ORACION A SAN MARGARITO FLORES GARCIA
DIOS TODOPODEROSO Y ETERNO,
QUE CONCEDISTE LA GRACIA DE MORIR POR CRISTO A TU SANTO MÁRTIR,
EL PRESBÍTERO MARGARITO FLORES GARCÍA,
VEN EN AYUDA DE NUESTRA DEBILIDAD
PARA QUE PODAMOS DAR CON NUESTRA VIDA,
EL MISMO TESTIMONIO QUE ÉL NO DUDÓ EN DAR CON SU MUERTE.
POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. AMÉN
SAN MARGARITO
FLORES GARCÍA
Nació en Taxco, Gro. (Diócesis de Chilapa), el 22 de febrero del 1899, en el barrio de Ojeda, sus padres el Sr. Germán Flores y la Sra. Merced García. Fue bautizado en la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián el 5 de marzo de 1899.
A los 3 años fue afectado por la viruela negra, ya joven visitaba con singular devoción al Santísimo Sacramento, a los 14 años, manifestó su deseo de asistir al Seminario Conciliar de Chilapa, donde ingresó a la edad de 15 años, fue ordenado sacerdote el 5 de abril de 1924. Celebró su primer Canta misa en la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián el día 20 de abril del mismo año.
Fue profesor del seminario; nombrado vicario de la Parroquia de Chilpancingo, funda el colegio “Nicolás Bravo” para la educación cristiana de los niños. A la llegada de los federales, en tiempos de persecución a los clérigos, se dirigió a la montaña donde sufrió toda clase de privaciones. Se refugió en la ciudad de México y asiste a la Academia de San Carlos. Aprehendido y puesto en libertad regresa a Chilapa.
Tres años de ministerio fueron suficientes para conocer la entrega sacerdotal del Padre Margarito. Se encontraba fuera de la Diócesis a causa de la persecución, cuando supo de la muerte heroica del Sr. Cura David Uribe Velasco, exclamó: «Me hierve el alma, yo también me voy a dar la vida por Cristo; voy a pedir permiso al Superior y también voy a emprender el vuelo al martirio». El Vicario General de la Diócesis de Chilapa, le nombró Vicario con funciones de Párroco de Atenango del Río, Gro. El Padre Margarito se puso luego en camino. Fue descubierto como sacerdote al llegar a su destino; apresado y conducido a Tulimán, Gro., semidesnudo, descalzo, atado a la caballería y bajo los rayos del sol, donde se da la orden de fusilarlo a las once de la mañana. El Padre Margarito se dirigió a la esquina del templo, pidió permiso para orar, se arrodilló unos momentos, besó el suelo y luego, de pie, recibió las balas que le destrozaron la cabeza y le unieron para siempre a Cristo Sacerdote, el 12 de noviembre de 1927.
Arrojaron el cuerpo en una fosa del panteón, donde al exhumar sus restos, meses más tarde, su sangre fluía con frescura. En 1945, los restos del Padre Margarito fueron trasladados por sus familiares a la ciudad de Taxco y colocados en la capilla del Señor de Ojeda.
Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1922.
Canonizado en la Plaza de San Pedro, en Roma, Italia, por el Papa Juan Pablo II, el 21 de mayo del 2000.
Promueve el Culto a Nuestro Santo Taxqueño