MEDITACIONES
Presentación de las obras
1. Las Meditaciones
1. Las Meditaciones compuestas por Juan Bautista de La Salle.
San Juan Bautista de La Salle compuso tres grupos de meditaciones, a saber:
— «Meditaciones para los días de retiro», que son 16.
— «Meditaciones para todos los domingos del año», que son 77.
— «Meditaciones sobre las principales fiestas del año», que son 114.
Suman, pues, en total, 207.
De ninguna de estas obras se ha conservado el manuscrito original, pero no se tienen dudas sobre la identidad del autor.
Parece ser que las primeras que compuso fueron las del retiro, también llamadas «Meditaciones sobre el empleo de la escuela», cuyos destinatarios no son sólo los Hermanos, sino todas aquellas personas que se dedican a la educación de la juventud. Y aunque, sin duda alguna, se utilizaban en los retiros que hacían los Hermanos en vida del Fundador, la primera edición impresa es posterior a su muerte, hacia 1730, en Ruán, siendo Superior General el Hermano Timoteo. Esta obra se presenta de manera particular en su sección.
La buena acogida de esta obra movió al Superior General a editar también las otras dos series de Meditaciones, que aparecieron en un solo libro, pero dividido en dos partes, cada una con su paginación propia, 236 y 274 páginas. Aunque en el libro no aparece la fecha, varios indicios permiten a datar la edición en 1731, o quizás en 1730.
2. ¿Cuándo compuso Juan Bautista de La Salle estas dos series de Meditaciones?
El Hermano Timoteo, en el prólogo de la edición, dice que «se dedicó a este trabajo en los últimos años de vida, y en ello empleó la mayor parte de su tiempo». Y Blain (II, p. 125), su biógrafo, también dice que después de su regreso de Provenza (agosto de 1714) una de sus ocupaciones fue componer meditaciones para uso particular de los Hermanos.
Recordemos que el santo pasó los últimos años de su vida en San Yon, cerca de Ruán, desde 1715. Seguía siendo Superior pero, de hecho, muchos asuntos los llevaba el Hermano Bartolomé, a la sazón Director de Novicios, hasta que fue elegido Superior General, el 18 de mayo de 1717. Y de esos dos años, precisamente, da Blain una precisión muy significativa: «estaba casi siempre en su habitación, rezando o leyendo, o componiendo meditaciones para uso particular de los Hermanos, contentándose, por otra parte, con oír sus confesiones y darles las conferencias espirituales de los domingos y fiestas». Parece, pues, que ésta haya podido ser una época muy apropiada para realizar estas obras, o al menos para completarlas. Pues muy bien hubiera podido ocurrir que no las compusiera de seguido, una tras otra, en el orden en que hoy las encontramos; o que se hayan elaborado a partir de notas o guiones de alguna charla o conferencia espiritual de las que daba a los Hermanos.
3. Dos tipos de Meditaciones por la longitud
3. Dos tipos de Meditaciones por la longitud.
Del examen interno de las Meditaciones se advierte en seguida que en cada serie hay como dos grupos, atendiendo a la extensión de cada una.
En las Meditaciones para los domingos, son más cortas las que van de la 13 (Septuagésima) a la 63 (domingo X de Pentecostés); y más largas, de la 64 a la 77 y de la 1 a la 12, es decir, todas seguidas desde el XI domingo de Pentecostés al VI de Reyes.
Y en las Meditaciones para las fiestas, son más cortas, todas seguidas, de la 97 (17 de enero, san Antonio Abad), a la 158 (20 de agosto, san Bernardo). Y son más largas desde la 159 (24 de agosto, san Bartolomé) a la 192, la última (25 de noviembre, santa Catalina); y de la 78 (30 de noviembre, san Andrés) a la 96 (6 de enero, Adoración de los Magos). Pero hay que señalar que en el mes de diciembre hay cuatro más cortas: la 82 (8 de diciembre, Inmaculada Concepción), la 85 (24 de diciembre, Vigilia de la Natividad), la 88 (27 de diciembre, san Juan, Apóstol) y la 89 (28 de diciembre, Santos Inocentes).
