Antonia López González nació en 1967 en Guareña (Badajoz) donde recibió la formación primaria y secundaria. Estudió la carrera de medicina en la Universidad de Extremadura en Badajoz y casi de inmediato se trasladó a Brasil para completar sus estudios y especializarse en enfermedades tropicales, interesada especialmente en la lepra (enfermedad de Hansen) y las condiciones de vida de poblaciones aisladas. Es técnica especialista en programas de salud para la cooperación al desarrollo, técnica de programas de formación en procesos de toxicomanías, máster en drogodependencias y SIDA, especialista en Lepra por el Instituto de Dermatología Tropical e Venereología “Alfredo da Mata” del Estado de Amazonas de Brasil, médica visitante del mismo y técnica en fitoterapia
Ha publicado numerosos artículos en revistas científicas, ha participado en Congresos de carácter nacional e internacional y en actividades de divulgación científica. Antonia López ha sido directora de la revista Leucemia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura (1987-1990). Ha publicado el primer Atlas de Dermatopatología Tropical de la Región Amazónica del Río Purús. Ha sido ponente de numerosos seminarios y congresos internacionales sobre enfermedades tropicales.
Hace casi treinta años comenzó a trabajar en la Amazonia Brasileña como cooperante responsable y fundadora de la ONG Comité Ipiranga de atención primaria con la intención de prevenir y tratar enfermedades tropicales, llegando muy joven y recién formada a zonas rurales sin servicios sanitarios (acceso solo por barco, que alquilaron como centro base). Su centro base es un barco hospital. Ha conseguido crear un equipo de 342 agentes de salud locales (formados in situ) con voluntarios, ayudas y subvenciones externas.
Algunos premios y reconocimientos
La Junta de Extremadura le concede la Medalla de Extremadura en 2002, es galardonada con la Medalla del Colegio de Médicos de Forli (Italia) en 2004, es reconocida como Ciudadana Honoraria de Foz do Iguaçu (Paraná, Brasil) en 2010, le es concedida la Medalla del Colegio de Médicos de Badajoz en 2014 y es declarada hija Predilecta de Guareña en 2018. Ha sido candidata al premio Princesa de Asturias 2021 en la categoría de cooperación internacional.
Actualmente continua dirigiendo el proyecto que comenzó hace casi 30 años en la Amazonia Brasileña dedicado a la prevención de enfermedades tropicales. Cooperante responsable y fundadora de la ONG Comité Ipiranga de atención primaria desde su centro base, un barco hospital. Trabaja con un equipo compuestos de 342 agentes locales de salud, con voluntarios, ayudas y subvenciones externas, con compromiso ético por salud, educación y dignidad en comunidades aisladas sin luz eléctrica
Transcripción del Audio de Antonia López González
Hola, buenos días a todos. Quiero en primer lugar agradeceros esta invitación, haberos acordado de mí para participar en este proyecto que estáis haciendo sobre la mujer, la ciencia y el conocimiento también de otras realidades. Primero pues eso, unas palabras de agradecimiento.
Bueno, mi nombre es Antonia López González, aunque todo el mundo me llama Tony López. Nací en Guareña hace ya 54 años. Estudié el EGB y el BUP en el Colegio San Gregorio, por tanto digamos que tenemos esa biografía común en cuanto a estos estudios.
Después empecé la carrera de Medicina en Badajoz, estudié allí y casi de inmediato me trasladé a Brasil para completar mis estudios y especializarme en las enfermedades tropicales, porque desde siempre había tenido interés en estas enfermedades que tenían siempre un rango endémico y sobre todo por las condiciones de vida en que estas poblaciones vivían, ¿no? Y eso era un atractivo para mí, no solo a nivel personal, o sea, profesional, sino también personal.
Y especialmente me interesó mucho por la enfermedad de Hansen, que es conocida como lepra, y este... este deseo de conocer estos portadores de esta enfermedad y por qué una enfermedad de casi 3000 años no había sido erradicada, me llevó al Amazonas. El Amazonas brasileño, porque allí ha habido una gran tradición de pacientes que portan esta enfermedad, ¿no?
