice de mí. 🤍
También he aprendido a hacerle frente al enemigo cuando intenta sembrar mentiras en mi mente para que vuelva a rechazar mi físico o desear verme como otras mujeres.
Pero quiero ser honesta contigo: esto fue un proceso.
Un proceso que caminé con Dios, con la ayuda de mujeres que fueron mis líderes espirituales y, sobre todo, con mi disposición a querer ser sana.
Hoy, mi querida amiga, quiero invitarte a algo muy importante:
Siéntate con Dios y pídele que te muestre cuál es la raíz de tu baja autoestima.
Cuando identificamos la raíz, Dios puede comenzar a sanar aquello que está debajo de la superficie.
Y cuando Él sana la raíz, también comienza a transformar todo lo demás. 🌿
✨ Dios no solo quiere que sobrevivas a tus heridas.
Él quiere que seas verdaderamente sana.
Heridas de rechazo que aún hablan 💔
¿Te ha pasado que te cortas, la herida sana y días después, por accidente, vuelves a lastimarte en el mismo lugar… y sangra otra vez? 🩹
No significa que nunca sanó.
Significa que todavía estaba sensible.
Así pasa muchas veces con las heridas del alma 🤍
Creemos que ya superamos algo.
Pensamos que el rechazo quedó atrás.
Sentimos que la inseguridad ya no tiene poder sobre nosotras.
Pero ocurre algo —un comentario, una comparación, una mirada, una ausencia— y de repente… duele otra vez. 💭
Y esa herida vuelve a hablar.
En mi proceso de sanidad he aprendido algo importante:
hay heridas de rechazo que creemos cerradas, pero solo estaban en silencio.
Las heridas que se generaron en la infancia, en relaciones pasadas, en amistades, en la iglesia o incluso con personas no tan cercanas, muchas veces se convierten en la raíz de nuestra baja autoestima.
Con los años vamos sanando 🙏
Perdonamos.
Oramos.
Trabajamos con el Señor.
Pero a veces pequeños detonantes —comentarios imprudentes, malos entendidos, actitudes de otros— revelan áreas que aún necesitan atención.
No porque Dios no haya hecho nada ✨
Sino porque hay capas que todavía no habíamos visto.
A mis 37 años he sanado muchas cosas relacionadas con mi autoestima y mi seguridad. Pero todavía hay momentos en los que la inseguridad intenta asomarse.
Por ejemplo, si subo de peso y me miro al espejo, puede venir un susurro:
“Estás gorda.”
“Te van a dejar por esos kilos de más.”
Y si dejo que ese pensamiento dé vueltas en mi mente, empiezo a regresar a un lugar de inseguridad del que Dios ya me había sacado. 😔
Ahí es donde entiendo que la herida quiere hablar.
Entonces tengo dos opciones:
1️⃣ Dejar que la mentira crezca.
2️⃣ O confrontarla con verdad. ✝️
Reconozco con madurez:
Sí, subí de peso.
Tal vez debo revisar hábitos.
Tal vez necesito cuidar más mi salud.
Pero mi valor no cambió.
Mi identidad no cambió.
Lo que Dios dice de mí no cambió. 🤍✨
Lo mismo sucede cuando me comparo con otras mujeres de mi edad y veo lo que han alcanzado y yo no.
Si no cuido mi corazón, eso puede llevarme a ansiedad, tristeza o sensación de fracaso. 😣
Y eso no es más que una herida intentando hablar otra vez.
Durante mucho tiempo pensé que si algo volvía a doler, significaba que no había sanado de verdad.
Hoy entiendo que no es retroceso.
Es revelación. 💡
Dios permite que ciertos detonantes saquen a la luz áreas que aún necesitan ser tratadas con Su amor. 🤍
Las heridas que hablan no son una señal de derrota.
Son una invitación a profundizar en nuestra identidad.
La autoestima bíblica no consiste en negar lo que duele.
Consiste en llevar lo que duele a la verdad de Dios. ✨
No se trata de decir:
“Estoy perfecta, nada me afecta.”
Se trata de decir:
“Esto me afectó… pero no define quién soy.” 🤍
Cuando una herida de rechazo habla, podemos escucharla desde dos lugares:
Desde la inseguridad → “No soy suficiente.” 💔
Desde la identidad → “Esto necesita ser sanado, pero sigo siendo hija.” 👑
Y eso cambia todo.
Más que ver las heridas que aún hablan como algo malo, debemos aprender a verlas como el Padre las ve:
No como evidencia de fracaso.
Sino como áreas donde Él quiere derramar más gracia. 🌊
Cada vez que una herida se activa, tenemos la oportunidad de:
✔ Identificar la mentira.
✔ Reemplazarla con verdad.
✔ Profundizar en nuestra identidad.
La inseguridad grita. 📢
Pero la identidad descansa. 🕊️
Y cuando decides sanar desde la verdad, ya no reaccionas desde el rechazo…
vives desde la seguridad de saber quién eres en Cristo. 🤍✨
La lucha silenciosa frente al espejo 🪞
Como te conté al iniciar el tema del mes, durante mucho tiempo luché con una baja autoestima.
Me miraba al espejo… y no me gustaba lo que veía.
Me sentía fea.
Insuficiente.
Invisible.
Llegué a pensar que jamás algún chico podría fijarse en mí 💔
Que no era “el tipo de mujer” que alguien escogería.
El espejo no solo reflejaba mi imagen.
Reflejaba mis inseguridades.
Y lo más duro no era cómo me veía…
Sino lo que creía sobre mí 💭
Hasta que Jesús llegó 🤍
Y no solo llegó a mi vida…
Llegó a mi mente 🧠
Llegó a mis pensamientos.
Llegó a la raíz de lo que yo creía acerca de mi identidad.
Mientras yo veía defectos, Él veía diseño 🎨
Mientras yo veía carencias, Él veía propósito 🌿
Jesús no solo veía una mujer con dones y talentos —y sí, también con falencias—
Él veía lo que yo no podía ver: destino ✨
Poco a poco comenzó a transformar mi manera de pensar.
Me enseñó que en Él soy suficiente 💧
Que mi valor no está en mi físico.
Que mi identidad no depende de si alguien se fija en mí o no.
La aprobación humana es inestable…pero la verdad de Dios es firme 🪨🤍
Donde realmente está mi valor 👑
Mi valor está en algo mucho más profundo que una imagen.
Soy creación de Dios 🌸
Soy Su hija 🤍
Soy redimida ✝️
Soy amada 💕
Mi valor está en Él… porque Él es más que suficiente 💧✨
Jesús me hizo entender que dio Su vida por mí.
Que pagó un precio eterno para salvarme.
Y eso me hace inmensamente valiosa 💎
No por lo que hago.
No por cómo luzco.
No por cuánto logro.
Sino porque fui comprada con amor ❤️
Claro, todavía hay días difíciles.
Días en los que parece que otros avanzan más rápido 🏃♀️
Días en los que la comparación toca la puerta 🚪
Días en los que el espejo intenta hablar más fuerte que la Palabra 📖
Pero ahora tengo una verdad que sostiene mi corazón:
En Él lo tengo todo 🙌
En Él estoy a salvo 🕊️
En Él estoy segura 🤍
En Él soy suficiente ✨
No soy modelo.
No soy influencer.
Soy hija de Dios 🤍
Soy perdonada 🙏
Soy justificada ✝️
El Espíritu Santo habita en mí 🔥
Tengo propósito 🌿
Tengo vida eterna ✨
Y eso… es lo que Dios ve cuando me mira.
El espejo puede reflejar inseguridad 🪞
Pero la cruz refleja mi verdadero valor ✝️✨
Y cuando entendí eso, mi autoestima dejó de depender de lo que veo…y comenzó a sostenerse en lo que Dios ya declaró sobre mí 🤍
¿Tu autoestima está sostenida por el espejo… o por la cruz? ✨
Hoy quiero invitarte a pedirle a Dios que te muestre cómo Él te ve.
Porque cuando entiendes eso… todo cambia 💧
Una reflexión desde el corazón
¡Hola, querida lectora!
Estoy feliz de poder compartir nuevamente contigo una reflexión que nace desde lo más profundo de mi corazón.
Hoy quiero hablarte de un tema que, honestamente, no me resulta tan fácil: la inseguridad. Hace unos días estuve en un congreso de mujeres donde escuché a dos predicadoras poderosas, y algo en lo que ambas coincidieron fue en esto: en algún momento de sus vidas y ministerios, la inseguridad tocó a su puerta.
La inseguridad tiene la capacidad de robarnos cosas muy valiosas:
✨ La paz
✨ La tranquilidad
✨ La confianza en nosotras mismas
✨ Y, sobre todo, la confianza en Dios.
Cuando no sabemos manejarla, puede abrir la puerta a sentimientos que nos desgastan emocional y espiritualmente: la duda, la dependencia emocional, el miedo, el rechazo, la comparación… y tantos otros que nos debilitan el alma.
Después de escuchar esas prédicas, reafirmé algo que siempre comparto con mis amigas: al enemigo sí le interesa debilitar nuestro corazón como mujeres. Quiere que dejemos de ver a Dios en primer lugar en nuestras circunstancias. Una mujer insegura del amor de Dios es una mujer vulnerable, y esa vulnerabilidad puede crecer hasta ahogarnos.
Quisiera decirte que fui insegura en algún momento de mi vida y que gracias a Dios ya lo superé… pero no sería verdad.
