Resulta evidente que, nuestros alumnos difieren de los alumnos que nosotros fuimos. Ellos piensan y procesan la información de modo significativamente distinto; su destreza en el manejo y utilización de la tecnología es superior a la de sus profesores y educadores.
Estos nativos digitales dependen cada vez más de la utilización de la telefonía móvil, las computadoras y otros elementos tecnológicos, y muchas veces invierten su rol hacia quienes deberían enseñarles, ya que estos inmigrantes digitales aun prefieren tener, revisar y corregir trabajos impresos que hacerlos en una computadora, a través de un trabajo colaborativos, etc.
Estos alumnos digitales, que viven hoy procesos de aprendizaje rutinarios, dentro de clases prácticamente frontales, desencajados del mundo que se presenta afuera, y que les presenta una disociación con “su” actualidad.
Para ello hay que lograr que el aprendizaje cambie, integrando prácticas pedagógicas que contemplen incluir las nuevas tecnologías de la información.
Pero, para poder tener la certeza de que son incluidas en la educación formal, deberán, también, estar incluidas en la planificación, para que lo escrito se vuelva una verdadera acción dentro del aula.
Los educadores saben que no contactan ni se comunican con sus alumnos, Nativos Digitales, como lo hacían con los estudiantes de otras generaciones. Y no pueden cerrar los ojos ante esta realidad incuestionable, que se ha visto acrecentada aun más en el último tiempo. Como educadores tenemos que pensar cómo enseñar los contenidos en el idioma de los nativos digitales, cambiando la metodología con la que se enseñan los contenidos. Tenemos que inventar métodos para todas las materias, en todos los niveles. Por lo tanto, si los educadores Inmigrantes Digitales realmente desean llegar a los Nativos Digitales tendrán que cambiar la forma de enseñar.
Para concluir, pienso que vivimos en un mundo globalizado, en el que los avances tecnológicos inciden directamente en el ámbito escolar, no nos queda otra opción que adaptarnos a lo se viene. Esta es la era de las tecnologías y como docentes e inmigrantes digitales que somos, debemos sumarnos al cambio y apostar a una nueva manera de trabajar dentro del aula. Los alumnos del siglo XXI ya tienen incorporadas las tecnologías desde que nacen, y no conciben la posibilidad de crecer en ausencia de ellas, por lo que en este punto está nuestro desafío de hacer que los mismos quieran estudiar, con entusiasmo, motivación siendo protagonistas de su aprendizaje. Estos nativos digitales saben mucho sobre celulares, redes sociales, y chats, pero no conocen en absoluto, las tecnologías aplicadas al aula, ahí está nuestro desafío, nuestra creatividad y esfuerzo para aplicarlas , y lograr guiarlos, para que alcancen los conocimientos adecuados para su futuro.