Psicopatología y Psicoterapia del duelo.
 Jornada docente MIR psiquiatría y 
PIR Psicología clínica de Aragón 

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Docencia residentes mir y pir psiquiatría y psicología de Aragón

 Día 3 de febrero del 2010. El Duelo. 

Día 4 de febrero 2009. Psicopatología y suicidio. 

Psicopatología clásica del duelo y Psicoterapia de la consolación .

 “la consolatio”. 

Escritos estoicos consolatorios de Séneca.


Cartas a Lucilio. Séneca. 

Lucio Anneo Séneca (Lucius Annæus Seneca), llamado Séneca el Joven (Córdoba,4 a. C.- Roma, 65).

Traducción utilizada de V. López Soto.  Edición clásicos de Roma. Editorial Juventud.


LXIX.  Los vicios hacen promesas, la muerte objeto de meditación.

_ 6. Si en verdad quieres escucharme, medita y ejercítate en aceptar la muerte y, si la circunstancia lo aconseja así, hazla venir; no hay diferencia entre que ella venga a nosotros, o noso­tros a ella. Convéncete de la falsedad de esta frase, que es «Bella cosa es morir de la propia muerte.» Nadie muere sino de su propia muerte. No pierdes nada de tu tiempo, pues el que dejas es ajeno a ti.

LXX. Es una ventaja no vivir, sino vivir bien. Del suicidio

1. Después de mucho tiempo he visto tu Pompeya, y se me han puesto delante de mí las andanzas de mi adoles­cencia. Cuanto allí hice cuando era joven, me parecía que podía hacerlo aún y que lo había hecho poco antes.

- 2. He­mos navegado, Lucilio, durante la vida, y como en el mar, al igual que dice nuestro Virgilio,   «Tierras y ciudades se retiran» (1), (Virgilio, Eneida, III, 72)

así en esta carrera de un tiempo que vuela, primeramente, desaparece la infancia, luego la adolescencia, después cuanto es aquello que media entre la juventud y la vejez, puesto entre los confines de las dos; a continuación, los mejores años de nuestra vejez; por último empieza a mostrarse el fin común a todo el género humano.

- 3. Creemos en el mayor grado de locura que él es un escollo: es un puerto, que algún día debemos alcanzar, que nunca se ha de rehusar y al que, si alguno llegó en sus primeros años, no debe que­jarse más que el que hizo su travesía en seguida. Pues, como sabes, con uno juegan brisas suaves, lo entretienen y lo cansan con el tedio de una tranquilidad lentísima; a otro lo arrastra con mucha rapidez un viento pertinaz.

- 4. Pien­sa que a nosotros nos pasa lo mismo: a unos, la vida los llevó velocísimamente a donde se había de llegar aunque se retrasaran; a otros los agotó y los atormentó. Y, como sabes, ella no se ha de retener siempre; pues no es cosa buena el vivir, sino el vivir bien. Así, pues, el sabio vivirá cuanto debe, no cuanto puede: verá dónde ha de vivir, con quiénes, cómo, qué ha de hacer.

- 5. Piensa siempre en la cualidad, no en la cantidad de la vida; si se presentan mu­chas cosas molestas y perturban la tranquilidad, se sale él mismo de la vida. Y no hace esto solamente en la fase última de la vida, sino tan pronto como empieza a vislumbrar la fortuna, examinar con diligencia si se ha de acabar de vi­vir.  Cree que no le importa darse el fin o recibirlo, que se haga más tarde o más pronto; no lo teme como [si se tratara] de un gran desastre. Nadie puede perder mucho por lo que se va gota a gota.

- 6. No tiene importancia morir más pronto o más tarde; tiene importancia el morir bien o mal, mas el morir bien es huir del peligro de vivir mal. Así, juzgo como muy afeminada la voz de aquel rodio (natural de Rodas) que, habiendo sido arrojado por un tirano a una covacha, siendo alimentado como un animal feroz, dijo a uno que aconsejaba que se abstuviera de comer: «Todo puede esperar un hombre mientras vive.»

