EXPRESO DE MEDIA NOCHE
por Dania Mejía
Podemos darnos cuenta de cómo la avaricia puede llevarte a un verdadero infierno. Expreso de Medianoche filmada en 1970 por Alan Parker como director protagonista Brad Davis.
Turquía, 1970, Billy Hayes un joven norteamericano que intenta pasar un par de kilos de hachís para poder generar un dinero extra. Pero para mala suerte de Hayes es detectado rápidamente por la policía aduanera, los que proceden a la detención del joven. Tras el juicio es sentenciado a 4 años de cárcel en una prisión que es verdaderamente donde vivirá un verdadero lamento por el horroroso descenso a un infierno, mientras que la esperanza de salir a través de una apelación están a la vista de él en un segundo juicio es sentenciado a cadena perpetua allí Hayes se verá en una encrucijada de continuar confinado a una terrible cárcel turca o intentar escapar de la misma.
Si bien Expreso de Medianoche está basada con bastantes libertades sobre el libro biográfico de Billy Hayes, no deja de ser un film clásico del abuso de autoridad en las prisiones, con la única diferencia de haber puesto énfasis en la violencia la vida carcelaria. Tenemos a un joven norteamericano, soberbio y adinerado que pretende hacerse de un dinero extra vendiendo unos kilos de hachís en su país y termina conociendo un verdadero infierno. Los traidores de turno, los guardiacárceles brutales, la cultura de la vida en prisión son mostrados en primer plano y en gran detalle, quizá el mayor impacto de Expreso de Medianoche no tenga que ver con la violencia mostrada a flor d piel sino la época en que filmada, para las audiencias de esa época significaba un documental de tortura.
Mientras que los dos primeros tercios del film son rutina pura, donde finalmente alcanza su realce es sobre su tramo final, con el ingreso de Davis al pabellón de criminales dementes, aquí es donde Alan sacar a relucir su libertad absoluta para crear imágenes desgarradoras de un infierno absoluto dentro de la tierra con decenas de reclusos con sábanas blancas sucias. La visión del protagonista derrotado físicamente pero con una fe intacta es lo mejor sumado a la voz de la conciencia del prisionero turco que le explica que es el lugar donde las máquinas dejan de existir. Es también el segmento del film en donde se sale de su originalidad literaria y donde consigue un mayor grado de logros artísticos, es una visión dantesca del submundo de prisión.
El protagonista es un muchacho joven que debe interponerse al abuso de autoridad y que al final termina de triunfar escapando a la misma como si la autoridad carcelaria fuera la presión de la sociedad y de los padres sobre sus hijos. Expreso de Medianoche es una historia de rebeldía pero también una historia de anarquía e incluso de justicia. Pero para el guionista Oliver Stone, no es más que un caso típico de exceso de autoritarismo propio de los países tercermundistas a pesar de que haya cometido un delito, hay una subcultura política.
Quizá el mayor problema de Expreso de Medianoche pase por la tibia lectura que hace el protagonista sobre su propio grado de culpabilidad, aquí se intenta retratar sobre un error juvenil. Es un film xenófobo y con sabor realmente a patriotismo excesivo.
A pesar de todo eso para el año que grabaron esta película tiene bastantes tomas las cuales hacer cambios de plano es un movimiento muy acertado. Me gusto mucho las escenas donde se mostraba que estaban bañándose o bajándose de la cama porque cuidaron cada detalle de no salir escenas que fueran para menores de edad.
Al final fue muy acertado las tomas y por ende a la parte cinematográfica me pareció súper bien, los encuadres y también que juegan con los ángulos contrapicados bastante
Título Original: El expreso de medianoche
Fecha de estreno: 1978
Duración: 121 minutos
País: Estados Unidos
Director: Alan Parker
Guion: Oliver Stone
Producción: Alan Marshall y David Puttnam
Reparto: Brad Davis, Irene Miracle y Paul L. Smith
Montaje: Gerry Hambling
Fotografía: Michael Seresin
Vestuario: Milena Canonero