Vidas pasadas

Terapia de regresión a vidas pasadas para sanar y mejorar la vida actual
El continuar viviendo es una de las creencias más viejas de la humanidad. Los hombres de las cavernas, por ejemplo, enterraban a los muertos en posición fetal para que pudieran nacer de nuevo. Los griegos, los celtas y los egipcios creían en la transmigración de las almas (pasar de un cuerpo a otro). Y a muchos de nosotros en ocasiones se nos hace conocido alguien que vemos por primera vez, o hemos tenido la sensación de haber estado antes en un lugar que apenas ahora estamos visitando (Déjà vu - Ya lo viví).

"Pienso, luego existo", afirmó el filósofo francés René Descartes. Si existo, fui creado, diría yo. Y si fui creado, ¿quién fue mi creador? Si usted ha pensado lo mismo, posiblemente también ha cuestionado ¿Qué sentido tiene esta vida? ¿Para dónde iré después de la muerte? ¿Por qué unos sufren más que otros? ¿Por qué unos tienen determinada aptitud? ¿Por qué algunos nacen ricos, inteligentes y saludables, mientras otros nacen pobres, ciegos, marginados o débiles mentales? ¿Por qué le va mal a los que creemos buenos, y todo parece salirle bien a los que consideramos malos?

René Descartes - pienso luego existo
Las respuestas han sido y serán tema de especulación, y han dado origen a todo tipo de grupos filosóficos y religiosos. Como estudiantes en distintos niveles, cada uno encontrará más acorde con sus pensamientos unas u otras teorías. En nuestro caso, las enseñanzas de Jesús, El libro de Urantia, las explicaciones del francés Allan Kardec (1804-1869) en sus libros sobre Espiritismo, y las regresiones de memoria mediante hipnosis, nos ha permitido entender muchas vicisitudes de la vida con fe razonada.

Si fueses un átomo, una minúscula partícula de materia alrededor de la cual giran electrones cual si fuesen lunas alrededor de la Tierra, el átomo vecino estaría a una distancia considerable, como de la Tierra a Marte. Si fueses una célula, tu pequeño cuerpo estaría formado por millones de átomos, y te moverías de un lugar a otro en busca de alimento, compitiendo con infinidad de otras células como tú. Si fueses un microbio, tendrías tu cuerpo formado por millones de células, y te moverías en un mundo de células y microbios como tú. Como ser humano, tienes un cuerpo formado por trillones de microbios, células y átomos, todavía no comprendes cuándo y cómo la materia inerte comenzó a moverse y a pensar, y tampoco alcanzas a imaginar que puedes estar formando parte de otro cuerpo vivo mucho más gigante, tal como un cosmos.

¿Ahora comprendes cuán difícil es formarnos una idea acerca de cuál es la Causa Primera de todo cuanto existe? Algunos chinos de la antigüedad llamaron Tao, o fluir de la naturaleza, al Principio de todo. Otros le dicen Dios, Señor, Padre, Madre, Buda, Krishna, Shiva, Alá, Gran Arquitecto del Universo, Prana o Energía Universal, pero en el fondo la idea es la misma, aunque el nombre sea diferente. Si hay un efecto, hay una causa que lo produce, y si éste es inteligente, la causa es de naturaleza inteligente. Creer que un vegetal, animal o ser humano es sólo un conjunto de células resultado del azar, es como suponer que una obra maestra de la literatura se pudo haber creado accidentalmente al derramarse una sopa de letras. Por la armonía de un conjunto organizado se evidencia la existencia de una inteligencia creadora, aunque no podamos imaginarla.

Vidas pasadas - Past-life therapy hipnosis by Aurelio Mejia Latin America
Probar que algo existe sin haberlo definido previamente, es tan imposible como buscar algo sin tener una idea de qué se trata. Para comprobar que un líquido es agua, por ejemplo, tenemos que apoyarnos en la definición previa de que es un líquido incoloro, sin olor, formado por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, que hierve a cien grados y se congela a cero. Así, para probar que Dios y los Espíritus existen, primero debemos ponernos de acuerdo en cuál es la idea que cada uno tiene de Dios, cuál es su concepto de existencia, y qué vamos a llamar Espíritu.

En las religiones monoteístas se define a Dios como Ser supremo hacedor del Universo. Algunos le atribuyen todo cuanto sucede: "Dios quiera que me salga ese negocio", "Dios mío, ayúdame", "Que Dios lo perdone", "Líbranos de todo peligro", "Gracias a Dios se sanó", "Mi Dios lo salvó de ese accidente". Por la misma lógica, también se podría deducir que "Dios quiso que se muriese", "Dios no evitó el secuestro", "Dios mató al resto en el incendio", "Dios permitió la violación", "Dios está causando un terremoto en Chile".

Esta concepción de un Dios actuando como humano, que es vengativo, que concede deseos a quien se le postra, le alaba y le hace sacrificios, es una visión muy limitada del Principio Creador de todo cuanto existe. Pienso que lo creado se rige por leyes Naturales y Universales de causa y efecto.

Espíritu significa soplo en latín, y se traduce como principio de vida en el cual residen el pensamiento, la voluntad y el sentido moral. Se supone de naturaleza inmaterial, porque no presenta ninguna analogía con lo que llamamos materia. Es sinónimo de alma o ánima, que quiere decir movimiento, actividad, vitalidad o ánimo. En este sentido, por ejemplo, animar una fiesta es "ponerle el alma" para darle actividad. Cuando un guante se mueve es porque tiene una mano que lo anima, que hace las veces del Espíritu en un cuerpo.

En lo que a la esencia del ser se refiere, hay básicamente dos doctrinas o corrientes filosóficas: el Materialismo y el Espiritualismo. El primero reduce a la materia todo cuanto existe, incluso el alma humana, y el segundo admite la existencia del Espíritu como realidad sustancial. Puesto que Espiritualismo es un término muy general, Allan Kardec propuso en 1857 el término Espiritismo para referirse a la doctrina que cree en la existencia de los Espíritus y en las comunicaciones con ellos. Prácticamente todas las religiones son espiritualistas, pues admiten que tenemos un principio invisible e imponderable. Algunas tienen, además, un carácter espiritista, pues predican que los muertos se pueden seguir comunicando en apariciones o revelaciones, y que les podemos pedir ayuda. La Iglesia católica, por ejemplo, ofrece un amplio listado de Espíritus para cada necesidad, tal como Lucía para sanar los ojos, Antonio para conseguir novio, Bárbara para aplacar las tempestades, José para dar trabajo, Ana para conseguir casa, Cipriano para recuperar la salud, Ignacio de Loyola para tener prosperidad, Ramón Nonato para un buen parto, Rafael para ayudar a los caminantes, etc. Y la lista aumenta cada año: Marianito, Bertilda, Nepomuceno, Margarita, etc.