Después de 17 años de conocer a Dios, entregarle mis miedos, cargas e inseguridades, aún hay momentos donde debo enfrentarme cara a cara con la inseguridad. No es fácil decirlo. Me hace sentir vulnerable. Y si algo me cuesta, es que los demás me vean vulnerable. Yo, que tengo un carácter fuerte, muchas veces me he resistido a admitirlo.
Hace un tiempo, Dios me regaló un sueño en el que vengo trabajando paso a paso. En ese proceso, la inseguridad ha tocado mi puerta muchas veces. A veces no la dejo entrar… pero otras, lo confieso, le abro la puerta y hasta me tomo un café con ella. Y claro, me arrepiento. Me duele haber ignorado la voz de Dios en esos momentos.
Hoy puedo decirte que he aprendido, poco a poco, a cerrarle la puerta con más decisión. ¿Cómo?
Apoyándome en Dios,
Rodeándome de personas que me aman,
Y siendo intencional al identificar los momentos que detonan esa inseguridad.
Tal vez podrías esperar que te comparta una lista de versículos que levanten tu ánimo. Pero esta vez prefiero invitarte a algo más íntimo y profundo:
Habla con Dios. Cuéntale cómo te sientes. Ofrécele esas áreas que te generan inseguridad. Ora con sinceridad.
Estoy segura de que Él traerá respuestas, contentamiento y, sobre todo, su amor para cubrir lo que hoy te pesa.
Quiero dejarte con este versículo que me ha sostenido tantas veces:
📖 "Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan."
Salmos 55:22 (NTV)
Que esta palabra sea un ancla para tu corazón en los días en que la inseguridad quiera hacerse espacio. Y que recuerdes siempre que Dios es más grande que cualquier miedo.
Gracias por leerme. Oro para que esta reflexión haya sido de ayuda para ti, y que puedas ir a la presencia de Dios y descargar todo aquello que te inquieta. Él está ahí, listo para llenarte con Su amor. 💛
Bendiciones y hasta una próxima reflexión
¿Alguna vez has sentido que no eres suficiente, que no das la talla o que simplemente… no encajas?
Esa es la voz de la inseguridad. Pero déjame decirte algo: esa no es la voz de Dios. 🙅♀️
Durante cinco años estuve sin empleo. No les voy a mentir, fue una temporada como montaña rusa: altos, bajos, días de fe y días de muchas lágrimas.
Pero lo más constante era ese pensamiento repetitivo:
“No soy suficiente. Seguro por eso no consigo trabajo.”
Y así, sin darme cuenta, comencé a permitir que la inseguridad definiera mi valor.
Hace poco volví a vivir otra temporada sin empleo, y esa vieja voz volvió a tocar a la puerta junto con otros miedos.
Pero Dios, con su ternura tan oportuna, usó su Palabra, a mis papás, a mi hermana, a mis amigos y a mi novio para recordarme una verdad firme:
No soy lo que el miedo dice de mí. Soy lo que Dios declaró que soy.
Mi identidad y mi seguridad están definidas por Él. 🕊️
Cuando enfrentas repetidamente el rechazo o el fracaso, puedes comenzar a creer que hay algo malo en ti.
Pero esa es una de las mentiras favoritas del enemigo.
Él no quiere que recuerdes lo que dice la Palabra. No quiere que abraces la identidad que Dios te dio como hija, amada y escogida.
Prefiere que vivas atada al miedo y a la comparación.
Hace unos meses escuché una predicación (sí, la misma que recomendé en Instagram 📲 —si no la has visto, te invito a buscarla).
En esa enseñanza escuché una frase que se me quedó grabada:
💬 “Toda la vida lucharemos con inseguridades… pero si tenemos clara nuestra identidad y quién es nuestro Creador, con su ayuda venceremos.”
Hoy, a mis 36 años, trabajo en un lugar que nunca imaginé, con un contrato al que muchas veces le huí.
No me he casado aún, no tengo la casa de mis sueños, no soy mamá, ni he conocido la ciudad que tanto anhelo.
Pero ¿sabes qué?
He entendido que nada de eso define quién soy.
Mi valor no depende de lo que tengo, de dónde estoy o lo que otros han logrado.
Mi seguridad está en mi amado Señor. 💖
Sí, a veces patino. A veces dudo. A veces me comparo.
Pero el Espíritu Santo es fiel. Siempre me recuerda la verdad, me llena de fuerza, de amor y me afirma con esa voz suave y firme:
“Tú eres mía.”
¿Te has sentido como yo en alguna etapa de tu vida?
¿Qué verdad de Dios necesitas recordar hoy para silenciar la inseguridad?
✨ Eres suficiente: no porque seas perfecta, sino porque eres amada por Dios 💖
Durante años he visto a muchas mujeres —y yo fui una de ellas— creyendo una gran mentira:
🗣️ “No soy suficiente para tener una relación con Dios, porque no soy perfecta.”
Esta frase, aunque suena razonable, está muy lejos de la verdad bíblica. No solo es una mentira… también se convierte en una excusa 🚫.
Dios jamás ha buscado personas perfectas para usarlas o relacionarse con ellas.
Si ese fuera el estándar, ninguna de nosotras podría acercarse a Él 💔.
📖 Lo que el Señor busca es un corazón humilde y dispuesto:
Uno que se deje guiar 🧭, sanar 💊, usar 🔥… y obedecer 💌.
“El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.”
— Salmo 51:17
Por muchos años, mi inseguridad se manifestaba especialmente en el área amorosa 💘.
Me sentía insuficiente, pensaba que no era bonita 💄, interesante 🤷♀️ o digna de ser elegida por alguien.
La comparación me robaba la paz 🌪️, y la duda se convirtió en mi compañera silenciosa 😞.
Pero a mis 21 años, el ser más maravilloso del universo 🌌 se acercó a mí…
Y en medio de mi confusión, me susurró al corazón:
🕊️ “Eres suficiente. Di mi vida por ti.”
Ese ser era Jesús ✝️.
A través de Su Palabra 📚, comenzó a revelarme quién soy realmente en Él.
No fue un proceso inmediato ⏳, pero poco a poco Él sanó mis heridas, fortaleció mi identidad y me recordó cuánto valgo 💎.
Hoy tengo 36 años 🎂.
Y cuando me miro al espejo 🪞, ya no solo veo a una mujer bonita 💁♀️, con una sonrisa única 😊 —el sello de su Padre—, sino a una mujer imperfecta, que desea servir 👐, adorar 🎶 y obedecer 🙏 a quien la creó y la salvó.
🌸 Ya no necesito hacer cosas extraordinarias para llamar Su atención.
🫶 ¡Porque ya la tengo!
Tengo un Padre que me ama tal como soy, y que se compromete a transformarme día a día ✨.
Tal vez tú también luchas con esa voz que te dice que no eres suficiente 😔.
Quizá piensas que no mereces acercarte a Dios porque estás rota 🩹, inestable o aún “en proceso” 🛠️.
Pero quiero recordarte algo:
💬 Él ya sabe todo de ti… y aun así, te ama con locura.
No quiere una versión perfecta de ti, quiere tu 💖 corazón dispuesto.
Hoy, deja de usar la perfección como excusa.
💫 Ábrele tu corazón al Señor, y permite que Él te muestre lo que ve cuando te mira:
🌷 Una hija.
🌟 Una mujer amada.
👑 Una obra en proceso.
✨ Y sí… ¡Una mujer suficiente en Él!
Días de duda
Hay días en los que me siento pequeña.
Días en los que dudo de lo que soy capaz, en los que mi voz interior se llena de inseguridades, comparaciones y preguntas que no siempre tienen respuestas.
Pero justo ahí, en medio de mi fragilidad, hay una verdad que me sostiene: cuando dudo de mí, recuerdo quién es Él.
Porque mi identidad no se construye sobre mis logros, mis emociones o la opinión de otros, sino sobre el carácter firme, fiel y amoroso de Dios. ✨
Cuando la inseguridad habla fuerte
En esos días donde la inseguridad quiere hacer de las suyas, es fácil dejarse arrastrar por esa voz interna que solo busca desanimarnos y tirarnos al suelo.
Pero cuando alzamos la mirada al Señor, recordamos quién es Él… y también quiénes somos nosotras en Él. Porque la única palabra que debe validar lo que somos es la Suya.
Comparaciones que nublan
Es tentador caer en comparaciones, sacar el listado de nuestros defectos o enfocarnos en lo que creemos que nos falta.
Pero en lugar de mirar el punto negro sobre la hoja blanca, enfoquémonos en lo que Dios ha hecho en nosotras: las capacidades, los dones y el propósito que Él mismo nos dio. 🌿
Creo que si hacemos ese ejercicio de gratitud y verdad, no solo estaremos más fuertes para enfrentar la inseguridad, sino que dejaremos de compararnos con otras —algo que, al final, no tiene sentido.
Porque Dios nos hizo únicas, distintas, con un reflejo especial de Él en cada una.
Y si el Señor del universo nos creó diferentes a propósito, entonces no necesitamos parecernos a nadie más.
"El Señor cumplirá su propósito en mí. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; no abandones la obra de tus manos."
— Salmo 138:8 (NVI)
Aun cuando dudo de mí, Él no duda de lo que ha puesto en mí.
Él no se equivoca. Y lo que comenzó en nosotras, lo terminará con amor y fidelidad. 💛
Señor, gracias por recordarme que mi valor no está en lo que hago o dejo de hacer, sino en lo que Tú ya hiciste por mí.
