María Zambrano nació en Vélez, Málaga, el 22 de abril de 1904 y fue en Jaén donde sufrirá el primer aviso de su débil salud, protagonizada por tuberculosis.
Es en 1909, y tras una breve estancia en Madrid, que fue cuando sus padres, ambos maestros, se trasladan a Segovia, lugar donde transcurre su adolescencia.
En 1924 regresó a Madrid y desde entonces hasta el 1926 asiste a las clases en la Universidad Central donde conoció a Ortega y Gasset, y partir de 1928 empezó su doctorado e ingresó en la Federación Universitaria Escolar.
María se aleja de la filosofía y Ortega consigue un puesto entre la intelectualidad poética española. En 1935, Zambrano inició su tarea de profesora de filosofía en el Instituto Cervantes, donde conoce a Antonio Machado.
Se casó en septiembre de ese mismo año con Alfonso Rodríguez Aldave, embajador en Chile, país donde viajaron y 8 meses después retornaron a España en plena Guerra Civil, en la que colaboraron. En 1938 se trasladó a Barcelona y 25 de enero lo que queda de la España republicana se encamina hacia el exilio.
El exilio se divide en varias etapas:
En la etapa latinoamericana del exilio, escribe ensayos titulados La agonía de Europa o La violencia europea, pero sin descuidar nunca la filosofía clásica ni a los místicos.
En la parte europea de su exilio en París: fallece su madre y conoce a Albert Camus y al tándem Sartre-Beauvoir.
Su paso por La Habana que le servirá para tomar impulso hacia Roma, el cual no será su destino definitivo, estando un año más en París donde escribe El hombre y lo divino.
En 1953 Zambrano y su hermana viajan a Roma.
Zambrano sigue escribiendo artículos, ensayos, libros, la pintura y la razón poética, y saldrán piezas maestras como España, sueño y verdad o La España de Galdós, hasta su expulsión de Roma en 1964, la causa por la cual vuelve a Francia.
Después las hermanas Zambrano se asientan en una casa-refugio en las montañas de los Alpes, aquí escribe obras clave de la filósofa como De la aurora, Los bienaventurados, La tumba de Antígona... y comienza a elaborar Claros del bosque.
El regreso
Su voz se empieza oír en España. El 20 de noviembre de 1984 regresa a España y se instala en un piso cercano a El Retiro, en Madrid.
En 1981 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias y en 1988 el Cervantes, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. María Zambrano murió el 6 de febrero de 1991, sus restos reposan en Vélez-Málaga, junto con los de su madre y hermana.
El 28 de agosto de 1980 aparece en ABC el artículo de María Zambrano titulado Amo mi exilio, donde apunta cosas como: “Desde esa mirada del regreso, el exilio que me ha tocado vivir es esencial. No concibo mi vida sin el exilio que he vivido. Ha sido como mi patria o como una dimensión de una patria desconocida, pero que una vez se conoce es irrenunciable (…). Amo mi exilio, será porque no lo busqué, porque no fui persiguiéndolo, no, lo acepté y cuando se acepta algo de corazón, porque sí, cuesta trabajo renunciar a ello”.
Filosofía
El pensamiento de María Zambrano es un pensamiento filosófico que se acerca a lo místico. Para Zambrano existen dos actitudes: La actitud filosófica, que surge cuando el ser humano se pregunta algo, por la ignorancia, y la actitud poética, que es la respuesta y en la que una vez descifrada encontramos el sentido a todo, es la actitud del hombre cuando se conocen las cosas como realmente son. Una actitud filosófica relacionada con el lenguaje y una exposición creativa de su forma de pensar, que determinan la base de lo que ella llama su "método".
La fenomenología de lo divino
En su libro El hombre y lo divino, María Zambrano habla sobre cómo el hombre indaga en las cosas para saber la realidad de las estas, que se ocultan bajo a lo que el ser humano llama dioses. En el principio de la historia, el hombre se veía inmerso en lo sagrado, es decir, la realidad era explicada por los dioses, hasta que llegó el momento en el que los dioses ya no eran la respuesta adecuada. Este largo proceso es descrito por Zambrano como el paso de una actitud poética a la actitud filosófica.
