PASTORAL LITÚRGICA
Director decanal: Pbro.
Consideraciones generales
Dado que la comunidad parroquial se reúne en torno al Misterio Pascual, cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, es la fuente de donde dimana toda su fuerza, para celebrarlo y actualizarlo por medio de las acciones sagradas que la Iglesia realiza en nombre de Cristo, conviene recodar lo siguiente:
En función de las acciones litúrgicas de la Iglesia, por su orden y ejecución, se pone de manifiesto que la Iglesia es «unitatis sacramentum».
La liturgia es un elemento indispensable en la proclamación del Evangelio.
Situar a la liturgia en su verdadero nivel, no como un simple medio para obtener algo, lo cual sería una especie de instrumentalización, sino como el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo por el cual la Iglesia cumple la función de santificar de modo peculiar. Ojalá que las consideraciones y discusiones sobre el papel de la liturgia nos lleven a clarificar su valor propio y a descubrir sus implicaciones concretas en las tareas de la Nueva Evangelización.
Las consideraciones y discusiones sobre el papel de la liturgia, propone que éstas nos lleven a clarificar su valor propio y a descubrir sus implicaciones concretas en las tareas de la Nueva Evangelización.
La Nueva Evangelización pide hacer de la liturgia, es decir de la celebración de la fe, algo más vivo y testimonial.
Liturgia sacramental
La celebración de los sacramentos —centro de la experiencia de la vida cristiana— ha sido la base fundamental en la práctica de evangelización de la mayoría de los fieles.
En la mentalidad mexicana, la cultura simbólica y celebrativa ha favorecido la pastoral de los sacramentos como medio ordinario y, en ocasiones, único medio de la evangelización.
Es cierto que existen riesgos de «sacramentalismo»; igualmente, al negar o minimizar la importancia y significado de la práctica sacramental, se correría un grave riesgo teológico y pastoral.
El desafío fundamental es: lograr que la acción sacramental tenga un sentido evangelizador desde su preparación, en su celebración y después de la misma.
El propósito de la Nueva Evangelización desde la vida sacramental, consiste en desligar la celebración de los sacramentos de toda apariencia de lucro o interés económico.
Conseguir que la celebración y la participación en los sacramentos forme parte de un proceso de conversión y de verdadero compromiso en la vida cristiana.
La «liturgia» —y en particular el conjunto de los sacramentos— es el medio más habitual de la evangelización de las comunidades. Requerimos de una renovación profunda de la pastoral de los sacramentos de manera que los fieles puedan vivir una experiencia verdaderamente evangelizadora antes, durante y después de la celebración sacramental.
RELIGIOSIDAD POPULAR
Por lo que se refiere a la religiosidad popular, que tiene su estudio particular, parece oportuno presentar su nexo con la liturgia, dado que en nuestros ambientes se las une y en ocasiones hasta se las confunde.
En verdad, «toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia». Debe ser superado, por lo tanto, el equívoco de que la Liturgia no sea «popular»: la renovación conciliar ha querido promover la participación del pueblo en las celebraciones litúrgicas, favoreciendo modos y lugares (cantos, participación activa, ministerios laicos...) que, en otros tiempos han suscitado oraciones alternativas o sustitutivas de la acción litúrgica.
En nuestro ambiente cultural y aun en la misma Iglesia, marcada por la religiosidad popular y la diversidad de devociones, no ha sido suficientemente comprendido, valorado y explorado —incluso entre los Sacerdotes— el potencial evangelizador de la liturgia. Las celebraciones litúrgicas deben llegar a ser acciones evangelizadoras más completas y fructuosas; para esto se requieren profundos cambios de mentalidad y de práctica pastoral.
ACTIVIDADES
En cada una de las celebraciones litúrgicas, es necesario tener en cuenta que la «dignidad, sobriedad y simplicidad» son características de la Liturgia Latina.
El celebrante es dispensador de la gracia y está al servicio del pueblo.
Las normas litúrgicas propuestas en los libros litúrgicos son una gran herramienta para descubrir el valor teológico y significativo de los sacramentos y de la liturgia en general. Conviene por lo tanto prestar atención y seguir las indicaciones que ellos contienen, a fin de que, la celebración litúrgica adquiera a la altura propia de actualización del misterio Pascual.
