Durante el ciclo escolar, usted puede fomentar actos de lectura con distintos propósitos y modalidades, que involucren a los pequeños en la exploración y lectura de diversos géneros textuales, como cuentos, noticias, recetas de cocina, poemas y textos informativos. Los niños no solo descubrirán las características de estos materiales, sino que también tendrán la oportunidad de inferir los recursos discursivos utilizados en su producción e interpretación, además desarrollan interés y gusto por la cultura escrita y adquieren confianza para expresarse al dialogar en torno a los temas que los textos presentan. Vista de esta manera, la práctica de la lectura contribuye en gran medida al logro de los objetivos de la educación preescolar.
A continuación, se presentan sugerencias didácticas organizadas por cada una de las etapas que conforman la Ruta de la Lectura.
Esta etapa consiste en la creación de espacios que se pueden habilitar en nuestra escuela. Es indispensable conocer el material con el que se cuenta, así como definir los espacios que estarán destinados para la lectura. Por lo tanto, las primeras actividades deben estar enfocadas al diagnóstico de materiales, su gestión y organización, así como el acondicionamiento de espacios. Las actividades que se llevarán a cabo consisten en:
Seleccionar qué espacio se puede habilitar para la lectura.
Decidir quién se hará cargo de la organización de la biblioteca.
Identificar ¿Con qué acervos bibliográficos cuentan?
Determinar ¿Cómo van a organizar los materiales?
Algunas modalidades a considerar son las siguientes:
Es aquella que tiene su colección de libros dentro del aula. Es la docente y los estudiantes quienes cuidan de la colección y tienen a su disposición para consulta permanente.
Espacio dentro de la escuela que alberga una colección de libros, revistas, periódicos y otros materiales de lectura que están disponibles para que los estudiante y docentes los utilicen. Su objetivo principal es apoyar el aprendizaje, la investigación y la lectura entre la comunidad escolar.
Espacio ambulante y dinámico, pues no permanece fijo en un punto. Este se puede valer de un medio de transporte, de tracción propia o remolcada. Además, contiene una variada selección de material bibliográfico técnicamente organizado para diversos públicos.
Para la elaboración y organización de la biblioteca del aula, escolar y/o móvil es necesario contar con lo siguiente:
Inventario: ¿Con qué acervos bibliográficos contamos? ¿Cómo vamos a organizar los materiales? Es importante hacer un registro de los libros con los cuales se cuentan. A modo de una lista que forme parte del ambiente. (enlace formato)
Reglamento: conjunto de normas y directrices establecidas por la biblioteca para regular el comportamiento y el uso de sus instalaciones, servicios y recursos. Estas normas están diseñadas para garantizar un ambiente seguro, ordenado y respetuoso para todos los usuarios de la biblioteca y para proteger los materiales. (enlace formato)
Libro de visitas: registro donde los usuarios anotan su asistencia a la biblioteca, esta puede incluir un apartado de comentarios y sugerencias. Es un medio para llevar un seguimiento de quienes visitan la biblioteca y que los visitantes compartan su retroalimentación. Por lo general, el libro de visitas se encuentra en un lugar accesible dentro de la biblioteca, como en el mostrador de recepción o en una mesa designada.
Credencial de biblioteca: tarjeta que se emite a una persona para otorgarle acceso a los servicios y recursos de una biblioteca. Esta credencial generalmente lleva el nombre y, en algunos casos, la fotografía del titular, así como un número de identificación único que permite a la biblioteca realizar un seguimiento de los préstamos de libros y otros materiales.
Ficha de préstamo de libros: formulario o documento utilizado por las bibliotecas para registrar la salida de un libro o material bibliográfico a un usuario que lo solicita en préstamo que ayuda a mantener un registro preciso de los materiales prestados y a administrar eficazmente la colección de la biblioteca.
Las bibliotecas del aula y escolar son espacios formales que requieren fichas de lectores, préstamos de libros y registro de visitas.
Este es un espacio designado dentro del aula y/o escuela que está especialmente preparado para fomentar la lectura y el disfrute de los libros. Por lo general, está diseñado de manera acogedora y cómoda, con muebles suaves, almohadas, alfombras y buena iluminación para crear un ambiente propicio para la lectura. Esta se puede estar al aire libre a fin de invitar a los niños durante el recreo a tomar iniciativa para leer un cuento.
Consideraciones para la creación de un rincón:
Elige un lugar tranquilo y cómodo donde los lectores puedan concentrarse sin distracciones.
Asegúrate de que el área esté bien iluminada, ya sea con luz natural o artificial.
Añade muebles cómodos como una silla o un sillón acolchado, almohadas mullidas o una alfombra suave para sentarse o recostarse mientras se lee. La comodidad es clave para disfrutar de la experiencia de lectura.