Los dioses según Zambrano llegan un punto en el que son insuficientes, es ahí donde el ser humano se pregunta cómo son las cosas y esto daría lugar a la filosofía.
Que los dioses aparezcan estuvo ligado siempre con la acción del sacrificio. Y que haya hombre, que el hombre se manifieste como tal, que se revele a sí mismo y gane una cierta libertad y un espacio donde desenvolverse, ha dependido inicialmente de esta aparición de los dioses. Sin la manifestación de lo divino en cualquier forma que se haya verificado, el hombre no hubiera podido, por extraño que parezca, lograr esa su visible, aunque precaria independencia.
En este texto se puede apreciar mejor la idea, Zambrano explica que sin la aparición de los dioses, el ser humano nunca se hubiera preguntado cómo son las cosas en realidad, por lo tanto nunca hubiera alcanzado la libertad o independencia de la que habla
El hombre como ser que padece su trascendencia
El hombre según María Zambrano es un ser trascendente, lo que significa que no ha acabado de hacerse, que ha de ir evolucionando a medida que va viviendo.
La razón poética
María Zambrano propone la razón poética, distinta de la razón vital de Ortega y de la razón pura de Kant. La razón poética nace como un nuevo método para conocer la realidad.
Para Zambrano, el hombre, está dotado de una sustancia en su interior, el ser, esa sustancia llamada “el ser” son sus sentimientos, sus ideas. A través del ser, se debe buscar su unidad como persona. El ser es innato, proviene desde el primer día que existimos, aún sin ser consciente; la conciencia se va creando progresivamente en cuanto nos surgen dudas.
El ser está codificado por la palabra poética, esa palabra tiene que ser descodificada por la conciencia, y esta a su vez debe ser descodificada por el pensamiento poético. Esa palabra poética descodificada llega a la conciencia del ser humano y la convierte en palabra verbal, que es la herramienta que usa el ser humano para comunicarse. Al ser capaz de comunicar su ser, el hombre ya se ha creado como unidad, pues es capaz de unir su Conciencia, con su Ser.
Zambrano pone de ejemplo a un niño pequeño, el niño quiere, ama, siente dolor, pero no es consciente de ello (porque tiene su ser aún no ha desarrollado la conciencia) hasta se va dando cuenta de qué es cada cosa y logra descifrar (cuando se le desarrolla la conciencia y consigue descodificar su ser).
La forma del sueño
La fenomenología del sueño trata sobre el estudio de los tiempos partiendo de la consideración de que en la vida humana se dan diversos grados de conciencia, y, sobre todo, diversas maneras de estar la conciencia adormecida. María Zambrano contempló la necesidad de proceder a un examen de los sueños, no tanto en su contenido sino en su forma, es decir, en la manera en la que se presentan, se distinguen 2 formas de sueño.
Sueños de la psique: Son los sueños conscientes que tiene que ver con el deseo (sueños de deseo) o con las cosas que no podemos superar (sueños de obstáculo).
Sueños de la persona: Son los que dan a la persona la visión necesaria para afrontar algo.
Repercusión Histórica
La obra de María Zambrano ha sido reconocida y encasillada en diferentes grupos, tendencias y generaciones. Sin embargo, la propia autora desmiente en su obra y en su correspondencia esa política cultural de bandos, consignas y encasillamientos.
Colegios, bibliotecas, centros culturales e institutos llevan el nombre de María Zambrano, una de las pensadoras españolas más importantes del pasado siglo con una gran trascendencia.
Roberto Mateos e Ismael Gil
María Zambrano Alarcón nació en Vélez, Málaga el 22 de abril de 1904,fue una pensadora y escritora española. Era hija del pensador y pedagogo Blas José Zambrano y de la maestra Araceli Alarcón. A los cuatro años se trasladó desde Vélez a Madrid, y de allí a Segovia, donde transcurre su adolescencia.
