Alrededor del ambiente cultural y político del Mayo del 68 francés, filósofos, semióticos, psicoanalistas y lingüistas fraguaron una nueva teoría del discurso basada en el estructuralismo, el marxismo y en Freud. Tuvieron un maestro: el sociólogo del lenguaje Marcel Cohen.
En 1990 se publicó el volumen Linguistique et matérialisme —dentro del marco de la renovación crítica de la lingüística francesa de los años setenta— forma parte de un conjunto de trabajos colectivos que buscaban reformular la teoría del lenguaje desde una perspectiva materialista, en diálogo con el marxismo, la sociología del lenguaje y la crítica a los formalismos estructuralistas y generativistas. Son las actas de las Jornadas de Rouen, donde se desarrolló explícitamente una crítica materialista de la lingüística formal y una teoría sociolingüística centrada en las condiciones sociales de producción del lenguaje.
Linguistique et matérialisme ocupa un lugar estratégico en la historia de la lingüística materialista por tres razones:
Integra sociolingüística y marxismo, articulando la teoría del lenguaje con la teoría de las clases sociales, la hegemonía y la ideología.
Desplaza el objeto lingüístico desde la estructura hacia la praxis discursiva, en línea con Voloshinov y con la escuela francesa de análisis del discurso.
Institucionaliza una agenda de investigación que cristalizará en la glotopolítica, la sociolingüística crítica y los estudios sobre lenguas minorizadas.
El volumen no es un episodio aislado, sino un nodo dentro de una red de publicaciones que, desde Langages y Langue française, reconfiguraron la lingüística francesa en clave materialista.