Decora el espacio con elementos que fomenten la relajación y la inspiración, como plantas, cuadros, carteles con citas sobre la lectura, o incluso una guirnalda de luces suaves para crear un ambiente acogedor.
Si es posible, coloca una selección de libros apropiados para la edad y los intereses de los lectores en estanterías o repisas cercanas al rincón de lectura. Organízalos de manera atractiva y accesible para que los lectores puedan elegir fácilmente qué leer.
Esta etapa implica llevar a cabo actividades de animación y despertar el interés a la lectura de las niñas y los niños. Por tanto, es crucial tener en cuenta el tipo de audiencia a la que se dirigirán estas actividades. Se sugiere tomen en cuenta las habilidades de las personas involucradas como punto de partida en el diseño de las actividades a ofertar. Las actividades consisten en:
La elaboración de un diagnóstico de nuestros lectores.
El diseño de estrategias lúdicas para animar a la lectura.
Realización de actividades para que participen las familias.
Es necesario comenzar con la elaboración de un diagnóstico para saber qué tipo de lectura prefieren nuestros alumnos y cuál es la situación actual de los lectores y todo aquello que permita diseñar o seleccionar los recursos y actividades óptimas para lograr un vínculo con la lectura y el espectador. El siguiente formulario es un ejemplo, el cual tiene cuestionamientos que puede realizar: "Diagnóstico de Lectores Preescolar"
La lectura en voz alta la puede realizar un solo niño o varios niñas o niños, también la puede realizar un docente o algún familiar, el punto primordial es que se convierta en una actividad cotidiana.
La selección del texto debe despertar el interés, propiciar el diálogo y la reflexión. Las y los docentes deberán considerar el interés del alumnado, sus capacidades y los sucesos imprevistos que requieran información o explicaciones solo disponibles en textos.
En este sentido, el personal docente deberá seleccionar con anticipación un texto breve para leer en voz alta al inicio de la jornada de cada día; se trata de elegir una lectura, ya sea de los libros de texto o del acervo de la escuela; lo fundamental es que despierten la curiosidad y el interés de los alumnos.
Las docentes deberán promover un breve diálogo sobre un texto leído del interés de los alumnos para ejercitar la comprensión lectora , donde se converse acerca de lo que llamó la atención, las interpretaciones que alumnas y alumnos dan al texto o las reflexiones que les provocan. Una conversación libre y fluida será siempre mejor que un cuestionario sobre contenidos puntuales del texto leído. Algunas sugerencias para organizar estos momentos pueden ser:
Círculo de Preguntas: Después de leer un cuento corto, siéntate con los niños en un círculo y haz preguntas abiertas sobre la historia. Preguntas como "¿Qué crees que pasará después?" pueden incentivar a los niños a compartir sus ideas y pensamientos.
Caja de Sorpresas: Coloca objetos relacionados con la historia dentro de una caja. Deja que cada niño saque un objeto y explique cómo se relaciona con la historia o invente una pequeña historia adicional basada en el objeto.
Escuchar un cuento de suspenso, una novela de aventuras o una obra de teatro histórica o de comedia, da la oportunidad de sentir, vivir y disfrutar su contenido al reflexionar sobre sus propias emociones, sentimientos y valores.
A través de las historias, los estudiantes pueden identificar y aprender a nombrar diferentes emociones. Ver a personajes enfrentarse a diversas situaciones que les permite explorar y entender cómo se sienten en situaciones similares.
Así mismo, es una oportunidad para fomentar la empatía y la comprensión emocional al reflexionar sobre las experiencias de los personajes, ¿Qué crees que sintió el personaje de la historia?, ¿Cómo te habrías sentido en una situación similar?, ¿por qué crees que reaccionó de esa manera?, ¿Qué hubieras hecho en su lugar? ¿Qué decisión tomarías?, son preguntas que permiten a las niñas y los niños identificar sentimientos, emociones, expresar lo que sintieron y compartirlo con los demás.
Los libros suelen presentar personajes que manejan emociones difíciles de manera constructiva. Esto puede servir como un modelo para los niños sobre cómo expresar y gestionar sus propias emociones.
También, pueden expresar visualmente las emociones que han interpretado del cuento al crear un "diario de emociones", donde puedan pegar imágenes o dibujar escenas de los cuentos que leen, junto con una breve descripción de cómo se siente cada personaje y por qué.
Otra opción, que puede ayudar a las niñas y los niños a identificar y comparar diferentes emociones a lo largo de la lectura de una historia, es crear un "emocionómetro" donde los estudiantes puedan señalar cómo creen que se siente un personaje en diferentes partes del cuento.
Los libros suelen presentar personajes que manejan emociones difíciles de manera constructiva. Esto puede servir como un modelo para los niños sobre cómo expresar y gestionar sus propias emociones.
