Viernes, 29 de Junio de 2007
Hoy, nuestro último día en Vietnam, nos hemos levantado a las 5 para ir a ver los mercados flotantes en el brazo más meridional del Mekong.
Es algo difícil de describir. Es un mercado de frutas con lo que el colorido está asegurado. Las mercancías las llevan en barcas, del color del río, que funcionan como vivienda de los vendedores.
El río es su medio, en él trabajan y viven: hemos visto gente fregando los cacharros, lavándose los dientes, una señora vestida se echaba cubos de agua por la cabeza como si se estuviera duchando. Impresiona tanta pobreza pero es algo muy vivo.
Las barcas están agrupadas por zonas según sea la fruta que venden: la de los plátanos, la de la piña, la de los rambutanes….
Cuando estábamos en la de las piñas nos han parado y el conductor nuestro se ha pasado a una barcaza y con gran destreza, sin tocar su carne, nos ha preparado varias piñas para que las comiéramos. Ha sido toda una demostración de habilidad.
Luego nos han llevado por un ramal más pequeño donde no faltaban las casas-chabolas. En cierto momento el motor se ha parado por culpa de una hierbas por lo que el conductor se ha tenido que tirar al río para quitar lo que obstruía.
Antes de llegar al embarcadero una joven preciosa nos ha sacado pijamas y baratijas para comprar. Hacemos nuestras últimas compras.
A las 9 estábamos en el hotel desayunando. Luego nos duchamos, reorganizamos por última vez las maletas y a las 11 estamos abajo para salir hacia Ho Chi Minh donde cogeremos el avión para volver a casa.
Para coger el ferry tenemos que esperar casi una hora debido a la gran cantidad de furgonetas y autobuses que esperaban parar subir.
Hemos hecho unas risas, sobre todo Toño que ha “ligado” con unas coreanas.
Comemos otra vez en My Tho pero en otro restaurante. Es muy bonito y tiene tiendas donde volvemos a picar.
Llegamos al aeropuerto de Ho Chi Minh hacia las 6, nos despedimos de Anita y tenemos que esperar para facturar pues aún no han abierto los mostradores de nuestro vuelo. Aprovechamos para pesar los equipajes, tema que nos preocupaba, y todos estamos, más o menos, dentro de los límites.
El vuelo sale a las 20,50 de Ho Chi Minh y llega a Bangkok a las 22,15. Nuestro próximo vuelo, ya para Madrid, sale a la 00,05 con lo que pensamos que tenemos tiempo de sobra para hacer el tránsito. Nos entretenemos viendo tiendas y comprando algunas colonias. Decidimos ir a la zona de embarque y allí seguir viendo cosas pero el camino es tan largo que casi no llegamos para coger el avión. El aeropuerto es precioso y está lleno de tiendas de todas las marcas más exclusivas pero todo es muy caro.
Al rato de despegar nos dan de cenar y luego a dormir. Con el cansancio que traíamos hemos dormido prácticamente todo el viaje. Muy temprano nos dan el desayuno.
A las 8, hora española, estamos en Madrid.
Gracias Vietnam por tu país y por tu gente.
El próximo gran viaje será a Argentina o a la Ribera Maya o a Canadá y Alaska. Que sea el que sea pero que sea y que estemos todos.