Post date: Sep 06, 2011 3:13:26 AM
No sólo eleva la presión arterial y acelera el envejecimiento, afirman científicos
Sucesos traumáticos en la vida temprana de humanos y animales dejan huellas perdurables en el cerebro
La cantidad de cortisol producido puede conducir a niveles altos de angustia
Laura Spinney
The Independent
Periódico La Jornada
Sábado 4 de diciembre de 2010, p. 2
No hay un sistema en el organismo que no se vea afectado por el estrés. En el curso del tiempo, el estrés eleva la presión arterial, aumenta las probabilidades de infertilidad y acelera el envejecimiento, entre muchos otros efectos.
Durante mucho tiempo se ha creído que basta quitar la fuente del estrés para conjurar todos esos horrores. Pero hay cada vez más evidencia científica de que el estrés no sólo ocasiona cambios permanentes en el organismo, sino que éstos pueden heredarse a los descendientes. Más aún: algunos investigadores sostienen que el estrés sicológico abunda en la naturaleza, no sólo entre humanos. Y su influencia es tan poderosa, que impone un ritmo a ecosistemas completos: determina qué especies prosperan y cuáles desaparecen.
Rachel Yehuda, neurocientífica de la Escuela de Medicina Monte Sinaí, de Nueva York, afirma que es tiempo de rescribir los libros que tratan del estrés y desechar la idea de que sus efectos son transitorios. “Algunos efectos del ambiente y de la experiencia son de larga duración –comenta–. Tanto, que necesitamos una nueva biología.”
Secuelas generacionales
Yehuda tuvo su primera percepción de la marca indeleble que el estrés puede dejar en familias en 1993, cuando abrió una clínica para tratar los problemas sicológicos de los sobrevivientes al Holocausto y se vio inundada de llamadas de hijos adultos de esas personas. Descubrió que los descendientes eran particularmente proclives al desorden de estrés postraumático. Tanto los padres como los hijos tendían a tener bajos niveles de la hormona cortisol en su orina. Más extraño aún: mientras más severos fueran los síntomas del estrés en el sobreviviente al Holocausto, menos cortisol había en la orina del hijo.
GETTY IMAGES. Neurocientíficos han descubierto que el estrés puede heredarse a las siguientes generaciones.
El cortisol tiene un papel importante en la respuesta del organismo al estrés. Cuando se presenta una amenaza, el cerebro instruye a las glándulas suprarrenales que liberen hormonas en la sangre, entre ellas la adrenalina. El resultado es que los latidos del corazón y la respiración se aceleran para prepararnos a luchar o huir. Cuando la amenaza ha pasado, el cerebro envía otra señal a las glándulas para que liberen cortisol, el cual detiene la respuesta al estrés adhiriéndose a receptores ubicados en ciertas regiones del cerebro, como el hipocampo.
En la Universidad McGill de Montreal, Canadá, el neurocientífico Michael Meaney ha mostrado que sucesos estresantes en la vida temprana de las ratas, como ser criadas por una madre negligente, pueden afectar su respuesta al estrés cuando llegan a adultas. Estas crías se vuelven temerosas y tímidas, y tienen menos receptores de torticosterona (el equivalente al cortisol en las ratas) en el hipocampo que los hijos de madres cuidadosas.
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