Permitir que los niños inventen sus propios finales para los cuentos, basándose en cómo creen que deberían sentirse los personajes, fomenta la creatividad y la expresión personal de emociones.
Leer sobre emociones en contextos diversos y ricos en emociones ayuda a los niños a desarrollar un vocabulario emocional más amplio. Esto les facilita comunicar cómo se sienten de manera más precisa.
Lectura de cuentos con recursos
La docente puede realizar la lectura de cuentos con apoyo de recursos visuales que despierten el interés y placer por la lectura, como ilustraciones, diapositivas y vídeos que complementen la historia, también es posible emplear marionetas y disfraces para dramatizar personajes, proyectar imágenes y animaciones; así como involucrar a los alumnos al solicitarles predicciones sobre la trama y que compartan sus sentimientos sobre los personajes, promoviendo que la actividad sea más interactiva.
Otro recurso, que se puede considerar es añadir un elemento sensorial que mantenga a los estudiantes interesados e involucrados y estimule su imaginación, como usar sonidos y efectos especiales; ya sea con la voz o con objetos, para destacar ciertas partes de la historia (por ejemplo, ruidos de animales, viento, puertas chirriantes), así como objetos que puedan tocar y sentir durante la lectura (por ejemplo, una pluma para un pájaro, una hoja para un bosque), como una experiencia táctil que complemente la historia.
Así mismo, otros aspectos que se pueden considerar son el incorporar actividad física para mantener a las niñas y los niños activos y comprometidos, incluyendo movimientos y acciones que pueden imitar durante la lectura (por ejemplo, saltar como un conejo, volar como un pájaro). Además, utilizar materiales simples para crear escenarios o fondos que representen el ambiente del cuento, para dar un contexto visual que enriquezca la comprensión; también es posible cambiar el lugar donde se lee, como llevarlos a un parque o jardín en un entorno natural, esto puede hacer la experiencia más emocionante y memorable
De igual manera, invitar a los estudiantes a participar en la lectura, ya sea leyendo partes del cuento, haciendo sonidos o interpretando personajes, permite que se sientan parte de la historia y más involucrados. Después de leer, es posible jugar a preguntas y respuestas sobre el cuento, incentivando a las niñas y los niños a recordar detalles y pensar críticamente, reforzando la comprensión y la memoria sobre el cuento.
Hacer que la historia se sienta más personal y relevante para los estudiantes, cambiando los nombres de los personajes por sus nombres o incluyendo detalles que ellos reconozcan, puede captar su atención y hacer la lectura más emocionante. Implementar estas dinámicas puede transformar la lectura de cuentos en una experiencia mágica y entretenida para los niños, fomentando su amor por la lectura desde temprana edad.
Junto con la escuela, la familia es el principal agente mediador entre los estudiantes y los libros. Generar la posibilidad de que los alumnos seleccionen el libro que más les guste o les interese y se lo puedan llevar para leerlo a solas, con algún o algunos familiares, puede ser una buena oportunidad para invitarlos y ayudarlos a disfrutar la lectura.
Se puede invitar o visitar otras instancias de la comunidad que promueven la lectura, con la intención de despertar el gusto e interés de la lectura con los más pequeños. Algunas opciones son las bibliotecas públicas, Casa de la Cultura o Museos. Puedes conocer las actividades y contactarte vía Facebook:
En esta etapa se busca incrementar el número de lectores a partir de actividades de promoción a la lectura, por lo que es conveniente, discutir y diseñar en conjunto las acciones o proyectos a llevar a cabo en la escuela y el aula para aumentar el número de lectores en la comunidad educativa. En esta etapa recordemos la oportunidad que los proyectos escolares nos brindan, por lo que se pueden planear estrategias desde el aula a la escuela y la comunidad.
Algunas actividades que pueden implementar son:
Generar espacios que inviten a leer dentro de la escuela, donde los estudiantes tengan la oportunidad de encontrar fácilmente libros, seleccionarlos, explorarlos, leerlos solos o acompañados y de este modo despertar su curiosidad. Variantes de esta acción pueden ser las siguientes: la mesa de los libros, el jardín de la lectura y el árbol que da libros.
Escenificación de la lectura
Los estudiantes pueden promover la lectura a través de dramatizar fragmentos o textos completos de diversas lecturas para sus compañeros de escuela, sus familias y la comunidad. Esta actividad puede realizarse de distintas maneras: mientras el docente o un alumno lee en voz alta, los demás alumnos actúan la historia en tiempo real, o pueden representar la escena sin un narrador, utilizando solo sus expresiones y diálogos para contar la historia. Esta práctica fomenta la creatividad, la colaboración y el trabajo en equipo.