Desde 1924 y hasta 1927 cursó estudios de Filosofía en Madrid asistiendo a las clases de José Ortega y Gasset, entre otros, quienes la introdujeron en la vida intelectual madrileña.
Durante este período participa en movimientos estudiantiles y colabora con diversos periódicos. Ingresó en la agrupación socialista obrera de la que llegó a ser presidenta.
Su primera obra, Nuevo del liberalismo (1930), es fruto de los acontecimientos políticos de aquellos años. Desde 1931 ejerce como profesora auxiliar de la Cátedra de Metafísica en la Universidad Central, y en 1932 colabora en publicaciones como la Revista de Occidente, Cruz y Raya y Hora de España. En estos años que preceden al exilio entabla amistad con los miembros de la Generación del 27.
María se casa con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave. Al comenzar la guerra se va con él a trabajar a la embajada española en Chile, vuelve en el 39 cuando estaba todo perdido, cuando la república a la que ella defendía y apoyaba perdía su última batalla, así desde España iniciaría uno de los más largos exilios.
Ya separada de su marido, volvería a Europa para vivir en Roma y en un pueblo francés. Acompañada de su hermana Araceli, volcó de nuevo su soledad en la literatura.
En 1984 vuelve a España después de 45 años de exilio. Pronto a María le llegaron los honores que vivió con gratitud y cansancio encerrada en su casa de Madrid.
Le llegó el nombramiento de hija predilecta de andalucía y su primer Premio Cervantes.
Nadie como ella ha sido capaz de difundir tan previsiblemente la poesía y el pensamiento.
El hombre y lo divino, la tumba de Antígona, Claros del bosque o delirio y destino, forman parte de una obra amplia que con seguridad se verá enriquecida con otros escritos que aún permanecen inéditos.
La fundación María Zambrano que se encuentra en su pueblo natal, es la encargada de guardar y difundir su obra. Vivió sus últimos años de una pensión del Ayuntamiento de su pueblo que creó para ayudarle en su vejez.
MUJER FILÓSOFA
Cuando María Zambrano estudiaba las mujeres eran una pequeña minoría. Ella era una de las dos únicas mujeres que recibían formación en el instituto al que acudían.
Fue la primera mujer en ganar el Premio Cervantes. Su extensa obra sólo fue reconocida durante los últimos años de su vida, cuando recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: El Premio Príncipe de Asturias en 1981 y el Premio Cervantes en 1988.
Para María el alma, la noche, el misterio y lo sagrado están muy relacionados con la mujer.
Ella considera que la diferencia fundamental reside en que la mujer (el alma) es origen y está estrechamente vinculada a la vida, mientras que el hombre (espíritu) mantiene una fuerte relación con lo racional, el vigor, el esfuerzo y la vivacidad. Reconoce la importancia de la emancipación económica y el acceso a la educación y al trabajo de las mujeres, y en este sentido valora el feminismo como ese movimiento de reivindicación de la igualdad, pero considera que esta igualdad no puede hacerse imitando el modelo de hombre porque esto anularía el valor de lo femenino y restaría libertad a las mujeres al tener que renunciar a su propio ser que, en su pensamiento, no es inferior al de los hombres, sino diferente.
Hubo una época en la que mantenía una relación estrecha con los miembros masculinos y femeninos de la generación del 27. Pero las mujeres no salen en los manuales de la historia de la literatura con la misma frecuencia que salen los hombres de esta generación.
Todos comprendemos lo que se perdió en aquel golpe de estado de 1936. Ahí desapareció una generación de mujeres que es la generación de oro de las mujeres en España.
LA RAZÓN POÉTICA
Para María Zambrano la filosofía empieza con lo divino, con la explicación de las cosas cotidianas a través de los dioses. Hasta que alguien se pregunta ¿Qué son las cosas? entonces se crea la actitud filosófica. Para Zambrano existen dos actitudes: la actitud filosófica, que se crea en el hombre cuando se pregunta algo, por la ignorancia, y la actitud poética, que es la respuesta, la calma y en la que una vez descifrada encontramos el sentido a todo.
La razón-poética, se construye como el método adecuado para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona. Así, la creación de la persona se relaciona estrechamente con el tema de lo divino, con el de la historia y con los sueños, y la razón-poética con la relación entre filosofía y poesía o con la insuficiencia del racionalismo.
Poética procede del término griego “poiesis”, que significa crear. Con lo cual para María Zambrano la razón poética es la razón creadora, es decir, buscar un modo diferente de pensar y de estar en el mundo que sepa involucrar hombres y mujeres.
Dice que de la razón poética es muy difícil, casi imposible describirla pero nos empeñamos.
Es un pensamiento eminentemente fiel, fiel a lo que ve, a lo que dice, a lo que vive, y fiel a la palabra. En la razón poética de María se juntan sus amores filosofía y poesía.
La razón y pasión aparecen unidas, la reconciliación soñada. La razón poética no expone filosofía de forma bella, sino creación.
REPERCUSIÓN HISTÓRICA
Hoy nadie discute la importancia de la obra de María Zambrano en el acercamiento a la literatura española y al pensamiento del siglo XX. Este interés no es únicamente un fenómeno español. También lo es, en gran medida, europeo. En muchas universidades de Francia se estudia a Zambrano a fondo actualmente, y en Italia, y Alemania. Después de un periodo tan convulso como el siglo XX, Europa vive sumida en el debate sobre lo que puede aportar al resto del mundo, y en ese sentido Zambrano representa una figura modélica, por su obra y por su condición de exiliada.
“ Es dudoso que exista en el hombre una soledad total esa que algunos filósofos y poetas suponen vaya ser la soledad del que muere“
María Jesús Beato y Adriana Durán
es.wikipedia.org › wiki › María_Zambrano
https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/roma_maria_zambrano.htm
https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/roma_maria_zambrano.htm
Pequeña biografía
María Zambrano nació en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904. En 1905 se trasladó con su familia a Madrid y al año siguiente se mudaron a Segovia. Allí pasó María su adolescencia y allí nació su hermana. En 1913 comenzó el bachillerato en el Instituto de Segovia, donde solo ella y otra chica representaban al género femenino.
Se casó con Alfonso Rodríguez Aldave y se fueron a Chile. Ocho meses después, en plena guerra civil española, regresan a España. Su marido se incorporó al ejército y ella colaboró en la defensa de la República desde el consejo de redacción de Hora de España.
. En 1939 junto con su hermana, su madre y otros familiares huyeron a Francia. Tras una breve estancia en París, parten para México invitados por la Casa de España, recalando antes en Nueva York y La Habana. De Cuba pasó a México, donde publicaría sus libros. Luego vuleve a París. Pasó la mayor parte de su exilio all
María Zambrano regresó por fin a España tras casi medio siglo de exilio. Se instaló en Madrid. En esta última etapa la actividad intelectual fue incansable. Murió en Madrid el 6 de febrero de 1991.
Hecho de ser mujer
Fue discípula de Ortega y Gasset y una de las pocas mujeres que figuraron en los círculos intelectuales masculinos con voz propia.
Durante su exilio en Francia, estuvo en contacto con el poeta José Ángel Valente que la convenció para seguir escribiendo.
En 1981 fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró Hija Predilecta. Al año siguiente la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora honoris causa. Continuaron también los reconocimientos oficiales: Hija Predilecta de Andalucía en 1985, y en 1987, se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre. Finalmente, en 1988 se le concedió el Premio Cervantes.
Ideas fundamentales
Raciovitalismo.