¿Qué puede indicar esta diversa longitud en las meditaciones, que de hecho forman como dos bloques en cada grupo? ¿Tal vez dos períodos o dos épocas distintas de composición?
Por otro lado, hay que notar que en las Meditaciones de los domingos se advierten series de meditaciones sobre el mismo tema, y a veces se ve que el evangelio del día es casi pie forzado para la materia que se propone. Estas series, como ejemplo, son: la obediencia (7 a 15), la pasión de Jesucristo (23 a 28), la oración (36 a 39), el Espíritu Santo (42 a 45), la
Eucaristía (47 a 55), la vida religiosa (57 a 60), la vida espiritual y la vida comunitaria (65 a 77). Como se puede ver, son muchas las meditaciones que están elaboradas como parte de unidades temáticas que abarcan varios domingos seguidos.
4. La estructura de las Meditaciones
4. La estructura de las Meditaciones.
Tanto las Meditaciones de los domingos como las de las fiestas tienen una estructura muy similar. Cada una se divide en tres puntos, y cada punto se construye con dos o tres tipos de reflexiones.
En cada punto hay una idea central, que suele ir en cabeza. Sigue una consideración o explicación de dicha idea, y se termina con una aplicación, casi siempre de forma directa y exigente, para la persona que medita.
En las Meditaciones para los domingos, la idea central se toma del evangelio del día. En las Meditaciones sobre los santos, suele ser primero un hecho de su vida, y luego alguna virtud. Se completan con la consideración y se terminan con la aplicación.
Tal vez no responda mucho al concepto de meditación de la época, en que solían ser más bien largas y desarrolladas con consideraciones, razonamientos, afectos y aplicaciones a la vida espiritual. Pero sí parece que respondían bien a la idea que el Fundador tenía de lo que ha de ser la oración mental del Hermano. En general, no se pierde ni explana en demasiadas explicaciones; sólo en la medida en que sirven para el objetivo final que se intuye, a veces, desde el principio: la pregunta y la interpelación al interesado.
En cuanto al desarrollo y redacción, a veces se hace algo complicada la construcción de la frase, sobre todo cuando se enlazan ideas que se subordinan sucesivamente, y resultan largas en exceso. La puntuación no siempre facilita la lectura del original francés. Pero era estilo muy propio de la época.
El vocabulario que utiliza el Fundador no resulta complicado. En general es muy claro y conciso. A veces se repiten los verbos auxiliares sin prestar mucha atención a formas verbales o a sinónimos que pudieran ser más vistosos y literarios. El resultado, en conjunto, es un texto sobrio, sin adornos, sin concesiones poéticas, y con poco margen para la fantasía y para las emociones.
Llama también la atención la reiterada insistencia con que salen algunos temas de vida espiritual, como la oración, la mortificación, la renuncia personal, el seguimiento de Jesucristo, el desasimiento del mundo, etc. Se nota que el autor llevaba estos y otros temas similares en lo más hondo del corazón, y dan una impronta muy especial al conjunto de la obra.
5. Las fuentes utilizadas por La Salle
5. Las fuentes utilizadas por La Salle.
Juan Bautista de La Salle se sirvió de obras de otros autores para seleccionar las ideas que propone en muchas de las Meditaciones.
El excelente estudio del Hermano Jean-Guy Rodrigue, «Contribution à l’étude des sources des Méditations sur les principales fêtes de l’année», Cahier Lasallien n.o 47, muestra algunas de las obras que podemos considerar como fuentes. Concretamente, Martyrologe, de François Paris, editado por primera vez en 1691; Les Fleurs des vies des
Saints, de Pedro de Ribadeneyra, de cuyas ediciones, retiene la de 1687; y el Breviario Romano, que pudo servirle, sobre todo, para las citas patrísticas y para seleccionar, en parte, los santos a quienes dedicó una Meditación.
