Taxi Driver: La búsqueda de la redención
Por Simón Díaz
La soledad puede ser un medio para canalizar muchas emociones y pensamientos. Taxi Driver es un clásico del cine estadounidense, lanzada en 1976 y dirigida por Martin Scorsese, protagonizada por el reconocido actor Robert De Niro.
La narrativa es sobre la historia de encontrar el propio camino deTravis Bickle, presentado como un joven excombatiente de Vietnam que sufre de insomnio crónico. Sumado a esto, y como característica principal, es una persona muy sola, distante de cualquier amor romántico, amistades o familia en la ciudad de Nueva York. Travis decide trabajar como conductor de taxi en el turno nocturno para pasar el tiempo. A medida que conduce por las peligrosas calles de la ciudad, Travis se encuentra con una serie de personajes y situaciones a las que él denomina “escoria”.
Esta escoria es para Travis la situación de una ciudad decadente, con calles peligrosas y delincuencia desenfrenada, edificios en ruinas, prostitución en las calles y corrupción. Esto refleja lo que es para el protagonista la percepción de una ciudad en declive, donde la seguridad y la moralidad, sobre todo, es casi nula o inexistente. Bickle se convierte en un observador cercano de la explotación de las prostitutas, en particular de Iris, una joven prostituta menor de edad quien pronto se convierte en un objetivo a liberar de su yugo opresivo, culpa de la ciudad y la sociedad que la rodea.
Travis recuerda mucho al concepto de antihéroe, que lucha con su soledad y su incapacidad para conectarse con los demás, resaltando su obsesión con la violencia y su deseo de "limpiar" la ciudad son respuestas extremas a su sentido de desesperación y falta de un propósito real en la vida. Por tanto, se puede considerar que el argumento es una critica a la idea de que la violencia es una solución a los problemas sociales, que un vigilante obsesionado con la idea de purificar la ciudad a través de la violencia puede resultar contraproducente.
Por la parte técnica, la película brilla por sus espectaculares detalles de la composición visual y la musicalización, así como de la semiótica de los elementos representados en pantalla. Durante todo el film, se logró, con creces, una atmósfera sombría y opresiva utilizando iluminación de contrastes oscuros y tonos terrosos para representar la ciudad de Nueva York como un lugar peligroso.
El uso de sombras y contrastes dramáticos genera una percepción de la desestabilización mental de Travis. Se utilizan espejos y reflejos, una técnica visual recurrente que simboliza la idea de la dualidad del protagonista y la fragmentación de su identidad.
Taxi Driver es de las películas de mayor número de elementos que contribuyen al simbolismo visual como uso recurrente de la sangre y el agua en la película, que puede interpretarse como símbolos de redención y purificación. La sangre podría representar la violencia y la degradación, mientras que el agua simboliza la limpieza y la renovación, al igual que el uso de los “instrumentos de limpieza” que son las armas de fuego utilizadas para el atentado contra Palentine y el asesinato del proxeneta.
En resumen, la película Taxi Driver narra la historia de Travis como una crítica de todas las cuestiones sociales y la decadencia en la sociedad estadounidense. El filme es un retrato de una ciudad en crisis, donde los problemas sociales y la depravación humana son prominentes.