En los días donde la inseguridad quiere gobernar mis pensamientos, recuérdame quién eres Tú, para que pueda volver a mi verdadera identidad en Ti.
Ayúdame a verme con Tus ojos y a caminar confiada en que Tú me formaste con propósito.
Amén.
🌙 ¡Feliz noche!
📌 Follow: @acquadevida7
La "comparación" en el contexto de la autoestima se refiere al proceso de evaluar nuestro valor personal en relación con los logros, apariencias o circunstancias de otras personas. Esta práctica puede tener un impacto negativo en nuestra autoestima, ya que a menudo nos lleva a sentirnos inferiores o insuficientes al medirnos con estándares externos. En lugar de enfocarnos en nuestras propias cualidades y crecimiento, la comparación puede generar inseguridad y descontento, dificultando la aceptación y el aprecio por nuestra propia identidad.
Por años, me comparé con diferentes mujeres en belleza, inteligencia, logros y personalidad. Deseaba ser como ellas y sentía que, por más que hiciera, nunca era suficiente; siempre me sentía menos.
Cuando Cristo llegó a mi vida, una de las preguntas que me hizo fue: "¿Por qué te comparas con otras? ¿No ves que te amo así como eres?" Me ayudó a comprender que cada parte de mí fue pensada y diseñada por Dios, y que debía amarme y aceptarme tal como soy, porque Él ya lo hace.
No te negaré que dejar la comparación no ha sido fácil, pero hoy entiendo que solo me lastima y me hace perder el enfoque. Dios me hizo única y especial, con talentos, virtudes y defectos, y en cada aspecto de mi ser Él se glorifica. Al compararme, le estoy diciendo que no aprecio su obra, cuando en realidad, su obra es perfecta.
Hoy, la única persona con la que me comparo es con mi yo del pasado. Lo hago para ver cuánto he avanzado con la ayuda del Espíritu Santo, para reconocer el progreso, las batallas que hemos vencido y las áreas en las que aún debemos trabajar.
Quisiera decirte que ya no miro a ciertas mujeres sin compararme, pero cuando me doy cuenta de que estoy cayendo en ese error, voy a la cruz. Le entrego a Dios esos pensamientos y sentimientos, pidiéndole que traiga su Palabra a mi mente, así puedo vencer la comparación.
Hoy te invito a que digas "no más" a la comparación. Mírate en el espejo, expresa a Dios lo que no te gusta de ti, pídele perdón por esos pensamientos y que te enseñe a aceptarte y amarte como Él lo hace.
Un feliz fin de semana te deseo.
Como he compartido en ocasiones anteriores, una de mis luchas durante años fue con la baja autoestima, una carga que desarrollé a raíz de múltiples rechazos y burlas en mi niñez. Estas experiencias hicieron que mi mente se aferrara a mentiras, como la creencia de que no era suficiente, que no era bonita, que no tenía valor y que nadie se interesaba por mí.
Hoy entiendo que, al haber creído en esas mentiras durante tanto tiempo, se convirtieron en una prisión que distorsionaba mi realidad. Durante 20 años viví atrapada en esa oscuridad, hasta que llegó Jesús. Con su amor y paciencia, me mostró la verdad y me liberó de esas ataduras.
Han pasado quince años desde que Jesús iluminó mi camino, y en este tiempo han ocurrido muchas cosas. Sin embargo, lo más significativo es que, con la ayuda del Espíritu Santo, he ido renovando mi mente a través de la verdad que se encuentra en la Biblia. Esa verdad me ha permitido derribar las mentiras que creí y que a veces aún intentan invadir mi mente y corazón.
Hoy, a mis 35 años, comprendo que no solo soy hermosa, sino que tengo un propósito, dones y talentos. Aunque el mundo me rechace y me dé la espalda, hay uno que jamás lo hará; en Él se encuentran mi identidad, mi valor y mi propósito.
Ahora puedo mirarme al espejo y verme a través de los ojos de Dios. No te voy a negar que hay días en los que las mentiras del pasado intentan volver, pero traigo a mi memoria versículos que me recuerdan quién soy y cuánto valgo.
Hoy quiero animarte a que tú también te veas a través de los ojos de Dios, que te aceptes y te ames, con tus virtudes y defectos. Más importante aún, que abraces la verdad de tu valor, identidad y propósito que está en Su palabra.
Te invito a decir adiós a las mentiras que el mundo, el enemigo y la carne te han hecho creer, y a abrazar la verdad que se encuentra en Cristo Jesús.
Un feliz fin de semana te deseo.
Durante muchos años, lidié con una baja autoestima. Al mirarme en el espejo, no veía belleza en mí misma. Pensé que, si no era "bonita", al menos podría encontrar valor en mis logros académicos. Estaba muy equivocada.
Mis pensamientos negativos me abrumaron hasta el punto de experimentar síntomas de depresión, los cuales silencié hasta que Jesús llegó a mi vida.
A lo largo de un proceso que ha durado años, he aprendido que mi verdadero valor radica en Él. Soy creación de Dios, Su hija, la niña de Sus ojos. Mi valía no está en mi apariencia ni en las metas que alcanzo, sino en lo que Él ha depositado en mí.
Desearía decirte que ya no lucho con pensamientos de baja autoestima, pero la realidad es diferente. A veces, esa vieja enemiga regresa con sus sutiles insinuaciones. Sin embargo, con la ayuda del Espíritu Santo, he aprendido a enfrentarlas. Muchas veces, Dios ha usado a personas cercanas a mí para ayudarme a identificar esas pequeñas mentiras que debo rechazar, para que lo que Jesús ya ha hecho en mí no se dañe, sino que continúe fortaleciéndose.
Creo que mi baja autoestima es como el aguijón del que hablaba el apóstol Pablo en sus cartas; es algo que desearía que Dios eliminara por completo, pero que, al mismo tiempo, me mantiene con los pies en la tierra y los ojos fijos en Él.
Hoy comprendo dónde se encuentra mi verdadero valor y sigo luchando cada día contra aquello que intenta robarme la paz y la seguridad que tengo en Cristo. Pero ya no lo hago con mis propias fuerzas, sino confiando en la ayuda del Espíritu Santo.
Un feliz fin de semana te deseo.
Queridas mujeres hermosas, para el día de hoy tendríamos una invitada, pero se presentaron unos inconvenientes que impidieron que ella pudiera compartirnos hoy, pero tranquilas que, si tendremos reflexión, la cual está escrita por esta humilde sierva.
Durante todo este mes hemos estado hablando sobre que es tener baja autoestima, lo que tenerla genera en nosotras y el anhelo de Dios, que tengamos la correcta visión y valor de nosotras mismas.
Hoy para finalizar quiero hablarte un poco sobre cómo podemos tener una correcta autoestima.
Y lo primero que te quiero decir es que para tener una correcta autoestima tenemos que ir a la fuente de la verdad y ese es Dios, en su ´palabra el Señor nos dejó la verdad, en ella encontramos realmente nuestro valor, pero para creerla y vivirla necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo.
Salmos 139:13-18 Es tan solo una pequeña muestra de lo que Dios anhela y desea tengamos en nuestras mentes y corazones cada día de nuestra vida, especialmente en esos instantes donde el enemigo viene a bombardearnos con mentiras.
Segundo, es clamar en oración para que el Espíritu Santo traía a nuestra mente esas mentiras que hemos creído por años, para renunciar a ellas y pedirle perdón a Dios por creerlas, pero además para que nos ayude a remplazarlas por la verdad que está en su palabra.
Lo tercero que debemos hacer para tener una correcta autoestima es, filtrar todo lo que vemos y escuchamos, a la luz de la palabra, esto nos ayuda a poner límites sanos, que nos protegen de caer en la trampa del enemigo.
Cuarto, debemos procurar memorizar y poner en lugares visible lo que Dios dice de cada una de nosotras, recuerda que nuestra lucha se da en la mente y necesitamos tener las armas necesarias para vencer.
Por último, aceptarnos y no compararnos, y esto es quizás de las cosas más difíciles, porque cada día somos bombardeadas con imágenes de personas que son mejores o más bonitas, pero recuerda que Dios nos hizo diferentes; cada una tiene una parte de él, lo que no solo nos hace valiosas, sino que nos recuerda que tenemos llamados y propósitos distintos, por lo cual no podemos ser iguales.
Espero que cada uno de los consejos y del contenido que te compartimos a lo largo del mes te ayuden a identificar si tienes baja autoestima y a con ayuda del Señor vencerla.
Un feliz fin de semana te deseo.
¡Feliz inicio de semana para todos los que en esta oportunidad nos leen!
Y hoy quiero compartir con ustedes un tema que no es tan chévere hablarlo, pero que es necesario identificarlo. Y es la baja autoestima o también la podemos nombrar el poco amor propio.
Y ¿qué es la baja autoestima?
“Es la discordancia en la percepción que tienen las personas de sí mismos. Esta evaluación negativa impide a las personas considerarse valiosas, talentosas, merecedoras de amor y reconocimiento por lo demás.”
Y con esta breve descripción quiero resaltar que cuando se tiene autoestima baja no creemos que somos valioso o que merecemos amor; y la razón de todo esto es por no sentimos amor por nosotros mismos, o no nos vemos valiosos, y en ocasiones muchas personas pueden creer que la gente no los quiere y terminan alejados. Es muy importante poder hablar o identificarla porque casi siempre (ojo, no todo el tiempo) esta se puede encaminar a la depresión.