En cuanto a las Meditaciones de los domingos, S. Gallego apunta la obra Le parfait inférieur ou l’art d’obéir, de Modeste de Saint-Amable, y otros señalan algunos escritos de Nicolás Roland, su director espiritual. Tal vez estudios posteriores puedan encontrar otras fuentes para estas Meditaciones
6. Diversas ediciones de las Meditaciones. A. Ediciones francesas.
En francés, las Meditaciones para los domingos y fiestas han tenido ocho ediciones, a saber:
1.a Edición: en Ruán, Juan Bautista Machuel. Realizada por el Hermano Timoteo, Superior General. Es un solo volumen, con dos partes, cada una con su paginación independiente (236 + 274 pp.). No lleva fecha, pero se sitúa hacia 1730.
La primera parte, «Domingos», consta de 77 Meditaciones. La segunda, «Fiestas», consta de 108. Y se añaden al final seis meditaciones para algunas fiestas particulares.
2.a Edición: En Langres, en Laurent-Bournot, sin fecha, pero se sitúa hacia 1816. Edición preparada por el Hermano Paulien, director del noviciado, quien después de la Revolución francesa puso sumo cuidado en reunir los escritos de La Salle.
3.a Edición: En Versalles, Beau Jne, en 1858. Edición preparada y corregida por el Hermano Felipe, Superior General. Todas las Meditaciones se retocaron. Se quitaron 17 sobre los santos. Las seis meditaciones añadidas al final en la primera edición, se intercalaron entre las otras, según la fecha.
4.a Edición: En Versalles, en L. Ronce, en 1882. Edición preparada por el Hermano Irlide, Superior General. En cuanto al texto de las meditaciones, se advierte un claro esfuerzo para volver al original. Pero hay otros cambios con relación a las ediciones anteriores:
— Las Meditaciones de los Santos comienzan con san Andrés, 30 de noviembre, para acomodarlas al año litúrgico.
— Se introduce una meditación nueva, para el Santísimo Nombre de Jesús, que se celebraba el segundo somingo después de Epifanía. Está compuesta con párrafos tomados de la Explicación del Método de Oración Mental, pero no es meditación compuesta por el Fundador, aunque se usen textos suyos. Se titulaba: «La Santa Infancia de Jesús».
— Se vuelven a introducir las 17 Meditaciones retiradas en la tercera edición.
— Las seis meditaciones añadidas en la primera edición se distribuyen según la fecha, como en la tercera edición.
— Se asigna un número de orden a cada meditación: para los domingos, del 1 al 77; para las fiestas, del 78 al 192.
— Se encabeza cada meditación con un texto de la Sagrada Escritura, cuando no aparecía el evangelio del día.
— Se añade al final de cada meditación un ramillete espiritual, a manera de fruto. — Se rehace el índice y se añade una tabla de materias o temas tratados.
5.a Edición: París, 1922. Procure générale. Editada por el Hermano Imier de Jésus, Superior General. Consta de tres partes: Meditaciones para los Domingos, Meditaciones sobre los santos y Meditaciones para el retiro.
Se vuelve al texto original, salvo algunas correcciones impuestas por la nueva legislación eclesiástica relativa a la cuenta de conciencia. Se suprime la meditación 94, sobre la Santa Infancia de Jesús, que se incluyó en la cuarta edición, pero el número se deja libre. Se conserva el número de orden, el pasaje bíblico inicial y el ramillete espiritual. Y se añade al comienzo de cada meditación un resumen de la misma. Se dan muchas referencias de las citas bíblicas empleadas en las meditaciones.
6.a Edición: Roma, 1962. Reproducción anastática de la primera edición, la de 1730, preparada por el Hermano Maurice Auguste. Es el número 12 de Cahiers Lasalliens. Los únicos cambios son: se añade el número de la meditación conforme al de la cuarta edición y sucesivas; y se completa con el índice y con una página de concordancia del número de la meditación con la página en que se encuentra.
