Técnica vocal


El instrumento más cercano, más inmediato y más íntimo que puede tener un músico es su voz. Una voz y un oído entrenados le permiten a un músico profesional acceder a miles de imágenes musicales en cuestión de segundos, en cualquier momento y en cualquier lugar. Por esta razón, la voz es indispensable para desarrollar un pensamiento musical que pueda aterrizarse en sonidos concretos y que sirva como una verdadera herramienta.

Como cualquier otro instrumento, la voz debe ser usada con una técnica básica que permita aprovechar su potencial al máximo sin causar daños al aparato. Cualquier instrumento mal utilizado puede ocasionar problemas de salud, pero este riesgo es más grande con la voz porque el instrumento es el cuerpo mismo. Una voz maltratada puede dar lugar a la aparición de nódulos en los pliegues vocales y esto se puede convertir en un problema muy serio para cualquier persona, pero especialmente para cualquier músico en formación.

Una tecnica vocal básica que pueda ayudar a tener una voz sana, es algo muy sencillo que se puede entender con un par de explicaciones. Sin embargo, entender cómo funciona el parato fonador no sirve de nada si esa técnica no se convierte en un hábito, es decir en una costumbre permanente, inconsciente e intuitiva. Esto mismo aplica para otros instrumentos, pero con la voz es un poco más complicado porque la estamos usando constantemente para hablar, para gritar, para cantar "informalmente" y para un sinnúmero de funciones. Por esto es necesario que los pocos elementos técnicos que se abordan aquí sean incorporados y aplicados siempre para cualquier uso de la voz cantada, en cualquier tipo de contexto: en una chimenea, en el coro, debajo de la ducha o en la clase de solfeo, por igual.

Los elementos básicos de la técnica vocal, de acuerdo con el Maestro Alejandro Zuleta, se pueden resumir en tres puntos: postura, respiración y emisión

1. Postura: Una postura adecuada para cantar es aquella que no crea interrupciones para el paso del aire de los pulmones hacia la boca. Esto quiere decir que cualquier pliegue innecesario del cuerpo pueden convertirse en obstáculos para la emisión de un buen sonido. La cabeza debe estar erguida y la columna debe mantener su curvatura natural, sin hacer esfuerzos que puedan crear tensión. En las clases de solfeo es común que los estudiantes inclinen la cabeza para leer el libro que está más abajo, a la altura de sus manos. Lo que se debe hacer en este caso, es alzar el libro a una altura que permita leer el contenido sin necesidad de inclinar la cabeza, ya que esto crea una interrupción para el paso del aire. Lo ideal es cantar de pie, pero, cuando se lee sentado es importante que la espalda no esté recostada en el espaldar del asiento.

2. Respiración: La respiración adecuada para cantar es la que aprovecha al máximo la capacidad de los pulmones, contrayendo el diafragma hacia abajo y expandiendo la cavidad torácica. Esto se puede identificar fácilmente a través de la sensación de que es el estómago el que se llena de aire, aunque claramente no es así. Cuando se respira de esta forma, se puede sentir que todo el abdomen se expande. De la misma forma, cuando el diafragma se relaja empuja los pulmones hacia arriba, sacando el aire y contrayendo la cavidad torácica. En la respiración normal uno no es consciente de este movimiento. Sin embargo, en el canto es importante aprender a tener control del diafragma ya que, en la medida en que éste se pueda mantener contraído hacia abajo, la cavidad torácica permanecerá expandida y el aire se podrá usar con mayor libertad. Este manejo del diafragma es lo que se conoce como apoyo.

Para obtener más información sobre el proceso respiratorio en el canto recomiendo este artículo

3. Emisión: Cuando el aire sale de los pulmones pasa por las cuerda vocales, que son las que vibran generando el sonido. Éste último se amplifica gracias a los resonadores de la cabeza y el pecho y finalmente sale por la boca. Dependiendo de las distintas formas que adopte la cavidad bucal, se generarán diferentes timbres. Para poder emitir un buen sonido es necesario: 1) que el aire fluya libremente hacia las cuerdas vocales, 2) que no haya obstáculos en la cavidad bucal (los más comunes son la lengua y los dientes, aunque también suele haber chicles, piercings y cosas por el estilo) y 3) que la presión del aire sea uniforme (para esto se requiere el apoyo del diafragma).

Lo primero que hay que hacer para emitir un buen sonido es tomar aire, retener para asegurar el apoyo del diafragma, abrir la boca y emitir el sonido más cómodo posible verificando que la laringe esté relajada y que la cavidad torácica permanezca expandida. Esto hay que hacerlo varias veces para buscar el punto de mayor eficiencia (mayor comodidad y relajación y mejor calidad de sonido).

Uno de los aspectos más complejos de la emisión tiene que ver con las vocales. En el lenguaje hablado una "E" suena muy diferente a una "U". Sin embargo, en el canto estas diferencias tímbricas pueden ocasionar además diferencias radicales de afinación y hacen que el sonido se oiga disparejo. Por esta razón es importante homogenizar las vocales de manera que se pueda hacer una diferencia tímbrica sin que la calidad del sonido o la afinación cambien notoriamente. Para esto, el mejor ejercicio es tomar como modelo la "U", que es una vocal que facilita un sonido limpio, e ir transformando gradual y conscientemente la posición de la cavidad bucal en este orden: U, O, A, E, I. La idea es que todas las vocales se "parezcan" a la U y que entre una vocal y otra haya el menor cambio posible. De esta manera es fácil encontrar una posición cómoda que permite emitir un sonido uniforme coin distintas vocales.
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