MATERIALES DE APOYO
· Concilio Vaticano II, Constitución sobre la sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, (capítulos 1, 2, 3 y 5 fundamentalmente).
· 2ª Edición Típica del Misal Romano, Instrucción General del Misal Romano, pp. 24-86, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Cuadernos Somelit No. 4, Institución General del Misal Romano, Tercera edición típica, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México, 2003.
· Leccionario Romano, Prenotandos, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Ritual para el Bautismo de los niños, Observaciones generales, pp. 7-25, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, Introducción General, pp. 9-38, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Ritual de la Confirmación, Prenotandos, pp. 10-23, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Ritual del Matrimonio, Introducción General, pp. 13-23, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Ritual de la Penitencia, Introducción General, pp. 11-46, Ed. Obra Nacional de la Buena Prensa, México.
· Catecismo de la Iglesia Católica, Segunda parte: La celebración del Misterio Cristiano, núms. 1066-1690.
DOCUMENTOS DE PASTORAL LITÚRGICA:
· Arquidiócesis de México, Evangelización de las culturas en la ciudad de México (ECUCIM), núms. 3062-3204, 4306, 4347-4356. Editado por la Arquidiócesis Primada de México, México, 2002.
· Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, México, 2002.
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIA:
Pardo, Andrés: Enchiridion, Documentación litúrgica posconciliar, Ed. Regina, Barcelona, España; 1995.
PASTORAL LITÚRGICA
DIMENSIÓN DE RELIGIOSIDAD POPULAR
Director DECANAL: Pbro. Primo Maldonado meza.
DEFINICIÓN
Promover y fortalecer las «expresiones particulares de búsqueda de Dios y de la fe» del pueblo creyente de nuestra Iglesia local. Buscando que el Evangelio entre al corazón mismo de la Religiosidad y Piedad de las Personas y que los agentes de pastoral, con apertura cristiana y cultural, abracen las peculiaridades, renazcan en sus gestos, convoquen en sus costumbres y hablen su lenguaje.
Importancia pastoral
En la piedad y religiosidad popular se identifican los siguientes valores:
· es un proceso de inculturación ya iniciado, que requiere ser profundizado y potenciado,
· sed de Dios, propia de los pobres y sencillos,
· generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe,
· hondo sentido de los atributos de Dios: paternidad, providencia, presencia amorosa y constante, su misericordia,
· actitudes interiores: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción.
· el deseo sincero de agradar a Dios, el sentido de amistad, de caridad y de unión familiar, también infunde los contenidos evangélicos sobre la vida, y la muerte, la libertad, la misión y destino del hombre,
· y el gran respeto que manifiesta frente a lo sagrado.
DESTINATARIOS
La Iglesia no se preocupa por la Piedad y Religiosidad Popular por meras estrategias interesadas, sino que busca encarnarse en ella para evangelizándola la acompañe a una mayor perfección. Por ello, son dos los principales destinatarios de esta Comisión:
1. El pueblo creyente que requiere ser considerado y aceptado con sus expresiones de fe, no hay que menospreciarlo ni mucho menos ignorarlo. Es hora de que sea escuchado, de que recupere y fortalezca su lugar dentro de la comunidad eclesial, y de que reciba una evangelización completa y eficaz, que lo lleve a la conversión.
2. Los agentes de pastoral, quienes deben estar muy abiertos al pueblo y a su cultura, querer a la gente, identificarse con sus expresiones, con sus gestos, con sus signos y sus símbolos. Sólo desde dentro se puede llevar a cabo una tarea necesaria de purificación y evangelización.
Y el Evangelio necesita, para ser de verdad Buena Noticia, que nosotros agentes de pastoral, evangelizadores del tercer milenio, hacernos presente en todas y cada una de las dimensiones del creyente. Esto, evidentemente, tiene sus riesgos, los mismos riesgos que asumió la Palabra que se hizo carne y vivió entre nosotros.
La Iglesia de hoy necesita respuestas pastorales desde el corazón de la religiosidad popular y del testimonio de quienes viviendo sus expresiones de fe están dentro de un proceso de conversión.
