El 20 de Noviembre se celebra el Día Internacional de los Derechos de la Infancia y este año hemos decidido hacer un acto público en la plaza del pueblo. Queríamos que la voz de los niños y los jóvenes se oyese más que nunca.
Durante este año hemos trabajo el tema de la inmigración desde una temática común para todos los pueblos de la comarca que tienen Consejos de Infancia y Adolescencia, un canal de debate donde los niños proponen, advierten, colaboran y ayudan a mejorar aspectos relacionados con la limpieza, el deporte, la educación o la convivencia, haciéndoselo saber a los Ayuntamientos.
Este año algunos chavales migrantes de Perú, Rumanía, Marruecos y Senegal vinieron a contarnos al cole cómo fue dejar sus países, sus familias, sus hogares y cómo se sintieron al llegar aquí. Ahmed, Awa, Laura y Lorena fueron los protagonistas, jóvenes de Épila que compartieron sus experiencias y, para nosotros, fue un regalo maravilloso.
¡Subimos emocionados a clase! Nos sirvió para reflexionar y conocer las vivencias de Darius, Ruslana, Ayleen o Vela, e ,incluso, la de algunos padres.
En clase preparamos un lema para ser votado entre las clases participantes, desde 4º de Primaria a 3º de ESO.
Finalmente salió elegido el de 6º :"No existen las fronteras si miramos con el corazón" ,aunque todos los demás fueron utilizados para componer la canción creada por Laura. ¿Os gustó? En nuestra opinión, quedó preciosa.
También aportamos ideas para la elaboración del manifiesto, diseñamos una pancarta (Derecho a jugar y a ser aceptados) y ensayamos el gesto final del acto (unir las manos haciendo un gran círculo, simular que nos dábamos un gran abrazo y buscar a alguien para abrazar).
¡Casi lo tenemos!
Y el acto público nos lo tomamos muy enserio. Tanto es así que fuimos todo el camino del cole a la plaza del Ayuntamiento cantando la canción... El plan "manifestación" nos encantó. Hubo algún momento de tensión porque el aire puso en peligro la pancarta, pero enseguida le pusieron solución (ellos solos). Es para estar muy orgullosos. ¡Cómo han crecido!
Iasmina leyó a las mil maravillas y el acto salió a pedir de boca.
Casi llegamos sin voz al acto. Afinamos mogollón en el camino. JAJAJA
¡Hasta el año que viene!