Se prepara tarjetas con diferentes escenas del cuento. Los estudiantes sacan o eligen una tarjeta y dramatizan la escena descrita en ella (el docente lee o una niña o niño interpreta el texto apoyado de las imágenes de la tarjeta). Añade música y canciones a la dramatización. Las niñas y los niños también pueden hacer uso de la música, al cantar partes de la historia o acompañar la dramatización con instrumentos musicales simples.
También, pueden utilizar títeres para representar los personajes del cuento, los estudiantes manipulan los títeres y dramatizar la historia. Otra forma es usando una lámpara y una sábana blanca para crear un teatro de sombras, es posible hacer sombras con las manos o usar recortes de papel para representar los personajes y escenas del cuento.
Grabar a las niñas y los niños mientras actúan la historia y luego mostrarles la grabación, les puede dar una idea de cómo se ven sus actuaciones y puede ser muy emocionante para ellos.
Estas actividades no solo ayudan a los estudiantes a comprender mejor los cuentos, sino que también desarrollan su expresión verbal, habilidades sociales y confianza en sí mismos.
Un final, muchos finales
Esta actividad promueve la lectura grupal y la comprensión de la historia, después de la lectura de un cuento, los estudiantes son invitados a imaginar un final alternativo, es posible cuestionarlos: ¿Qué cambios le harías al cuento?, ¿Qué nuevo final podría tener?, ¿Qué otros personajes podrían aparecer?. Posteriormente, estos finales se comparten y se leen en voz alta, fomentando la creatividad y la participación. A nivel de aula o escuela, se pueden crear espacios como exposiciones o podcasts donde los estudiantes presenten y discutan sus finales alternativos, brindando una plataforma para compartir sus ideas y potenciar su interés por la lectura.
Al crear un final diferente para un cuento de manera colectiva, se puede comenzar con una historia y dejar que cada niña y niño añada una oración o acción que conduzca a un nuevo final. También, es posible colocar varios objetos en una caja, que al sacarlos puedan inspirar diferentes finales (por ejemplo, una varita mágica, un sombrero, un mapa, una corona ), cada estudiante saca un objeto y debe inventar un final basado en ese objeto. Otra acción que puede ser muy atractiva y divertida, es utilizar plastilina o arcilla para que las niñas y los niños creen pequeñas esculturas que representen su nuevo final del cuento. Luego, pueden compartir y explicar sus creaciones. Así mismo, a través de diferentes tipos de música, los estudiantes pueden inventar un final para el cuento basado en la música que escuchan. La música puede inspirar diferentes emociones y acciones.
Estas actividades no solo fomentan la creatividad y la imaginación, sino que también desarrollan habilidades de lenguaje y comunicación en los niños.
Es una actividad enriquecedora en la que un invitado, puede ser un padre de familia, un autor local o un miembro de la comunidad, visita el aula para leer un cuento en voz alta a los niños. Esta actividad no solo introduce a los pequeños a nuevas historias y personajes, sino que también les muestra la importancia de la lectura y el placer de compartirla con otros. También se pueden invitar a miembros de la comunidad y a otros familiares para que lean textos relacionados con algún proyecto escolar.
Después de la lectura, ayude a los niños a escribir una carta de agradecimiento al lector invitado, expresando lo que más les gustó del cuento leído y de la experiencia. También, pueden leer más cuentos relacionados con el tema o los personajes del cuento que leyó el invitado.
Así mismo, se puede dar inicio a otras actividades inspiradas en el cuento leído, como crear un mural, hacer un libro grupal, o investigar sobre los temas tratados en la historia e invitar al lector a conocer el trabajo realizado.
Se puede considera invitar al lector nuevamente para otra sesión de lectura o para participar en otras actividades de la clase. Tome fotos durante la visita (con permiso) y creen un pequeño álbum o mural de recuerdos que los niños puedan ver y recordar la experiencia. Estas sugerencias ayudarán a que la visita del lector invitado sea una experiencia enriquecedora y memorable tanto para los niños como para el lector.
Esta actividad permite a los alumnos de un grupo visitar otras aulas para recomendar la lectura de un libro. Al compartir sus recomendaciones, los alumnos refuerzan su comprensión lectora y se convierten en promotores activos de la lectura. También es posible realizar:
Carteles de recomendación:
Actividad: Las niñas y niños crean carteles con dibujos y palabras que describan su libro favorito. Los carteles pueden incluir personajes, escenas favoritas y una breve recomendación.
Día de disfraces literarios:
Actividad: Organiza un día donde niñas y niños vengan disfrazados de su personaje de libro favorito. Cada uno puede compartir quién es su personaje, de qué libro proviene y por qué les gusta.
La cartelera lectora, es un mural donde los estudiantes presentan producciones que dan cuenta de sus opiniones sobre los libros que han leído, incentivando así a otros a leerlos. Además, pueden compartir textos leídos en el marco de un proyecto, destacando lo aprendido y su relevancia para el desarrollo del mismo.
