En las leyes físicas es muy conocida aquella que afirma que todo efecto tiene una causa que lo produce, y el cuerpo humano también la cumple, ya que a todo estímulo físico o psicológico que recibe, produce una respuesta correspondiente. Por ejemplo, si por la radio escucha que el número ganador de la lotería es el mismo del billete que ahora mismo tiene en su mano, desborda de alegría y salta como loco. Si ve que una de las víctimas en el accidente es su familiar cercano, lo acongoja la tristeza, llora y hasta puede desmayar. Y la respuesta se da aunque la causa del estímulo haya sucedido hace muchos años, porque el sujeto la puede visualizar y proyectar en su pantalla mental, a lo que el cerebro responde como si fuese real y actual, produciendo alegría o tristeza, según el caso. Podemos comparar el funcionamiento de nuestro organismo con un sistema informático, en el que el cerebro, el hipotálamo y la hipófisis conforman un poderoso procesador neurobiológico, o unidad central de procesamiento (CPU). La memoria cerebral actúa cual si fuese una memoria RAM o un disco para almacenamiento de datos. Los ojos son la cámara de video, los oídos hacen las veces de micrófono que capta los sonidos, el aparato bucal es el parlante que genera el audio, el corazón es la fuente de potencia, los brazos son la impresora que escribe o el plotter que dibuja.Richard Bandler, un norteamericano que se basó en las experiencias de hipnosis clínica de Milton Erickson, llamó PNL (Programación Neuro Lingüística) a esta similitud del comportamiento humano con un computador. El software que programa lo que habremos de obtener, está en la lingüística o manera de expresarnos. Si crees que puedes lograr algo, y lo proyectas en tu pantalla mental, lo lograrás tarde o temprano. Creemos que esa es la fe de que hablaba Jesús, al decir: "Tu fe te ha sanado, vete y no lo cuentes a nadie" El hipotálamo, localizado en la base del cerebro, no constituye una estructura fija que se pueda definir anatómicamente, pero, junto con la glándula hipófisis, controla el funcionamiento de la mayor parte de los procesos fisiológicos, tal como la temperatura del cuerpo, el metabolismo del agua, regula el apetito, las funciones respiratorias y vasculares (vasodilatación o vasoconstricción, cardíaca, digestiva, etc.). También regula el sueño y es el centro donde se somatizan las manifestaciones emocionales. Para ello segrega hormonas que viajan por el torrente sanguíneo llevando órdenes químicas para efectuar cada función orgánica. Y puesto que las sugestiones son procesadas por el cerebro y el hipotálamo, se puede comprender la sanación de enfermedades físicas y mentales.