Esta etapa pertenece al tipo de “Acciones para estimular la lectura crítica y la comprensión de textos” a través de lo que es conocido como “Fomento a la lectura”, por lo que se requerirá de actividades de temporalidad más larga que involucren el pensamiento crítico y el diálogo para impulsar y promover la lectura en las y los estudiantes enfocándose en la interpretación y comprensión de textos.
“El pensamiento crítico es la capacidad que desarrollan niñas, niños y adolescentes para interrogar al mundo y oponerse a la injusticia, la desigualdad, el racismo, el machismo, la homofobia y todas aquellas formas que excluyen e invisibilizan a las personas y que pasan inadvertidas por considerarse “normales”, pero que en realidad son construcciones históricas que se generaron a partir de diversas formas de explotación, control del trabajo y relaciones de género”. (Quijano ,2017, como se citó en Plan de Estudios de la Educación Básica 2022, SEP, 2022, p. 111)
Es preciso entonces que el “cuestionamiento de la realidad”, esté presente en las actividades diseñadas para esta etapa, tomándolo como punto de partida para la comprensión de textos y de su contexto. La importancia de ello en palabras de Freire (1981) radica en que “No es posible un compromiso verdadero con la realidad y con los hombres concretos que en ella y con ella están, si de esta realidad y de estos hombres uno tiene una conciencia ingenua"
Desde esta perspectiva, la lectura tiene el potencial de ser abordada como “práctica social”, donde los estudiantes a partir de interrogar su realidad puedan intervenir en ella; por lo que Lerner (2001) menciona que se debe hacer un esfuerzo por relacionar los objetivos de los estudiantes con los objetivos de la institución, y a su vez, presentar en la escuela los múltiplos usos que la lectura tiene en la vida social.
Esta etapa incluye actividades que promuevan el diálogo horizontal, en el que todos los participantes puedan aportar conocimiento de manera igualitaria; tales como reflexiones en torno a lecturas y situaciones personales, análisis de noticias locales y nacionales, mesas de discusión, debates, y todas aquellas que incluyan preguntas generadoras que impulsen el análisis en conjunto. Al momento de propiciar el diálogo, se necesita tener en cuenta que hay diversas interpretaciones de la realidad, por lo que se recomienda dar la oportunidad de que las y los estudiantes expresen y argumenten su postura, para no coartar su confianza y motivación al momento de participar.
Para contribuir a este proceso, también se puede impulsar la “lectura como experiencia”:
“La lectura como experiencia, para este caso, calificada de formativa y gozosa. En primer lugar, la experiencia de la lectura como formativa pone en evidencia la relación entre sujetos, procesos y contextos de enseñanza y aprendizaje mediados por la lectura. Sin embargo, la experiencia sólo podría ser calificada como tal en la medida en que haya tenido lugar en el sujeto lector un acontecimiento significativo y transformador… en este sentido se puede afirmar que la lectura como experiencia sólo tiene lugar en tanto el lector haya vivido realmente el acontecimiento de la lectura. En segundo lugar, la experiencia de la lectura como gozosa podría aludir a que sólo en la medida en que la lectura genere placer podrá ser calificada como experiencia, como acontecimiento con sentido en el sujeto lector” valorado (Álvarez, Ocampo, et al., 2008, p.176)
Si bien es cierto que, para que la lectura sea transformadora y significativa se requiere de brindar experiencias placenteras en las y los lectores, esta etapa busca ir más allá de las actividades recreativas, teniendo como objetivo la interpretación y comprensión de textos a través de una lectura crítica. Por tal motivo se debe evitar “presentar la lectura como mercancía, un bien de consumo… donde se ofrece la posibilidad de acceder a ella sin esfuerzo” (Castrillón, 2015, p. 65). Con esto, se hace un llamado a las y los docentes, a elegir con sumo cuidado los materiales y actividades a trabajar, teniendo en cuenta que el fin y tratamiento de los textos esté encaminado a desarrollar el espíritu crítico de las y los estudiantes, generando con ello, oportunidades y espacios en donde la lectura promueva el análisis grupal.
“…sólo los buenos libros permiten esta respuesta. Libros que movilicen el pensamiento, que permitan verdaderas experiencias estéticas, que ofrezcan posibilidades de constitución de una subjetividad con la complejidad que esto implica y, a su vez, den lugar al reconocimiento del otro, en una palabra, libros que una vez se leen se vuelven imprescindibles, libro que no se olvidan, que dejan huella. Sin embargo, la escuela es a veces condescendiente con el argumento que hay que partir de los intereses de los niños, sin hacer una reflexión acerca de la forma en que estos intereses son creados, o mejor, impuestos desde afuera, con fines que no son precisamente los de estimular la experiencia transformadora y el pensamiento crítico.” (Castrillón, 2015, p.71).
Estas acciones también requieren del acompañamiento de los docentes, los compañeros de aula, las familias y diversos actores comunitarios que aporten a la compresión del contexto y realidad de la comunidad desde una mirada crítica.
Papel del docente: Ser pionero en expresar una actitud crítica, para de esta manera propiciarlo con sus estudiantes, por lo tanto, es un lector curioso con dudas, de las cuales busca su respuesta. A su vez, requiere ser respetuoso con las opiniones del grupo, y tener un pensamiento ágil para generar espacios de análisis y preguntas detonadoras. Es un mediador del texto, la realidad y las distintas perspectivas que surgen a través del diálogo.
Papel de los estudiantes: De igual manera que los docentes, se requiere que sean sujetos críticos y activos, dispuestos a reflexionar profundamente sobre su realidad y emitir argumentos que validen sus perspectivas. A sí mismo, personas que se comunican de manera respetuosa en busca de la socialización del conocimiento.
Papel de las familias (comunidad): Reforzar la actitud crítica de las y los estudiantes, y ser un medio para conocer y vincular la realidad del contexto. Así mismo, deben incentivar la curiosidad en las niñas, niños y adolescentes, y mostrar los múltiples cuestionamientos que de ella se desprenden, apoyando a las y los estudiantes a buscar y encontrar las respuestas.