Las peonzas eran uno de los juegos que hacían los niños aztecas antes de la llegada de los europeos, los llamaban pepetotl.
Posteriormente en el siglo XVII y procedentes de Europa las peonzas se popularizaron entre la población de origen europeo. Sor Juana Inés de la Cruz se refiere a ellos en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. escrita en marzo de 1691:
"Estaban en mi presencia dos niñas jugando con un trompo, y apenas yo vi el movimiento y la figura, cuando empecé, con esta mi locura, a considerar el fácil moto de la forma esférica, y cómo duraba el impulso ya impreso e independiente de su causa, pues distante la mano de la niña, que era la causa motiva, bailaba el trompillo; y no contenta con esto, hice traer harina y cernerla para que, en bailando el trompo encima, se conociese si eran círculos perfectos o no los que describía con su movimiento; y hallé que no eran sino unas líneas espirales que iban perdiendo lo circular cuanto se iba remitiendo el impulso."