-7. Para que esto sea verdad no debe comprarse la vida a cualquier precio. Ciertas cosas, aunque sean grandes, aunque sean seguras, no llegaré a ellas, sin embargo, por medio de una confesión de debilidad vergonzosa. ¿Puedo yo pensar que la fortuna puede todo en el que vive, más bien que no puede nada el que sabe morir?

 - 8. No obstante, algunas veces, incluso si una muerte segura está cerca de un sabio y sabe que se le tiene preparado un suplicio, no se dará la muerte mismo, lo soportará. Es una necedad el morir por el miedo a la muerte: viene el que tenga que matarte; espéralo. ¿Por qué te anticipas? ¿Por qué te tomas la gestión de la crueldad ajena? ¿Envidias a tu verdugo o le tienes consideración?

 

- 9. Sócrates pudo dejarse morir de hambre y morir más bien por falta de alimento que por el veneno; sin embargo, pasó treinta días en la cárcel y en espera de la muerte, no con la idea como si recibiera muchas esperanzas de que pudiera suceder todo y de un tiempo tan prolongado, sino para someterse a las leyes, para dar a sus amigos la posibilidad de que gozasen de los últimos días de Sócrates. ¿Qué era más necio que despreciar la muerte, temer el veneno?

-10. Escribonia, severa matrona, fue tía de Druso Libón, adolescente tan necio como noble, que esperaba cosas superiores a las que nadie podía esperar en aquel siglo, o él  en ninguno. Habiendo sido sacado en litera del Senado y no con gran cortejo ciertamente -pues todos los parientes y amigos le habían abandonado sin piedad, no ya como a un reo, sino como a un cadáver-, empezó a deliberar si se daría muerte o la esperaría. Y Escribonia le dijo: « ¿Por qué te deleita realizar el trabajo de otro?» No le conven­ció; se dio él mismo la muerte, y no sin causa. Pues si vi­vía, al tercer o cuarto día, habiendo de morir al arbitrio de su enemigo, hizo el trabajo del otro.

- 11. Así, no Puedes decidir sobre el asunto de modo general, cuando una fuerza externa nos anuncia la muerte, sobre si debe anticiparse o esperarse; pues existen muchas circunstancias que pueden inclinarte a una u otra parte. Si una muerte es con tormento y otra es simple y fácil, ¿por qué no has de poner tu mano sobre ésta?.  Del mismo modo que puedo elegir una nave para navegar y una casa para habitar, así una muerte para salir de la vida.

-12. Además, a la manera de que no es mejor una vida más larga, así es peor una muerte más larga. En ninguna cosa más que en la muerte debemos satisfacer nuestros deseos. Salga por donde tomó su decisión: ya escoja el hierro, ya el nudo corredizo o alguna bebida que penetre en las venas, adelante y rompa las cadenas de la esclavitud. Cualquiera debe aprobar la vida para los demás, la muerte para uno mismo; la mejor muerte es la que agrada.

- 13. Son necios estos pen­samientos: «Alguno dirá que he obrado con poco valor; alguno, con temeridad excesiva; alguno, que había otra clase de muerte más valerosa.» Debes pensar que en tus manos está esa decisión en la que la opinión pública nada tiene que ver. Mira una sola cosa, el sustraerte lo más rápidamente posible de la fortuna; de lo contrario habrá quienes opinen mal de tu acción.

-14. Encontrarás tam­bién a quienes profesen la sabiduría que digan que no debe atentarse contra la vida y que juzguen contra derecho di­vino hacerse el matador de sí mismo; que debe esperarse la salida que la naturaleza decretó. El que dice esto, no ve que él cierra el camino de la libertad. Nada mejor ha hecho la ley eterna que el habernos dado una sola entrada para la vida y muchas salidas.

-15. ¿Tengo yo que esperar la crueldad de una enfermedad o de un hombre, cuando puedo evadirme por entre los tormentos y disipar las adversidades? La única cosa porque no podemos quejamos de la vida es esto: no retiene a nadie [por la fuerza]. Las cosas hu­manas están en un punto bueno porque nadie es desgraciado sino por sus vicios; si te agrada, vive; [si] no te gusta, pue­des volver allí de donde viniste.

-16. Muchas veces, para quitarte el dolor de cabeza, te sangraste; para extenuar el cuerpo, se abre una vena; no es necesario el desgarrarse las entrañas con una gran herida; con una lanceta se abre el camino a aquella gran libertad, y la seguridad consta de un pinchazo. ¿Qué es, Por lo tanto, lo que nos hace pere­zosos e incapaces? Ninguno de nosotros piensa que alguna que alguna vez uno mismo tiene que salir de este domicilio; así, la complacencia del lugar y la costumbre, incluso ante las comodidades, retiene a los antiguos inquilinos.

-17. ¿Quieres libre en contra de este cuerpo?  Habítalo como el que ha de emigrar. Piensa que alguna vez has de carecer de esta camaradería; serás más fuerte para la necesidad de salir. Pero ¿cómo llegará su fin a la mente para los que desean todas las cosas sin fin?

-18. La meditación de ningun­a cosa es tan necesaria, pues las otras cosas puede suceder que se ejerciten en vano. El alma está preparada contra la pobreza: las riquezas han permanecido. Nosotros estamos armados para despreciar el dolor. La felicidad de cuerpo íntegro y sano no exigirá nunca de nosotros el ejercicio de esta virtud. Para soportar valerosamente la añoranza de los que hemos perdido, nos hemos aleccionado pensando que la fortuna nos ha conservado incólumes a todos a los que amábamos. Llegará el día que nos exija aplicación de esta única cosa [la de morir].

-19. No tienes que pensar que tan sólo los grandes hombres tuvieron esta fortaleza con la que rompieron las cadenas de la escla­vitud humana; no tienes que pensar que esto no podía rea­lizarlo sino Catón, el cual con su mano arrancó el alma que no había sacado con el hierro. Hombres de la más humilde condición salieron hacia la seguridad con un esfuerzo inmenso y, no habiendo podido morir convenientemente ni elegir a su arbitrio los instrumentos de muerte, tomaron cualesquiera que les presentaron y con su fuerza convirtieron en tiros mortíferos cosas que no eran mortales por naturaleza.

 

 20. Hace poco tiempo, en el circo de fieras, uno de la Germania, estando preparándose para el espectáculo matinal, se apartó para una necesidad fisiológica, único lugar al que se les permitía ir sin guardián, y una vez allí, 'cogiendo el palo al que estaba adherida la esponja para secarse, se lo introdujo todo en la garganta y salió su espíritu por entre sus fauces cerradas. Esto fue hacer una afrenta a la muerte. Así en verdad: poco delicada y poco decente fue esta forma. ¿Qué hay más necio que el morir con repugnancia?

- 21. ¡Oh varón fuerte!, ¡oh varón digno, de que se le diese la elección de morir! ¡Con qué valor él hubiese hecho uso de la espada!, ¡con qué decisión se hu­biese arrojado a lo profundo del mar o al fondo de un precipicio! Privado de todo medio, encuentra cómo debía facilitarse la muerte y el arma, para que sepas que no existe, para morir, otra demora que la voluntad. Júzguese, como a cada uno le ha parecido, sobre el hecho de un hombre muy valiente, mientras conste esto: que debe pre­ferirse la muerte más grosera a la esclavitud más ele­gante.

- 22. Ya que empecé a hacer uso de ejemplos sór­didos, continuaré, pues cada uno exigirá más de sí si ve que la muerte puede ser despreciada incluso por los hom­bres más despreciables. A los Catones, a los Escipiones y a otros, de los que estamos acostumbrados a oír hablar con admiración, creemos que están situados sobre la imitación; ya demostraré yo que esta virtud tiene tan gran cantidad de ejemplos en el juego de las bestias como entre los cau­dillos de la guerra civil.

 - 23. Recientemente, al ser con­ducido uno entre los guardias a un espectáculo matutino, cabeceando como si le estuviera venciendo el sueño, bajó la cabeza hasta que la tuvo entre los radios de la rueda y se mantuvo firme en su asiento hasta que el movimiento de la rueda le cortó el cuello: huyó de la pena en el mismo vehículo en el que a ella era llevado.

- 24. Nada le impide al que desea lanzarse y salir: la naturaleza nos guarda en una cárcel abierta; al que se lo permita su necesidad, trate de obtener una salida suave; el que tenga a mano muchos más medios por los que se libere, haga su selección y con­sidere con el que se libere preferentemente; el que tenga difícil la ocasión, coja él la más a mano como la mejor, aun­que sea extraña, sin precedentes. No le faltará ingenio al que no le falte decisión.

 - 25. ¿Ves como también los más abyectos esclavos, cuando el dolor los aguijonea, se estimu­lan y engañan a los más celosos guardianes? Es un gran hombre el que no sólo se impuso la muerte, sino que la encontró. Te he prometido muchos ejemplos de una misma función.

- 26. En el segundo espectáculo de la Naumaquia, uno de los bárbaros se hundió en la garganta la lanza que había recibido [para lanzarla] contra sus enemigos. « ¿Por qué, por qué -dice- no huyo al instante de todo tormento, de todo escarnio? ¿Por qué yo espero la muerte estando armado?» Tanto más bello fue este espectáculo cuanto los hombres aprenden más noblemente a morir que a matar.­

-27. ¿Qué, pues? Lo que tienen las almas perdidas y culpa­bles, ¿no lo tendrán aquellas a las que preparó para estos azares una larga meditación y la razón, maestra de todas las cosas? Ella nos enseña que son varios los caminos para [ir a] la muerte, el mismo final, más que nada interesa de dónde proviene lo que llega.

- 28. Aquella misma razón advierte que mueras como puedas, y cualquier cosa que te presente te la apropies para inferirte violencia. Es afrentoso vivir de lo robado, pero, por el contrario, es casa muy bella morir de lo robado.

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-Texto para discusión en jornada docente MIR psiquiatría. 

-Fenomenología del duelo y de la aflicción anímica en relación al duelo por una pérdida afectiva.


Bibliografía clásica de la practica de la “consolatio”.

 Escritos consolatorios para el duelo. (Psicopatología clásica)

-La terapia del deseo. Teoría y práctica de la ética helenística. Autora: Martha C. Nussbaum Ed. Paidos 2003.

-Escritos consolatorios. Cartas a Lucilio. Autor:  Séneca. Alianza Editorial 2008.

-Sobre la vejez. (Cato maior de senectute) y  Sobre la amistad. Ciceron. Clásicos Roma. Alianza Ed.

-“Meditaciones”. Marco Aurelio. Clásicos de Grecia y Roma. Alianza Editorial.

 - La consolación de la filosofía (De consolatione Philosophiae)  

De Boecio: (480-524). Alianza editorial. 2008.

- Los filósofos presocráticos. Editorial Gredos, Madrid 1978.

-Epicuro. Exhortaciones, y “sobre el placer y la felicidad”. (Varias ediciones)

“La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no."

 

-“La naturaleza de las cosa”. Lucrecio. Clásicos de Grecia y Roma. Alianza Ed.

-Sobre el dolor del mundo, el suicidio y la voluntad de vivir. Autor: Arthur Schopenhauer. Editorial Tecnos. 2006.

-En las cimas de la desesperaciónE. M. Cioran. Tusquets editores.

-El mito de SisifoAlbert Camus. En. Obras completas. Ed. Alianza Tres.

“el único problema filosófico verdaderamente importante, es decidir si vale la pena seguir viviendo, o afrontar la muerte”

 

Ver también los diálogos de Séneca. “de consolation”.  

Seneca's Consolations

1.Consolatio ad Marciam  . Séneca 

 intenta consolar a Marcia, esposa de Cremucio Cordo, un estoico republicano nada moderado que tuvo que suicidarse. Además, dos de los hijos de Marcia murieron tras el fallecimiento de su marido.

2.Consolatio ad Helviam matrem, escrita para consolar a su madre por su destierro en Córcega.  

3.Consolatio ad Polybium, en ella, además de intentar consolar a Polibio ante las circunstancias, pide la condonación de su exilio.

Ver también los textos de Ciceron:

1. La consolatio y Tusculanae disputationes, tratado en cinco libros donde defiende la inmortalidad del alma y elimina los miedos a la muerte y al dolor. Consolatio de la muerte de su hija Tulia, donde defiende la inmortalidad del alma.

-La consolación como género literario. La oratoria del duelo. 

-Historia clásica de la psicopatología del suicidio: