Los cambios y transformaciones que se vienen generando en un mundo globalizado, en el cual ha tenido un protagonismo fundamental la revolución de la informática y el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), ha conducido a la generación de espacios en el que la función de la educación virtual, dentro del contexto social, tiene gran incidencia. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, se han incorporado a las aulas, de manera decisiva, están presentes en casi todos los procesos de Enseñanza y Aprendizaje, y esto hace que repensemos su uso educativo y su sentido didáctico.
El uso de las tecnologías en el aula ha venido instaurando prácticas educativas y de enseñanza modificando los hábitos educativos, los modelos pedagógicos, la construcción del conocimiento, el papel del docente y del estudiante. Estas prácticas educativas hacen evidente la generación de nuevas construcciones teóricas entre lo pedagógico, didáctico y la mediación en la enseñanza y aprendizaje. Los docentes, debemos replantearnos que, para unos, los medios digitales proporcionan más y mejores recursos para la enseñanza. Para otros, estamos ante una innovación de gran amplitud en las formas de producir y circular conocimientos. En la primera postura, vemos al cambio como una mejora de lo que se venía haciendo, y no como una transformación radical. Para la segunda, no es un cambio de formas ni de grados, es una re-estructuración de lo que entendemos por conocimiento, de las fuentes y los conocimientos de verdad y de los sujetos reconocidos como productores de conocimiento. Y la escuela tal y como la conocemos, no puede quedar ajena a esta re-estructuración.
En fin, debemos pensar que, parafraseando a Albert Einstein:
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
En cualquier aula y centro educativo es habitual encontrarse, ahora, con un conjunto más o menos amplio de distintos recursos, medios o materiales, que son empleados con fines educativos: libros de texto, enciclopedias, retroproyectores, mapas, fichas de actividades, material de laboratorio, casetes, diapositivas, vídeos, ordenadores, etc. Los medios o materiales curriculares en este sentido son parte consustancial de las prácticas escolares, en las que se integran de alguna manera.
Creo que es muy importante destacar, lo que Jordi Adell aclara, sobre el aprender, “Aprender no es recrear conocimiento, aprender es CREAR conocimientos nuevos, es explorar lo que nos rodea, explorar las soluciones que nos dieron quienes nos precedieron y proponer soluciones nuevas.”
La adaptación de los sistemas escolares a un modelo de escolaridad apoyado en las tecnologías digitales es y será un proceso parsimonioso, lento, con altibajos, con avances y retrocesos. Este proceso de cambio exige, como condición inicial, pero no única, la disponibilidad de recursos tecnológicos abundantes en los centros educativos (Moreira, 2009)