Hace algún tiempo yo viví baja autoestima en un área de mi vida y era que no creía en mí, que no era capaz de alcanzar buenas cosas o siquiera poder hablar en público. Hace un par de meses reflexionando con mi esposo, llegue a la conclusión que me ocasionó esa baja autoestima, la cual duro alrededor de unos 5 años.
Cuando tenía 12 años empecé en un colegio nuevo, venía de un cambio de ciudad y en mi primera exposición mis compañeros se burlaron de mi acento y eso ocasionó que cada vez que tenía que hablar en público lo hacía en voz baja para que nadie se burlara de mí; no creía que lograría hacer nunca una buena exposición o poder hablar de Dios a otros de forma correcta, sentía temor y desconfianza de mí. Pasaron entre 4 y 5 años hasta que un día en la universidad tenía una exposición y conocía tanto el tema que quería hacer el intento de no hablar bajo y practique muchos días y cuando llegó el momento de exponer empecé con timidez pensando en se van a burlar de mí no lo haré bien; y recuerdo que alguien dijo: - “No se escucha”-decidí alzar mi voz y cuando termine muchas personas me felicitaron, porque lo había hecho bien; y empecé a hacerlo más seguido, empecé a hablar a otros de Dios en la calle y cada vez que lo hacía tenía miedo a ser callada o que se burlaran, pero le pedía a Dios ayúdame; y hoy en día no me jacto de ello, pero en ese momento aprendí que Dios me dio la facultad de ser escuchada y que debía creer más en mi talento que en lo que podrían decir de mí, me rodee de personas que me decían si lo hacía bien o mal de forma objetiva sin lastimarme y eso me ayudó.
Principalmente, fue mi decisión porque sabía que podía intentarlo, y me rodeé de gente que me ayudaba y no que me pisoteaba. Conozco el caso de amigas cercanas que vivían baja autoestima con su cuerpo y su apariencia física, y el primer paso fue hablarlo, decidieron que podían cambiar y se rodearon de gente buena.
Dios nos permite tener personas a nuestro lado que nos ayuden a salir adelante en medio de cualquier dificultad para levantar nuestras manos, nuestro corazón y muchas veces nuestro ánimo.
Te invito a clamar a Dios por esas personas, a que no te veas como menos delante de otros y que saques a flote, eso que Dios te ha dado sin temor a ser juzgada, rodéate de gente que te anime y te ayude, no de quienes te pisotean para ellos sobresalir porque eso también es baja autoestima.
No soy psicóloga, pero desde mi experiencia vivida te comparto un poco de cómo lo he vivido y cómo Dios me ha ayudado.
¡Ánimo somos más los que podemos ser de ayuda en tu vida!
¡Si hoy sientes que la baja autoestima es un tema que quieres hablar y no sabes cómo, cuéntanos podemos ser parte de esos que te ayudan y animan!
Bendiciones ♥️🤗
No sé si alguna vez has visto una imagen que de lejos parece se ve bien, pero al acercarte te das cuenta de que está algo distorsionada, bueno así pienso pasa con las personas que sufren o han sufrido de baja autoestima, hay una autoimagen de ellos en sus mentes que está distorsionada.
Y pienso que esta distorsión puede ocurrir por varias cosas, como un trauma en la niñez, palabras mal intencionadas que recibimos en algún momento, etc., y esta distorsión nos impide ver la verdad, la verdad que solo podemos ver cuando Jesús entra en la escena de nuestras vidas.
Imagina por un momento esto: enfrente de ti tienes el paisaje más hermoso que puedas imaginar, pero no lo puedes disfrutar del todo porque tienes un problema en tu vista que te impide hacerlo, pero que es corregido cuando delante de tus ojos se colocan unos lentes que te permiten ver la verdad, la realidad y así disfrutar ese paisaje.
En el caso de la baja autoestima, Jesús es ese par de lentes que quita toda distorsión y te deja ver la verdad.
El Señor no solo te deja ver la verdad, la cual tenemos en su palabra, sino que derriba todo aquello que quiere venir, hacerte creer lo contrario y además sana esas heridas causadas por esos eventos que te llevaron a tener una autoestima distorsionada.
Quisiera decirte que esto ocurre de la noche a la mañana, pero es un proceso, que lleva tiempo y disposición.
Yo llevo caminando con el Señor 14 años y a lo largo de ellos he tenido que enfrentarme una y otra vez con pensamientos que me llevaron por años a tener una distorsión de mi autoestima; hay días donde batallo más, pero en cada una de esas batallas ya no estoy sola, el Señor, Jesús y el Espíritu Santo están conmigo luchando y recordadme la verdad.
Te invito a que en la intimidad de tu habitación y con la dirección del Espíritu Santo, puedas orar y pedir que te sea revelado que fue ese evento, situación o palabra que te llevo a tener una autoestima distorsionada y cuando lo tengas; entrégalo a Jesús y pídele que sane tu corazón y te permita ver y vivir en la verdad.
Un feliz fin de semana te deseo.
Chicas el miércoles, cuando les daba el tip para vencer la baja autoestima, les dije que según la definición del diccionario, la autoestima es la valoración positiva o negativa que tenemos de nosotras mismas, y les hice una pregunta: ¿Por qué nos cuesta valorarnos?
Y me encantaría que me dejaran sus respuestas en los comentarios, mientras les cuento lo que aprendí sobre esto en mi encuentro, el cual les conté hace unos días por historia, estuve haciendo en los dos últimos fines de semana de marzo.
Nos cuesta valorarnos por distintos sucesos de nuestra vida, por algo específico que dejo una marca, una herida en nuestra mente y corazón, pero principalmente nos cuesta valorarnos porque sin darnos cuenta le creemos más al enemigo, a sus mentiras que a lo que Dios dice de nosotras, y esto es desde el Edén.
Si leemos detenidamente Génesis 3:1 podemos ver como Satanás, implanto la duda de lo que Dios había dicho en la mente de Eva, y es así como creo que empieza la baja autoestima, con un pensamiento que pone en duda lo que Dios dice en su palabra somos en realidad, y esa duda puede ser causada por vivencias o por palabras mal intencionadas que llegaron e hicieron nido en tu mente y corazón.
Chicas y lo que ocurre con estos pensamientos de dudas es que nos pueden llevar a desarrollar un complejo de superioridad o de inferioridad, pero que en el fondo nos revelan la baja autoestima.
Al leer la Biblia podemos ver que varios de los héroes de la fe, sufrieron de baja autoestima, pero también vemos como Dios les dice una y otra vez la verdad, porque Dios desde el inicio ha querido que vivamos libres de todo dolor, herida y complejo, entre esos el de baja autoestima.
Es por eso que para tener una correcta autoestima necesitamos de varias cosas, pero entre ellas:
Ayuda del Espíritu Santo para ver qué fue lo que la causo
Un corazón dispuesto
Y dejar que Dios haga su obra de sanidad y restauración en nosotras
Es el anhelo de Dios que puedas tener una autoestima sana y oro para que lo puedas lograr.
Un feliz fin de semana te deseo.
Mis queridas mujeres hermosas, en el día de hoy les tengo una invitada, ella es colombiana, vive en la ciudad de Bogotá y tiene un gran testimonio en sanidad mental, además cuenta con un emprendimiento de accesorios, ella es Andy Beltrán, a quien le doy las gracias por su disposición para compartirnos de los que Dios ha puesto en ella.
“Es una mujer insegura”, una frase que seguramente muchas personas nunca usarían para describirme, porque por lo general no andamos contando por el mundo nuestras luchas.
Confieso que desde niña he cultivado muchas inseguridades acerca de muchos aspectos de mi ser: lo que soy, creo, pienso, veo en el espejo, siento o lo que hago. Afortunadamente, fui criada en un hogar donde me dieron el privilegio de ser quien era desde muy pequeña, puedo decir que incluso fui celebrada, pero el mundo exterior no era ni es como mi casa. Desafortunadamente, vivimos en un sistema que nos lleva a compararnos todo el tiempo y medirnos por cosas pasajeras como la belleza, el dinero, el estado civil, los títulos, etc., generando inseguridades en las mujeres.
Esto me ha llevado a ocultar y, en ocasiones, rechazar por completo el diseño original que Dios había puesto en mí, porque no suelo ser la mujer que cumple los cánones de lo que el mundo pide. Pero, siendo muy honesta, desde que he podido crecer en mi relación con Dios, no es algo que me importe mucho. También, siendo muy ñoña, la biblia me ha ayudado a identificarme con diferentes personajes bíblicos, sobre todo mujeres que tenían heridas parecidas a las mías.
Sara temía ser remplazada por no dar a luz al heredero que tanto anhelaba su esposo, Betsabé a ser condenada, Rut a ser la diferente, la mujer del pozo a no ser amada, María Magdalena a no ser aceptada y así podría seguir. Pero hay una que me llama mucho la atención de todas y es Esther, no por llegar a ser reina con poder o la historia extrañamente romántica que a veces cuentan, sino por su coraje, porque aceptar quién era no solo robaba toda su seguridad, podría haberle costado su vida.
Vivir con inseguridad no solo nos roba la posibilidad de ser nosotras mismas, sino que quita la mirada de lo eterno, de lo que importa “El gozo de saber que somos la obra maestra del Creador del universo”. Enfoca todo de nosotras en lo que nos hace falta y limita nuestro potencial, también nos impide mostrar a otros cuán bueno es nuestro Dios.
