Un ecosistema es un sistema natural que está formado por un conjunto de organismos vivos y el medio físico en donde se relacionan.
Por ejemplo, nuestro planeta es un ecosistema global, pero dentro de él hay ecosistemas parciales, como pueden ser un bosque o un desierto; pero dentro de ellos también podemos encontrar otros ecosistemas, etcétera.
En los ecosistemas distinguimos dos tipos de componentes:
Bióticos, propios de los seres vivos que habitan el sistema: las especies existentes, sus asociaciones, etcétera.
Abióticos, que son aquellos elementos que caracterizan el medio físico, como el clima, tipo de suelo, etcétera.
En las siguientes fotografías podemos observar dos ejemplos de ecosistemas diferentes.
Bisontes en una pradera
Tundra en Alaska
3.5.1. ADAPTACIÓN DE LOS SERES VIVOS AL MEDIO
Una adaptación biológica supone un cambio, con el paso del tiempo, de una estructura fisiológica, o del comportamiento de un organismo vivo con el fin de reproducirse con éxito y garantizar la supervivencia de la especie
Por ejemplo, el desarrollo de los dientes caninos en los carnívoros es una adaptación que les permite mejorar sus posibilidades como cazadores.
Podemos distinguir tres tipos de adaptaciones al medio:
Morfológica o estructural. Es el caso del desarrollo de las hojas del cactus en forma de pincho, para reducir la pérdida de agua en entornos secos, supone un cambio de la estructura de la hoja.
Fisiológica o funcional. Por ejemplo, las glándulas de sal en las iguanas marinas, que modificaron su función para eliminar el exceso de sal al cambiar al entorno marino.
Etológica o de comportamiento. Como la danza de las aves para conseguir aparearse.
3.5.2. PRINCIPALES ECOSISTEMAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
Aunque no es posible establecer una línea divisoria clara, podemos distinguir dos ecosistemas diferentes en la Península Ibérica: uno que podría denominarse eurosiberiano y otro que podemos llamar mediterráneo.
La fauna en ambos ecosistemas es muy diversa, encontrando un número muy amplio de reptiles, aves y mamíferos. Destacando algunas especies autóctonas en peligro de extinción, como oso pardo o lince ibérico en mamíferos; aves como el cormorán o la cigüeña negra; reptiles como galápago, camaleón, lagarto ocelado, etcétera.
La región eurosiberiana ocuparía principalmente la zona atlántica (Pirineos, País Vasco, Cantabria y Asturias, Galicia y Portugal). La vegetación está representada por bosques caducifolios (cuyos árboles pierden la hoja en otoño). Entre sus bosques encontramos hayedos, robledales, bosques de abedules y abetos.
La región mediterránea ocupa el resto de la Península y las Islas Baleares. Con excepción de las zonas de montaña, se caracteriza por bosques de hoja perenne, como encinares y alcornocales; y por pinares de pino carrasco en los arenales y zonas de dunas.
La fauna en ambos ecosistemas es muy diversa, encontrando un número muy amplio de reptiles, aves y mamíferos. Destacando algunas especies autóctonas en peligro de extinción, como oso pardo o lince ibérico en mamíferos; aves como el cormorán o la cigüeña negra; reptiles como galápago, camaleón, lagarto ocelado, etcétera.
POSTERS DE ANIMÁLES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA