7. LOS EVANGELIOS: UNA HISTORIA CON MUCHAS DIMENSIONES


    Como pasa con los Hechos y las epístolas, los evangelios parecen a primera vista de fácil interpretación. Como los materiales de los evangelios se pueden dividir en dichos y narraciones, esto es, en las enseñanzas de Jesús y las historias acerca de Jesús, en teoría uno podría seguir los principios de interpretación de las epístolas para las primeras, y los principios de las narraciones históricas para las segundas.
    En cierto sentido esto es verdadero. Sin embargo, no es tan fácil como parece. Los cuatro evangelios forman un género literario único, para el cual hay pocas analogías reales. Su singularidad, que examinaremos de paso, es lo que presenta la mayoría de los problemas exegéticas, pero también hay algunas dificultades hermenéuticas. Algunas de estas, por supuesto, toman la forma de aquellos "dichos duros" de los evangelios, pero la dificultad hermenéutica principal consiste en la comprensión del "reino de Dios", una expresión que es absolutamente crucial para todo el ministerio de Jesús, y que sin embargo se presenta al mismo tiempo en el idioma y los conceptos del judaísmo del siglo primero. El problema está en la manera de traducir tales ideas y conceptos a nuestra propia cultura.

LAS CARACTEIÚSTICAS DE LOS EVANGELIOS

    Casi todas las dificultades que se encuentran al interpretar los evangelios se derivan de dos hechos principales: (1) Jesús mismo no escribió un evangelio; vienen de otros, no de El. (2) Hay cuatro evangelios.
    El hecho de que los Evangelios no vienen de Jesús mismo es una consideración muy importante. Si El hubiera escrito algo, por supuesto, se hubiera parecido menos a los evangelios y más a los libros proféticos del Antiguo Testamento, digamos como Amós; una colección de oráculos y dichos, más unas pocas narraciones personales breves (como Amos 7:10-17). Los evangelios contienen también colecciones de dichos, pero siempre están tejidos como parte integral de la narración histórica de la vida y el ministerio de Jesús. Por consiguiente, no son libros hechos por Jesús, sino libros acerca de Jesús, los cuales al mismo tiempo contienen una colección de sus enseñanzas.
    La dificultad que esto nos presenta no se debe exagerar, llero existe y hay que tratarla. Se puede apreciar mejor esta dificultad al observar la analogía de Pablo en los Hechos y sus epístolas. Si no tuviéramos los Hechos, por ejemplo, podríamos reunir algunos de los elementos de la vida de Pablo a partir de las epístolas, pero tal presentación sería insuficiente. Asimismo, si no tuviéramos las epístolas, nuestra comprensión de su teología, basada solamente en sus discursos de los Hechos también sería insuficiente. .. y en cierto modo. sin
equilibrio. Para considerar los asuntos clave de la vida de Pablo, por tanto, leemos los Hechos y les añadimos la información que él da en las epístolas. Para su enseñanza no vamos a los Hechos primero, sino a las epístolas, y a los Hechos como recurso adicional.
 No obstante, los Evangelios no son como los Hechos, pues en ellos tenemos a la vez una narración de la vida de Jesús, y textos extensos de sus dichos (enseñanzas) como parte absolutamente fundamental de esa vida. Ahora bien, los dichos no fueron escritos por El, como las epístolas fueron escritas por Pablo. La lengua materna de Jesús fue el arameo; sus enseñanzas llegan hasta nosotros en una traducción al griego. Además, los mismos dichos con frecuencia aparecen en dos o tres de los Evangelios, y aun cuando aparezcan en la misma
secuencia cronológica o en el mismo fondo histórico. rara vez se encuentran expresados en las mismas palabras en cada uno.
    Para algunos esta realidad es amenazante. pero no tiene que ser así. Es cierto, por supuesto, que algunos eruditos bíblicos han desfigurado esta realidad de modo que sugieren que no se puede confiar en ninguna parte de los evangelios. No se debe sacar tal conclusión, pues algunos buenos eruditos bíblicos han demostrado la confiabilidad histórica de los materiales de los evangelios.
    Nuestro punto de vista es claro. Dios nos dio lo que sabemos acerca del ministerio terrenal de Jesús de este modo, no con la mentalidad mecánica y de grabadora de algunos. Y, en todo caso, el hecho que los evangelios no fueron escritos por Jesús, sino acerca de El, son parte de la genialidad de ellos, no su debilidad. pensamos nosotros.
    Hay cuatro evangelios. ¿Cómo ocurrió eso, y por qué? Después de todo, no tenemos cuatro Hechos de los Apóstoles. Además. los materiales de los primeros tres Evangelios son a menudo similares y por eso los llamamos evangelios sinópticos ("que se pueden ver juntos"). En realidad, uno se preguntaría para qué retener el evangelio de Marcos, si la cantidad de información que se halla exclusivamente en él no alcanzaría a llenar ni dos páginas impresas.
Otra vez. decimos que el hecho de que sean cuatro es parte de su genialidad.
    Entonces, ¿cuál es la característica esencial de los Evangelios, y por qué su naturaleza única es tan genial? ¿Por qué cuatro? No podemos dar una respuesta con certeza absoluta a esta pregunta, pero una por lo menos es sencilla y pragmática; había diferentes comunidades cristianas que necesitaban un libro acerca de Jesús. Por muchas razones, el evangelio escrito para una comunidad o grupo de creyentes no satisfacía necesariamente todas las necesidades de otra comunidad. Así que uno se escribió primero (Marcos. según la opinión más común), y ese evangelio se volvió a "escribir" dos veces (Mateo y Lucas) por diferentes razones, para satisfacer diferentes necesidades. Independientemente de ellos, otra vez por otras razones de diferente tipo. Juan escribió un evangelio. Creemos que todo esto fue dispuesto así por el Espíritu Santo.
    Para la Iglesia posterior, ninguno de los evangelios supera a los demás, pero cada uno es igualmente valioso y posee la misma autoridad. ¿Por qué es eso así? Porque en cada caso el interés en Jesús está en dos niveles. Primero, existía la preocupación puramente histórica de que el contenido de los evangelios era lo que Jesús fue y lo que enseñó y dijo; es este Jesús, quien fue crucificado y se levantó de entre los muertos, a quien ahora adoramos como al Señor resucitado y exaltado en gloria. Segundo, existía la preocupación existencial de volver a contar la historia para satisfacer las necesidades de comunidades futuras que no hablaban arameo sino griego, y que no vivían en un ambiente judío rural y agrícola, sino en Roma. o Efeso, o Antioquía, donde el Evangelio se enfrentaba a un medio pagano y urbano.
    En cierto sentido, por lo tanto, los evangelios ya se nos presentan como modelos hermenéuticos, pues insisten, por sus propias características, en que nosotros también narremos la misma historia dentro del fondo cultural del siglo veinte.
    Así pues, estos libros que nos cuentan virtualmente todo lo que conocemos acerca de Jesús, no son biografías aunque en parte sean biográficos. Ni son como las "vidas" contemporáneas de grandes hombres, aunque registran la vida del más grande de los hombres. Son, según dice Justino Mártir, padre de la iglesia del siglo segundo, "las memorias de los apóstoles". Cuatro biografías no podrían mantener el mismo valor; estos libros son igualmente valiosos porque al mismo tiempo que registran los hechos acerca de Jesús, recuerdan las enseñanzas de Jesús y cada uno es un testimonio acerca de Jesús. Esta es su característica genial y esto es importante, tanto en cuanto a la exégesis como en lo que refiere a la hermenéutica.
    Por tanto, la exégesis de los evangelios nos exige que pensemos en el fondo histórico en que vivió Jesús, y el de los autores.