La verdad es que abrazar todo lo que vemos en el espejo, de pies a cabeza, no es sencillo, aunque suene idílico, realmente no es una tarea fácil. Podría darte una lista supermotivacional sobre “Cómo superar tus inseguridades”. Pero realmente creo que, aunque es más difícil, lo más sano es ir a Jesús con ese montón de pedazos que no puedes armar y decirle con toda sinceridad que te enseñe a encontrar seguridad en él y trabajar en cada una de esas áreas donde cojeas.
De corazón espero que puedas obtener en Jesús la seguridad de tu alma y la razón para trabajar en esa nueva tú cada mañana.
Un abrazo.
Andy.
¡Feliz de estar de regreso y poder compartir con ustedes este nuevo tema!. Al cual he nombrado un sabotaje a la inseguridad, creo que como mujeres todas hemos pasado por un momento o una temporada o quizá una vida de inseguridades. Casi al punto de verlo como “normal”, pero déjame decirte que NO Es normal sentir inseguridad en cualquier ámbito. Principalmente, el día de hoy quiero compartir de aquellas inseguridades que vivimos con nuestros cuerpos y al momento de hablar en público.
Generalmente, estas inseguridades inician porque alguien nos dijo algo que ocasiono duda en nuestra mente y poco agrado por ese tema en específico, ya sea nuestro cuerpo, algún defecto o a la hora de hablar en público, y valla que es difícil enfrentarse a los pensamientos de inseguridad.
Nunca antes me había dado cuenta de que tenía inseguridad al hablar en público hasta que presente una exposición en el colegio, quizá sería en 9.º grado, algo así. Y alguien me grito, no se te escucha nada, vocaliza. Fue algo muy difícil enfrentarlo y de ahí en adelante empecé a analizar que si era verdad cuando me tocaba hablar en público me daba mucha pena y temor a ser juzgada, pero todo inicio cuando llegue a vivir a la ciudad en la que vivo; tendría 12 años (7.º grado) cuando se burlaron de mí por tener un acento diferente al de los demás, eso me llevo a no querer hablar en público y ser escuchada por muchos, sentía temor que se burlaran nuevamente. Esta inseguridad fue alimentada por dos años más, hasta que cuando estuve en 11 grado decidí enfrentarla y salir de ella. En ese año conocí a Dios y su bondad, conocí lo que él decía y pensaba acerca de mí, el valor que tengo en él, en ese momento recuerdo que memorice el versículo que dice que él me da la fuerza para enfrentar cualquier gigante. Me apropie de su palabra y un día lo enfrente, resulta que cuando decidí subir la voz al hacer una exposición lo hice increíble, me di cuenta de que era una gran exponente. Empecé a querer hacer exposiciones y practicaba mis tonos de voz, lo que me llevo a creer más en mí y a exponer el tema con mayor seguridad. Cambie mi inseguridad al hablar en público por los pensamientos de Dios en mi mente.
Y es por ello que quiero que juntas le hagamos un sabotaje a las inseguridades que cada una puede vivir; sé que lo que viví quizá no se parece a lo que tú debes vivir, pero sé que el mismo Dios que con sus palabras de amor, las cuales encontramos en la biblia, me ayudaron a mí, sé que pueden ayudarte a ti a sabotear la inseguridad que vives.
Quiero regalarte estos versículos para que los tengas presente en todo tiempo, cuando sientas que tu cuerpo no te gusta, mírate al espejo y piensa que eres hecha a imagen de Dios, somos sus hijas, y date el valor que como hijas tenemos.
Mi deseo es que podamos hacerles sabotaje a los pensamientos de inseguridad y trabajar en ellos.
¡Bendiciones y Ánimo no es una carretera fácil, pero de la mano de Dios todo es posible!
Versículos:
Proverbios 31: 25
Rut 3:11
1 Pedro 3:4
Cantares 4:7
2 Corintios 6.18
Proverbios 3: 5-6
Salmos 3: 3-4
Alguna vez te has preguntado: ¿Si eres una mujer segura? Y si tu respuesta es sí, ¿de dónde viene tu seguridad?
Antes de que avances en la lectura de esta reflexión, te invito a que te hagas esta pregunta y tengas muy presente tu respuesta.
Chicas, la palabra seguridad, según el diccionario, es sensación de total confianza que se tiene en algo o en alguien.
En este mundo hay un montón de mujeres seguras y otras inseguras, el caso de las primeras, si no tienen una relación con Dios, te dirán que su seguridad está en lo que son, en lo que tienen o en lo que han logrado; las segundas te dirán que su inseguridad viene por causa de vivencias negativas, de heridas causas por palabras o por cosas que no se les dieron.
Si nos damos cuenta en ambas hay un común denominador, su seguridad o la falta de esta tiene que ver con cosas o personas externas a ellas, y esto es un verdadero error en el que todas caemos.
Nuestra seguridad debe estar en Dios, en lo que él dice de nosotras, de la identidad que nos ha dado, no en las cosas terrenales.
A lo largo de toda la palabra de Dios, vemos como el Señor nos dice quien somos, para qué nos creó y valor que yace en cada una de nosotras.
Sé que las malas experiencias, las heridas causadas por palabras hirientes o el rechazo por el cual podemos pasar, hace que la seguridad decaiga, pero es en esos momentos que demos recordar que nuestra seguridad proviene de aquel que nos creó y que nos hizo maravillosamente imperfectas.
Reconocer que nuestra seguridad viene de Dios, es saber que somos únicas, maravillosas, que contamos con defectos, virtudes y hay personas que son mejores que nosotras en distintos aspectos, pero que esto no debe hacerme sentir mal, sino ser un motivo de gratitud, porque podemos aprender los unos de los otros y ayudarnos.
La semana pasada en mi iglesia, el pastor nos habló sobre la autoestima, y como Jesús nunca sufrió de baja autoestima, pero al pensar en lo aprendido ese día, puedo ver que Jesús nunca tuvo inseguridades, él sabía quién era y quien era su padre, lo que le permitió cumplir su propósito.
Querida amiga, hoy quiero invitarte a que deposites tu seguridad en el Señor y no en las cosas terrenales, no será un trabajo fácil, pero pídele ayuda al Espíritu Santo, él no solo te ayudara, sino que te lo recordara cada vez que la inseguridad toque a tu puerta.
Un feliz fin de semana te deseo.
Chicas hace unos días escuchando una prédica en mi iglesia, una revelación llego a mi vida por medio del predicador, y era la siguiente: El enemigo ataca nuestra identidad, nuestro físico, nuestros gustos, lo que tenemos, lo que somos, antes de atacar nuestros sueños.
Y es que él sabe que, al hacernos personas inseguras, de baja autoestima, sin esperanzas y sin sueños, se nos dificulta el creerle a Dios lo que es verdad.
En la Biblia podemos ver varios ejemplos de grandes hombres y mujeres que dudaron de lo que Dios decía de ellos y de sus promesas, debido a la inseguridad.
En Éxodo 3:10-14 vemos como Dios le da unas instrucciones a Moisés para ir a hablar con el faraón y pedirle libere a Israel, pero Moisés pone una y mil excusas, las cuales reflejan una inseguridad que había en Moisés para hablar.
¿Cuántas veces no hemos dicho a un profesor, a un jefe, un compañero de trabajo o líder, mejor que lo haga pepito o pepita porque no soy buena en x o y?
Cuando alguien o más bien, Dios nos pide hacer algo, es porque sabe que somos capaces, que tenemos lo necesario para hacerlo, pero las mentiras que hemos creído son nuestra verdad, nos impide ver la realidad y hacer lo que fuimos llamadas hacer.
Cuando leemos los evangelios, vemos los grandes milagros que hizo Jesús y en ningún lado vemos que él dudó o demostró inseguridad, porque él sabía quién era, quien era su padre y que este nunca lo dejaría en vergüenza.
Sé que salir de la zona de confort no es fácil, muchas veces me he negado hacer cosas, por miedo, por inseguridad, pero hoy entiendo que realmente pude haberlas cumplido, y si me equivocaba, pues que importaba, ahí aprendería.
Hoy, querida amiga, te digo que no estás sola en tu inseguridad, el Señor está contigo y quiere revelarte la verdad, quiere mostrarte no solo que ha puesto unos dones y talentos en ti; sino que Él nunca te dejara en vergüenza y que si el llamado, el ascenso o la oportunidad se presentan, es porque tienes lo necesario, solo debes confiar en que Dios te respalda.
Un feliz fin de semana te deseo.
Mujeres hermosas, el martes en la cápsula de fe, les abrí un poco más de mi corazón. Les conté que durante toda mi vida he luchado con pensamientos de inseguridad, pero estos pensamientos han venido en momentos muy específicos, como el iniciar un nuevo año escolar, al iniciar en la universidad, al iniciar a laborar, y durante mí un noviazgo que tuve ya hace varios años.
Y básicamente esos pensamientos de inseguridad eran: “no eres lo suficientemente buena estudiante; no serás buena como arquitecta; no tienes lo suficiente para un ascenso; no eres lo suficientemente bonita para él”.