7.a Edición: 1982. Región Francia. Edición preparada por el Hermano Michel Sauvage, en librito tamaño bolsillo, con papel biblia.
Comprende todas las meditaciones, incluidas las del retiro. Se recoge el texto original. Por lo tanto, desaparecen la meditación 94, los textos bíblicos de encabezamiento y los ramilletes espirituales. Las seis meditaciones que en la primera edición aparecían como añadidas, vuelven a colocarse al final. Entre los índices se incluye uno temático, breve, pero excelente.
8.a Edición: Edición incluida en las Oeuvres Complètes, Roma, 1993. Como es lógico, recoge en su integridad el texto de la primera edición. En cuanto al orden, se comienzan las «Meditaciones de las fiestas» con san Andrés, y con ello se puede mantener y añadir en la edición el número que se asignó a cada meditación en la cuarta edición. Además, se completa la numeración con referencias complementarias para cada punto, o para los párrafos, dentro de ellos, si son muy largos. Además, las meditaciones se agrupan en cuatro secciones: para los domingos, para las fiestas, para el retiro y meditaciones adicionales, que son las seis incluidas al final de la primera edición.
B. Ediciones en español.
En español se han hecho las siguientes ediciones:
— 1930, Madrid. 755 páginas. Traducción fiel de la edición francesa de 1922.
— 1947. Madrid, Bruño. Reimpresión de la anterior.
— 1970. Madrid, Bruño (XVII, 637 pp.). Fue una nueva traducción, preparada por el Hermano Guillermo Félix.
— 1986. Madrid, B.A.C. En el segundo tomo de la obra del Hermano Saturnino Gallego, Vida y pensamiento de San Juan Bautista De La Salle, II. Escritos. Páginas 289 a 632. Seguidas de las Meditaciones para el tiempo del retiro, páginas 636 a 678. Con leves retoques, recoge la traducción del Hermano Guillermo Félix, de 1970.
7. La presente edición
7. La presente edición.
Tratándose de una edición para las Obras Completas de San Juan Bautista de La Salle, en español, el criterio fundamental ha sido atenerse al texto original, en la medida de lo posible.
Por ello, ss ha partido del texto del Hermano Guillermo Félix, que ha sido revisado en su totalidad, frase por frase, confrontándolo con el texto francés de la primera edición. Por ello se han debido hacer numerosas modificaciones para atenerse mejor al original. La obra del Hermano Guillermo, que ciertamente es fiel a la idea del texto original, es también, con bastante frecuencia, muy literaria; y al emplear terminología, sinónimos o formas constructivas muy elaboradas, en ocasiones resulta difícil descubrir la expresión utilizada por el Santo.
La fidelidad al texto original francés no es óbice para que se haya intentado lograr una traducción española con correcta redacción y con la adecuada construcción sintáctica, incluso si para lograrlo ha habido que modificar la puntuación francesa, cosa que ha sucedido en todas las traducciones anteriores.
En ocasiones, se ha preferido mantener la reiteración de determinados verbos auxiliares, cuando en el texto francés la repetición ha sido intencionada; o se han evitado sinónimos españoles, cuando se ve que, pudiendo hacerlo, no se utilizó su equivalente en el original. El texto francés, en su conjunto, emplea un vocabulario muy simple y nada complicado, que constituye, sin duda, valor muy importante de esta obra del Fundador. Traducir sus expresiones a formas literarias o muy elaboradas, que alejan del pensamiento original o lo transforman, no ha parecido adecuado para una edición del tipo que se pretende en las Obras Completas.
Para las referencias bíblicas se ha seguido la edición francesa de las Oeuvres Complètes; pero algunas, muy pocas, se han completado con otras referencias existentes en la edición de S. Gallego. Las siglas utilizadas en los Libros Sagrados son las adoptadas por la Biblia de Jerusalén en su edición española.
En cuanto a la numeración de párrafos se reproduce la que se ha asignado en la edición francesa de las Oeuvres Complètes.
Primera Parte. Meditaciones para todos los domingos del año - MD