EL FONDO HISTÓRICO

    Recuerde que la primera tarea de la exégesis es estar conciente del fondo histórico. Esto significa no solamente conocer el contexto histórico en general, sino también la formación de una reconstrucción tentativa, pero inteligente, de la situación a la cual se refiere el autor. Esto se complica a veces debido a la característica de los evangelios como documentos con dos niveles de interpretación. El fondo histórico, ante todo, tiene que ver con Jesús mismo. Esto incluye tanto el conocimiento de la cultura y la religión del siglo primero, el judaísmo de Palestina en el cual El vivió y enseñó, como la comprensión del contexto particular de un dicho o una parábola dados. El fondo histórico también tiene que ver con los autores (los evangelistas) y la razón que tuvieron para escribir.
    Sabemos que la consideración de los diversos fondos puede ser una tarea dura para el lector común. Además, sabemos también que en los evangelios se aplica más erudición especulativa que en ninguna otra parte de los estudios del Nuevo Testamento. Los evangelios, por sus dos niveles de interpretación, son de una característica singular. No pensamos que podamos hacer a los lectores expertos en estos asuntos; en realidad, a veces dudamos de los llamados "expertos" también. Nuestra esperanza es que usted pueda apreciar más los evangelios por lo que son en sí, y que pueda responder a las preguntas que surjan durante su lectura.

Fondo histórico general de Jesús

    Es indispensable para comprender a Jesús sumergirse en el estudio del judaísmo del siglo primero, del cual participó El. Esto significa mucho más que conocer que los saduceos no creían en la resurrección. Hay que saber por qué no creían y por qué Jesús se comunicó tan poco con ellos.
    Para este tipo de información de fondo se necesita una buena lectura de fuentes externas. Los libros siguientes serán muy útiles:
    Ioachím [eremlas, Jerusalem in the Time of ]esus (Filadelfia:
    Fortress, 1969).
    Eduard Lohse, The New Testament Environment (Nashville:
    Abingdon, 1976), pp, 11-196.
    J. Duncan M. Derrett, Jesus's Audience (Nueva York: Seabury, 1973).

    Un aspecto especialmente importante de esta dimensión del contexto histórico, pero que a menudo se pasa por alto, tiene que ver con la forma de la enseñanza de Jesús. Todo el mundo sabe que Jesús enseñó frecuentemente en parábolas. Lo que la gente no reconoce es que El usó varias formas de parábolas. Por ejemplo. fue un experto en las exageraciones con propósito (hipérboles). En Mateo 5:29, 30 (y el paralelo en Marcos 9:43-48) Jesús les dice a los discípulos que se saquen un ojo o se corten una mano que les sean ocasión de pecar. Ahora todos sabemos que Jesús no quiso decir eso, sino que las personas deben quitar de su vida todo lo que las haga pecar. ¿Cómo sabemos que El no quiso decir lo que dijo? Porque todos podemos reconocer la exageración como técnica didáctica muy eficaz. en la cual debemos poner más atención a lo que quiere decir el maestro, que a lo que dice.
    Jesús también usó con mucha eficacia los proverbios (p. e., Mateo 6:21; Marcos 3:24), símiles y metáforas (Mateo 10:16; 5:13), poesía (Mateo 7:7, 8; Lucas 6:27, 28), preguntas (Mateo 17:25) e ironía (Mateo 16:2, 3) entre otras formas. Si desea más información sobre
este asunto y otros, le recomendamos que lea The Method and Message of lesus' Teaching (Filadelfia: Westminster, 1978) de Robert H. Stein. .