FUNDAMENTO
Es necesario que a la luz de los principios teológicos, la piedad y religiosidad popular se configure como un momento del diálogo entre Dios y el hombre, por Cristo, en el Espíritu Santo. Pues el culto cristiano tiene su origen y fuerza en el Espíritu y se desarrolla y perfecciona en Él. Sin Él no puede haber un autentico culto litúrgico y mucho menos, puede expresarse una auténtica piedad y religiosidad popular.
La piedad y religiosidad popular es muy sensible al misterio de Dios, no ignora que en Él está la presencia del Espíritu Santo (D.P.P y L 79). Y está caracterizada por el sustento propio de una época de la historia y de la cultura en espera de la Palabra Viva. (D.P. 451)
Es preciso que en la piedad religiosidad popular se fortalezca la conciencia de la preferencia a la Santísima Trinidad de tal manera que en las prácticas religiosas se tenga como destinatario al Padre, que por mediación de Jesucristo, en la fuerza del Espíritu Santo, se muestre claramente la distinción de las tres personas, pues es necesario que las expresiones de piedad y religiosidad popular pongan de manifiesto el valor primario y fundamental de la Resurrección de Cristo. Sólo con estas condiciones se mostrará el rostro glorioso del cristianismo, que es la victoria de la Vida sobre la muerte, celebración del que «no es un Dios de muertos, sino de vivos» (Mt. 22,32)
También debemos tener en cuenta que, las expresiones religiosas deben llevar a los fieles a participar plena y conscientemente en la Eucaristía, en ésta se llega al culmen de la vida cristiana (D.P.P.L 80). Sin embargo, en la celebración litúrgica no se agota la misión de la Iglesia por lo que se refiere al culto divino, de las formas auténticas de la religiosidad y piedad popular son también fruto del Espíritu Santo y se deben considerar como expresiones de la piedad de la Iglesia.
Es necesario que las expresiones de piedad y religiosidad popular estén siempre iluminadas por el principio eclesiológico:
· tener una visión correcta de las relaciones entre la Iglesia particular y la Iglesia universal;
· situar la veneración de la Virgen Santísima, de los Ángeles, de los Santos y Beatos, y el sufragio por los difuntos, en el amplio campo de la Comunión de los Santos y dentro de las relaciones existentes entre la Iglesia celeste y la Iglesia que todavía peregrina en la tierra;
· comprender de modo fecundo la relación entre ministerio y carisma; el primero, necesario en las expresiones del culto litúrgico; el segundo, frecuente en las manifestaciones de la piedad popular.
Partiendo de estos principios la religiosidad y piedad popular expresan los valores de eclesialidad que caracterizan, en diverso modo y grado, todo lo que nace y se desarrolla en el Cuerpo místico de Cristo: la Iglesia.
LA MISIÓN PERMANENTE
Tres actitudes básicas que nos ayudan a dar continuidad a la Misión Permanente desde la PRP:
1) Tener sensibilidad hacia la piedad popular, esto es, tener el conocimiento descriptivo sobre cuáles son las expresiones de piedad popular más presentes en la Parroquia, identificando cuáles son las más valoradas por los fieles y por los pastores.
· Conviene hacer un elenco, lo más completo posible:
o desde cuándo se iniciaron
o quienes las promueven
o cómo se organizan
o en qué consisten dichas formas
o cada cuándo se celebran
o qué valores cristianos se descubren ellas, etc.
2) Entrar sinceramente al corazón de la PRP para identificar:
· qué mitos ancestrales prevalecen en ellas,
· qué sentimientos religiosos expresa: purificación, sacrificio, alabanza, agradecimiento,
· qué tipo de ritos prevalecen,
· qué papel representan las imágenes,
· se trasladan en procesión ordenada o desordenada,
· qué papel desempeñan los lugares sagrados,
· qué símbolos se utilizan, etc.
Entendiéndola desde un punto de vista antropológico:
· en torno a qué eventos de la naturaleza giran; solsticios, equinoccios, fases estelares del trabajo agrícola,
· ubicar con qué grandes momentos de la vida familiar están relacionados,
· si hace referencia a la vida o la muerte,
· de qué manera responde a las grandes interrogantes de la humanidad,
Valorándola desde la práctica de la Iglesia y de la cultura:
· por qué surgieron tales manifestaciones en tal lugar,
· a qué mentalidad o momento concreto de la historia local y eclesiástica respondieron,
· cómo han ido evolucionando hasta nuestros días,
· a qué tipo de predicación respondieron esas prácticas, imágenes, ritos.
Analizando los elementos que influyen en su situación actual:
· qué papel ocupa como medio de identificación cultural,
· qué papel ocupa en la integración de las nuevas generaciones,
· qué papel ocupa como medio de identificación familiar y como transmisora de tradiciones y de la fe cristiana en la familia,
· qué influencia tienen los medios de comunicación, el nivel de vida, la migración,
· hasta qué punto están deteriorados en su contenido original conceptos como romería, procesión, bautizo, imagen, cofradía, devoto, promesa, etc.
3) Valorizarla desde la fe cristiana, identificando sus valores y sus riesgos, es decir:
a) Descubrir y valorar lo que es don de Dios
b) Dinamizar, completar y purificar con el Evangelio las expresiones concretas de religiosidad y piedad popular:
1. A diferencia de otras realidades eclesiales, ésta tiene un carácter fuertemente laical, y por eso, entre otras cosas, pone de manifiesto actitudes menos formales e intelectuales en relación con la religión.
2. El pueblo es siempre el protagonista, y de ahí la identificación existente, en muchas ocasiones, entre las devociones del pueblo y el pueblo mismo.
3. La vivencia de la fraternidad a través de las asociaciones dan un marco apropiado a una experiencia que va más allá de los momentos concretos de manifestación religiosa.
4. En esta línea cabe decir el sentido de igualdad entre las clases sociales; con frecuencia, en las juntas de gobierno de las asociaciones, conviven personas de diferentes rangos sociales, y éstos no dificultan la convivencia, ni siquiera el normal desarrollo de las actividades propias de cada uno.
5. Hay un sentido creciente de solidaridad con los más pobres a través de las obras de caridad, haciendo posible la ayuda o el sostenimiento de instituciones que atienden a los más desfavorecidos.
6. Actualmente se está dando una mayor presencia y colaboración con las comunidades parroquiales en las que las devociones de la piedad popular están más arraigadas. En este sentido es grande el esfuerzo que se está haciendo por renovarse, por formarse, por participar en las catequesis de la parroquia...
7. Las procesiones, en una sociedad laica y anticristiana, ponen de manifiesto, en no pocas ocasiones, un testimonio público de fe y de creencia en unos valores que van más allá de los que la sociedad está mostrando.
8. Para muchas personas que no tienen acceso al Evangelio, las imágenes y los ritos de la piedad popular son como una catequesis audiovisual, que les puede ayudar a acercarse a la vivencia religiosa.
9. La piedad popular tiene una gran riqueza de signos y de símbolos religiosos, que, para la gente sencilla, tienen una mayor comprensión que los aportados por la misma liturgia. La ritualidad popular expresa una necesidad de salvación que se despliega a todos los niveles, y que afecta tanto a los problemas particulares como a los sociales.
10. La religiosidad del pueblo lleva consigo el desarrollo de la dimensión festiva de la persona. «Las fiestas religiosas de los pobres, lejos de resolverse en superficialidades exteriores, responden a sus profundas exigencias y constituyen una celebración rica en símbolos, en fantasía creadora y en teología narrativa... En la fiesta, el pueblo encuentra fuerza para vivir y la capacidad de volver con renovada esperanza a la lucha cotidiana. La fiesta es la expresión de una solidaridad profunda, la recuperación de la conciencia de no estar solos en la lucha y de trabajar por una convivencia humana distinta» (L. Maldonado).
11. Gran parte de la devoción a María que se encuentra en el Pueblo de Dios se debe a la religiosidad popular.
c) Relacionar las devociones populares al misterio de Cristo
d) Deslindar de los servicios pastorales surgidos de la práctica de la religiosidad y piedad popular, todo interés económico. (ECUCIM 2888-2892).
Así la religiosidad y piedad popular podrá ser entendida, impulsada e integrada no sólo a la Sagrada Liturgia sino a la práctica ordinaria de los fieles.