Durante estos últimos días se ha escuchado mucho latín en los medios de comunicación, especialmente en estas dos últimas jornadas, con el cónclave y la posterior fumata blanca. Vamos a analizar algunos de estos acontecimientos de forma detallada, demostrando así la importancia de conocer algo de esa maravillosa lengua, madre de la nuestra.
En primer lugar me referiré a la palabra cónclave , que debería ser llana y no esdrújula, ya que procede del latín cum clave, "con llave". Los cardenales se encierran para votar, sin que nadie pueda entrar ni salir hasta que sea elegido el nuevo papa.
Antes del comienzo "oficial" del cónclave, del que hablaremos más adelante, todos los cardenales tienen que pronunicar su juramento. Por supuesto, en latín. El texto es el siguiente: Et ego (Nombre) Cardinalis (Apellido) spondeo, voveo ac iuro. Sic me Deus adiuvet et haec Sancta Dei Evangelia, quae manu mea tango. Es decir: "Y yo (Nombre), cardenal (Apellido), prometo, me obligo y juro. Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios de Dios que toco con mi mano." Vamos a verlo en vídeo, primero el juramento del cardenal Prevost (todavía no era papa) y después el de un cardenal español, con una pronunciación más parecida a la que usamos en clase:
Cuando todos los cardenales han prestado juramento, el protodiácono pronuncia el famoso extra omnes, "todos fuera", es decir, ordena que salgan todos aquellos que no tienen derecho a participar en el cónclave. Aquí está el vídeo:
Una vez que alguno de los candidatos ha obtenido la mayoría absoluta de votos, se verá la fumata blanca saliendo por la chimenea, que nos anuncia que "habemus papam", como nos mostraron en las noticias:
Desde ese momento, todos los ojos se vuelven hacia el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano, con su inscripción en latín: IN HONOREM PRINCIPIS APOST. PAULUS V BURGHESIUS ROMANUS PONT. MAX. AN MDCXII PONT. VII. ("En honor del Príncipe de los Apóstoles, Paulo V Borghese, Romano Pontífice Máximo, año 1612, séptimo año de su pontificado").
Entonces llega el momento más esperado, cuando se anuncia el nombre del cardenal elegido y el nombre que tendrá como pontífice. El texto en latín es el siguiente:
ANNUNTIO VOBIS GAUDIUM MAGNUM: HABEMUS PAPAM. EMINENTISSIMUM AC REVERENDISSIMUM DOMINUM, DOMINUM ROBERTUM FRANCISCUM, SANCTÆ ROMANÆ ECCLESIÆ CARDINALEM PREVOST, QUI SIBI NOMEN IMPOSUIT LEONEM XIV (decimum quartum).
Y su traducción:
"Os anuncio una gran alegría: ¡Tenemos Papa! El eminentísimo y reverendísimo Señor, Señor Roberto Francisco, Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Prevost, quien se ha impuesto el nombre de León XIV".
Podéis seguirlo en el vídeo:
Esto es solo una muestra de la importancia del latín para realizar correctamente el trabajo de periodista en eventos como el de los últimos días, pero hay muchos más ejemplos. En este artículo de Vanity Fair podéis ver otros muchos "latinajos" utilizados en el procedimiento de elección. Allí se narra también lo que ocurrió con la renuncia del papa Benedicto XVI, que, al ser hecha en latín, solo la entendió una de las periodistas que había en la sala, teniendo así la exclusiva de la noticia.
Si los periodistas ( o "instagramers") que escribieron los siguientes artículos hubieran estudiado algo de latín, no habrían cometido estos errores: