Post date: Sep 18, 2011 2:25:0 AM
Sí. En 1931 un químico, Arthur Fox, accidentalmente descubrió que la gente reacciona de distintas maneras al químico feniltiocarbamida (PTC).
A algunos les sabe amargo mientras que a otros no les sabe a nada, y la diferencia es hereditaria: todo depende del genoma del que lo pruebe.
Más precisamente, de un sólo gen.
Una versión produce la proteína normal para los receptores de amargura en la lengua mientras que la otra hace una proteína distinta que evita que el receptor reaccione.
Algunas personas reaccionan aún con más fuerza a muchos sabores y eso también tiene una base genética.
Las diferencias en el sentido del gusto afecta las dietas de la gente y podría incluso explicar por qué hay quienes odian la col, a algunos les gustan mucho los dulces, a otros las bebidas alcohólicas y muchos no se aguantan el sabor de los endulzantes artificiales.