Presentado el documento preparatorio del Sínodo de los Obispos sobre los desafíos pastorales de la familia.
En el Aula Juan Pablo II de la Oficina de prensa de la Santa Sede ha sido presentado esta mañana a las 11.30 el documento preparatorio de la IIIª Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema "Los desafíos pastorales de familia en el contexto de la evangelización ", que tendrá lugar en el Vaticano del 5 al 19 octubre de 2014.
Han presentado el documento el Cardenal Peter Erdo, Arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), Relator General de esta Tercera Asamblea General Extraordinaria; Mons. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos; Mons. Bruno Forte, Arzobispo de Chieti-Vasto (Italia), Secretario Especial de la Tercera Asamblea General Extraordinaria.
El primero en hablar ha sido Mons. Baldisseri en calidad de nuevo Secretario General del Sínodo de los Obispos, nombrado por Su Santidad el Papa Francisco , el 21 de Septiembre. Mons. Baldisseri ha especificado que el tema de este Sínodo, que refleja muy bien la solicitud pastoral con la que el Santo Padre desea hacer frente al anuncio del Evangelio a la familia en el mundo actual, se inserta en un itinerario de trabajo en dos etapas.
La primera es la Asamblea General Extraordinario de 2014, que tiene como objetivo especificar el “estado de la cuestión” y reunir testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia; y la segunda, es la Asamblea General Ordinaria prevista para 2015, que buscará líneas operativas para el cuidado pastoral de la persona humana y de la familia.
BENDICE SEÑOR A MI FAMILIA
`
Bendice Señor a mi familia, Tu bien sabes cuánta falta le haces hoy,
Tú conoces muy bien lo que vivimos, y te pido sanes este dolor.
Bendice Señor a mi familia, que es lo único que tengo hoy,
que Tú seas el Pan de cada día, y en la mesa se pueda escuchar tu voz.
Que podamos mirarnos a los ojos sin temor, que se escape nuestra luz y sin dudar,
que no falte comprensión, que no falte tu perdón, que no falte una sonrisa, ni el cariño de tu Amor.
Bendice Señor a mi familia, que con paciencia podamos platicar,
de aquello que nos hace tanto daño, y con cuidado lo podamos arreglar.
Te entrego Señor a mi familia, en tus manos todo será mejor,
abrazados en la misma oración, que esta casa sea el seno de tu amor.
Nuevo símbolo de los Encuentros mundiales El Papa lo entrega a los milaneses
El Encuentro Mundial de las Familias tiene un nuevo icono símbolo. Se trata de un gran mosaico, realizado por el artista jesuita Marko Rupnik, que el pasado 11 de abril fue bendecido en la plaza de San Pedro por el Papa. Confiada por el Santo Padre a monseñor Erminio De Scalzi, presidente de la Fundazione Milano Famiglie 2012, la obra representa la Sagrada Familia y la Santísima Trinidad plasmada a través de la mano del Padre que sostiene el fuego del espíritu que es Jesús. Al lado de José y María está el paraíso terrenal y la Jerusalén celeste con la Sagrada Familia en el centro de la historia de la salvación.
“En la familia santa de Nazaret el cielo encuentra la tierra y la Trinidad divina encuentra la imagen humana más perfecta – explica el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio de la Familia -. La Iglesia se siente interpelada a ser cada vez más familia, para manifestar mediante el amor recíproco la presencia de Cristo en el mundo. Las familias son llamadas a ser unidas y abiertas, a preparar a sus hijos para su futuro y su misión, sin retenerlos con amor posesivo. Todas las relaciones y actividades terrenales - continúa Antonelli - deben seguir la lógica del amor, para encontrar una nueva armonía y belleza, reflejo y revelación de la Trinidad". El mosaico de Rupnik, que por indicación del beatificado Juan Pablo II se había ocupado de la capilla Redemptoris Mater en el Vaticano, ha sido llevado a Milán por monseñor De Scalzi para ser expuesto en el interior de la basílica de Sant'Ambrogio, en la capilla de la Virgen de la Leche. A continuación la obra iniciará una gira por las siete zonas pastorales de la Diócesis, donde permanecerá una semana por cada etapa. El icono, que pesa 60 kg, será finalmente expuesto en el Mico-FieraMilanoCity con motivo del Congreso Teológico Pastoral que el 30 de mayo abrirá oficialmente el VII Encuentro Mundial de las Familias. A continuación, la Sagrada Familia será llevada a Bresso en el palco de la “Fiesta de los testimonios” y en el altar de la Santa Misa celebrada por Benedicto XVI para luego ser entregada a la Diócesis que acogerá el Encuentro en el 2015.