Algunas actividades que pueden realizarse para conformar la cartelera son las siguientes:
Dibujo de la Parte favorita del cuento: los niños dibujan su parte favorita del libro y luego expliquen por qué les gustó tanto “¿Qué te gustó más del libro?” o “¿Quién fue tu personaje favorito?”. Permite que cada niño comparta su opinión.
Collage de Opiniones: Proporciona revistas, papel de colores, pegamento y tijeras para que los niños creen un collage que represente su opinión sobre el libro, pueden dictar a la maestra el significado de su representación para que acompañe su collage.
Panel de Opiniones: los estudiantes pegan notas con dibujos o palabras simples que representen sus opiniones sobre el libro.
Juego de Rol: Los niños pueden actuar como críticos literarios y presentar una pequeña reseña del libro, usando disfraces y accesorios.
Mapa de Opiniones: Se dibuja un gran mapa del cuento para que los niños coloquen pegatinas o símbolos en diferentes partes del mapa para indicar, la parte que más captó su atención, lo que les gustó o no les gustó.
Encuesta de Opiniones: Prepara una simple encuesta con preguntas como “¿Te gustó el libro?” o “¿Cuál fue tu personaje favorito?”, ¿Cuál fue tu parte favorita del libro?, ¿Recomendarías este cuento?, para que las niñas y los niños respondan y grafiquen los resultados, después analícenlos y al final muestren las graficas y los resultados en la cartelera para que los posibles lectores puedan obsérvalos y valorarlos.
Cartas a los Personajes: Pida a los estudiantes que escriban o dibujen cartas a sus personajes favoritos del libro, expresando sus opiniones y sentimientos sobre las historias.
Panel de Emociones: Creen un panel con diferentes emociones (feliz, triste, emocionado, etc.) y permita que los estudiantes coloquen una foto de sí mismos o un dibujo en la emoción que mejor representa cómo se sintieron al leer el libro.
Gráficos de Barras de Opiniones: Usen un gráfico de barras simple donde los estudiantes puedan colocar pegatinas para mostrar cuánto les gustó el libro "mucho, un poco, o nada".
Opinión en Cadena: cada niña o niño añade una oración o palabra basada en su opinión del libro, creando una "opinión colectiva" sobre el cuento leído.
Caritas de Emociones: Usa caritas felices, tristes, sorprendidas, etc., y permite que los niños elijan cuál representa mejor cómo se sintieron al leer el libro. Luego, pueden compartir el motivo de su elección.
Estas actividades no solo fomentan la expresión de opiniones, sino que también desarrollan habilidades de comunicación y pensamiento crítico en los niños preescolares.
Organizar visitas a la biblioteca más cercana con los alumnos es una excelente oportunidad para promover la lectura y enseñarles a utilizar recursos bibliotecarios. Esto implica coordinar con la biblioteca, preparar actividades previas en clase, y planificar la logística del viaje. Durante la visita, los alumnos pueden participar en recorridos guiados y actividades especiales, seguido de tiempo libre para explorar y leer. Después, se puede realizar una actividad de reflexión en clase para consolidar lo aprendido y fomentar visitas regulares a la biblioteca.
Esta visita puede vincularse con el momento de indagación de los proyectos.
Ser una escuela inclusiva implica difundir la lectura para todos, para lo cual se pueden crear audiolibros, podcasts, cuentos con relieve, realizar lecturas al aire libre como alternativas para acercarse a la lectura.
Otra opción puede ser realizar visitas a "casas de día" o asilos donde los niños y niñas realicen lecturas a los adultos mayores, donde además de fortalecer sus habilidades comunicativas se fomenta la empatía, generosidad y servicio.
Estos recursos no solo amplían las opciones de acceso, sino que también ofrecen nuevas experiencias de aprendizaje.
Esta etapa corresponde a las acciones para fomentar la lectura y escritura desde acciones que contribuyan al desarrollo del pensamiento crítico, donde el diálogo horizontal está presente constantemente. Las actividades se caracterizan por promover espacios de análisis, reflexión, diálogo e intercambio de ideas.
Prever antes de cada lectura un listado de cuestionamientos que favorezcan el pensamiento crítico en los alumnos. Por ejemplo:
Antes de la lectura:
¿Cómo crees que se llama este cuento?
¿Has leído algún cuento similar?
¿De qué crees que se trata?
¿Dónde crees que se desarrolla esta historia?
Durante la lectura:
¿Por qué crees que el personaje hizo...?
¿Qué crees que sucederá después?
¿Qué decisiones tomarías si fueras el personaje principal?
Después de la lectura:
¿Qué cambiarías en la historia si pudieras?
¿Te recuerda esta historia a alguna experiencia que hayas tenido?
¿Qué enseñanza importante crees que nos deja esta historia?
