La educadora puede proponer diferentes modalidades de lectura, por ejemplo:
Leer en voz alta, así los niños aprenden poco a poco a disfrutar en silencio la trama de una historia, un poema o una canción, a compartir diversas interpretaciones y a construir nuevos sentidos de los textos.
Leer una y otra vez una historia conocida para que los niños descubran nuevos matices de significado, nuevos detalles en la ilustración y en el texto; se emocionen y reafirmen que el final, conocido previamente por ellos, aún está allí, y se den cuenta de que la escritura fija el lenguaje, no importa cuántas veces se lean las palabras siempre serán las mismas.
Leer y buscar información específica, analizando el índice, repasando los títulos, las ilustraciones u otros elementos gráficos, leyendo y releyendo una información para entenderla. Los niños se dan cuenta de que leer para saber sobre un tema implica acciones diferentes de la lectura literaria.
Leer para interpretar un instructivo con el fin de sembrar una semilla o hacer funcionar algo, de manera que los niños se den cuenta de que ésa es una forma pausada de leer, que se retoma una y otra vez: para ver los materiales, seguir paso a paso las instrucciones, verificar que todo marche bien.
Dejar que los niños tomen los libros, los exploren y “los lean” a su manera, de forma no convencional, para sí mismos, o para otros, demostrando que aprenden, poco a poco, cómo se construye el discurso literario o informativo, para qué sirve uno u otro tipo de texto, y cómo son los “gestos” de las prácticas lectoras.
Todos estos son ejemplos de acciones que implican poner en el centro de interés al lenguaje escrito. Recuerde que éstas y otras formas de enriquecer las experiencias de trabajo con los libros las encontrará en las propuestas de situaciones didácticas de este Libro de la educadora. También encontrará algunas indicaciones en el Libro para las familias. Educación preescolar, con el fin de que usted acompañe a los padres de familia en la formación de sus hijos como lectores.
Los mundos posibles que presentan los textos literarios permiten que los niños reflexionen sobre los valores y principios necesarios para la vida en sociedad, el reconocimiento y aprecio a la diversidad lingüística, cultural, étnica y de género. Al interpretar un texto, los niños usan la imaginación y la fantasía y conocen manifestaciones artísticas y culturales de su entorno y de otros contextos. Con los textos informativos, los niños amplían sus reflexiones sobre los seres vivos, se plantean nuevas preguntas, elaboran explicaciones sobre procesos naturales y sociales que observan, y desarrollan actitudes favorables hacia el cuidado del medio en el que viven.
Al instalar la situación de lectura cotidiana en el aula es importante que usted piense en las razones por las que propone una lectura cada día, la manera en que va a leer, los desafíos interpretativos del texto y, si es pertinente, cómo jugar con la expresión para despertar el interés de los niños. Además, deberá asegurarse de generar situaciones donde sea posible que los niños expresen libremente sus interpretaciones, y que construyan significados de manera colectiva mediante la discusión fundada en el texto y en las experiencias de los niños. Acercarse diariamente a un libro y leer historias o cuentos es algo que los niños disfrutan propiciará que los niños establezcan una relación afectiva con los libros y que aprendan a cuidarlos como un objeto cercano y muy preciado, que es importante compartir.
Es importante que usted planee la práctica de lectura; por ejemplo, al principio del ciclo escolar, decida el mejor momento del día para leer, el lugar donde colocará los libros, en qué medida pondrá al alcance de los niños los textos; en fin, una planeación a largo y mediano plazos que asegure la continuidad en los actos de lectura y, al mismo tiempo, la diversidad en los textos que se ofrecen a los niños. Y en conversaciones pensadas y organizadas por usted, los niños aprenderán estrategias para construir significados cada vez más profundos de los textos que usted les lea.
Los alumnos se relacionarán con las prácticas sociales de la cultura escrita y aprenderán cómo se sostiene un libro, cómo se busca un cuento o un poema preferido, cómo un libro informativo puede ser leído de diversas maneras. En las diferentes experiencias de lectura de las que los niños sean parte, podrán ver reflejados aspectos de su vida; al mismo tiempo, encontrarán respuestas y nuevas interrogantes que los llevarán a otros libros.
Los cuentos son un recurso invaluable como detonadores de proyectos educativos debido a su capacidad para inspirar la creatividad y estimular el interés de los niños en diferentes áreas del aprendizaje. Los cuentos ofrecen un punto de partida emocionante y significativo que permite a los niños explorar temas, personajes y escenarios de manera profunda y personal, estimulando así su curiosidad y motivación por aprender.
Se sugiere, la situación didáctica "Juguemos al Lobo", como un recurso que apoye en el diseño de Proyectos integradores, que favorezcan la lectura, comprensión de textos resolución de problemas y la colaboración; a partir de abordar diferentes temas que pueden identificarse en las historias sobre las vivencias del personaje del Lobo y que pueden relacionarse con las situaciones problema que las escuelas identifican en su diagnóstico.
El cancionero se presenta como un recurso invaluable para favorecer la lectura, ya que combina el placer de la música con el desarrollo de habilidades lectoras. Las canciones, al ser repetitivas y rítmicas, facilitan la memorización y la familiarización con el lenguaje, permitiendo que los niños reconozcan palabras y frases con mayor facilidad. Además, el acto de leer letras de canciones en un cancionero puede motivar a los estudiantes a practicar la lectura de manera lúdica y significativa, mejorando su fluidez, pronunciación y comprensión lectora. La integración de un cancionero en el aula no solo enriquece la experiencia educativa, sino que también fomenta un ambiente de aprendizaje dinámico y atractivo.
Se propone, el "Cancionero Infantil" como un recuso que permite, a través de jugar con el lenguaje la aproximación de los niños a la lectura y escritura. Para ello, leen las canciones, cantan varias veces, arman las canciones y la reescriben. En este cancionero se presentan canciones como "Juan, Paco, Pedro de la mar", "La orquesta de animales", "Una rata vieja", entre otras que se pueden vincular con las temáticas de los proyectos que estén abordando en el aula, escuela o comunidad.