Martes 19 de Junio de 2007
Hemos quedado con Ly a las 8 para hacer el circuito turístico de Hanoi.
Salimos a las 8,15 y vamos al Complejo del Mausoleo de Ho Chi Minh. Lo primero que hemos ha sido visitar el mausoleo cuya forma recuerda, según los vietnamitas, la de la flor de loto. Aunque había bastante cola no se tarda mucho en entrar.
Hay que guardar ciertas normas como no ir con escotes o tirantes, no entrar con gafas de sol, llevar los brazos colgando. El cadáver embalsamado está en una habitación a temperatura muy baja, metido en una urna y los visitantes entramos por una puerta y salimos por otra sin poder pararte. Por todos lados hay soldados que vigilan que se cumplan las normas.
Muy cerca del mausoleo está el Palacio Presidencial, antigua residencia del gobernador general francés pero que en la actualidad se usa para recepciones oficiales.
Siguiendo el paseo por el complejo que tiene hermosos jardines muy cuidados lo que hace que no haga tanto calor, hemos pasado por la casa donde vivió Ho Chi Minh entre 1954 y 1958 que era la vivienda del cocinero del gobernador francés.
También nos enseñan su segunda residencia, regalo del pueblo vietnamita y en la que vivió su líder hasta su muerte en 1969.
Es una bonita casa de madera por dentro y por fuera, elevada del suelo por pilares y construida junto a un lago artificial.
Por último hemos visitado la Pagoda de un pilar, levantada en el s. XI sobre un solo pilar. Al parecer la había mandado construir el emperador para agradecer a la diosa de la fecundidad el haber tenido un hijo.
Al ir a coger el autobús hemos visto un accidente de moto sin graves consecuencias; demasiado poco pasa para como se conduce en este país.
El microbús nos lleva al Lago del Oeste, el más grande de Hanoi, con 13kms de perímetro y 5kms cuadrados de superficie.
Junto a él hemos visitado la Pagoda de Tran Quoc que tiene una torre llena de hornacinas llenas de pequeñas esculturas de Buda.
De nuevo en autobús vamos al Templo de la Literatura, del s. XI, dedicado al culto de Confucio y que un poco más tarde se convirtió en universidad dedicada a la formación de mandarines.
Es un recinto muy grande con cinco patios que recorrimos con la guía, pero el calor era tan sofocante que casi no apreciamos sus explicaciones. En el tercer patio hay 82 estelas levantadas sobre tortugas a las que los vietnamitas pasaban la mano por sus cabezas para atraer la buena suerte, según Ly. En las estelas aparecen los nombres de los mandarines licenciados.
El quinto recinto está el altar y la estatua de Confucio y muy cerca un grupo musical femenino nos interpretaron canciones populares vietnamitas. Aprovechamos para deleitarnos, descansar y estar en sitio fresco.
Yo creo que por culpa del calor no supimos apreciar en su totalidad el interés artístico y cultural de este recinto.
Nos llevan a comer al Restaurante Indochina que está bastante bien y a la 1,30 estamos en el hotel para echarnos la siesta.
Hemos quedado a las 5 con la guía para hacer un tour en ciclo. A pesar del ruido ensordecedor del tráfico y de las oleadas de motos que invadían las calles ha sido un paseo precioso.
El recorrido ha sido por el barrio francés y por el barrio antiguo donde se aprecia la división gremial de sus calles. Es curioso que en los rótulos de las tiendas pongan además del nombre la dirección y el teléfono.
Otra cosa que llama la atención es la cantidad de cables que cuelgan de un poste eléctrico a otro y lo cerca que estos están, a veces, de las viviendas. Aún quedan algunos edificios de estilo colonial francés que son sede de organismos oficiales. La actividad, los colores, los olores (buenos y malos) lo invaden todo; decididamente es una ciudad muy viva donde las mercancías, el trabajo, la vida está en la calle. Todo esto le lleva a ser una ciudad sucia.
Eran más de las 6 cuando los ciclos nos han dejado en el lago Hoan Kiem, a la altura del Puente del Sol Naciente con la idea de visitar el Templo de la Montaña de Jade pero hemos llegado tarde y no hemos podido entrar.
En el puente hemos conocido a dos chicos españoles que andaban de mochileros por todo el sudeste asiático.
Ly nos lleva de nuevo al Barrio Antiguo, a la calle de las maderas lacadas donde han comprado alguna figurita y en una tienda de recuerdos Berta y Olga se han hecho con sendos collares de perlas y jade. Ya sin la guía volvemos a la calle de la seda donde todo el mundo se compra camisas. Nosotros intentamos encontrar una caja de plata para la madre de Enrique pero no somos capaces de dar con la tienda que habíamos visto el primer día.
Después de varias dudas hemos cenado en el Club Press Deli a base de pizzas. Este restaurante también está en la parte de atrás del hotel así que a las 10 ya estaba cada mochuelo en su olivo.
Hacemos las maletas y a dormir.