Una actividad que se deriva de forma natural de la lectura diaria es la de conocer o agregar una palabra nueva al vocabulario de los estudiantes. Seguramente, dentro de la actividad de la lectura diaria, habrá palabras nuevas, sorprendentes o poco conocidas; se trata de aprovechar este hecho para deducir su significado a partir del contexto, buscar en diccionarios sus acepciones, y sobre todo realizar actividades creativas para que alumnas y alumnos logren una comprensión auténtica de la misma: la búsqueda de sinónimos o antónimos, su uso en breves anécdotas o enunciados, la creación de alguna historieta o la improvisación de una escenificación pueden ser útiles.
La actividad enseña a las niñas y los niños de preescolar a identificar noticias falsas mediante una serie de dinámicas interactivas. Comienza con una explicación simple de la verdad y la mentira, seguida por la presentación de noticias reales y falsas, donde los estudiantes deben decidir cuál es cuál usando tarjetas de colores. Luego crean sus propias noticias, dibujando una real y otra inventada, y las comparten con el grupo para identificarlas. La actividad finaliza con un repaso y consejos sobre cómo verificar la información, fomentando así el pensamiento crítico y la capacidad de evaluar información desde una edad temprana.
Otra forma de abordar esta actividad es con el uso de Teatro de Títeres: Utiliza títeres para contar historias, algunas reales y otras inventadas. Después de cada historia, pregunta a los niños si creen que la historia es verdadera o falsa y por qué.
El uso cotidiano de las canciones infantiles como herramienta educativa, permite a las niñas y los niños participar en diversas situaciones en las que a partir de lectura analizan y reescriben canciones.
En un primer momento se Invita a las alumnas y alumnos a cantar la canción siguiendo la letra, El docente pide a los niños que pasen a señalar algunas palabras conocidas: encuentra ¿Dónde dice _______?, ¿y _______?, ¿Qué dice ahí?, ¿Cuántas veces se repite la palabra _____?, Sí aquí dice _______ qué sigue después. Ofrecer información indirecta para localizar palabras: “pollitos empieza como Pablo, Paulina y papá. Entonces dónde dirá “pollitos”
La lectura de canciones conocidas, les permite familiarizarse con el texto, teniendo la posibilidad de cambiar unas palabras por otras “¿Cómo se leería y cantaría si cambiaran “negrito” por niñito o por bonita?”. Puede pedirles que sugieran qué palabra sustituiría a otra.
Estas actividades no solo ayudan a los niños a dar a conocer los resultados de su proyecto, sino que también fomentan su interés por la lectura y la expresión oral
1.- Presentación de Libros Hechos por los Niños: Los niños crean libros simples con dibujos y texto sobre su proyecto. Luego, organizan una pequeña presentación para los padres y otros estudiantes donde muestran y leen sus libros.
2.- Teatro de Cuentos: Los niños actúan una pequeña obra basada en los resultados de su proyecto. La obra puede incluir diálogos sencillos que ellos mismos lean.
3.- Mural de Lectura: Crear un mural en el salón de clases o en un área común de la escuela que muestre los resultados del proyecto. El mural puede incluir etiquetas con texto que los niños ayuden a leer.
4.- Lectura de Poesía: Los niños escriben (con ayuda) poemas cortos sobre su proyecto y luego los leen en voz alta en una “noche de poesía” con sus familias.
5.- Cuentacuentos: Invitar a los niños a contar una historia relacionada con su proyecto. Cada niño puede tener una parte de la historia para leer o recitar.
6.- Círculo de Lectura: Organizar un círculo de lectura donde cada niño presenta un pequeño libro o folleto sobre los resultados del proyecto. Los niños pueden tomar turnos para leer sus partes.
7.- Feria del Libro del Proyecto: Organizar una feria del libro donde los niños presenten libros y materiales de lectura relacionados con su proyecto. Pueden explicar sus trabajos a los visitantes.
8.- Historias Digitales: Crear historias digitales usando aplicaciones sencillas de creación de libros electrónicos con apoyo del docente. Los niños pueden leer sus historias en voz alta mientras las muestran en una pantalla.
9.- Biblioteca del Proyecto: Crear una pequeña biblioteca con libros y materiales relacionados con el proyecto. Los niños pueden ser "bibliotecarios" y explicar los libros a sus compañeros.
10.- Carteles Informativos: Hacer carteles con imágenes y palabras claves sobre los resultados del proyecto. Los niños pueden explicar los carteles a sus compañeros y visitantes
Estrategia que busca crear un ambiente acogedor donde los alumnos disfrutan de un chocolate asociando la lectura con una experiencia sensorial positiva. Además participan en actividades relacionadas con el cuento leído que favorecen el pensamiento crítico como realizar dibujos, representaciones teatrales simples o responder preguntas sobre la historia.