Fondo histórico particular de Jesús

    Este es un aspecto más difícil de la reconstrucción del fondo histórico de Jesús, especialmente porque muchas enseñanzas suyas se presentan a menudo en los evangelios sin mucho contexto. La razón de esto es que las palabras y hechos de Jesús fueron transmitidos oralmente durante un período de quizá treinta años o más, en el cual no existía el texto completo de los evangelios. Se transmitía el contenido de los evangelios en historias y dichos separados (fragmentos). Muchos de estos fragmentos fueron transmitidos con sus contextos originales. Los eruditos han dado a esos fragmentos el nombre de historias con máximas, porque la historia existe solamente por la máxima o dicho que la concluye. Un ejemplo de este tipo de narración es Marcos 12:13-17, cuyo contexto es una pregunta sobre el pago de los impuestos a los romanos. Concluye con la famosa declaración de Jesús: "Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios." ¿Se imagina usted lo que podríamos haber hecho al reconstruir el contexto original para ese refrán, si no se hubiera transmitido con él?
    La verdadera dificultad. por supuesto. viene con el hecho de que muchos de los dichos y enseñanzas de Jesús fueron transmitidos sin sus contextos. Pablo mismo 'es testigo de esa realidad. Tres veces él cita dichos de Jesús (1 Corintios 7:10; 9:14; Hechos 20:35) sin aludir a sus contextos históricos originales, lo cual no era de esperarse. De estos dichos, los dos de 1 Corintios también se encuentran en los evangelios. Las palabras sobre el divorcio se encuentran en dos contextos diferentes (sobre el discipulado en Mateo 5:31, 32, y las de controversia en Mateo 19:1-10 y Marcos 10:1-12). Las palabras sobre el "derecho al pago" están en Mateo 10:10 y su pasaje paralelo en Lucas 10:7 en el contexto de las misiones de los doce y de los setenta. En cambio, las palabras de Hechos no se encuentran en los evangelios, y carecen de contexto original para nosotros.
    No debe sorprendernos, por lo tanto, que muchas de esas declaraciones (sin contexto) estuvieran a disposición de los evangelistas, y que ellos mismos, bajo la guía del Espíritu Santo, les dieran los contextos actuales. Esa es una de las razones por las cuales a menudo encontramos la misma máxima o enseñanza en diferentes contextos de los evangelios. Por la misma razón también. las palabras con temas similares. o con el mismo asunto, a menudo se agrupan en los evangelios de modo temático.
    Mateo, por ejemplo. tiene cinco colecciones temáticas extensas (cada una de ellas concluye más o menos así: "Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras...": la vida en el reino (el llamado Sermón del Monte, capítulos 5-7), instrucciones para los ministros del reino (10:5-42). las parábolas del reino activo en el mundo (13:1-52), enseñanza acerca de las relaciones y la disciplina en el reino (18:135), la escatología, o la consumación del reino (capitulas 23-25).
    Se puede ilustrar esta colección de Mateo de dos modos. basándose en la colección del capitulo 10: (1) El contexto es la histórica misión de los doce, y las instrucciones que Jesús les da al enviarlos (vv. 5-12). En los versículos 16-20. sin embargo, las instrucciones son para un período posterior, pues en los versículos 5-6 se les había dicho que fueran solamente a las ovejas perdidas de Israel, en tanto que el versículo 18 profetiza que ellos serán llevados delante de "gobernantes", "reyes" y "gentiles", y ninguno de estos fue incluido en la misión original de los doce. (2) Estas bien dispuestas declaraciones se encuentran esparcidas por todo el evangelio de Lucas en este orden: 9:2-5; 10:3; 21:12-17; 12:11, 12; 6:40; 12:2-9; 12:51-53; 14:25-27; 17:33; 10:16. Esto sugiere que Lucas también tuvo acceso a la mayoría de estas declaraciones. pero como unidades separadas. las cuales él puso entonces en diferentes contextos.
    Al leer los evangelios, una de las cuestiones a considerar. aunque no se pueda resolver con certeza, es si los que escuchaban a Jesús mientras impartía determinada enseñanza, estaba formada por el círculo íntimo de sus discípulos, las multitudes o sus opositores. El descubrimiento del contexto histórico de Jesús. o de su audiencia, no tiene que afectar el significado básico de una máxima dada. pero amplía la perspectiva del lector. y a menudo ayuda a comprender el propósito de lo que Jesús dijo.

El fondo histórico del evangelista

    En este punto estamos tratando del fondo histórico de cada autor, que lo impulsó a escribir el evangelio, en primer lugar; no del contexto literario en el que cada evangelista ha colocado sus materiales acerca de Jesús. Otra vez debemos adivinar mucho. pues los evangelios mismos son anónimos (los autores no son identificados por nombre en ellos) y no podemos estar seguros de sus lugares de origen. Sin embargo, podemos estar bastante seguros de los intereses y preocupaciones de cada uno de los evangelistas, por la manera como seleccionaron. dispusieron y presentaron sus materiales.
    El evangelio de Marcos, por ejemplo, tiene el interés especial de explicar las características del mesiazgo de Jesús. Aunque Marcos sabe que el Mesías es el poderoso Hijo de Dios (1:1), quien atraviesa Galílea con poder y compasión (capítulos 1-8:26), también sabe que repetidas veces, Jesús mantuvo oculto su mesiazgo (véase 1:34; 1:43; 3:12; 4:11; 5:43; 7:24; 7:36; 8:26; 8:30). La razón de este silencio es que solamente Jesús entiende la esencia verdadera de su destino mesiánico: el del siervo sufriente que vence por medio de la muerte. Aunque les explicó esto a sus discípulos en tres ocasiones. ellos también se quedaron sin entender (8:27-33; 9:30-32; 10:32-45). Como el ciego que fue tocado dos veces (8:22-26), ellos necesitan un segundo toque, la resurrección. para poder ver con claridad.
    La preocupación de Marcos por el aspecto de siervo sufriente del mesiazgo de Jesús es más evidente. por el hecho de que no incluye ninguna enseñanza de Jesús sobre el discipulado. hasta después de la primera explicación de su propio sufrimiento en 8:31-33. La enseñanza implícita, tanto como la explícita, es clara. La cruz y la servidumbre que Jesús experimentó son también las señales del verdadero discipulado. Un poeta lo expresó así: "Es la senda por la que el Maestro pasó. ¿No debería también pasar por ella el siervo?"
    Todo esto se puede ver en una lectura cuidadosa del evangelio de Marcos. Este es -su contexto histórico. Su situación precisa requiere más conjeturas, pero podemos tener en cuenta la tradición antigua que dice que el evangelio de Marcos refleja las "memorias" de Pedro, y que aparece en Roma poco después del martirio del apóstol, en un período de mucho sufrimiento entre los cristianos de Roma. En todo caso, la lectura y el estudio contextuales son tan importantes para los evangelios como para las epístolas.

EL CONTEXTO LITERARIO

    Ya nos hemos referido a esto en la sección "el fondo histórico particular de Jesús". El contexto literario tiene que ver con el lugar de un fragmento dado dentro del contexto de cualquiera de los evangelios. Hasta cierto punto, este contexto probablemente ya estuviera fijado por su contexto histórico original, que tal vez los evangelistas conocían. Sin embargo. como ya hemos visto, muchos de los materiales de los evangelios deben su contexto actual a los evangelistas mismos, de acuerdo con la forma en que los inspiró el Espíritu.
    Nuestro propósito aquí es doble: (1) ayudarle a usted a hacer la exégesis o leer una declaración o una narración dada en su contexto actual en los evangelios, comprendiéndola, y (2) ayudarle a entender la naturaleza de la composición de los evangelios completos, y así interpretar cualquiera de los evangelios, no solamente hechos aislados acerca de la vida de Jesús.

Interpretación de fragmentos aislados

    Al tratar de la interpretación de las epístolas, dijimos que hay que aprender a pensar en "párrafos". Eso no tiene tanta importancia con respecto a los evangelios, aunque se aplique de vez en cuando, especialmente en los grupos grandes de enseñanzas. Como anotamos al principio, estas secciones de enseñanzas tienen, en realidad, ciertas similitudes, con nuestro método para las epístolas. Debido al carácter singular de los evangelios, sin embargo, se deben hacer dos cosas aquí: pensar horizontal y verticalmente.
    Esta es sencillamente nuestra manera de decir que al interpretar o leer uno de los evangelios, hay que tener en cuenta las dos realidades de los evangelios que se mencionaron antes: que hay cuatro evangelios, y que son documentos con dos niveles de interpretación. El pensamiento horizontal. Pensar horizontalmente significa que al estudiar un fragmento en cualquier evangelio, hay que estar consciente de los paralelos en los otros evangelios. Claro, no se debe exagerar este punto, pues ninguno de los evangelistas esperaba que su evangelio fuera leído en paralelo con los otros. No obstante, el hecho de que Dios haya puesto cuatro evangelios en el canon significa que no se debe leer un evangelio sin tener en cuenta los otros tres.
    Advertimos que el propósito del estudio de los evangelios en paralelo no es llenar la historia de un evangelio con detalles de los otros. Usualmente, tal lectura tiende a armonizar todos los detalles de los evangelios y así oscurece los aspectos distintivos de cada evangelio que el Espíritu Santo inspirara. Tal "relleno" puede interesarnos para la historia de Jesús, pero aquí nos preocupa más ahora el nivel canónico.
    Hay dos razones básicas para el pensamiento horizontal. Primera, los pasajes paralelos a menudo nos hacen apreciar los rasgos distintivos de cualquiera de los evangelios. A fin de cuentas, la razón para tener cuatro evangelios es precisamente la diferencia que existe entre ellos. Segunda, los paralelos nos informan de las diferentes clases de contextos en los cuales sobrevivieron los mismos materiales u otro similares en la iglesia de aquellos tiempos. Daremos ilustraciones de cada uno de ellos, pero primero diremos algo sobre las presuposiciones.
    Es imposible leer los evangelios sin tener ciertas ideas preconcebidas sobre sus relaciones mutuas, aunque nunca se haya pensado en ello. La más común, pero la menos posible, es que cada uno de los evangelios fue escrito independientemente de los otros. Hay sencillamente demasiadas evidencias claras contra eso para que constituya una opción real.
    Consideremos, por ejemplo, el hecho del alto grado de similitud verbal entre las narraciones de Mateo, Marcos y Lucas, así como en el registro de las palabras de Jesús. las extraordinarias afinidades verbales de las declaraciones de Aquel que "habló como ningún otro hombre habló", no deben sorprendernos. Sin embargo, llevar esto a las narraciones es otra cosa, pues: (1) estas historias fueron contadas primero en arameo, y estamos hablando del uso de palabras en griego, (2) el orden de las palabras en griego es muy libre, y a pesar de esto, a menudo las similitudes se extienden aun al orden preciso de las palabras, y (3) que es muy improbable que tres personas en tres lugares diferentes del Imperio Romano cuenten la misma historia
con las mismas palabras, aun con respecto a puntos menores del estilo individual, como son las preposiciones y conjunciones. Sin embargo, eso es lo que sucede una y otra vez en los primeros tres evangelios.
    Esto se puede ilustrar fácilmente con la narración de la alimentación de los cinco mil, que es una de las pocas historias que aparecen en los cuatro evangelios. Obsérvese lo siguiente:

    1. Cantidad de términos griegos usados en el relato:
        Mateo 157
        Marcos 194
        Lucas 153
        Juan 199
    2. Palabras comunes a los tres primeros evangelios: 53
    3. Palabras que Juan tiene en común con todos los otros: 8 (cinco, dos, cinco mil, tomó los panes, doce canastas de pedazos)
    4. Porcentaje de concordancia
        Mateo y Marcos 59%
        Mateo y Lucas 44%
        Lucas y Marcos 40%
        Juan y Mateo 8.5%
        Juan y Marcos 8.5%
        Juan y Lucas 6.5%

    Las siguientes conclusiones parecen inevitables: Juan representa una exposición independiente de la historia. El usa solamente las palabras que son necesarias para contar la misma historia, y aun usa una palabra griega diferente para hablar del pescado. En cambio, los otros tres son claramente interdependientes en cierto modo. Los que saben griego reconocen la improbabilidad de que dos personas cuenten la misma historia independientemente, en forma narrativa, y tengan una concordancia del 60% en las palabras usadas, y aun en el orden exacto de las palabras.
 Tomemos el ejemplo de las palabras de Marcos 13:14 y su paralelo en Mateo 24:15: ("el que lee, entienda"). Estas palabras no podrían ser parte de la tradición oral (dice lee, no oiga. y como en su primera forma no se menciona a Daniel, es improbable que las palabras de Jesús se refieran a Daniel). Las palabras fueron insertadas en la declaración de Jesús por los evangelistas para beneficio de los lectores. Parece muy improbable que hayan insertado el mismo paréntesis, de modo independiente, en el mismo punto, dos autores diferentes e independientes.
    La mejor explicación de todos los datos es la: que sugerimos antes; que Marcos escribió su evangelio primero, probablemente tomándolo, en parte por lo menos, de sus recuerdos de la predicación y la enseñanza de Pedro. Lucas y Mateo tuvieron acceso al evangelio de Marcos y lo usaron independientemente como la fuente de consulta principal para sus evangelios, pero también tuvieron acceso a otros materiales acerca de Jesús, algunos de los cuales tenían en común. Este. sin embargo, casi nunca se presenta en el mismo orden en los dos evangelios, hecho que sugiere que ninguno de ellos tenía acceso a lo que escribió el otro. Finalmente, Juan escribió independientemente de los otros tres, y por eso su evangelio tiene muy poco en común con ellos. Así es como el Espíritu Santo inspiró la redacción de los evangelios.
    El siguiente ejemplo breve ilustra la utilidad de esto para la interpretación de los evangelios. Observe cómo aparecen las palabras de Jesús sobre la "abominación desoladora" cuando se lee en columnas paralelas:


Mateo 24:15, 16 
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el  que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
Marcos 13:14 
Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes  
 Lucas 21:20, 21
Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea huyan a los monte; y ...  

