Saliendo del Hotel
Lunes 18 de Junio de 2007
La cita con la guía es a las 7,30 para ir a la provincia de Ninh Binh donde vamos a visitar el conjunto histórico de Hoa Lu y las cuevas de Tam Coc. Nosotros quedamos a las 6,30 para desayunar. El buffet ha sido espléndido, había de todo, frío y caliente, fiambres, frutas, una bollería riquísima y el comedor, el restaurante Beaulieu, el mejor de Hanoi, es precioso.
Táfico
Salimos del hotel a las 7,45. El viaje ha sido de 130 kms. así que hemos hecho una parada técnica en un bazar donde hemos comprado sombreros cónicos y tipo safari además de otros recuerdos.
Por el camino hemos visto a gente sembrando arroz en pequeñas plantaciones anegadas de agua. También hemos visto el arroz extendido en las aceras, delante de las puertas de las casas, para que secara.
Hoa Lu fue la capital de Vietnam a finales del s. X y principios del s. XI, reinando dos dinastías, la Dinh y la Dai y se conservan dos templos como testimonio de cada una de ellas, uno junto al otro. Los hemos visitado y lo que más llama la atención es la ornamentación toda en rojo y oro. En los altares hay ofrendas naturales y artificiales de los fieles.
Aunque seguimos atentamente las explicaciones de Ly el calor insoportable hace que busquemos la sombra o los sitios donde corra un poco el aire.
Muy cerca está Tam Coc, Tres Cuevas, y ese es el objetivo del paseo fluvial, tomar una pequeña barca de remos y recorrer la zona de las cuevas en un paseo que dura más de 2 horas.
El río Ngo Dong, por el que navegamos, se interna entre montañas mostrándonos un paisaje alucinante. Dicen que es como la Bahía de Halong pero en tierra. Ha merecido la pena.
Nuestra barca la llevaban una madre y su hija, completamente tapada, práctica habitual en Vietnam, y llegaban a remar hasta con los pies. El último tramo del paseo se hace un poco penoso porque ya no sabes en que postura ponerte y por la pesadez de la remera queriendo vender.
Comiendo en Tam Coc
El restaurante donde hemos comido está junto al embarcadero y es también tienda. La comida ha sido normal, nada que ver con la cena de anoche. Nos habían dicho que en está ciudad se hacían manteles bordados así que nada más comer, con toda la calorina, nos hemos salido. Después de visitar varias tiendas hemos comprado una mantelería muy grande para Clara por 30$ y de vuelta, en el mismo restaurante donde habíamos comido, he comprado una redonda blanca y una de color tostado, por 20 $ cada una.
De vuelta a Hanoi, sin pasar por hotel para asearnos, vamos al Teatro de Marionetas sobre el agua, un arte exclusivamente vietnamita donde, en escenas cortas y al son de la música popular, representan escenas rurales o narraciones históricas en las que los muñecos se mueven por el agua, incluso parcialmente sumergidos.
El espectáculo dura sólo una hora pero los pasillos de butaca son tan estrechos que no podemos sentarnos; por otra parte, la música resulta monótona lo que hace que algunos echen una cabezadita o más de una. De todas formas es original, muy vivo, con mucha plasticidad.
Teatro de marionetas
Una vez más nos ha impresionado la cantidad de motos que circulan por esta ciudad. Los cruces son el caos. Además en cada una pueden ir hasta 5 personas o 4 o 5 sacos o paquetes de gran tamaño que impiden al conductor llegar a los pedales. Tanto hombre como mujeres usan habitualmente mascarilla pero ellas además cubren su cabeza y sus brazos para evitar, al parecer, la contaminación y el sol. Nos dicen que la media de muertes diarias aquí, en Hanoi, por culpa del tráfico es de 30 personas.
Llegamos al hotel hacia las 6,30 descansamos un rato y a las 7,45 nos reunimos en el hall para ir a cenar. Hemos ido al restaurante Deli que nos había recomendado la guía. La cena no ha estado mal pero sobre todo ha sido baratísima, 8€ por persona con vino incluido.
Restaurante Paris-Deli
Al volver al hotel, como era pronto, nos hemos quedado un rato tomando una copa. Ahora son las 11,30 y vamos a dormir. Ha sido un buen día, caluroso y cansado pero interesante.