Preparativos:
Seleccionar los libros: Elige una variedad de libros cortos e ilustrados apropiados para la edad de los niños. Asegúrate de incluir historias con diferentes temas y estilos.
Crear un ambiente acogedor: Organiza el aula (alfombras, cojines y mantas) para crear un espacio cómodo y acogedor. Usa luces suaves o lámparas de mesa para una iluminación cálida.
Preparar el chocolate caliente: Prepara una cantidad suficiente de chocolate para todos los niños. Si hay restricciones dietéticas, asegúrate de tener opciones alternativas como leche de almendra o soya.
Invitaciones: Crea invitaciones para los niños o realícenlas en conjunto para invitar a compañeros de otros grupos o padres de familia. Incluye detalles como la fecha, la hora y el lugar del evento.
El día del evento:
Bienvenida y presentación: Recibe a los niños con una cálida bienvenida. Explícales qué es un chocolate literario y lo que harán durante la actividad.
Reparto del chocolate caliente: Sirve el chocolate en tazas seguras para niños. Asegúrate de que todos estén cómodos y tengan sus bebidas listas.
Lectura en voz alta: Elige un libro para comenzar y léelo en voz alta. Usa expresiones faciales y cambios de voz para hacer la lectura más emocionante y atractiva.
Discusión breve: Después de la lectura, haz preguntas sencillas sobre el libro. Por ejemplo: ¿Qué parte te gustó más?,¿Cuál fue tu personaje favorito?,¿Cómo te hizo sentir la historia?
Actividad creativa: Proporciona materiales como papel, crayones y pegatinas para que los niños dibujen su parte favorita del libro o creen su propia historia.
Ronda de recomendaciones: Deja que los niños elijan un libro de la colección y que compartan con otros compañeros o su familia por qué les gustaría leerlo o por qué creen que a los demás les gustaría.
Lecturas en pequeños grupos: Divide a los niños en pequeños grupos y permite que elijan un libro para leer juntos. Un adulto o un niño mayor puede ayudar a leer en cada grupo.
Cierre: Reúne a los niños para una última lectura en voz alta. Agradece a todos por participar y recuérdales lo divertido que es leer.
Pequeño obsequio: Si es posible, entrega a cada niño un pequeño obsequio relacionado con la lectura, como un marcador de libros, separador de cuentos, dibujo ilustrativo del cuento o una pequeña libreta para que dibujen sus propias historias en casa.
Esta etapa representa la culminación del proyecto, ya que tiene como objetivo que los niños adopten la lectura como un hábito autónomo, necesario, rutinario y continuo. Por lo tanto, las acciones que planeen en esta etapa, deben estar orientadas a que las lectoras y lectores incluyan este hábito en sus vidas de manera independiente.
Dedica un tiempo diario o semanal para que los niños escojan un libro y lo lean de manera independiente.
En esta actividad, los niños seleccionan un libro del rincón de lectura y leen de manera independiente durante 10-15 minutos. Promueva su disfrute invitándolos a mirar las imágenes e inventar historias basadas en ellas. Al finalizar la lectura, reúnanse en círculo para compartir sus experiencias, hablando sobre lo que más les gustó del libro. Este momento de intercambio ayuda a reforzar la reflexión y el gusto por la lectura.
Para asegurar la continuidad del hábito, se puede utilizar un diario de lectura donde los niños registren con dibujos o palabras sus impresiones sobre los libros que leen. Además, puede organizar eventos especiales como "El Libro de la Semana" y celebrar los logros de lectura con pequeños premios simbólicos como un "Certificado de Lector Estrella" para motivar a los niños a seguir leyendo regularmente.
Es importante considerar leer junto a los niños durante la hora de lectura para modelar el comportamiento y mostrar que la lectura es una actividad agradable y valiosa. Así como ajustar la duración y frecuencia de la actividad según las necesidades y respuestas de los niños. La consistencia es clave, pero la flexibilidad también es importante para mantener el interés.
Esta es una estrategia que se desarrolla durante el ciclo escolar y consiste en seleccionar una mochila con libros o materiales de lectura que viaja de alumno en alumno o de casa en casa. Esta iniciativa promueve la responsabilidad y el cuidado de los libros, además que fomenta el hábito de la lectura.
Algunos consejos para realizar esta estrategia pueden ser los siguientes:
Selecciona una Mochila Atractiva:
Escoge una mochila colorida y resistente que sea atractiva para los niños, que tenga suficiente espacio para varios libros y materiales adicionales.
Elige los Libros:
Seleccione libros adecuados para la edad de los niños, con temas interesantes y diversas ilustraciones.
Incluye una mezcla de cuentos clásicos, libros de conceptos (como colores, números), y libros de personajes populares. Material de la biblioteca del aula para estimular la lectura y disfrutar en familia.