 Se nota primeramente que estas palabras son del discurso de los Olivos y están exactamente en la misma secuencia en los tres evangelios. Cuando Marcos escribió estas palabras, les estaba pidiendo a sus lectores que reflexionaran en lo que Jesús quiso decir al hablar de "la abominación desoladora ... puesta donde no debe estar". Mateo. también inspirado por el Espíritu, les ayudó a los lectores al hacer más explícitas las palabras. Les recordó que Daniel había hablado de la "abominación desoladora" y que lo que Jesús quiso decir con las palabras "donde no debe estar" era "el lugar santo" (el templo de Jerusalén). Lucas, igualmente inspirado por el Espíritu Santo, interpretó sencillamente toda esta declaración para beneficio de sus lectores gentiles. ¡Les hizo entender! Lo que Jesús quiso decir con todo eso fue: "Cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado."
    Entonces se puede ver que el pensamiento horizontal (en paralelismos) y el conocimiento de que Mateo y Lucas usaron el evangelio de Marcos, pueden ayudar en la interpretación de cualquiera de los evangelios. De modo similar, el conocimiento de los pasajes paralelos de los evangelios también ayuda a ver cómo los mismos materiales se usaron en nuevos contextos en la Iglesia de aquellos tiempos.
    Tomemos, por ejemplo, la lamentación de Jesús sobre Jerusalén, que es uno de los fragmentos que Mateo y Lucas tienen en común, y que no se encuentra en Marcos. El texto aparece casi igual palabra por palabra, en los dos evangelios. En Lucas 13:34, 35, pertenece a una extensa colección de narraciones y enseñanzas mientras Jesús va camino de Jerusalén (9:51-19:10). Viene inmediatamente después de la advertencia acerca de Herodes, que Jesús había concluido con su respuesta: 'No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén." El rechazo del mensajero de Dios es la causa de la sentencia sobre Israel.
    En Mateo 23:37-39, la lamentación concluye los siete ayes sobre los fariseos, el último de los cuales se refiere a la muerte de los profetas en Jerusalén. En este caso las palabras tienen el mismo propósito en ambos evangelios, aunque colocadas en diferentes situaciones.
    Lo mismo se aplica a muchas otras declaraciones de Jesús también. El Padrenuestro aparece en ambos evangelios (Mateo 6:713; Lucas 11:2-4) en contextos sobre la enseñanza acerca de la oración, aunque el énfasis principal de cada sección es muy diferente. N6tese también que en Mateo sirve como modelo: "Vosotros, pues, oraréis así"; en Lucas se permite la repetición: "Cuando oréis, decid," En cuanto a las Bienaventuranzas (Mateo 5:3-11; Lucas 6:20-23), en Mateo dice "los pobres en espíritu", mientras que en Lucas dice "vosotros los pobres" en contraste con "¡ay de vosotros, ricos!" (6:24). En tales casos, mucha gente se contenta con la mitad del canon solamente. Los evangélicos tradicionales leen solamente "los pobres en espíritu"; y los activistas sociales "vosotros los pobres". Insistimos en que ambos son canónicos. En un sentido muy profundo, los verdaderos pobres son los que se reconocen como tales delante de Dios. Ahora bien, el Dios de la Biblia que se encarnó en Jesús de Nazaret, es un Dios que aboga por la causa de los oprimidos y desposeídos. No se puede leer el evangelio de Lucas sin reconocer su interés en este aspecto de la revelación divina (véase 14:12-14; comp. 12:33, 34 con el paralelo en Mateo 6:19-21).
    Para el estudio a fondo de los evangelios hay que acudir a una sinópsis (presentaci6n de los evangelios en columnas paralelas).
    El pensamiento vertical. Pensar verticalmente significa que cuando se lee o se estudia una narración o una enseñanza de los evangelios, se está consciente de los fondos históricos de Jesús y del evangelista.
    Se advierte que el prop6sito del pensamiento vertical no es principalmente el estudio de la vida de Jesús como personaje histórico, aunque esto siempre deba interesarnos, pues los evangelios en su forma actual son la Palabra de Dios para nosotros, pero nuestras propias reconstrucciones de la vida de Jesús no lo son. Otra vez decimos que no se debe exagerar esta manera de pensar, pues es solamente un llamado de atención acerca de que muchos de los materiales de los evangelios deben su contexto actual a los evangelistas, y que la buena interpretación puede demandar que se estudie cierto texto, primero en su contexto histórico original, como preludio apropiado para la comprensión del mismo en su contexto canónico actual.
    Podemos ilustrar esto con el pasaje de Mateo 20:1-16, la parábola de Jesús sobre los obreros de la viña. ¿Qué significa esto en el contexto actual de Mateo? Por observación horizontal notamos que a ambos lados de la parábola, Mateo tiene extensos textos que siguen muy de cerca la información de Marcos (Mateo 19:1-30; 20:17-34, en paralelismo con Marcos 10:1-52). En 10:31, Marcos tenía la máxima "muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros", que Mateo guardó intacta en 19:30. En cambio, precisamente en ese punto él insertó entonces esta parábola, que concluyó con una repetición de esta máxima (20:16), sólo que ahora en orden inverso. Así, en el evangelio de Mateo, el contexto inmediato de la parábola es la máxima sobre la inversión del orden entre los primeros y los postreros.
    Al estudiar la parábola en sí (20:1-15) se ve que concluye con la justificación que el dueño hace de su generosidad. La paga en el reino, dice Jesús, no se basa en lo que nos parece justo, sino en la gracia de Dios. En su contexto original, esta parábola probablemente sirvió para que Jesús justificarasu aceptación de los pecadores a la luz de las críticas de los fariseos contra El. Ellos se creen que han "soportado la carga y el calor del día" y por la tanto merecen una paga mayor; pero Dios es generoso y misericordioso, y acepta a los pecadores con liberalidad, tal como acepta también a los "justos".
    Dado eso como su situación original más probable, ¿cómo funciona ahora la parábola en el evangelio de Mateo? El punto central de la parábola, la misericordiosa generosidad de Dios para los que no la merecen, ciertamente permanece el mismo, pero ya no se trata de una preocupación por justificar los propios actos de Jesús. El evangelio según Mateo hace eso en otra parte y de otra manera. Aquí la parábola funciona en el contexto del discipulado, en el cual aquellos que han dejado todo para seguir a Jesús son los postreros que han llegado a ser primeros (tal vez en contraste con los líderes judíos, un tema que se repite en Mateo).
    Muchas veces, por supuesto, el pensamiento vertical revela que se presenta el mismo tema en ambos niveles, pero la ilustración que acabamos de dar, demuestra cuán fructífero puede ser tal pensamiento para la exégesis.

