La cita con Queen es a las 10 para ir a la Ciudadela y a la Ciudad Imperial. Hué, ciudad de unos 300.000 habitantes, fue la capital de Vietnam desde 1802 a 1945 bajo el mandato de los emperadores de la dinastía Nguyen.
La Ciudadela está rodeada de un foso y de un muro defensivo. Tiene 10 puertas cada una con un puente sobre el foso. Nosotros entramos por la puerta Sur, la que está enfrente de la Torre de la Bandera.
En su interior, primero están las dependencias oficiales del emperador y su corte y después la Ciudad Imperial que es como una ciudad dentro de la Ciudadela y dentro de la Ciudad Imperial está la Ciudad Prohibida Púrpura donde está el palacio privado del emperador.
Lo que hemos visto está muy reconstruido pero había una maqueta de cómo era originalmente y debió ser impresionante. Gran parte ha desaparecido totalmente pero lo que hay es interesante de ver tanto por su riqueza como por su estética.
La visita ha durado unas dos horas. Hacia mucho calor pero era más llevadero que en Hanoi, probablemente por la influencia del mar que está a muy pocos kilómetros.
Volvemos al hotel. Hué, por lo que hemos visto (quizás su barrio colonial) es una ciudad mucho más tranquila y organizada que Hanoi.
Como son las 12 y la cita para comer es a la 1,15, aprovechamos para ir un rato a la piscina. El agua está calentísima y el suelo ardía. Concha ha trabado conversación con una chica vietnamita que estudia español en la universidad. Su nombre en español es Gloria e iba a venir a España en Julio, a la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, así que estaba muy contenta de practicar un poco. Nos dio direcciones para comprar ropa en Hoi An. Muy agradable.
Nos llevan a comer al restaurante An Bình, donde hemos comido muy bien.
Antes de ir a la siesta escribimos e-mails a la familia pues el hotel tiene una salita con ordenadores para uso libre de los clientes.
Nos vemos todos en el hall a las 6,30. Paseando un buen rato por la orilla del río Perfume hemos llegado a la zona de los comercios. Hoy ha sido más de ver que de comprar pero algunas bolsas si que había cuando fuimos a cenar. Cenamos en el restaurante Carambole, de cocina internacional, casi todos a base de bocadillos. Estaban buenos.
Aunque el paseo hasta el hotel es largo volvemos andando, menos Toño y Olga a la que le duele la pierna por la ciática y Chus y Berta que están muy cansados que lo hacen en ciclos; para que la pareja pueda subir en un solo vehículo uno se sienta normal y el otro en una plancha metálica que ponen donde se colocan los pies. Muy divertido.
Llegamos cansados pero contentos, miramos si ha habido respuesta a los e-mails, un poquito de colada, un poco de charla con el magnetofón y hasta mañana.