Sabado 16 y Domingo 17 de Junio se 2007
El avión sale prácticamente a su hora (1,50) y nuestro primer destino es Bangkok donde llegamos más de once horas después. Durante este trayecto hemos dormido poco quizás debido a la excitación por la aventura que íbamos a vivir; nos entretuvimos leyendo, haciendo una serie de ejercicios saludables que nos iban enseñando desde una pantalla de televisión, haciendo sudokus y comiendo (una comida y una merienda). Los que tenían ventanilla vieron una impresionante tormenta eléctrica sobre el Himalaya durante un buen rato.
En Barajas
El aeropuerto de Bangkok es inmenso, muy nuevo, muy frío, todo en tonos grises, cemento y hierro. Aquí tuvimos dos horas para el tránsito que se nos hicieron muy largas pues, donde estábamos, no se podía ni tomar un café.
Aeropuerto de Bangkok
Jardinera en el aeropuerto de Bangkok
En vuelo
Sin embargo el vuelo Bangkok-Hanoi se nos hizo más corto de lo que pensábamos pues duró alrededor de una hora y media y nosotros pensábamos que eran por lo menos dos, además nos dieron de desayunar.
El aeropuerto de Hanoi es viejo y nos ha parecido pequeño para los 4 millones de habitantes que tiene esta ciudad.
Nada más desembarcar ajustamos nuestros relojes (hay una diferencia de 5 horas con España) y enseguida vimos a la guía, Ly, que nos estaba esperando, una jubilada de la administración de algo más de 55 años. Ella misma nos ayuda a rellenar unos papeles imprescindibles para entrar en el país. Recogemos los equipajes pero una de nuestras maletas no llega. Ayudados por la guía hacemos los trámites pertinentes y al final nos dicen que se ha quedado en Bangkok y la traerán en el vuelo de la tarde y la entregarán en el hotel. Este tema ha retrasado en alrededor de una hora la salida del aeropuerto tiempo que han aprovechado el resto del grupo para cambiar dinero. Como traíamos bastante dinero de bote al cambiarlo les han dado tal cantidad de dongs (moneda oficial vietnamita) que, aunque Francisco sigue siendo el ecónomo, como en todos los viajes, ha tenido que repartirlo.
El cambio es 1€ = 21.000 dongs.
Nada más salir a la calle nos damos cuenta donde nos hemos metido: un calor sofocante nos aplasta de inmediato.
Un microbús nos lleva al Hotel Sofitel Metropole, en el Barrio Francés, que, según mi libro, es considerado el mejor hotel de Vietnam y la verdad que méritos tiene para ello. Es de estilo Colonial francés. Las habitaciones son muy bonitas y elegantes. El cuarto de baño está muy bien con albornoces y kimonos y nos han puesto hasta dos botellas de agua mineral para lavarnos los dientes.
Una cosa que no nos ha gustado del hotel ha sido que nada más llegar le han pedido a Lola, como cabeza del grupo, su tarjeta de crédito bloqueándole 1.500 dólares (150$ por persona) para garantizarse el cobro de cualquier gasto extra que hiciéramos. Protestamos pero no hubo forma de evitarlo.