La interpretación de los evangelios como unidades

    Parte importante del contexto literario es el interés expresado en la composición particular de cada uno de los evangelios.
    Al leer y estudiara los evangelios, hay que tomar en serio el interés de los evangelistas en Jesús mismo, lo que El hizo y dijo, y también las razones de ellos para volver a contar la historia a sus lectores. Los evangelistas fueron autores, no solamente compiladores, pero esto no quiere decir que fueran los creadores del material escrito, sino lo opuesto. Varios factores prohíben una creatividad mayor, incluso la característica más o menos fija del material y la supervisión soberana del Espíritu Santo en el proceso de transmísíón, Entonces fueron autores en el sentido de que, con la ayuda del Espíritu Santo, produjeron una estructura original para volver a redactar el material, a fin de satisfacer las necesidades de sus lectores. Lo que nos preocupa aquí es que usted esté consciente de los intereses y técnicas de composición de los evangelistas al leer o estudiar.
    En la composición de los evangelios se aplicaron dos principios: el de selección y el de adaptación. Por una parte, los evangelistas, como autores divinamente inspirados, escogieron las narraciones y enseñanzas que cumplían sus propósitos. Es verdad, por supuesto, que el interés por la preservación de lo que tenían a su disposición puede haber sido uno de esos propósitos. Juan, quien tiene menos narraciones, aunque mucho más extensas, nos dice claramente que él ha sido muy selectivo (20:30, 31; 21:25). Estas últimas palabras (21:25), dichas en hipérbole, probablemente expresan también el caso de los otros. Lucas, por ejemplo, decidió no incluir una extensa sección de Marcos (6:45-8:26).
    Al mismo tiempo, los evangelistas y sus iglesias tenían intereses especiales que también les hicieron adaptar lo que seleccionaron. Juan, por ejemplo, nos dice claramente que su propósito era teológico: "Para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios" (20:31). Este interés en Jesús como el Mesías judío es probablemente la razón principal para que la vasta mayoría de su material tenga que ver con el ministerio de Jesús en Judea y Jerusalén, en contraste con el ministerio casi totalmente galileo de los sinópticos. Para los judíos, el hogar verdadero del Mesías era Jerusalén. Juan sabía que Jesús había dicho que no había profeta sin honra sino en su propia tierra. Dijo esto cuando lo rechazaron en Nazaret (Mateo 13:57; Marcos 6:4; Lucas 4:24). En el evangelio de Juan, se refiere este dicho como explicación del rechazo del Mesías en Jerusalén (4:44): un discernimiento teológico profundo del ministerio de Jesús.
    Este principio de adaptación es también lo que explica la mayoría de las llamadas discrepancias entre los evangelios. Una de las más notables de éstas, por ejemplo, es la maldición de la higuera (Marcos 11:12-14, 20-25; Mateo 21:18-22). En el evangelio de Marcos se cuenta la historia por su significado teológico. Obsérvese que entre el momento en que Jesús maldijo la higuera, y el momento en que se marchitó, Jesús pronuncia una sentencia similar contra el judaísmo por medio de la purificación del templo. Sin embargo, la historia de
la higuera también tenía gran significado para la Iglesia primitiva, por la lección de fe que la concluye. En el evangelio de Mateo, la lección de fe es el único interés de la historia, así que él relata la maldición y su cumplimiento juntos para dar énfasis a su propósito. Recuérdese que en cada uno de los casos, la narración de la historia es obra del Espíritu Santo, quien inspiró a ambos evangelistas.
    Para ilustrar el proceso de composición a mayor escala, veamos los capítulos introductorios de Marcos (1:14-3:6). Estos son una obra maestra; tan bien escritos, que muchos lectores posiblemente entienden el propósito de Marcos, aunque no reconozcan cómo lo ha hecho.
    Hay tres aspectos del ministerio público de Jesús que son de especial interés para Marcos: la popularidad con las masas, el discipulado de unos pocos y la oposición de las autoridades. Marcos nos los presenta hábilmente en su selección y disposición de las narraciones. Después del anuncio del ministerio público de Jesús (1:14, 15), la primera narración recoge el llamamiento de los primeros discípulos. Este motivo se amplia en las secciones siguientes (3:13-19; 4:10-12; 4:34-41 y otros); entre 1:21 y 1:45, Marcos tiene cuatro fragmentos: un día en Capernaum (1:21-28 y 29-34), una gira de predicación corta al día siguiente (1:35-39), y la historia de la sanidad de un leproso (1:40-45). El motivo común es la expansión rápida de la fama y la popularidad de Jesús (Véanse vv. 27, 28, 32, 33,37,45), que culmina con el hecho de que "Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad... pero Marcos ha pintado este cuadro con cuatro narraciones solamente, más el uso de expresiones como "muy pronto", "al instante" e "inmediatamente", y el uso de "y" para comenzar la mayoría de los versículos.
    A continuación, Marcos selecciona cinco tipos de narraciones diferentes que, en conjunto, ilustran la oposición y dan la razón de ella. Común a los primeros cuatro fragmentos es la pregunta"¿por qué?" (7, 18, 24) o "¿qué?" (16). La oposición se produce porque Jesús perdona pecados, come con pecadores, descuida la tradición del ayuno y "quebranta" el día de reposo. La segunda narración de este tipo, que Marcos incluye enseguida, (3:1-6) aclara que el quebrantamiento del día de reposo era considerado como el mayor insulto a la tradición de los judíos.
    No queremos sugerir que en todas las secciones de todos los evangelios se puedan descubrir tan fácilmente los intereses del evangelista al componer su obra, pero sí que ésta es la clase de
estudio de los evangelios que se necesita.

OBSERVACIONES HERMENÉUTICAS

    En su mayoría, los principios hermenéuticos para los evangelios son una combinación de lo que se ha dicho en capítulos anteriores acerca de las epístolas y las narraciones históricas.


Las enseñanzas y los imperativos

    Si uno ha hecho la exégesis con cuidado. las enseñanzas e imperativos que presenta Jesús en los evangelios, se deben traer al siglo veinte del mismo modo que hacemos con Pablo - o Pedro o Santiago - en las epístolas. Aun las cuestiones de relatividad cultural hay que resolverlas del mismo modo. Difícilmente el divorcio puede ser una opción válida para las parejas. cuando ambos quieren seguir a Cristo. asunto que se repite en 1 Corintios 7:10, 11. En cambio, en una cultura como la actual, donde en muchos lugares uno de cada dos adultos convertidos es divorciado. el asunto de las segundas. nupcias no se debería resolver sin consideración y amor
cristiano por los nuevos convertidos. Las primeras suposiciones sobre el significado de las palabras de Jesús, dichas en un ambiente cultural enteramente diferente, se deben examinar con cuidado. Asimismo, es muy improbable que un soldado romano nos obligue a ir con él un kilómetro y medio (Mateo 5:41). pero en este caso. el propósito de Jesús. el esfuerzo extra por parte del cristiano. ciertamente se aplica a muchas situaciones comparables.
    Hay que advertir algo muy importante aquí. Como muchos de los imperativos de Jesús están puestos en el contexto de la exposición de la Ley del Antiguo Testamento. y como a muchas personas se les presentan como un ideal imposible. se han. ofrecido trucos hermenéuticos para pasar por alto estas órdenes como autoridad normativa para la Iglesia. No podemos dedicar tiempo ahora a bosquejar y refutar estos trucos. pero debemos decir unas pocas palabras al respecto. En el capítulo 6 de The Method and Message of Jesus' Teachings, de Steín, se da un excelente estudio sobre lo anterior.
    La mayoría de estos trucos hermenéuticos surgieron porque los imperativos parecían leyes. . . iY tan imposibles! Además. la' vida cristiana. según el Nuevo Testamento. está fundada en la gracia de Dios; no en la obediencia a la ley. Ahora bien, la consideración de los imperativos como leyes es un malentendido. No son leyes en el sentido de que se deban obedecer para llegar a ser cristiano o permanecer como tal; nuestra salvación no depende de la obediencia perfecta a ellos. Esos mandamientos son descripciones, por medio de imperativos, de lo que debería ser la vida cristiana. como consecuencia de que Dios nos haya aceptado a nosotros primero. La ética del Reino para la época actual es en realidad una ética sin represalias (Mateo 5:38-42). Esta ética se predica apoyada en el amor de Dios por nosotros, el cual no busca el desquite. pues en el reino la regla será "de tal Padre, tal hijo". Primero experimentamos el perdón de Dios, ilimitado e incondicional. pero después debe seguir nuestro perdón a los demás. ilimitado e incondicional también. Alguien ha dicho que en el cristianismo la religión es gracia y la ética es gratitud. De donde se desprende que los imperativos de Jesús son un mensaje para nosotros, pero no son como la ley del Antiguo Testamento. Describen la nueva vida, que en sí no es opcional, por supuesto. y consiste en que debemos vivir como hijos redimidos y amados por Dios.

Las narraciones

    Las narraciones tienen varias funciones en los evangelios. Las historias de los milagros, por ejemplo, no se escriben para dar moralejas, o como precedentes. Antes bien. en los evangelios son ilustraciones vitales de poder del Reino. manifestado en el ministerio de Jesús. Pueden ilustrar el temor. la fe. el fracaso. pero esa no es su función principal. Sin embargo, hay historias como la del joven rico (Marcos 10:17-22 paralelos) o la solicitud del privilegio de sentarse a la diestra de Jesús (Marcos 10:35-45 y paralelos) colocadas en un contexto didáctico, en el cual la historia misma sirve como ilustración de lo que se enseña. Nos parece que la práctica hermenéutica apropiada es usar estas narraciones del mismo modo
exactamente.
    Así pues, el énfasis de la historia del joven rico no es que todos los discípulos de Jesús deban vender todas sus posesiones para seguirlo. Hay ejemplos claros en los evangelios en los cuales ese no fue el caso (Lucas 5:27-30; 8:3; Marcos 14:3-9). La historia ilustra la dificultad de los ricos para entrar al reino, porque tienen compromisos previos con las riquezas, que son la seguridad de su vida. No obstante, el misericordioso amor de Dios puede hacer milagros en los ricos también. La historia de Zaqueo [Lucas 19:1-10) es un ejemplo de ello.
    Vemos, por tanto. la importancia de la buena exégesis para que el énfasis que les demos a tales narraciones sea en realidad el que les da el evangelio mismo.

Recomendación final muy importante

    Esta recomendación también se aplica al estudio anterior sobre el contexto histórico de Jesús. pero también se incluye aquí porque es demasiado crítica para la cuestión hermenéutica. La recomendación es: Que nadie se atreva a pensar que puede interpretar debidamente los evangelios sin una comprensión clara del concepto del Reino de Dios en el ministerio de Jesús. Aquí presentamos un bosquejo breve y algunas palabras sobre la manera como esto afecta a la hermenéutica.
    Ante todo, se debe saber que la estructura teológica fundamental de todo el Nuevo Testamento es escatológica. La escatología tiene que ver con el fin, cuando Dios traiga esta edad a su fin. La mayoría de los judíos contemporáneos de Jesús eran escatológicos en su
modo de pensar. Es decir, que pensaban que estaban en los últimos tiempos, cuando Dios traería el fin de esa edad y comenzaría la siguiente. La palabra griega para el fin que esperaban es ésjaton. Así que pensar de manera escatológica significa estar siempre en espera
del fin.


LA ESPERANZA ESCATOLOGICA JUDÍA


 Esta esta
(Tiempo de Satanás)
El ésjaton la Edad Futura
(El tiempo del gobierno de Dios) 
 Caracterizada por:
pecado
enfermedad
posesión demoníaca
triunfo de los malos
 Caracterizada por:
la presencia del Espíritu
justicia
salud
paz 


     Los cristianos primitivos entendieron bien esta manera escatológica de considerar la vida. Para ellos, los acontecimientos de la venida de Jesús, su muerte y resurrección y su entrega del Espíritu, estaban todos relacionados con la llegada del fin.
    La llegada del fin también significaba un nuevo principio - el comienzo de la nueva edad de Dios, la edad mesiánica. También se hacía referencia a la nueva edad, como "el Reino de Dios", que significaba "el tiempo del gobierno de Dios". Esta nueva edad sería una época de justicia [Isaías 11:4, 5), y los hombres vivirían en paz (Isaías 2:2.4). Sería la época de la plenitud del Espíritu UoeI2:28-30), cuando se celebraría el nuevo pacto de que hablara Jeremías (Jeremías 31:31-34; 32:38-40). Se acabarían el pecado y las enfermedades (Zacarías 13:1; Isaías 53:5). Aun la creación material sentiría el gozo de esta nueva edad (Isaías 11:6-9).
    Así pues, cuando Juan el Bautista anunció que el fin estaba muy cerca y bautizó al Mesías de Dios, el fervor escatológico llegó a su punto más alto. El Mesías estaba cerca, y era Aquél que introduciría la nueva era del Espíritu [Lucas 3:7-17).
    Jesús vino y anunció que el reino venidero estaba cerca con su ministerio (Marcos 1:14, 15; Lucas 17:20, 21). Echó fuera a los demonios, hizo milagros y aceptó con liberalidad a los despreciados y a los pecadores. Todas estas acciones eran señales de que era el principio del fin (Lucas 11:20; Mateo 11:2-6; Lucas 14:21; 15:1, 2).
    Todo lo observaban, para ver si El era en realidad el que había de venir. ¿Traería El verdaderamente la edad mesiánica en todo su esplendor? Entonces, de repente, fue crucificado... y todo pareció quedar a oscuras. Sin embargo, no fue así. Hubo una continuación gloriosa. Al tercer día, se levantó de entre los muertos y se apareció a muchos de sus seguidores. Seguramente ahora si restauraría "el reino a Israel" (Hechos 1:6). En lugar de eso. volvió al Padre y derramó el Espíritu prometido. Aquí es donde aparecen los problemas para la Iglesia primitiva y para nosotros. Jesús 'anunció que el reino venidero había llegado con su propia venida. La venida del Espíritu en plenitud y poder, con señales y maravillas, y la llegada del Nuevo Pacto, eran señales de que la nueva era había llegado. A pesar de esto, el fin de la edad presente parecía que no había ocurrido todavía. ¿Cómo debían entender esto?
    Desde el principio, comenzando con el sermón de Pedro en Hechos 3, los primeros cristianos se dieron cuenta de que Jesús no había venido para introducir el fin "último", sino el "principio" del fin, como era la realidad. Entonces vieron que con la muerte y resurrección de Jesús, y con la venida del Espíritu, las bendiciones y los beneficios del futuro ya habían llegado. En cierto sentido, por lo tanto. ese futuro ya había llegado también. En cambio, en otro sentido, el fin no había llegado plenamente todavía. Así que era ya. pero todavía no.
    Los cristianos primitivos, por lo tanto, aprendieron a ser gente verdaderamente escatológica. Vivían entre dos épocas esto es, entre el principio del fin y la consumación de ese fin. En la Cena del Señor celebraban su existencia escatológica, al anunciar "la muerte del Señor hasta que él venga" (1 Corintios 11:26). Ya conocían el perdón pleno y gratuito de Dios, pero todavía no habían sido perfeccionados (Filipenses 3:7-14). Ya tenían la victoria sobre la muerte (1 Corintios 3:22), pero todavía tenían que morir (Filipenses 3:20-22). Ya vivían
en el Espíritu, pero todavía vivían en el mundo donde Satanás los podía atacar (Gálatas 5:16-26). Ya habían sido justificados y no temían ninguna condenación (Romanos 8:1), pero todavía tendría lugar un juicio en e·l futuro (2 Corintios 5:10). Ellos eran el futuro pueblo de Dios; habían sido condicionados por el futuro. Ellos conocían los beneficios de este futuro, vivían según sus valores, pero ellos como también nosotros todavía tenían que experimentar estos beneficios y valores en el mundo presente. Así que la estructura teológica esencial para el entendimiento del Nuevo Testamento es como se ve en el esquema acompañante.
    En esta "tensión" se encuentra la clave hermenéutica para gran parte del Nuevo Testamento. y especialmente para el ministerio y la enseñanza de Jesús. Como el Reino, el tiempo del gobierno de Dios, ha sido inaugurado con la venida de Jesús, se nos invita a tener vida en el Reino, que quiere decir vida bajo el señorío de Jesús, aceptados y perdonados gratuitamente, pero consagrados a la ética de la nueva era, realizada en nuestra vida y nuestro Inundo, en esta edad presente.
    Así pues, cuando oramos "Venga tu reino", oramos ante todo por su consumación. Ahora bien, como el Reine cuya consumación anhelamos ya ha comenzado a "venir", la misma oración está llena de consecuencias para el presente.

LA VISIÓN ESCATOLOGICA DEL NUEVO TESTAMENTO


El ésjaton
ESTA EDAD 
Comenzada
(pasando 
 Consumada 
  La Edad Futura FIN 
 La Cruz y la
resurrección
 La Segunda
Venida
 
  Ya
-justicia
-paz
-salud
-Espíritu
Todavía no:
-justicia completa
-paz completa
-ni enfermedad ni muerte 
-en plenitud completa