Al concluir el VI Encuentro mundial de las familias, que se celebró en Ciudad de México en enero de 2009, anuncié que la cita sucesiva de las familias católicas de todo el mundo con el Sucesor de Pedro iba a tener lugar en Milán, en 2012, sobre el tema «La familia: el trabajo y la fiesta».
Deseando ahora comenzar la preparación de tan importante acontecimiento, me alegra precisar que, si Dios quiere, se celebrará del 30 de mayo al 3 de junio y, al mismo tiempo, dar algunas indicaciones más detalladas respecto a la temática y a las modalidades de realización.
El trabajo y la fiesta están íntimamente relacionados con la vida de las familias: condicionan sus elecciones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación de la familia con la sociedad y con la Iglesia. La Sagrada Escritura (cf. Gn 1- 2) nos dice que familia, trabajo y día festivo son dones y bendiciones de Dios para ayudarnos a vivir una existencia plenamente humana. La experiencia cotidiana demuestra que el desarrollo auténtico de la persona comprende tanto la dimensión individual, familiar y comunitaria, como las actividades y las relaciones funcionales, al igual que la apertura a la esperanza y al Bien sin límites.
En nuestros días, lamentablemente, la organización del trabajo, pensada y realizada en función de la competencia de mercado y del máximo beneficio, y la concepción de la fiesta como ocasión de evasión y de consumo, contribuyen a disgregar la familia y la comunidad, y a difundir un estilo de vida individualista. Por tanto, es preciso promover una reflexión y un compromiso encaminados a conciliar las exigencias y los tiempos del trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente del domingo, pascua semanal, día del Señor y día del hombre, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad.
El próximo Encuentro mundial de las familias constituye una ocasión privilegiada para repensar el trabajo y la fiesta en la perspectiva de una familia unida y abierta a la vida, bien insertada en la sociedad y en la Iglesia, atenta a la calidad de las relaciones además que a la economía del núcleo familiar. El acontecimiento, para que sea realmente provechoso, no debería quedar aislado, sino colocarse dentro de un itinerario adecuado de preparación eclesial y cultural.
Por tanto, deseo que ya durante el año 2011, XXX aniversario de la exhortación apostólica Familiaris consortio, «carta magna» de la pastoral familiar, se pueda emprender un itinerario eficaz con iniciativas de ámbito parroquial, diocesano y nacional, que pongan de manifiesto experiencias de trabajo y de fiesta en sus aspectos más verdaderos y positivos, considerando especialmente la incidencia sobre la vida concreta de las familias. Por esto, que las familias cristianas y comunidades eclesiales de todo el mundo se sientan interpeladas y partícipes, y se pongan solícitamente en camino hacia «Milán 2012».
El VII Encuentro mundial tendrá, como los anteriores, una duración de cinco días y culminará el sábado por la noche con la «Fiesta de los testimonios» y el domingo por la mañana con la misa solemne. Estas dos celebraciones, que yo mismo presidiré, nos verán a todos reunidos como «familia de familias». Se cuidará el desarrollo de todo el acontecimiento a fin de armonizar perfectamente las distintas dimensiones: oración comunitaria, reflexión teológica y pastoral, momentos de fraternidad y de intercambio entre las familias invitadas con las del territorio, resonancia mediática.
Que el Señor recompense desde ahora, con abundantes favores celestiales, a la archidiócesis ambrosiana por la generosa disponibilidad y el empeño organizativo puesto al servicio de la Iglesia universal y de las familias pertenecientes a numerosas naciones.
Mientras invoco la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, aplicada en el trabajo cotidiano y asidua de las celebraciones festivas de su pueblo, le imparto de corazón a usted, venerado hermano, y a sus colaboradores, la bendición apostólica, que, con afecto especial, extiendo de buen grado a todas las familias que participan en la preparación del gran Encuentro de Milán.
Castelgandolfo, 23 de agosto de 2010
Benedictus PP XVI