La influencia básica de María Zambrano es el raciovitalismo de su maestro Ortega. El raciovitalismo es la teoría que funda el conocimiento en la vida humana como la realidad radical, uno de cuyos componentes esenciales es la razón. Poco a poco fue cambiando su originalidad de la razón vital por la razón poética para explorar por nuevos sitios como lo poético, religioso, divino, el mundo del ensueño…
La persona es producto de su esencia
Zambrano estableció la creación de la persona a partir de su esencia como ser. Es decir, todos aquellos componentes emocionales que acompañan a los hombres a lo largo de su vida moldean su comportamiento y su existencia. El ser no es más que la suma de sus vivencias, de todo aquello que le ha tocado vivir y cómo lo asume. Por lo tanto, desde que se nace hasta que se muere, cada individuo preserva siempre su particularidad como ser. Nadie vive nunca los mismos eventos que viven los otros seres, y en caso de que así suceda, cada quien asume dichas vivencias de maneras distintas.
De esta manera, Zambrano percibía a cada sujeto que conforma la realidad general como una sumatoria de vivencias y reacciones a dichas vivencias, dando lugar a aprendizajes para el crecimiento individual.
La política hecha de otra manera
El pensamiento de María Zambrano con respecto a la política estuvo presente en sus obras, por ser una mujer que participó durante un periodo en algunas actividades relacionadas con ese mundo. Con el tiempo se dio cuenta de que la política en su esencia podía realizarse en la base misma del pensamiento. Para Zambrano hacer política iba más allá de ser candidato o dar un discurso; tenía que ver con la forma en que la vida se encaminaba a través de las acciones de su principal actor: el ser humano.
En Zambrano, este área se relaciona con la necesidad humana de conectarse con Dios. Fue allí donde entraron sus actitudes poéticas y filosóficas. La filosofía preguntaba y la poesía se encargaba de ordenar y de dar forma a las respuestas que se obtenían. En esta parte la filosofía de Zambrano se orientó a que la persona se conectara con la realidad por medio de la certeza de observar su entorno y ser observado.
María Zambrano consideró que en lo sagrado o divino estaba la posibilidad de ser, y que en esa conexión con Dios se encuentra la gracia y la calma para los miedos que persiguen a cada ser. Esa es la forma en que el hombre podía llegar a una conciencia plena, a la libertad y a la responsabilidad.
Corresponde a la intranquilidad de María Zambrano sobre darle a la historia un carácter humano, y en consecuencia la libertad y la conciencia individual de asumir los cambios en el tiempo. La humanidad no puede permitir que los acontecimientos le impidan ser.
Zambrano consideró que las limitaciones, problemáticas, deformaciones y acontecimientos sociales tenían las mismas repercusiones en las personas. Por ello el hombre debía ser capaz y consciente de ir más allá, y superarse a sí mismo. En la trascendencia del individuo se da un fenómeno de tiempo. Zambrano estructuró este «fenómeno de tiempo» como un factor periódico que tiene que ver con los eventos del pasado, del presente y del futuro. Zambrano se detuvo también a analizar la manera que tenían los sueños de presentarse. Consideró que hay dos tipos de sueños; los sueños de la «psique», fuera del tiempo y del plano real, y los sueños de la persona, que son los que se destinan a hacerse realidad, a través del “despertar”.
Consideró que la esencia del ser eran los sentimientos, las emociones, la profundidad de sus deseos, ideas y pensamientos. Es la esencia del individuo lo que despierta a la poética, que luego se transforma en verbo.
Repercusión histórica.
María Zambrano no está en este mundo, ya que falleció el 6 de febrero de 1991 en Madrid. Gracias a que es la figura femenina más importante del pensamiento español del siglo XX, hoy en día a María Zambrano se la recuerda como una gran filósofa que influyó en el modo de pensar de nuestro país. Tanto influyó que cada año se celebra un congreso internacional
BIBLIOGRAFÍA
https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Zambrano
https://www.lifeder.com/maria-zambrano/#Filosofia
https://www.fundacionmariazambrano.org/
Víctor García y Julia Rodríguez