San Antonio Abad es representado como un anciano barbudo que viste un sayal con capucha, aunque tambíen se puede ver con la cabeza descubierta con un cerdo a los pies. Fundada la orden de los Antonianos, la Tau, el cerdo, los Evangelios, el fuego y las campanillas quedaron fijados como símbolos de Antonio Abad, el santo sanador y protector del ganado.
LA TAU (como podemos ver en el hombro de la imagen anterior) o cruz potenzada, pudiendo aparecer esta en el bastón o bordada en el hábito del santo. La Tau representaba la vida después de la muerte y había sido el propio San Antón el primero en utilizarla.
Este hace referencia al llamado Fuego de San Antón conocido también como Fuego del Infierno, siendo su nombre real el Ergotismo que ya hemos explicado en un artículo anterior. Esta fue una enfermedad infecciosa y muy contagiosa que se desarrolló sobre todo durante la Edad Media. Era práctica común que los enfermos se encomendaban a San Antonio Abad, buscando una cura eficaz. Se le dio el nombre de fuego debido a la intensa quemazón que sufrían sus víctimas y que en muchos había que amputar extremidades y en el peor de los casos ocasionaba la muerte.
Según la leyenda, San Antón era un gran conocedor de las escrituras sagradas a pesar de no contar con estudios avanzados.
Como curiosidad, en esta imagen de San Antón de la Iglesia de San Benito en Cambados (Pontevedra) podemos apreciar a un cerdo que no guarda ni proporción ni forma, pareciéndose más a un perro que a un marrano.
La campanilla con la Tau grabada la portaban los seguidores de San Antón para ser reconocidos y hacer uso del privilegio que les había concedido el Papa para salir por las casas a pedir limosna para los hospitales y cofradías de San Antón. Posteriormente se le solían poner a los animales que soltaban como indicador de que había sido soltado por la Orden Hospitalaria.
En el momento en que José Álvarez, fotógrafo de Cantoria, iba a tomar una foto a Ana García y Huertas Rodríguez en la puerta del bar de la Guardabujas, el marranico de San Antón se les acercó, plasmando esta curiosa instantánea.
El significado del animal que le acompaña se ha tergiversado con el paso del tiempo y tiene varios significados. El primero es que fue considerado animal impuro por las tres religiones monoteístas, un cerdo a los pies del santo representaba su triunfo sobre la impureza y sobre la carne.
Indultado por los cristianos, el cerdo terminó siendo el animal que se mataba públicamente en una sangrienta fiesta a la que se invitaba a todos los vecinos para demostrarles (a ellos y al inquisidor de turno) que en la familia no habían moros ni judíos.
En segundo lugar, represena también la victoria de la fe cristiana sobre lo satánico, ya que fue ésta una de las formas –la del cerdo– en las que se le apareció el diablo al eremita egipcio en las conocidas tentaciones que hubo de superar. Incluso el tamaño refuerza esa idea, nunca se representa en las proporciones reales sino en un tamaño muy inferior, como si de un conejo o gato se tratase, para acrecentar esa idea de sometimiento.
En tercer y último lugar, representa a los animales, en especial a los cerdos, que se soltaban por la orden hospitalaria y por las cofradías para que fueran mantenidos por los fieles. Una vez que estaban criados, se sacrificaban y su carne servía de sustento para los hospitales y los sobrantes se subastaba o vendía para sufragar los gastos de los cultos al santo. Esta tambíen es una de las razones por la cual se le venera como patrón de los animales domésticos o "abogado" de los mismos.
A finales del siglo XIX, a estas rifas del marranico se le fueron añadiendo productos donados por los comercios y feligresía, obeniendo unos beneficios que aseguraban las celebraciones y actos que durante todo el año se realizaban en honor al santo.
Y que valga como ejemplo de lo que se podía recaudar en estas subastas, en Bédar a principios del siglo XX se le tenía gran devoción a San Antón, aunque no era patrón de la villa y ni se contaba con una imagen del mismo. Con tal de darle los mismo honores que a los patronos San Gregorio y Nra. Señora de la Cabeza y que dicha devoción se perpetuase a lo largo del tiempo en la parroquia, se decide comprar un cerdo para que fuese alimentado por los vecinos y que una vez subastado, se recaudase el suficiente dinero para comprar una imagen, como así ocurrió y finalmente se talló en Barcelona en 1904.
En Cantoria, en los primeros meses de la primavera de cada año era costumbre que algún vecino/a soltara un cochinillo como favor o promesa a San Antón. Tras ponerle en el cuello un pequeño lazo de color rojo, se le soltaba en la calle, engordando con la comida que le iban dando los propios vecinos hasta convertirse en un gran cerdo.
Con antelación a la festividad de San Antón, se formaba una comisión de mayordomos, y se trasladaban de casa en casa vendiendo papeletas para el sorteo del marranico, destinándose el dinero obtenido para sufragar los gastos que ocasionaban los actos programados para la fiesta y el mantenimiento de la ermita. Dicha rifa se hacía en el día de San Antón. Esta tradición se ha conservado hasta hace muy pocos años, que desapareció como consecuencia de las desapariciones de este animal por robo, y por la suciedad y malos olores que provocaba, así como la dificultad de convivencia entre el animal y la gran cantidad de vehículos del municipio.