Sobre la misión continental en el CELAM
ORACION DE LOS ENFERMOS
¡Oh, Cristo Jesús!, que me has llamado
a participar de tu Cruz, crucificándome
por la enfermedad, yo te ofrezco hoy mis
sufrimientos, las penas y alegrías de mi vida
de enfermo y te suplico las unas a las que
padeciste en tu Pasión y a las que tuvo que
sufrir tu Madre Dolorosa. Dígnate ofrecerlas
al Padre Celestial por la santificación de
los Misioneros, la multiplicación de las
vocaciones apostólicas y la conversión de
los no creyentes.
¡Oh, Buen Maestro! Haz que yo sufra
con alegría para tu mayor gloria. Dame
la suficiente generosidad y todo el amor
necesario para sonreír en medio de la
prueba; y cuando el sufrimiento sea más
vivo, cuando la cruz sea más pesada y más
dolorosas las crisis, haz, oh Jesús, que pueda
responder con un "hágase tu voluntad"
gozoso y amante. Amén.
CREDO DEL SUFRIMIENTO
Creo que los dolores de Jesucristo dan valor salvífico a todos
nuestro sufrimientos.
Creo que el doior humano, soportado con paciencia y por
amor a Jesucristo, es una valiosa reparación por el pecado.
Creo que el dolor humano, unido al de Nuestro Señor Jesu
cristo, es el medio más fecundo para convertirse, y salvarse
a sí mismo; para convertir y salvar a los demás en todo el
mundo.
Creo que Dios está cerca de aquellos que sufren por Él y por
los demás.
Creo que el dolor humano puede ser el signo de amor más
sincero y puro hacia Dios y hacia los demás.
Creo que la aceptación del dolor por amor a Jesucristo nos
une rnás íntimamente y nos hace más semejantes a Él.
Creo que el dolor tiene secretos e inefables consuelos para el que humildemente descubre y reconoce la voluntad de Dios.
Creo que Dios conoce la profundidad de nuestros dolores y
nos da en proporción su gracia y su recompensa.
Creo que el dolor humano puede purificar, mejorar y con
ducir a cada hombre y a cada mujer a la más alta perfección
moral.
Creo que el dolor humano, soportado con paciencia y por
amor a Jesucristo, será motivo de gloria en la eternidad .
UNIÓN DE ENFERMOS MISIONEROS
Querido (a) hermano (a):Hoy he sabido que sufres, por eso te escribo para informarte que existe una asociación católica que se llama UNIÓN DE ENFERMOS MISIONEROS (UEM) y que está fundada en varias naciones del mundo, como Italia, España, Portugal, Colombia, Brasil, etc.
También en México estamos promoviendo la UEM, que ya cuenta con miles de socios que, a pesar de sus sufrimientos, son felices y sonríen, no se sienten un estorbo, son útiles y ayudan a sus semejantes, dentro de su alma no acumulan desesperación, sino amor y un deseo constante de superarse.
Ofrecemos ayudarte a lograr que seas feliz, que te superes humana y espiritualmente y que
conviertas tus penas en un efectivo medio de salvación para ti mismo y para el mundo entero.
¡Contéstanos! Con ello nada pierdes. Nada te cuesta ahora ni después, pero te da la ocasión de sentirte más útil, más ocupado (a), menos solo (a), menos triste. Recuerda que tu vida es como el hilo de una red entretejida en la existencia de otros y que todo lo que hagas, sientas o pienses, repercute en los que te rodean.
PERMITE QUE FRUCTIFIQUE TODO LO POSITIVO QUE HAY EN TI Y DILE A TU VISITADOR QUE REQUIERES SER ENFERMO MISIONERO.
"QUE CRISTO SEA CONOCIDO Y AMADO EN TODO EL MUNDO"
Afectísimo (a) en Cristo Misionero,
Secretaría Nacional de la UEM
Para ti que sufres
En medio de tus sufrimientos tal vez te habrás preguntando:
¿Qué sentido tiene esta enfermedad que es tan penosa y obliga a mis familiares a hacer tantos gastos?
¿Por qué he de sufrir y hacer sufrir a los míos y causarles sólo molestias, yo que siempre les he prestado mi ayuda incondicional?
¿Cuál es el motivo de esta amargura para mí que, conscientemente, ningún daño hago a nadie?
Sólo hay UNO que te puede dar respuesta a estos angustiosos interrogantes: CRISTO, porque nadie como Él apuró el cáliz del dolor durante su vida moral.
El dolor es el compañero inseparable del hombre, nadie puede evitarlo. Algunos sufrimientos en el alma, otros en el cuerpo; unos en el corazón, otros en el espíritu y aún hay quienes sufren todo esto al mismo tiempo. El dominio del sufrimiento se extiende a todo nuestro ser.
¡HE AHÍ LO QUE TODOS NECESITAMOS!
Esto sólo se logra a través de la fe. Como cristianos, sabemos que nuestros sufrimientos se hallan entrañablemente unidos a los de Cristo y, de esta manera, por pequeños que sean, adquieren una dimensión corredentora. Por eso San Pablo decía: "completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo, a favor de su cuerpo que es la Iglesia" (Col 1,24).
Por lo tanto, TÚ QUE SUFRES en el alma o en el cuerpo:
¿Cómo se ilumina con una nueva luz ese dolor que padeces? ¿Cómo se amplían sus perspectivas, ahora oscuras y tenebrosas? ¡NO ESTAS SOLO! Tú sufres con Cristo y con Él eres capaz de redimir al mundo.
Tú puedes con ese dolor que te agobia, salvar a otros y hacer que muchos lleguen a conocer a Cristo.
No permitas que se pierda tanta riqueza. Une tus sufrimientos a los de Cristo y, con El, ofrécelos generosamente al Padre para salvar al mundo.
* ¡Qué consuelo experimentarás en el cielo, cuando conozcas a millares de hermanos que se salvaron gracias a tu generosa donación!
Dios Padre, que te ama entrañablemente, te prueba ahora, como el oro en el crisol, para purificarte y hacerte participar en la obra redentora de su Hijo para la salvación de todos los hombres del mundo. Levanta la mirada y repite: Dios mío, concédeme SERENIDAD para aceptar las cosas que no puede cambiar, VALOR para cambiar aquellas que puedo y SABIDURÍA para reconocer la diferencia entre serenidad y desesperación, entre valor y miedo.
¿QUIERES ENCONTRAR SENTIDO A TU VIDA Y SER FELIZ?
ESCRÍBENOS A:
Prolongación Misterios No. 24,
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