Introducción
Utilizo la expresión “narración en colaboración” para describir una actividad que
requiere que los alumnos creen sus propios relatos en respuesta a una versión no
textual de un libro ilustrado. Utilizo el complemento “en colaboración” porque la
estrategia requiere la colaboración entre el autor original y el nuevo (el niño). La
he empleado con éxito con alumnos de distintas capacidades. Por ejemplo, he
visto a niños no lectores de 7 años hacer grandes progresos hacia su
independencia mediante esta técnica, así como a alumnos aventajados de 12 años
“ampliando sus posibilidades”
.
Su gran validez como estrategia se basa en que ofrece a los niños la oportunidad
de crear significados en el nivel del texto. Haciéndolo así, se hacen más
conscientes de la estructura del relato y del desarrollo de los personajes, sin
quedarse sólo en el significado de la oración y de la palabra. Asimismo, tiene la
ventaja de que puede utilizarse para presentar a los alumnos textos que superan
sus niveles de desarrollo “actual” (véase el Capítulo 3), aprovechando la zona de
desarrollo próximo de cada niño.
Procedimiento
Para usar esta estrategia, necesitamos crear una versión no textual de un libro
ilustrado. Aunque están a la venta algunas obras de este tipo, es fácil crearlas y,
por las razones expuestas, son preferibles estas últimas. Suelo hacer esto de tres
formas diferentes:
• Coger libros ilustrados viejos y tapar el texto con etiquetas adhesivas o con
cinta adhesiva blanca (hace falta otro ejemplar con el texto completo).• Colocar tiras de papel sobre el texto, manteniéndolas en su sitio con clips.
Pueden utilizarse también hojas de notas con un extremo adhesivo.
• Colocar tiras de papel sobre el texto y fotocopiar las páginas seleccionadas.
Cuando la versión sin texto del libro está completa, el profesor comparte la
narración original con el niño, grupo o clase. A niños que no se desenvuelvan
bien en lectura (por ejemplo, en jardines de infancia o con no lectores), el
profesor les lee el relato, mientras que, si lo hacen con cierta calidad, puede dejar
que lo hagan ellos. Leído el texto (no tiene por qué ser el mismo día), los
alumnos están preparados para elaborar sus propias versiones. Puede pedírseles
que reproduzcan un relato similar con sus propias palabras (sin mirar de nuevo el
texto) o dejar que los niños elaboren una versión completamente distinta de la
historia original.
El rol del profesor en este proceso de composición variará, dependiendo de la
habilidad de los niños y del tamaño del grupo con el que actúe. Por ejemplo, si el
docente trabaja con pequeños lectores, tendrá que escribirles el texto (aunque
ellos pueden hacer sus propios dibujos) mientras ellos lo van componiendo. Los
lectores más avanzados pueden trabajar de manera independiente o en grupos,
reduciéndose de manera significativa el rol desempeñado por el profesor. Con
independencia de cómo utilicen los docentes la actividad, la composición ha de
correr a cargo de los niños.
La tarea acaba cuando el nuevo texto se comparte con los demás lectores. A
algunos niños les gusta volver entonces al texto original para comprobar en qué
difiere el nuevo texto de aquél. Cada alumno lee y relee el relato así elaborado a
diversos públicos y, en silencio, cuantas veces quiera.
Variaciones de esta estrategia
Una variación útil consiste en usar las ilustraciones de un texto que los niños no
hayan visto. Aunque esto cambia la naturaleza de la lección, los niños tienen queutilizar conocimientos lingüísticos similares para construir el texto. Esta variación permite total libertad de composición, sin las limitaciones derivadas
del texto original almacenado en la memoria.