Ser agradecidos
Mirar con esperanza
Es costumbre de algunas familias, dedicar un momento de oración y confiarse a la Providencia Divina cada primer día de cada mes. El presente momento de oración está basado en dicha devoción, para agradecer a Dios cada acontecimiento y confiar constantemente en su infinita Providencia.
Al concluir el presente año y a escasas horas del año nuevo, unidos a esta expresión religiosa, en el ambiente de familia, se sugiere encender doce velas de la siguiente manera:
Lector: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Recordemos -en su Providencia Divina- cada experiencia que nos ha tocado vivir cada mes de este año que termina.
Y -si Dios quiere-, en su bondad, nos permita vivir con esperanza cada mes del año que comienza.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de ENERO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: Tantos propósitos y metas, nuevos horizontes que se abrieron o abrirán, el conmemorar que Dios se manifiesta en ello.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de FEBRERO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: La dicha del amor y la amistad que irradia nuestras vidas; el ser parte de una gran nación como lo es nuestro México lindo y querido.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de MARZO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: Bajo el patrocinio de San José, reconocer las virtudes de nuestra propia familia, en una sociedad que valora cada vez más el papel de la mujer; la alegría de un cambio de época tan esperada: la primavera que abarca el entorno y la conversión de nuestros corazones por la gracia de la cuaresma.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de ABRIL y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: El don de saber dedicar un tiempo para la oración y la alegría de la Pascua; saber descansar merecidamente y disfrutar del aroma de las flores y sus colores; leer un buen libro y seguir cultivando la inocencia de nuestra niñez.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de MAYO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: En este mes dedicado a María Santísima, ver y agradecer la maternidad como milagro; saber reconocer y agradecer a tantos que en cualquier trabajo, sobre todo en la docencia, han aportado mucho en nosotros como alumnos, reconociendo esa gran dinámica en la vida misma que es aprender y enseñar.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de JUNIO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: Confiando infinitamente en el sacratísimo corazón de Jesús, valorando el don de la paternidad que forja y acompaña; un medio ambiente que requiere de nuestra atención oportuna.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de JULIO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: La esperanza de haber concluido un estudio o una carrera; la oportunidad de viajar, estrechar lazos y crecer culturalmente; re plantear propósitos y proyectos a realizar.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de AGOSTO y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: Los proyectos realizados y bendecidos con la gracia de Dios; la salud y la prosperidad de quienes amamos; la sabiduría de nuestros abuelos y su ternura.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de SEPTIEMBRE y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: En este mes dedicado a la Sagrada Escritura, profundizando el caminar de Dios en nuestras vidas, de manera concreta en nuestra patria, buscando forjar una autentica sociedad donde impere el auténtico amor que procede de Dios.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de OCTUBRE y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: Impulsados por el rezo y la meditación del santo rosario, viviendo constantemente en el don de una profunda alegría que proporciona la vivencia del Evangelio, siendo testigos en las circunstancias de cada día.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de NOVIEMBRE y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: tomando en cuenta nuestro llamado a la santidad; valorando cada instante de nuestra vida, todo aquello que han aportado aquellas personas que han caminado a nuestro lado y ya cumplieron su tiempo entre nosotros.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
(se enciende la vela)
Lector: Agradezcamos a Dios todo lo vivido el mes de DICIEMBRE y miremos con esperanza lo que viviremos el siguiente: saber que Dios ha querido habitar con nosotros en la “casita del Tepeyac”; la posibilidad de pensar en los demás y extender nuestras manos para confortar al prójimo en cada época decembrina; las profundas alegrías por quienes rodean la mesa en estas épocas y las grandes añoranzas por quienes lo han hecho navidades pasadas; la sencillez del silencio y la contemplación del más grande misterio: Dios se hizo como nosotros por profundo amor.
TODOS: Tu Divina Providencia se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento,
ni los santos Sacramentos en el último momento.
Amén.
Lector: Dios eterno, principio de todo lo creado,
concédenos durante este año,
que desde hoy te dedicamos,
no carecer de lo necesario para la vida
y dar testimonio de ti con nuestras buenas obras.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
Lector: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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Existe un himno litúrgico que se recita en el oficio de lectura en las solemnidades, En muchos lugares del mundo se recita hoy.
HIMNO “TE DEUM”
Todos: Señor, Dios eterno,
alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza,
a ti, Padre del cielo,
te aclama la creación.
Postrados ante ti,
los ángeles te adoran y cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo
es el Señor, Dios del universo:
llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
A ti, Señor,
te alaba el coro celestial de los apóstoles,
la multitud de los profetas te enaltece,
y el ejército glorioso de los mártires te aclama.
A ti la Iglesia santa,
por todos los confines extendida,
con júbilo te adora y canta tu grandeza:
Padre, infinitamente santo,
Hijo eterno, unigénito de Dios,
Santo Espíritu de amor y de consuelo.
Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria,
tú el Hijo y Palabra del Padre,
tú el Rey de toda la creación.
Tú, para salvar al hombre,
tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.
Tú destruiste la muerte
y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.
Tú vives ahora,
inmortal y glorioso,
en el reino del Padre.
Tú vendrás algún día,
como juez universal.
Muéstrate, pues,
amigo y defensor
de los hombres que salvaste.
Y recíbelos por siempre allá en tu reino,
con tus santos elegidos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.
Sé su pastor,
y guíalos por siempre.
Día tras día te bendecimos
y alabaremos tu nombre por siempre jamás.
Dígnate, Señor,
guardarnos del pecado en este día(noche).
Ten piedad de nosotros, Señor.
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
A ti, Señor, me acojo,
no quede yo nunca defraudado.
Amén.
Lector: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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*O si se prefiere, según las circunstancias familiares, realizar dos oraciones: Una agradeciendo el año que termina y otra oración confiando a Dios el año nuevo.
ORACION DE FIN DE AÑO
Lector: Señor, al terminar este año
quiero darte gracias por todo aquello que recibí de ti.
Gracias por la vida y el amor,
por las flores, el aire y el sol,
por la alegría y el dolor
por lo que fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año:
el trabajo que pude realizar
y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.
Te presento las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que están más lejos,
los que me dieron la mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor, hoy quiero pedir perdón
por el tiempo perdido, por el dinero malgastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías, y el trabajo mal hecho,
por vivir sin entusiasmo.
Por la Oración que fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios,
nuevamente te pido perdón.
Todos: Amén
ORACION DE AÑO NUEVO
Lector: Señor Dios, dueño del tiempo y de la eternidad.
Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al empezar un año más,
detengo mi vida ante el nuevo calendario, aún sin estrenar,
y te presento estos días que solo Tú sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad,
llevando a todas partes un corazón lleno de compresión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad;
mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre, en cambio, mi ser a todo lo que es bueno.
Que mi espíritu se llene solo de bendiciones
y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría
para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí,
encuentren en mi vida un poquito de Ti.
Dame un año feliz, y enséñame a repartir felicidad.
Todos: Amén
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*Esta última opción que presentamos es cuando no se puede orar todos juntos.
Entonces quien desea orar a Dios, lo realiza desde su mente y su corazón. Es una oración no solo para esta fecha, sino que será de gran provecho para todo el año:
Ora en tu mente y en tu corazón:
Concédeme, Señor,
una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa
que sepa aprovechar lo que es bueno y puro,
para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo
de poner de nuevo las cosas en orden.
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los desánimos y los lamentos
y no permitas que sufra -excesivamente-
por ese ser tan dominante que se llama: YO.
Dame, Señor,
el sentido del humor.
Concédeme la gracia
de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría
y pueda así,
comunicársela a los demás.
Así sea.
(oración escrita por Sir Thomas Moro, santo mártir, estadista, gran canciller y patrono de los políticos)
¡Feliz Año Nuevo!
Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de mundo, dice el Señor.
(Mt 28,20)
1 de enero SOLEMNIDAD
MARÍA, MADRE DE DIOS
Te aclamamos Santa Madre de Dios, porque has dado a luz al rey, que gobierna el cielo y la tierra por lo siglos de los siglos.
(Antífona de entrada)
"El Verbo eterno asumió la naturaleza humana en una unión personal; y así en Él subsisten, inseparablemente y sin confusión la naturaleza divina y la naturaleza humana bajo la “Hipóstasis” de la única Persona Divina del Verbo. María Santísima es verdaderamente Madre de Dios, no porque sea madre de la divinidad, sino porque es madre según la humanidad de la persona que tiene la divinidad y la humanidad.
Por tanto, Ella tiene una relación personal, … objetiva, real, esencial, física, con su Hijo Jesucristo Verbo Eterno; esa relación intrínseca, directa e inevitable que existe entre una madre y su propio hijo.
Ella fue elevada a una altura única, a una dignidad personal que ninguna otra mujer o criatura puede alcanzar; la Madre es una y única.
La relación única que tiene la santa Virgen María con la persona de su Hijo-Dios la constituye también en una relación especialísima con el Padre y con el Espíritu Santo.
Por eso Ella está a la frontera de la divinidad y vive en la más íntima comunión con la Santísima Trinidad, pues es hija predilecta del Padre, excelsa Madre del Hijo y Sagrario del Espíritu Santo. (cfr. concilio Vaticano II)
Todos los privilegios tienen su fundamento y su justificación en el privilegio central, es decir, su maternidad divina."
Mons. Gaetano Franzesi S.