La ley anteriormente estudiada es la Ley de la Gravitación Universal, llamada así porque es válida para cualquier parte del universo. La trayectoria que describen los astros al orbitar alrededor del centro de la órbita se explica a través de la combinación de la fuerza de atracción gravitatoria, que da lugar a una caída libre, junto con una velocidad adecuada, que hace que no llegue nunca a caer al centro de la trayectoria.
Así, el universo está constituido por:
Las galaxias son agrupaciones de miles de millones de estrellas que giran en torno a su centro por atracción gravitatoria. El Sol, la estrella del sistema planetario donde se ubica la Tierra, es una de esos millones de estrellas perteneciente a una galaxia cuyo nombre es Vía Láctea.
La Vía Láctea es una galaxia con forma de espiral barrada.
Algunas de las estrellas que conforman las galaxias tienen planetas a su alrededor, dando lugar a los sistemas planetarios. En el Sistema Solar encontramos orbitando alrededor del Sol:
Planetas, de menor a mayor distancia al Sol: Mercurio; Venus; Tierra; Marte; Júpiter, Saturno; Urano y Neptuno. Algunos tienen satélites (hasta decenas de ellos), que orbitan alrededor del planeta.
Planetas enanos, como Ceres y Plutón.
Cuerpos menores, como son los Asteroides (cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter) y cometas.
En el universo las distancias son muy grandes, por lo que en lugar de hablar en metros o kilómetros, hablamos en unidades astronómicas:
Unidad astronómica (ua) se define como la distancia media Tierra-Sol, y su equivalencia en metros es:
Año luz, que se define como la distancia que recorre la luz en un año. Como la luz viaja en el vacío con una rapidez constante de c=3·108m/s, un año luz equivale a: