Miercoles 20 de Junio de 2007
Una vez más nos levantamos a las 6 de la mañana para dejar el equipaje en el pasillo a las 7, desayunar y estar a las 8 en el hall preparadas para dejar Hanoi camino de la Bahía de Halong. A mitad de camino nos han parado en un centro de artesanía donde había jóvenes bordando y lacando. Además tenía una buena y gran joyería donde la piedra reina era el rubí y los había hasta de 6.000 $. También vendían ropa de estilo vietnamita muy bonita que te la hacían a la medida y que podías recoger a la vuelta de la excursión a Halong. Olga se hizo 2 vestidos. Se podían compran muebles de madera impresionantes que te los mandaban a España.
Llegamos al embarcadero de Halong donde Ly nos deja en manos de un joven que forma parte de la tripulación de nuestro junco, el Ginger, al que nos llevará en una zapatilla, embarcación que estará toda la travesía atada al barco y que utilizaremos en todos los desplazamientos dentro de la bahía.
Nos han citado a la 1,30 para comer pero antes hemos subido un rato a cubierta donde corría una brisa muy agradable y donde el paisaje es alucinante, de una belleza indescriptible.
Son más de 3.000 islotes de formas irregulares, muchos cubiertos de vegetación, algunos con cuevas.
En el junco nos reciben con un cóctel de bienvenida. Además de nosotros hay otras cinco parejas todas mucho más jóvenes. Tomamos posesión de nuestros camarotes que están muy bien pero en el baño hay muy poca luz..
La comida ha estado bien aunque nos habían dicho que era a base de marisco y sólo había una gran gamba (o langostino) asada a la sal que estaba buenísima.
Nada más comer nos hemos ido, en la zapatilla, a una playa artificial donde nos han dejado durante 40 minutos para que nos diéramos un baño.
Ha estado muy bien aunque el agua estaba muy caliente. Francisco y Enrique han visto un pez manta.
De nuevo al junco y media hora después otra vez a la zapatilla para visitar el pueblo de pescadores que está formado por casas prefabricadas colocadas sobre una base de cemento construida en el agua.
Tienen hasta escuela y se ven muchas antenas de T.V. Es muy original pero un poco triste.
Luego cambiamos a una barca muy pequeña para ir a la cueva de lo Murciélagos que impresiona bastante pues el techo está infectado de murciélagos.
Una vez atravesada la cueva han parado unos minutos para que pudiéramos apreciar el paisaje y disfrutar del silencio reinante; esto último no ha sido posible por las risas que vamos montando por donde pasamos.
De nuevo a la zapatilla y de nuevo al junco en cuya cubierta vemos una puesta de sol impresionante.
Antes de subir a cubierta Enrique se ha tirado do veces desde el junco a la bahía, una vez desde la zapatilla y otra desde la primera altura del junco. La gente de la tripulación y el italiano también lo han hecho pero se tiraban de pie mientras el inconsciente de Enrique lo hacía de cabeza.
La cena la han servido en cubierta lo que resulta muy agradable pero no se veía ni el plato. Ha sido una barbacoa muy completa a base de gambas, calamares, almejas picantes y carnes.
Cuando terminamos de cenar son las 9. Chus y Berta marchan a la cama pero los demás nos quedamos tomando una copa en las tumbonas que son muy bonitas pero muy incomodas.
A las 10 nos vamos a dormir pues mañana nos llaman a las 6 para hacer taichí.