Al llevarme al Amazonas me di cuenta que era un mundo totalmente diferente al que yo había conocido, ¿no? En Europa o del que yo había tenido conocimiento. Primero porque son poblaciones que viven muy aisladas de las zonas urbanas en condiciones casi podamos decir que de inicio del siglo, ¿no? Porque nadie tenía luz eléctrica, a día de hoy muchas de estas comunidades no tienen luz eléctrica.
Llegué allí muy joven, recién formada y empecé a trabajar en esta posibilidad de crear un programa de salud en estas zonas endémicas, porque no había absolutamente nada... Había sí estructuras sanitarias, pero muy alejadas de lo que llamamos la zona rural. El hándicap fundamental es llegar hasta ella, la única forma de llegar era vía barco.
Entonces nos pusimos a trabajar en la posibilidad de tener un barco, era muy difícil porque era muy costoso, entonces lo que hicimos es alquilarlo. Este barco en un principio pues era, como digo, era la única alternativa de llegar y luego crear un equipo. Escribí a veces a instituciones internacionales pidiendo ayuda, la posibilidad de que vinieran equipos sanitarios, pero era difícil conseguirlo por diferentes motivos.
Entonces empezamos a trabajar en un programa de formación de agentes de salud local, es decir, las personas de la localidad, de estas localidades rurales, muy inteligentes por otra parte, a las que se le dio una formación y empezaron... empezamos a crear pequeños equipos. Hoy tenemos un equipo de más de 340 personas y la segunda generación de esos primeros agentes de salud, los hijos de esos agentes de salud hoy trabajan con nosotros ya formados porque creamos un programa de bolsas de estudio para que pudieran frecuentar la universidad en Manaos, formarse y volver al programa y todos ellos volvieron porque todos están muy arraigados allí, ¿no?
Esta opción por la medicina en un campo como las enfermedades tropicales pues un poco diferente a lo que podría ser el ejercicio de la medicina en Europa, ¿no? Porque te da la posibilidad de hacer a lo mejor algunas otras cosas no tanto estructuradas... Yo siempre digo que la medicina dentro de la especialización de las enfermedades tropicales debe tener una cierta militancia social, es decir, tú tienes que tener un compromiso con la población a la que vas a atender porque además de ofrecer una asistencia sanitaria tienes que comprometerte con las mejoras de la calidad de vida de esas poblaciones, es decir, tienes que estar también al lado de ellos para reivindicar su derecho a una salud, su derecho a una educación, su derecho a una dignidad, porque estas personas a veces, como digo, no son contadas, ¿no?
Es decir, el hecho de que se mantengan aún hoy focos endémicos de patologías como la enfermedad de Hansen o de la malaria o del Chagas o del pánfigo foliáceo o del purpur, etcétera, etcétera, enfermedades de las que ya se conoce hace muchísimos años y no se han erradicado es porque realmente no se ha cambiado un poco, no se ha combatido esa forma de vida. No la forma de vida, no es exactamente eso, sino que no se ha facilitado a esas poblaciones ese derecho y por tanto hay que combatir a esas estructuras que no llegan hasta estas poblaciones, ¿no?
Y eso también es una opción que... que la ciencia te puede dar, es decir, siempre que desarrollas una actividad profesional, yo creo que hay que tener siempre una acción militante desde el punto de vista ético para hacer algo factible para todos y que todos puedan acceder en las mismas condiciones. No sé, esta es lo que quería deciros. Creo que es suficiente.
Muchas gracias por esto... nuevo esta invitación. Cualquier cosa que necesitéis de mí os invito a que no sé, a que podáis estar en contacto vía mail o incluso vía Skype y si hay una posibilidad de las veces que yo vuelvo a Guareña, pues poder ir a visitar el instituto y poder conoceros personalmente será para mí un placer. Muchas gracias.