5. LAS NARRACIONES DEL ANTIGUO TESTAMENTO:
SU USO APROPIADO


     La Biblia contiene más literatura del género narrativo que de ningún otro estilo literario. Por ejemplo, más del cuarenta por ciento del Antiguo Testamento es narrativo. Como el Antiguo Testamento constituye unas tres cuartas partes de toda la Biblia, por eso el estilo narrativo es el más común en ella. Los siguientes libros del Antiguo Testamento están compuestos en su mayor parte o completamente en el género narrativo: Génesis. Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Daniel, Jonás y Hageo. Además, Éxodo, Números, Jeremías, Ezequiel, Isaías y Job también contienen gran cantidad de porciones narrativas. En el Nuevo Testamento. partes extensas de los cuatro evangelios y casi todo el libro de los Hechos son narrativos, también.
    Supongamos que el Espíritu Santo sabía bien lo que estaba haciendo cuando inspiró una parte tan extensa de la Biblia en el género narrativo. Es obvio que este género literario cumple bien el propósito revelador de Dios. Este capítulo trata de la manera como se cumple este propósito y del buen uso que podemos hacer de él en nuestro servicio a Dios.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA NARRACIÓN

Lo que es la narración

    Las narraciones son relatos. Aunque de vez en cuando usamos la palabra relato para describirlas, preferimos la palabra narración, porque relato ha llegado a tener la connotacíon de "lo ficticio",  como un cuento de hadas o "un relato verosímil". También significa una sola historia, con un solo grupo de personajes y una sola trama. La Biblia, al contrario, contiene lo que a menudo oímos llamar la historia de Dios: una historia real, muy importante, y con frecuencia compleja. Es una historia magnífica, más grande que la más famosa épica, con una trama mejor y más significativa en cuanto a personajes y descripciones. de lo que podría ser cualquier otra historia compuesta por los hombres. De modo que, para las porciones de esta gran historia divina que tengan la forma de historia, se prefiere la palabra narración en su uso técnico, pues es más objetiva y lleva a menos ideas preconcebidas.
    Las narraciones bíblicas nos cuentan cosas que sucedieron, pero no solamente cualquier cosa. Su propósito es mostrar a Dios en acción en su creación y en medio de su pueblo. Las narraciones lo glorifican, nos ayudan a entenderlo y valorarlo, y nos presentan una descripción de su providencia y protección. Al mismo tiempo, también nos dan ejemplos de muchas otras lecciones importantes  para nuestra vida.
    Todas las narraciones tienen una trama y personajes (ya sean divinos, humanos, animales, vegetales u otros). Las narraciones del Antiguo Testamento, sin embargo, tienen tramas que son parte de una trama global especial, y tienen un grupo de personajes especiales, el más importante de los cuales es Dios mismo.

Los niveles de las narraciones

    Es bueno saber al leer y estudiar las narraciones del Antiguo Testamento que la historia se cuenta, en realidad, en tres niveles. El nivel superior es todo el plan universal de Dios realizado a través de su creación. Los aspectos clave de la trama de este nivel superior son la creación inicial; la caída de la humanidad; el poder y la ubicuidad del pecado; la necesidad de la redención; y la encarnación y el sacrificio de Cristo.
Los aspectos clave del nivel medio se centran en Israel: el llamamiento de Abraham; el establecimiento de un linaje abrahámico a través de los patriarcas; la esclavitud de Israel en Egipto; la liberación de la esclavitud otorgada por Dios y la conquista de la tierra prometida en Canaán; los pecados frecuentes de Israel y su creciente deslealtad; la protección paciente de parte de Dios y sus esfuerzos por tratar de convencerlos; la destrucción final de Israel, el reino del norte, y luego de Judá: y la restauración del pueblo santo después del exilio.
    Luego viene el nivel inferior. Aquí se encuentran los centenares de narraciones sueltas que componen los otros dos niveles: la narración de José vendido por sus hermanos a la caravana de árabes camino de Egipto; la narración de Gedeón y la forma en que probó a Dios con el vellocino; la narración del adulterio de David con Betsabé y muchas  más.
    Observe, con cuidado: cada narración en particular en el Antiguo Testamento (nivel inferior) es por lo menos parte de la narración mayor de la historia de Israel en el mundo (nivel medio), que a su vez forma parte de la narración de la creación de Dios y su redención (nivel superior). Esta última narración continúa en el Nuevo Testamento. No se puede justificar ninguna narración en particular, sin reconocer su papel dentro de las otras dos. Algunas veces, una narración está compuesta por otras narraciones más cortas. Tal narración se puede llamar "narración compuesta". Por fines prácticos, lo que decimos acerca de los tres niveles de la narración no se afecta con el reconocimiento de la existencia de las narraciones compuestas en la Biblia.
    Esperamos que el conocimiento de esta jerarquía de narraciones le sirva para ser mejor cristiano en su aplicación de las narraciones del Antiguo Testamento a su propia vida y al servicio a otros. Cuando Jesús enseñó que las Escrituras " ... dan testimonio de mí" (Juan 5:27:29), es obvio que no se refería a cada uno de los pasajes del Antiguo Testamento. Las narraciones mesiánicas o tipológicas de Cristo (1 Corintios 10:4) son una parte importante del Antiguo Testamento, pero constituyen sólo una porción pequeña de toda su revelación. No obstante, Jesús habló de la narración del nivel superior, de la cual su expiación fue el acto central, y la sujeción de toda la creación a El fue el climax de su trama. Por eso enseñó que toda la Escritura da testimonio de El y señala hacia su señorío divino. 
    Lo que tenemos, pues, son narraciones particulares (algunas veces compuestas) dentro de una narración mayor, que está dentro de la narración superior. Algunas están compuestas de muchas narraciones más cortas. Esto es característico de todas las historias que tienen argumentos secundarios. En el Nuevo Testamento tenemos narraciones (como la de la entrada triunfal, Lucas 19:28-46) dentro de narraciones mayores (Lucas-Hechos), a su vez dentro de la narración de toda la historia de Dios, como se cuenta en la Biblia. El Antiguo Testamento es similar, Por ejemplo, la extensa narración compuesta que llamamos la "narración de José" (Génesis 37-50) contiene muchas narraciones más cortas acerca de José, tales como la narración de sus sueños primeros (Génesis 37:5-11), la historia de su exaltación y su caída como esclavo de Potifar (Génesis 39), la narración de los funerales de Jacob en Canaán (Génesis 50:1-14), etc. Sin embargo, todas son parte de la gran narración general de la Biblia.
    No hay nada malo en el estudio de alguna narración por separado, lo cual es muy recomendable. Ahora bien, para obtener su sentido más completo, hay que considerar tal narración dentro de su contexto más amplio. .

