ANUNCIO DE NAVIDAD O CALENDA (A y B)
(Calendario litúrgico-pastoral para México, CEPALI)
El anuncio de Navidad, o Calenda Nativitatis Domini nostri lesu Christi, es un texto que se encuentra en el Martirologio Romano, el cual puede ser cantado o leído antes de la Misa, a manera de pregón navideño.
Marca el final del Adviento. Este anuncio proclama la historia de la salvación de Dios en Cristo, contemplando la creación, la alianza y la promesa de la salvación; tiene un tinte universal ya que utiliza para su anuncio el calendario solar (juliano antes, gregoriano actualmente) y el calendario lunar, al tiempo que hace referencia a varios momentos de la historia humana. Es costumbre que todos se arrodillen al final del Anuncio, para expresar la adoración de la asamblea eucarística ante el insondable misterio de Dios hecho carne.
Se trata, pues, del anuncio solemne del nacimiento del Salvador. Este anuncio, que se hace particularmente en las Misas nocturnas del 24 de diciembre, puede desarrollarse de dos maneras:
A. La forma tradicional del Rito Romano:
1) Se coloca una imagen del niño Jesús en algún lugar visible al frente de la iglesia, cerca del presbiterio; la imagen puede estar cubierta con un velo.
2) La procesión hace su entrada en la iglesia, acompañada por algún canto festivo; el celebrante se coloca frente a la imagen del niño Jesús y se detiene allí.
3) Un lector canta o lee, desde el ambón, el texto del Pregón de Navidad:
Octavo día antes de las Calenda de enero.
Luna quinta.
Habiendo transcurrido innumerables años
desde la creación del mundo,
cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra
y formó al hombre a su imagen;
pasados siglos y siglos desde que, tras el diluvio,
el Altísimo puso en las nubes
su arco como signo de alianza y paz;
en el siglo veintiuno desde que Abraham,
nuestro padre en la fe,
salió de Urde los Caldeos;
transcurridos trece siglos
desde que el Pueblo de Israel
fue guiado por Moisés para salir de Egipto;
cerca del año mil desde que David fue ungido rey;
en la sexagésima quinta semana de la profecía de Daniel;
en la centésima nonagésima cuarta Olimpíada;
en el año setecientos cincuenta y dos
desde la fundación de Roma;
en el año cuadragésimo segundo
del imperio del César Octaviano Augusto,
estando todo el mundo en paz,
Jesucristo, eterno Dios e Hijo del Eterno Padre,
queriendo santificar el mundo por su advenimiento,
fue concebido por obra del Espíritu Santo,
y transcurridos nueve meses después de ser engendrado,
en Belén de Judea nació de la Virgen María hecho hombre.
La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo según la carne.
4) Terminado el canto o la lectura todos se arrodillan, y el celebrante puede descubrir la imagen del niño Jesús (si hubiera estado cubierta con un velo) y la inciensa.
5) A continuación, se entona un canto festivo, el celebrante se dirige al altar, lo venera con el beso, y la celebración continúa de la manera acostumbrada con el saludo.
B. Una manera sencilla:
1) Entrada de los ministros con un canto festivo.
2) El celebrante se dirige al altar, lo venera con el beso, luego se dirige a la sede y dice el saludo.
3) Se hace un breve momento de silencio.
4) Un lector canta o lee, desde el ambón, el pregón:
Les anunciamos, hermanos, una buena noticia,
una gran alegría para todo el pueblo;
escúchenla con el corazón lleno de gozo:
Habían pasado miles de años
desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra
e hizo al hombre a su imagen y semejanza,
y miles de años desde que cesó el diluvio
y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris,
signo de alianza y de paz.
En el año 752 de la fundación de Roma,
en el año 42 del imperio de Octavio Augusto,
mientras en toda la tierra reinaba la paz,
en la sexta edad del mundo,
hace 2025 años,
en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel,
ocupado entonces por los romanos,
en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada,
de María Virgen, esposa de José,
de la casa y familia de David,
nació Jesús, Dios eterno,
Hijo del eterno Padre y hombre verdadero,
llamado Mesías, es decir, Cristo,
que es el Salvador que todos los hombres esperaban.
5) Terminado el canto o la lectura todos se arrodillan, el celebrante puede incensar la imagen del niño Jesús, si se tiene expuesta en un lugar visible y cerca del presbiterio.
6) La celebración continúa de la manera acostumbrada con el acto penitencial.
Prosigue la Misa de Noche Buena: