Horrible desgracia en Cantoria en el dia de San Antón, cuando se representaban los Moros y Cristianos en el cerro de las Heras donde se desplegó un importante arsenal pirotécnico.
Mientras que los jefes de ambos bandos hacían caracolear sus escuálidas cabalgaduras en las faldas del monte, mandando descargar las baterías, cuatro individuos caían heridos por la explisión de varios cartuchos de dinamita.
Andrés Belver Sánchez y Vicente García Reche se encargaban de disparar los cartuchos de dinamita, uno de los cuales estalló antes de tiempo, hiriendo a los citados sujetos, así como a Juan Cintas y Joaquín Fernández, que se hallaban en el lugar del combate, cerca de los primeros.
Andrés quedó en estado gravísimo, padeciendo una sesión en el antebrazo derecho con pérdida de la mano; otra lesión en la parte izquierda de la cara, y lesión de ambas córneas con la consiguiente pérdida de la visión.
Vicente resultó con una herida ancha en el muslo derecho, otra en el antebrazo izquierdo, varias erosiones en la cara y otras en la mano izquierda.
Juan y Joaquín padecieron diveras heridas de gravedad que no trascendieron.
Todos los heridos se trasladaron a sus domicilios.
El corresponsal que cubrió la noticia deja claro su postura con respecto a esta fiesta, con costumbres bárbaras e irracionales, que la consideraba "nada culta e impropia de pueblos de la importancia de este, que deben de ir a la cabeza del progreso" quedando claro que este artículo es una provocación para que sus vecinos reaccionen y moderen estas tradiciones tan bárbaras, que ofrecen estos espectáculos tan horrorosos, a costa de las enemistades que le iban a acarrear a partir de ese momento, e incitando a las autoridades competentes, que de seguir así, prohíban la fiesta.
Comienza narrando la procesión llamada del Rosario, en la que son paseadas por medio de grandes hogueras las imágenes sagradas de lo patronos, mientras que las mujeres, desde las ventanas y alambradas, excitan con palabras soeces y grandes desverguenzas a los carretilleros para que estos las obsequien con un número considerable de morunos proyectiles (carretillas).
Los odios políticos y particulares se desbordan como un torrente la noche en que la procesión se celebra. Ese año hubo que lamentar pocas desgarcias la noche de las carretillas, sólo dos quemados y uno agredido cobardemente por la espalda, recibiendo un terrible garrotazo que le hizo caer al suelo sin sentido, con una herida en la cabeza.
Al día siguiente se celebraron con gran pompa los Moros y Cristianos, que no se suspendieron después de los hechos narrados al principio, sin respetar las lágrimas de las madres de los heridos, ni a pesar de los difíciles momentos que estaba atravesando la nación.
Para finalizar, elogia los oficios religiosos del párroco Luis Aliaga Navarro, desde los cuales llama a la moderación en los actos de estas fiestas, para que resulten dignas de los patronos y no diesen lugar a escenas desagradables. También la labor de los médicos y farmaceuticos que atendieron a los heridos, haciendo su labor con gran profesionalidad
La Independencia : diario de noticias: Año V Número 1241 - 1912 enero 20
Recortes de Prensa sobre la misma noticia ocurrida en diciembre de 1933, donde un adolescente, Silvestre Torrecilla/s, hijo de José Torrecilla Romero sufrió heridas considerables al manipular la pólvora en el mortero de mármol, así como grandes desperfectos en las cuadras y algunas dependencias de la casa.
Cuando se encontraba en el pajar de la casa de sus padres el joven de 16 años Silvestre Torrecillas López, haciendo pólvora en un mortero de mármol, se produjo una explosión, ardiendo parte de la paja que allí se guardaba.
Las llamas pronto se extendieron por la gran cantidad de brozas y paja, propagándose a la casa inmediata.
Gracias a los esfuerzos de los vecinos, el fuego no se propagó a toda la manzana, consiguíendose sofocarlo, calculándose las pérdidas en unas 250 pesetas.
Resultó el muchacho con quemaduras en la cabeza, manos, brazos y pecho, de caráncter graves.
Según manifestó, dicha pólvora era destinada para hacer carretillas, para quemarlas en las fiestas del pueblo.
El juzgado se personó en el lugar del siniestro en los primeros momentos, practicando las oportunas diligencias.
El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 49 Número 15221 - 1933 diciembre 7
La Independencia : diario de noticias: Año XXV Epoca segunda Número 7890 - 1933 diciembre 6
Francisco Guerra Rodríguez, vecino de Cantoria, se hallaba confeccionado cohetes con una pólvora que había adquirido para cumplir una promesa, en cuya tarea le acompañaba su esposa y dos hijos.
Por efecto del calor se incendió la pólvora que hizo explosión resultando heridos con grandes quemaduras Concepción Tripiana Espinosa, esposa del cohetero, quedando en estado grave, y sus dos hijos con quemaduras menos graves.
Diario de Almería : periódico independiente de la mañana: Año X Número 3673 - 1923 agosto 12