Materiales Adicionales:
Es importante añadir un cuaderno o diario donde las familias puedan escribir sus comentarios o anécdotas sobre la lectura.
Incluir materiales creativos como crayones, hojas para colorear, marionetas de dedo, o pequeños juguetes relacionados con los libros, que hagan para los niños la lectura más atractiva.
Presenta la Mochila en Clase:
Se explica a los niños el propósito de la mochila viajera y cómo se utilizará.
Cada estudiante lleva la mochila viajera a casa durante su turno, con la ayuda de sus padres leerán en voz alta el texto y responderán algunas preguntas (sugerida por la docente) para favorecer la comprensión lectora. En conjunto estudiantes y sus familias narran su experiencia, escribiendo en un "cuaderno viajero". Posteriormente, devuelven la mochila a la escuela para que otro estudiante continúe con esta actividad.
Se puede realizar una demostración de cómo se deben cuidar los libros y materiales.
Establece un Calendario:
Es posible emplear un calendario, para que los estudiantes observen el día y las cantidad de veces que cada uno se ha llevado la mochila a casa, y así todos tenga la oportunidad de realizar está actividad.
Asegúrese de que cada familia sepa cuándo les tocará y por cuánto tiempo la tendrán (generalmente un fin de semana).
Instrucciones Claras:
Incluye una carta con instrucciones claras para los padres sobre cómo usar la mochila. Lo mejor es contarles esta experiencia personalmente a los padres y madres en una reunión.
Anima a los padres a leer con sus hijos, a hacer preguntas sobre los libros y a disfrutar del tiempo juntos.
Lectura en Voz Alta:
Los padres pueden leer los libros en voz alta a sus hijos, haciendo preguntas y hablando sobre las ilustraciones.
Diario de Lectura:
Pide a las familias que escriban o dibujen algo sobre su experiencia de lectura en el cuaderno incluido.
Sugiera actividades relacionadas con los libros, como hacer dibujos, recrear escenas con juguetes, o inventar finales alternativos para las historias.
La mochila viajera, también puede contener juegos de mesa, actividades para colorear imágenes y leer otro tipo de texto que les agrade.
Crear una Historia Propia:
Anime a las familias a crear su propia historia y a escribirla o dibujarla en el cuaderno de la mochila.
Compartir Experiencias:
Dediquen un momento en clase para que los niños compartan sus experiencias con la mochila viajera.
Permita que cada niño muestre los dibujos o trabajos realizados en casa.
Reflexión:
Hable con los estudiantes sobre lo que más les gustó de los libros y qué aprendieron.
Refuerza la importancia de la lectura y el tiempo en familia.
Implementar la mochila viajera de esta manera no solo fomentará la lectura y el amor por los libros, sino que también fortalecerá la conexión entre la escuela y las familias.
Se trata de generar actividades que motiven a los estudiantes a cumplir metas específicas sobre lectura, por ejemplo: generar un álbum o un lectómetro donde los estudiantes vayan registrando los libros leídos.
El lectómetro es una herramienta divertida y visual para motivar a los estudiantes a leer y para llevar un registro de sus avances en la lectura, se sugiere utilizar un dibujo de un estante lleno de libros en blanco y negro, en el que aparece el nombre del estudiante. Se pega en la pared cerca de la biblioteca para que los niños puedan verlo fácilmente y seguir su progreso, ya que cada vez que el niño termine de leer un libro, colorea uno de los que aparecen dibujados en el estante. Es importante, definir metas claras y alcanzables, como el número de libros leídos, el tiempo dedicado a la lectura, o actividades de lectura completadas. Así mismo, involucre a las niñas y los niños en la decoración y personalización del lectómetro para que sientan que es un proyecto de grupo.
Un incentivo adicional es que ellos ganen una "carrera de lectura". Esto se puede lograr si colocamos siluetas de caballos o de automóviles donde cada una de estas representa a un estudiante. Así cada automóvil o caballo participará de la competencia desde el punto de partida. Cada vez que ellos terminen de leer un libro, avanzarán un espacio en dirección a la meta.
El reto se puede diversificar y no sólo presentarse por cantidad de libros sino, por ejemplo, por géneros literarios leídos.
Sería conveniente, revisar regularmente el progreso de los niños en el lectómetro y celebrar sus logros, hacer comentarios positivos y motivar a los niños a seguir leyendo. Al concluir su meta, los estudiantes pueden recibir un reconocimiento por parte de la escuela.
De igual manera, es posible ajustar las metas y actividades del lectómetro según las necesidades y el progreso de los niños. Es importante, mantener el lectómetro dinámico y emocionante para que los niños sigan interesados.
Implementar un lectómetro de esta manera no solo motivará a los niños a leer, sino que también hará de la lectura una experiencia divertida y compartida.