Y al analizar estos pensamientos, puedo ver lo que les decía, aprendí hace poco, y es que todos se centran en Yo, en mi ego, lo que me llevaba muchas veces a desistir de hacer cosas o a querer demostrar que era capaz; y ahora veo, que, en todos esos pensamientos, el enemigo estaba detrás, buscando que me olvidara de lo que Dios dice en su palabra, pero sobre todo a olvidar que todo lo que soy como persona y llego a alcanzar, es gracias a Dios, porque Él así lo permite.
Desde hace 5 años estoy sin empleo, y en estos años he tenido una gran lucha con esos pensamientos de inseguridad, pero ahora entiendo que cuando se presenten, debo llevarlos a la cruz, orar y recordar no solo lo que Dios dice de mí, sino sus promesas y todo lo que él ha hecho en mi vida.
Para este año, Dios me regalo una promesa que está en Deuteronomio 31:7, esta palabra es mi bandera, especialmente cuando di un paso de fe al venir una vez más a Bogotá en búsqueda de trabajo; he tendió días donde la ansiedad, la preocupación, la angustia, la inseguridad, la duda y el temor, se han levantado y me abruman, pero en esos momentos he llorado en la presencia del Señor; he orado y recordado esta y otras promesas, y la paz ha llegado. Pero, además, he sido llena de fuerzas para seguir avanzando y confiando en aquel que tiene mi vida en sus manos y que ha puesto en mis dones y talentos, que me permitirán hacer la obra que él quiere que haga en su nombre en las distintas áreas de mi vida.
Sé que algún momento todos los seres humanos luchamos con inseguridad, pero hoy ya sabemos, que esto es sinónimo de que algo más ocurre y que debemos ir delante del Señor, pedirle perdón y ayuda para vencer y avanzar hacia lo que Él desea hagamos.
Un feliz fin de semana te deseo.
Mujeres hermosas, hoy hacemos el cierre del tema del mes con una invitada especial, ella es de Chile, pero actualmente se encuentra estudiando en los EEUU, ella es un testimonio de lo que la obediencia y fe en Dios hacen en nuestras vidas, ella es Caterina Valdés, a quien le doy las gracias por aceptar la invitación a compartir de lo que Dios ha puesto en su corazón, las dejo con Caterinna.
Ojos vendados. Camino por un bosque solo guiada por la voz de mi mejor amigo, él me dice si debo parar, seguir, doblar a la derecha o a la izquierda, saltar, etc. Siento el viento en mi cara. Camino y escucho el ruido de mis pisadas sobre el pasto lleno de ramas y hojas. Tenemos que llegar al final del camino.
Comencé caminando insegura, la incertidumbre del trayecto me tenía asustada, ya que no podía ver nada, pero confiada completamente que mi amigo me guiaría hasta el final, y que no dejaría que me cayera o pegara con algo.
A la mitad del camino comienzo a disfrutarlo; ya no camino insegura, piso fuerte, corro, subo a un puente, comienzo a reírme durante el trayecto, comienzo a sentir paz en medio de no ver nada. Al llegar al final del camino, todos nuestros otros compañeros estaban allí esperándonos; me quito la venda de los ojos, y Dios comienza a hablarme: Cati, tú que luchas con la ansiedad al futuro, tú que tienes que tener todo bajo control para sentirte segura, tú que necesitas saber cuál es el siguiente paso para confiar, disfrutaste un juego donde no tenías ninguna seguridad de nada, no sabías a donde ibas, no sabías a donde llegarías, no sabías como sería, pero en medio de la incertidumbre, ¡disfrutaste! ¿Por qué? Porque ibas confiando en la voz del que te estaba guiando. Sabías que no te dejaría caer, ni tropezar, que te llevaría hasta la meta sana y salva. ¿Por qué no vives así tu confianza conmigo?
Si pudiste disfrutar un juego con los ojos vendados en un bosque, ¿cuánto más podrías disfrutar tu vida conmigo aun cuando no ves nada?
Lágrimas caen de mis ojos, me doy cuenta de una gran verdad: no estaba confiando plenamente en Dios, no estaba dejando mi futuro en sus manos, estaba queriendo controlar todo y al no poder, entraba en ansiedad.
La voz que escuchas y presta atención, es la que te guía y define tu identidad. Aunque no veamos el camino, aunque no sepamos hacia dónde vamos, aun con la incertidumbre del futuro, podemos confiar que si somos guiados por la voz de Dios, podremos llegar a la meta, él no va a permitir que te caigas o lastimes, él cuida de ti, él cuida de tus pasos, solo tienes que hacer una cosa: Confiar en Su voz.
Disfruta el camino, disfruta la etapa que estás viviendo, disfruta los detalles que Dios te entrega cada día, recuerda que vivimos por lo que sale de su boca:
«No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Mateo 4:4
Vive por lo que sale de la boca de Dios, las verdades que dice sobre ti, esas que están en la palabra, y no las mentiras que vienen a tu mente constantemente. Solamente así vas a poder disfrutar el camino, disfrutar la etapa que vives, disfrutar tu vida con Dios. Solamente así podrás vencer la ansiedad, tus miedos, tu baja autoestima, las mentiras del enemigo y podrás vivir tu verdadera identidad.
Un feliz fin de semana te deseo.
“Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.”
Juan 1:12 NTV
Somos llamados hijos de Dios gracias a su bondad, amor y entrega.
En la vida siempre tenemos oportunidades que podemos tomar o rechazar. Para mí personalmente ser hijos de Dios y reconocerlo como nuestro padre es una opción que muchos deciden tomar o no.
Al ser sus hijos abrazamos su identidad, la cual es diferente a la de todos nosotros. Ser hijos de Dios es abrazar lo que el abrazo, tomar como ejemplo sus enseñanzas y hacerlas parte de nosotros, para que como nuestras huellas dactilares hagan parte de nosotros y sean irremplazable, y sí que es difícil, pero es posible.
A veces creemos que debemos ser “PERFECTOS” para ser hijos de Dios, y se vale tener defectos y trabajar porque ellos no sean más fuertes que nosotros, pero una vez aceptamos a Dios en nuestro corazón no será difícil vivir su identidad en nosotros.
Hoy tenemos la fortuna de recibirlo como nuestro salvador y el derecho de ser llamados hijos, está en nuestras manos que su identidad cobre vida en nosotros.
Mi consejo a ti que nos lees acércate cada vez más a Dios a su amor y su identidad será parte de ti.
¡Un fuerte abrazo!
Un feliz fin de semana te deseo.
Querida amiga, en este hermoso sábado, quiero hacerte dos preguntas:
¿Te has comparado alguna vez con otra mujer?
¿Alguna vez alguien te ha comparado con otra mujer?
Imagino que tu respuesta es sí, lo que me lleva hacerte esta tercera pregunta: ¿Cómo te sentiste? ¿Te sentiste mal, que vales poco, perdida, como un fracaso, fea, sentiste ganas de llorar, te sentiste menos?
Sé que más de una mujer alguna vez en su vida se ha comparado o ha sido víctima de comparación y la verdad querida amiga, es que esto no es para nada, pero para nada sano, y sabes ¿por qué? Porque cada ser humano es único, no hay un ser humano igual, incluso los gemelos son distintos.
La comparación querida amiga es la acción de comparar, es examinar dos o más cosas para establecer sus relaciones, diferencias o semejanzas, digamos que comparar un mismo cargo en distintas empresas no es nada grave como el hecho de comparar a dos mujeres, especialmente si tienen algún tipo de relación.
En una ocasión les hablé de lo que causo en mí el compararme con otras mujeres, pero hoy quiero decirte un poco lo que causo no en mí, sino en mi relación con mi hermana; resulta que cuando éramos niñas, mi hermana a diferencia de mí, no era tan disciplinada en algunas materias, como yo lo era y mis papás cometieron el error que todo papa comete, compararla conmigo y pedirle que fuera como yo, esto provocó que por un tiempo mi relación con mi hermana no fuera la mejor, peleábamos mucho y no éramos cercanas, gracias a Dios cuando cada una tuvo su encuentro con Jesús esto cambio y hoy somos nos solo cercanas, somos amigas.
Con esta historia quiero llevarte a que reflexiones para que dejemos de compararnos, pues esto únicamente trae discordia, celos, envidias, malos entendidos, juicios, chismes y problemas de baja autoestima dentro del mundo de las mujeres, además son cosas que en definitiva al Señor le duelen.
Dejemos de buscar ser iguales, de creernos superiores las unas a las otras, cada ser humano es único, tiene unas fortalezas y debilidades, cada una es portadora de una parte de la identidad e imagen de Dios y con compararnos en vez de ayudar a nuestro crecimiento, lo que hace es que nos frena, nos destruye como sociedad.
Yo pienso que si mis papás pudieran volver el tiempo en vez de pedirle a mi hermana que fuera como yo en los estudios, la hubieran alentado a ser la mejor en las áreas que a ella destacaba, como el deporte y la música (cosas que a mí no se me dan, jajajá) y buscado la forma en que sus calificaciones mejoraran por medio de métodos que la ayudaran a superar sus falencias.
Finalizo con el siguiente reto, la próxima vez que caigas en compararte con otra persona o que alguien lo haga, ten presente que tienen distintos propósitos, fortalezas y falencias, pero que ambas son hermosas, únicas, valiosas y un reflejo de una pequeña parte de aquel que nos creó, de aquel que te conoce mejor que nadie y que te ama por encima de todo.
¡Basta ya, no te compares más! Celebra quien eres.
Un feliz fin de semana te deseo.
Te ha pasado que cuando vas a una entrevista o participas en una actividad de integración donde te dicen dinos quien eres, al presentarte sueles decir tu nombre y lo siguiente que dices es soy tu profesión, tu lugar de origen o que eres mamá, empresaria, etc.
Esto querida amiga suele pasar porque por años hemos creído que nuestra identidad está definida por nuestra profesión, estado civil, rol dentro del hogar o lo que otros dicen que somos, pero la realidad es que ninguna de estas cosas o personas define quien en realidad somos, el único que realmente define tu identidad es Dios.
Mateo 4: 1-11 nos relata la vez en que Jesús fue tentado y específicamente los versículos 1 al 3 dicen:
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que allí lo tentara el diablo. Durante cuarenta días y cuarenta noches ayunó y después tuvo mucha hambre.
En ese tiempo, el diablo se le acercó y le dijo:
—Si eres el Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan.
Como puedes ver el enemigo ataco la identidad de Jesús al buscar poner en duda de que es el hijo de Dios, el diablo hace esto porque sabe que, si Jesús olvida quien, en su Padre Celestial, olvidara su propia identidad.
Si leemos todo el pasaje nos daremos cuenta que Jesús no cae en la trampa y responde como debemos responder tu y yo cada vez que algo o alguien quiera venir a definirnos, respondió con la palabra de Dios.
Cada una de las mentiras que el enemigo nos lanza y que busca adoptemos como nuestra identidad, están diseñadas para distraernos, desanimarnos y deprimirnos. Estas pequeñas e “insignificantes” palabras que suele usar el enemigo, se acumulan con el paso del tiempo, hasta que las sentimos como verdades absolutas, hasta el punto de hacernos dudar de quienes somos en realidad.
Recuerda que el enemigo vino para robar, matar y destruir, pero Jesús vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.
La realidad y verdad que debes saber y de la cual tenemos que apropiarnos es que somos real sacerdocio, linaje directo del Rey del universo, esa es nuestra verdadera identidad y ninguna mentira del enemigo tiene el poder de robárnosla.
Ten presente que debemos cuidar nuestra mente, corazón de todo aquello que quiere definirnos, y para hacerlo debemos estar atentas a que estamos escuchando, que estamos viendo, con quien noes tamos juntando y los límites que no hemos establecido, para así tomar con ayuda del Espíritu Santo las medidas necesarias para no dejar entrar esas mentiras que buscar que adoptemos una identidad errada.
No olvides que estamos llamadas a permanecer fuertes en la verdad de quienes somos en Cristo y esto lo hacemos al conocerlo a él y lo que dice la palabra de Dios.
Finalizo con el siguiente versículo del cual te animo te apropies y aprendas:
1 Pedro 2:9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Como este versículo, hallaras muchos más en la Biblia que nos revela quienes somos en realidad, así que mi querida amiga quien te define tu identidad es Dios y lo puedes ver en su palabra.
Un feliz fin de semana te deseo.
Hace 11años atrás esta sierva que te escribe estaba entregando su vida a Jesús, llena de lágrimas escuche por primera vez de la boca de alguien que no me conocía, que era amada, que era hermosa, única y especial, y mientras lo escuchaba algo por dentro se quebraba, haciendo que las lágrimas brotaran.
Por muchos años hice de mentiras lanzadas por el enemigo como dardos a mi corazón, una verdad, una realidad, que llevaron a que mi autoestima fuera baja y a que la depresión llegara a mi vida.
Pero antes de decirte las mentiras que creí, quiero darte la decisión de identidad.
Identidad, según la real academia de la lengua española es el conjunto de rasgos de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás, es decir son rasgos que nos diferencian los unos de los otros.
Ahora teniendo eso presente, yo en mi ignorancia creía que mi identidad era definida por mi aspecto físico, mi profesión, mi estado civil, mis finanzas o lo que la sociedad dijera que soy, y cada una de estos ítems me llevaron a decir que yo era:
Una mujer fea, con un cuerpo nada bonito, a la cual ningún hombre podía querer, que, si no tenía éxito en mi profesión, era una fracasada y por ende una mujer pobre, y además que si no me casaba iba hacer amargada toda la vida.
Todas estas mentiras las creí por años, hasta el día que te conté me encontré con Jesús, quien me dijo que:
Soy hermosa (Génesis 1:27)
Soy Amada (Juan 3:16)
Soy Única (Salmos 139:13-14)
Soy Especial (Jeremías 31:3-4)
Soy aceptada (Juan 1:12-13)
Soy Preciada (1 Corintios 6:20)
Soy su Obra Maestra (Efesios 2:10)
Soy la Niña de sus Ojos (Deuteronomio 32:10 y Zacarías 2:8)
Además, me dijo que tengo un propósito y que dio su vida por amor a mí, al escuchar esto mi mente sufrió como una reprogramación, la cual me llevo a tomar decisiones de reflejar esto, no solo decidí buscar verme mejor físicamente, sino a pelear mentalmente con esas mentiras con las que por años conviví, no te voy a mentir hay momentos donde esas mentiras quieren volver y apoderarse de mí, pero clamo al Espíritu Santo y él trae la verdad a mi mente y corazón.
Jesús no solo me dio una nueva identidad, me libro de la baja autoestima y de una depresión que tenía por objetivo que yo acabara con mi vida, pero gracias al amor de Dios, no lo hice, hoy estoy aquí para decirte que en ti hay rasgos del carácter e identidad de Dios, así que no creas las mentiras con las que el enemigo te bombardea, clama al Espíritu Santo para que traiga a ti la verdad.
Mi consejo para ti que me lees es que dejes que la palabra de Dios te revele tu verdadera identidad, la escribas y la pongas en un lugar visible para recordarla cada vez que el enemigo venga a querer derribarte.
Un feliz fin de semana te deseo.
Chicas, hace dos años atrás escribí sobre el amor propio, tema que hoy en día es tan abordado en las redes sociales, recuerdo que use el versículo de Mateo 22:39 que les comente hace 15 días es muy usado para defender el amor propio, peo hoy entiendo que mi enfoque en el 2019, estaba errado, mi intención jamás será señalarte o juzgarte por si practicas el amor propio, lo que quiero es compartir lo que he aprendido y todo gracias a la palabra de Dios y a mujeres temerosas de Dios, que comparten de estos temas y más, claro está siempre a la luz de la palabra.
Como les decía hace 15 días, hay cosas buenas y malas en el amor propio, la Biblia nos dice en Romanos 12:3 que ninguno de nosotros debe creerse mejor de lo que realmente es, es decir que no debemos caer en la soberbia y siento que esto pasa un poco con el amor propio, porque, aunque tiene algunas cosas buenas, de las cuales hablare más adelante, hay un peligro latente en él, como todo en esta vida, el exceso de las cosas que consumimos, nos causan daño.
Veras el amor propio puede llevarnos a caer no solo en soberbia, sino en egocentrismo y antropocentrismo (poner al ser humano como el centro de las cosas y el fin absoluto de la creación), estas tres cosas son un peligro, porque no solo nos alejan de Dios, nos llevan a caer en el pecado en el cual Satanás cayo, querer estar por encima de Dios.
Ahora teniendo claro cuál es el peligro que veo en el exceso de la práctica del amor propio, quiero decirte que reconozco que esta filosofía tiene unas cosas buenas que se pueden practicar bajo el concepto correcto que nos brinda la palabra de Dios.
Pero cuales son las cosas buenas que veo del amor propio:
Cuidar el corazón, Proverbios 4:23 dice: Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida. Nuestros corazones a menudo son sentimentales y sensibles, es tan fácil que salgan lastimados o contaminados, es por eso que debemos ser cuidadosas con quien nos relacionamos, con lo que vemos, escuchamos, con lo que pensamos y a quien les revelamos el corazón.
Dejar de compararnos con otras personas, Romanos 12:3 dice: Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.
Básicamente este es un llamado de Dios a no creernos ni mejores o peores que otros, debemos aceptarnos como Dios nos creó, la comparación es una trampa del enemigo, una trampa que nos lleva a la envidia y a los celos, nada de esto es bueno, recuerda que Dios nos hizo diferentes para que precisamente nos pudiéramos ayudar los unos a los otros y hacer de su pueblo algo único, pero a la vez unido.
No ser dura contigo misma, querida amiga todas fallamos, todas tenemos fracasos, todas cometemos errores, no hay ninguna mujer o hombre perfecto (sino revisa la Biblia, está llena de personas imperfectas), el estar todo el tiempo flagelándote por el error que cometiste no es sano, eso solo no te deja ver las cosas en la que debes enfocarte, como lo aprendido, los logros alcanzados, los avances que hiciste, el amor y perdón de Dios.
Cuidar tu cuerpo, como te mencione esta semana en los tips, somos templo del Espíritu Santo (leer 1 Corintios 6:19) por lo tanto debemos cuidarlo, pero nuevamente sin caer en excesos como la vanidad o atentar contra él, cayendo en comer compulsivamente, en enfermedades como la bulimia, anorexia, etc. Pero cuidar el cuerpo no es solo la parte física, sino también mentalmente y emocionalmente, solo así podremos gozar de una constante salud.
Arreglarte para lucir hermosa para Dios y para ti, todas las mujeres son hermosas con o sin maquillaje, pero el arreglarnos hace que algo dentro de nosotras cambie, nuestro humor mejora y nos sentimos más seguras, dispuestas a enfrentar lo que sea.
No importa si estas casadas, soltera, divorciada o viuda, una pareja no debe ser el único motivo para resaltar la belleza que Dios ha puesto en ti.
Soñar y tener expectativas, se vale soñar y tener ilusiones, para Dios tus sueños son importantes, pero estas deben estar puestas en Él, cuando las ponemos en Dios, no importa si hay un desvió en el camino, disfrutaras el proceso porque sabes que el Señor hará lo mejor para tu vida, es más te sorprenderá mucho más, si pones tu confianza en él.
Estas queridas amigas son las cosas que rescato del amor propio pero que como te digo deben estar fundamentadas en lo que Dios nos dice y enseña a través de la Biblia.
Finalizo recordándoles que como hijas de Dios estamos llamadas a filtrar todo lo que vemos y escuchamos por medio de la palabra del Señor, quizás algunos temas no están de forma literal, pero si leemos con detenimiento y pedimos dirección al Espíritu Santo podremos entender la posición que Dios quiere tengamos.
Es mi anhelo que cada cosa que les compartimos aquí, sea de edificación y ayuda, por último, quisiera saber tu qué opinas del tema, cuéntamelo en los comentarios.
Un feliz día les deseo.
Gracias por leernos, antes quiero decirte que, si estás pasando por un momento difícil, donde has identificado que tienes baja autoestima y no sabes cómo enfrentarla mi consejo es: Busca ayuda sin miedo a ser juzgada, esto es algo que muchas podemos vivir.
Mi baja autoestima siempre había estado oculta bajo mi personalidad divertida, en mi buena relación con amig@s en el colegio, la universidad y con mi familia, incluso muchos pensaban que mi autoestima estaba por el cielo. Pero no era así, la única que lo sabía era yo, y luchaba sola con eso.
Por muchos años busqué sentirme aceptada entre mis amigas del colegio, y eso me robo mucho tiempo y me hizo sentirme cada vez más devaluada como mujer, siempre pensé que las demás eran mejor que yo.
Soy una mujer que AMO los deportes y manejar carro, en mi adolescencia eso no era “tan femenino o no era lo que las mujeres hacían”, pero como me dice mi esposo yo vine a romper muchos moldes y estructuras; pero a los 15 años quien sabe o tiene claro eso, creo que muy pocas personas.
Cuando tuve la bendición de conocer a Dios esto no cambio, jajaja pensaban que diría que cambio que mi autoestima, que esta subió, pues no. Encontré refugio y amor en Dios, pero hasta que no reconocí mi baja autoestima y mi valor como hija de Dios, no pude avanzar en ello.
Hoy en día a veces peleo con mi autoestima, porque a veces baja un poco y siento que me cuesta enfrentarla y pasar la página, pero gracias a que se cuál es mi valor como mujer y como hija de Dios puedo hacerle frente, valorarme y seguir adelante.
Dios nos da un valor como mujeres increíbles, pero a veces nosotras no nos lo creemos, es momento de creer que somos MUJERES VALIOSAS sin importar lo que digan los estereotipos, o un grupo de amig@s, la principal fuente de tu autoestima y de tu amor propio, lo encuentras en Dios. Te invito a hacer un ejercicio, amate como Dios te ama.
Creo que todas en algún momento hemos escuchado el término “amor propio”, pero ¿a que se refiere en sí y que dice la Biblia sobre este tema?
Mi querida amiga en este viernes quiero ayudarte a entender este término que cada día se escucha más y más, que tiene tanto defensores como opositores y que no se menciona de manera literal en la Biblia, pero que podemos con ayuda del Espíritu Santo discernir y tomar una postura de si debemos o no practicarlo.
El amor propio no es lo mismo que la autoestima, porque este exige un proceso de introspección, análisis y confrontación que no todos están dispuestos a ejecutar. Amor propio es aceptarnos tal y como somos de forma incondicional. El amor propio se construye desde la infancia y este se puede ver afectado cuando la persona recibe una educación muy autoritaria o carente de expresiones de amor.
Esa es la definición que encontré, cualquiera diría que en la práctica parece buena idea, que en un mundo lleno de tanta maldad y negatividad, deberíamos practicarlo más, pero esto a largo plazo puede hacernos más daño, y pensaras como puede ser esto posible, quiero que te preguntes:
¿Qué pasa cuando no eres asombrosa?
¿Cuando alguien te decepciona?
¿Cuándo tu decepcionas a otros?
¿Qué pasa cuando la vida es difícil y amarte a ti misma, parece no sirve de nada?
La solución a cada una de estas preguntas es que encontremos la verdadera confianza, dignidad, valor y propósito de nuestras vidas en el único que siempre es grandioso, que jamás te decepciona, que no te pide perfección, que te ama a pesar de tus fallas y que usa tu imperfección para alcanzar a otros, mostrar su amor y darles vida eterna, Jesús.
Ten presente que saber que de este lado de la eternidad nunca seremos perfectas es liberador, se nos quita un gran peso de encima.
Muchas personas usan el versículo que les compartí al inicio de la semana (Marcos 12:31) como la bandera del amor propio dentro de las escrituras, pero en realidad Jesús no se refería a esto cuando les dio el segundo mandamiento a sus discípulos, a lo que se refería es que el amor propio ya está en nuestra condición natural (ya sea de forma negativa o positiva), a lo que Jesús se refería es que debemos estimar más a Dios, para vernos amadas y valoradas como sus hijas, y así poder ver y amar a los demás.
Ahora bien, hay cosas que el amor propio enseña que son dignas de practicar como el ser auténticas, ser resilientes, alegrarnos con lo que hacemos y tenemos, el no compararnos con otros, el perdonar, la palabra de Dios nos habla de esto, te invito a que lo busques, pero hay otras que el amor propio enseña y que deben analizarse con lupa, como por ejemplo el confiar en los demás, el ser completamente autónomas, sito estas dos porque el tema de la confianza en los demás, es delicado y se le debe poner límites, para evitar malos entendidos, heridas profundas, etc., la misma biblia lo dice, y en el caso de la autonomía, debemos tener presente que dependemos de Dios para todo y que debemos confiar en sus planes, que la autonomía debe ser algo equilibrado, es decir que no debemos depender de otros emocionalmente.
Así que mi consejo a ti que me lees, es que estudies muy bien todo lo que implica el amor propio, lo filtres a la luz de la palabra y tomes la decisión de si lo practicas de forma literal, parcial o no lo practicas.
Finalizo diciéndote que la próxima vez que te sientas desanimada o con necesidad de una charla motivacional, abras tu biblia y leas Efesios 1:3-14, permite que la verdad te del poder y la esperanza que necesites.
Hace 22 años esta humilde sierva que te escribe era una jovencita entrando a la adolescencia, además en esos instantes de mi vida ingresaba al bachillerato (secundaria), era un nuevo colegio al que ingresaba, la mayoría de la población de ese colegio eran mujeres, conocía algunas caras, otras eran nuevas, estaba emocionada, pero a la vez tenía muchas inseguridades con respecto a mi cuerpo y mis capacidades, en ese momento no lo sabía pero tenía problemas de baja autoestima, los cuales me llevaron desde temprana edad a ser una mujer tímida, poco sociable y que al verse al espejo no le gustaba lo que veía y que creía que su valor estaba en su físico y en ser aceptada por todos, que errada estaba.
Los años pasaron y esas inseguridades y baja autoestima aumentaron, a mis 21 años pensaba que todo esos sentimientos y sensaciones desaparecerían cuando hallara a un hombre que me amara y me diera la felicidad que tanto anhelaba y que creía no me era posible alcanzar por el rechazo que creía sentir de parte de los demás, en realidad quien me rechazaba era yo misma.
Ese año en el que cumplí 21 años, me encontré cara a cara con Dios y fue el quien quito esa venda que me tenía segada, la venda de la baja autoestima y el auto rechazo.
Jesús con su amor, con la verdad que está en la palabra de Dios y atreves de las personas que me rodeaban me mostro mi verdadero valor, propósito, mi verdadero yo, me mostro que todos esos pensamientos y sentimientos estaban infundidos en una mentira, en un suceso que me ocurrió cuando apenas era una niña de 6 años, una niña que creyó que, por el hecho de usar lentes, de no ser extrovertida y ser entregada a sus estudios, no era valiosa, bonita y mucho menos digna de tener un montón de amigos que la aceptaran y amaran.
Mi autoestima querida amiga ha sido restaurada por el Señor, y no fue un proceso de la noche a la mañana, ha sido un proceso de años, porque siempre abran pensamientos que llegaran para hacerte retroceder.
He aprendido que mi valor no está en las cosas que hago o tengo, sino en que soy hija de Dios, su creación, la niña de sus ojos, hermosa y con un propósito, el cual es, glorificarlo a Él.
He aprendido que debo aceptar mis errores, trabajar para ser una mejor versión de mí, la versión que Dios quiere que sea, hoy soy consciente de los pensamientos con los que tengo que luchar, de los límites que debo establecer, que no debo caer en compararme con nadie, excepto conmigo misma, de que no debo creerme mejor que nadie, porque no lo soy y que debo amar y aceptar a los demás, así ellos no lo hagan conmigo.
Querida amiga finalizo diciéndote que hoy a mis 32 años, entendí que solo Dios determina mi identidad, mi valor, mi destino, que él nunca me rechaza y que su amor me ayuda a vencer todo obstáculo.
No sé cómo es tu autoestima, pero si te invito a que la analices con ayuda de Dios y así empezar a trabajar juntos en tu sanidad y propósito.