¿HUMANO U OBJETO?
Por Estefanía Rivera
De vez en cuando seguimos siendo objetos. Fue un tanto fuera de lo común para
el cine de ese tiempo, considerando que no era habitual tratar ese tipo de temas
aún, ya que para muchos se consideraba peligroso empezar a criticar tanto al
Gobierno como la realidad social. Se imaginan como en nuestro tiempo aún no se
puede hablar tranquilamente de ciertos temas tabús, ahora véanlo desde la
perspectiva de aquella época. Además de ser una película es una crítica a la
forma en la que el Gobierno puede llegar a jugar con la mente y así también con
las acciones de un individuo para su uso conveniente y a la vez convencer a los
espectadores de lo que quieran hacerles creer. Te hace abrir los ojos y sumergirte
en un sinfín de reflexiones y preguntas sobre todo lo qué conlleva a accionar al ser
humano de la forma en que lo hace, y lo qué pasa por la mente de este. Nos
expone como las cosas, la vida o situaciones pueden dar un giro absurdamente
distinto a como solían ser.
Ahora bien, que haya sido o muy correcto exponer esos temas en la pantalla
grande, no quita el crédito de la parte técnica. Recordemos como Kubrick nos
muestra un tipo de violencia exagerado, y no lo hace nada más la dirección hacia
los personajes, nos habla también a través de los colores, ¿qué otro color nos
puede representar más la violencia que el rojo? Otro punto a favor de la genialidad
que es su cine. No nos olvidemos de el uso maravilloso que le da a las sombras,
con ellas te está advirtiendo y básicamente diciendo que es lo próximo que verás.
Pero ¿qué es toda esta producción sin una buena actuación? Creo que todo el
que haya visto tremenda obra puede confirmar que desde el segundo uno, el
papel de Alex ya había dicho mucho sobre él. Ni hablar del cambio radical al final
de la película, dos papeles en un solo actor es una maravilla.
Personalmente, la música hace la película. Nunca había estado tan segura como
ahora, hablo especialmente de las pistas de Beethoven, quien fue el músico
principal de la película, tanto, que llegó a ser top #1 de ese tiempo gracias a su
participación en La naranja mecánica. No hay ninguna melodía que me haya
hecho sentir más que en las escenas donde se utilizó a Beethoven. Con eso digo
todo.
Y hablando de sentir, si eres una persona sensible y empática como yo, no te
recomiendo La naranja mecánica, si eres curiosa y te gusta el cine, tanto como yo,
te recomiendo La naranja mecánica.