Jueves 28 de Junio de 2007
Salimos a las 9 con todas nuestras pertenencias. Antes de marchar compramos bolsos en la tienda del hotel. Es una pena lo poco que hemos disfrutado de este maravilloso hotel. El bufé ha sido buenísimo.
Tras alrededor de una hora y media de viaje llegamos a My Tho. Al parecer ayer llovió mucho lo que hace que hoy haga un calor llevadero aunque con un alto nivel de humedad.
El microbús nos ha dejado en My Tho, en la zona alta del delta del Mekong. Ahí hemos embarcado para realizar nuestro primer paseo por este mítico río.
Sus aguas son turbias y aunque no es más que un brazo la anchura impresiona. Es el brazo que está más al norte.
Pasamos por la Isla del Dragón y desembarcamos en Isla Tortuga; recorremos a pié un tramo a través de un paisaje selvático y llegamos a un chiringuito donde nos invitan a frutas frescas y licor de cobra, que, según dicen, tiene muchas propiedades terapéuticas,y donde tres músicos y una cantante nos han ofrecido una pequeña muestra de música popular.
De nuevo en el barco nos llevan a un lugar de la provincia de Ben Tre donde nos enseñan como se hacen los caramelos de coco y nos venden también recuerdos.
Salimos a una carretera y subimos a unos carritos tirados por un caballo, donde cabemos 4 personas, y nos dan un paseo por la zona.
De nuevo a pie vamos a un chamizo donde tienen una cobra viva que Berta se pone a modo de estola. La única valiente.
Un poco más adelante hay otro sitio donde nos invitan a té con miel y limón y donde hay un quang ganh, semejante a una balanza y que llevan los vietnamitas al hombro para transportar mercancías; todos nos hacemos fotos con este artilugio.
Lo siguiente que hacemos es subir a una barca de remos para dar un paseo por un ramal del Mekong mucho más estrecho que el anterior, bordeado por palmeras de agua. Ha sido alucinante, de una belleza difícil de explicar. Por último tomamos el barco grande para volver a My Tho.
Ha sido un paseo con un programa muy denso y muy interesante. A todos nos ha gustado mucho este primer conocimiento del Río Mekong.
Comemos en My Tho en el Restaurante Trung Luong. El sitio parece muy agradable, junto al río, pero a los que estamos cerca de él nos amarga la comida el mal olor que sube.
El plato estrella era un pescado frito sostenido derecho sobre unas minúsculas estacas y con los palillos se le va cogiendo la carne.
Salimos para Can Tho por un paisaje rural completamente distinto de lo que habíamos visto hasta ahora. Prácticamente todo está habitado y ambos lados de la carretera, en los bajos de las viviendas, generalmente de un solo piso, hay algún tipo de comercio que muestra sus mercancías en la calle. Nos extraña que les de para vivir. También hay muchos bares-terraza con el techo cubierto y lo curioso es que entre mesa y mesa tienen colgadas hamacas de cuerdas donde los clientes echan su siesta.
Según íbamos bajando empezamos a atravesar pequeños brazos del Mekong cuyas orillas están plagadas de viviendas. Sobre una base de cemento se edifican casas muy precarias, miméticas con el río, tristes, lúgubres.
Para acceder a Can Tho hay que coger obligatoriamente un ferry que tras 15 minutos de trayecto nos deja ya en esta ciudad que es la capital de la provincia del mismo nombre y es el centro cultural, político y administrativo del Delta del Mekong.
El ferry lo cogen cientos de vietnamitas con sus motos.
Llegamos al Hotel Victoria que también es de estilo colonial. La zona de abajo es impresionante pero las habitaciones, aunque son muy grandes, no son nada del otro mundo. Nos dicen que es el mejor hotel de la ciudad. Tiene piscina pero está en obras pues para ellos no es temporada alta. En el mismo hotel están la pareja de italianos y otra más que habíamos conocido en la Bahía de Halong. Debemos ser los únicos clientes en este momento.
Veníamos en la creencia que la cena de hoy era por cuenta de la agencia pero ha sido un error. Nos quedamos un rato en la habitación y luego bajamos y mientras las mujeres visitamos la tienda los hombres se echan un billar. Ganan Francisco y Enrique a Toño y Julio.
A las 8,30 cenamos en el mismo hotel, amenizados con música en directo. Al final de la cena ha venido una chica francesa que está haciendo prácticas aquí. Al salir del comedor los perdedores del billar piden la revancha.
Las mujeres aprovechamos para echar una pocha que gano yo. Olga como aún no sabe jugar y tiene la pierna chunga se va a la cama.
Son casi las 12 cuando nos vamos a dormir. La excursión por Mekong merece mucho la pena.