Lo que no es la narración

    1. Las narraciones del Antiguo Testamento no son solamente historias sobre las personas que vivieron en la época del Antiguo Testamento. Son principalmente y en primer lugar. las historias de la intervención de Dios en la vida de esas personas y a través de ellas. En contraste con las narraciones humanas, la Biblia está compuesta especialmente por narraciones divinas. Dios es el héroe de esa historia, si está en la Biblia. Hay personajes, sucesos, desarrollo de las tramas y puntos culminantes en las historias, pero detrás de todo eso. Dios es el "protagonista" supremo, o el personaje decisivo y principal de todas las narraciones.
    2. Las narraciones del Antiguo Testamento no son alegorías ni historias con significados ocultos, pero puede haber aspectos de las narraciones que no sean de fácil comprensión. No siempre podemos entender la manera como Dios obra en la historia, su influencia en los actos humanos y la ejecución de su propia voluntad por medio de seres humanos (algunas veces contra los deseos de las personas; véase Génesis50:20). No se menciona siempre con precisión todo lo que Dios hizo para producir una situación que ha sido narrada en el Antiguo Testamento. y si se menciona lo que Dios hizo. no siempre se dice cómo o por qué lo hizo.
    En otras palabras, las narraciones no responden todas nuestras preguntas sobre un tema dado. Tienen un enfoque limitado. y nos dan solamente una parte de todo el cuadro de lo que Dios está haciendo. Tenemos que aprender a contentarnos con esa comprensión limitada. y restringir nuestra curiosidad en muchos casos; si no terminaremos tratando de leer entre líneas Cosas que no están en las historias. y haciendo alegorías de lo que en realidad son relatos históricos. De este modo se puede abusar especialmente de las narraciones en forma de parábolas (capítulo 8).
    La gente les atribuye un sentido que no tienen a las historias  cuando identifica acontecimientos sobrenaturales en las narraciones bíblicas. como resultado de cosas tales como la intervención de objetos voladores no identificados. o máquinas del tiempo venidas de otra época en nuestro futuro, o supuestos descubrimientos científicos, secretos antiguos que habían estado desde entonces perdidos para el conocimiento humano. Es verdad que la Biblia misma no dice cómo Dios hace la mayoría de sus obras milagrosas pero la curiosidad Insaciable y el deseo de saber o entender lo que la Biblia ha excluido, esto es, de comprender exactamente cómo ocurrieron las cosas, puede llevar a muchas personas a aceptar explicaciones absurdas o fabricadas. La fascinación y el asombro de la seudociencia hacen que presenten explicaciones seudocientificas de los sucesos milagrosos de la Escritura. Dios sencillamente no nos ha dicho en la Biblia cómo hace todas sus obras. Al tratar de entender ese proceso. se encuentran explicaciones extrañas y tan incompatibles con las narraciones bíblicas. que no son explicaciones en realidad.
   3. Las narraciones del Antiguo Testamento no siempre enseñan directamente. Ponen énfasis en la naturaleza de Dios y su revelación con un método diferente al de las partes doctrinales o legales de la Biblia, pues nos permiten experimentar lo ocurrido en vez de simplemente aprender cosas acerca de los asuntos abarcados por esos sucesos y experiencias. Los dichos modernos, como "para entender bien algo, hay que experimentarlo", no siempre son verdaderos, pero tienen un germen de verdad. El conocimiento algunas veces se adquiere mejor y afecta la conducta de modo más permanente cuando surge de la experiencia, o la participación en algo. Al seguir de cerca la acción de las narraciones del Antiguo Testamento, el lector toma parte en ellas indirectamente, como pasa al leer cualquier historia, no importa cuán diferentes sean los personajes y el lector, y no importa la diferencia en las circunstancias.
Las narraciones dan así un conocimiento práctico de la obra de Dios en su mundo, y aunque este conocimiento sea secundario, será no obstante un verdadero conocimiento que puede ayudar a formar su conducta.
    Si usted es cristiano, el Antiguo Testamento es su historia espiritual. Las promesas y el llamamiento de Dios a Israel son sus promesas y llamamiento históricos (Gálatas 3:29). En sentido más práctico y útil. Dios le permite a usted que siga los hechos que El realizó en aquellos tiempos, al haber inspirado hombres y mujeres para ponerlos por escrito de la manera como Él quería que fueran escritos.
    Aunque las narraciones del Antiguo Testamento no dan siempre necesariamente una enseñanza directa, a menudo ejemplifican lo que se enseña directa y categóricamente en otro lugar. Esto representa una enseñanza implícita, que en correspondencia con las enseñanzas explícitas de la Escritura. puede producir la enseñanza que el Espíritu Santo puede usar de modo positivo. Por ejemplo, en el adulterio de David con Betsabé (2 Samuel 11) no se afirma: "David hizo mal al cometer adulterio y asesinato." Se espera que uno sepa que el adulterio (y el asesinato) son malos. porque así se enseña explícitamente en la Biblia (Exodo 20:13. 14). La narración ilustra el daño hecho a la vida del rey David ya su capacidad para gobernar. No enseña sistemáticamente sobre el adulterio, y no se puede usar como el único fundamento de tal enseñanza; en cambio, como  ejemplo de los efectos del adulterio en un caso específico, conlleva un mensaje poderoso que se puede grabar en la mente del lector cuidadoso, lo cual tal vez no pueda hacer la enseñanza categórica y directa.
    4. No es imprescindible que cada una de las narraciones, o cada uno de los episodios dentro de una narración, tengan que tener su propia aplicación moral. No se pueden interpretar las narraciones de modo tan minucioso como si una de sus partes, sucesos, descripciones o declaraciones tuviera un mensaje especial para el lector, independientemente de las otras partes. En realidad, aun en las narraciones bastante largas, todos los componentes de la narración pueden tener el mismo objetivo de dar al lector un mensaje principal. La narración tiene cierto movimiento, o superestructura, que enfoca un solo mensaje.
    En esto, las narraciones son análogas a las parábolas (véase el capítulo 8); en que es toda la unidad la que da el mensaje, no las partes separadas. El efecto, la impresión y la persuasión son todos producto de la secuencia completa de los sucesos relatados. Muchos elementos se combinan para constituir la narración y proveer la revelación de Dios por medio de la narración. No es útil tratar de encontrarle un significado especial a cada una de las partes, ni a cada suceso por separado. Hay que evaluar la narración como unidad completa, no por cada una de sus partes.
 

PRINCIPIOS PARA LA INTERPRETACIÓN'
DE LAS NARRACIONES

    Para ilustrar los puntos de la discusión anterior, hemos seleccionado dos narraciones principales del Antiguo Testamento para analizarlas en este capítulo. Primero le damos los diez principios  siguientes que le ayudarán a evitar errores obvios de interpretación al tratar de hacer la exégesis de estas y otras historias.

1. Una narración del Antiguo Testamento, por lo general no enseña directamente una doctrina.
2. Una narración del Antiguo Testamento usualmente ilustra una doctrina que se enseña con proposiciones en otra parte.
3. Las narraciones informan lo que pasó, no necesariamente lo que debió haber pasado, ni lo que debe pasar todo el tiempo. Por lo tanto, no todas las narraciones tienen una aplicación  moral identificable.
4. Lo que los personajes de las narraciones hacen no es necesariamente un buen ejemplo para nosotros. Con frecuencia es precisamente lo opuesto.
5. La mayoría de los personajes de las narraciones del Antiguo Testamento y sus acciones son imperfectos. Los narraciones del Antiguo Testamento: Su uso apropiado 71
6. No siempre se nos dice al final de una narración si lo que ocurrió era malo o bueno. Se espera que podamos juzgar bien con lo que Dios ya nos ha enseñado directa y categóricamente  en la Escritura.
7. Todas las narraciones son selectivas e incompletas. No siempre se dan todos los detalles pertinentes (Juan 21:25). Lo que aparece en la narración es todo lo que el autor inspirado pensó que era importante que nosotros supiéramos.
8. Las narraciones no se han escrito como soluciones a todas las cuestiones teológicas. Tienen propósitos limitados, específicos y particulares y tratan ciertos asuntos, dejando otros para que sean tratados en otro lugar, de otro modo.
9. Las narraciones pueden enseñar explícitamente (afirmando algo con claridad) o implícitamente (implicando algo con claridad, pero sin declararlo).
10. En todos los casos, Dios es siempre el héroe de las narraciones bíblicas.

EJEMPLOS DE INTERPRETACIÓN DE NARRACIONES

La narración de José

    La gran porción de material narrativo que llamamos "narración de José", ocupa los capitulas 37 y 39-50 del Génesis. Al leer esos capítulos se ve que José es el personaje humano central en casi todos los puntos. En realidad, su figura domina todo el relato.
    Leemos acerca del estilo crítico y casi altanero de José (capítulo 37) resultante, quizás, del favoritismo de su padre (37:3). La insistencia de José por contar sus sueños de superioridad lo pone en enemistad con sus hermanos (37:10, 11). Sus hermanos lo venden a los tratantes de esclavos, y le dicen a su padre Jacob que José está muerto. José es vendido como esclavo en Egipto y llega a ser el exitoso administrador de Potifar (capitulo 39). ¿Por qué? ¿Fue por su capacidad innata para la administración? La Biblia identifica claramente la razón: "Jehová estaba con José... Jehová estaba con él, y ... todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar... Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía" (Génesis 39:2-5). Cualquiera que fuera la capacidad administrativa de José, estaba claro que ocupaba un lugar  secundario con relación a la intervención de Dios en su vida. Fue encarcelado con injusticia, pero ascendió a la posición de administrador de los presos. ¿Por qué? La Biblia no deja lugar a dudas: "Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia" (39:21; comp. v. 23).
    El narrador inspirado indudablemente presenta a Dios como el héroe de la historia, y su aplicación moral es que Dios estaba con José. Si se quiere aprender de esta narración de José y se busca otro héroe que no sea Dios, ¿quién será tal héroe? ¿Será Iacob, quien muestra favoritismo entre sus propios hijos? ¿Sería tal vez Potifar, o su esposa, aunque ambos fueron injustos con José? ¿Será el carcelero egipcio, cuyo nombre desconocemos? ¿Será José mismo, el joven egoísta y demasiado confiado, quien se mete en aprietos tan fácilmente? Si se escoge a alguno de los anteriores, se pierde el énfasis de la narración, al desviar la atención lejos de la guía soberana de Dios y de su manipulación de los acontecimientos.
    ¿Qué decir de la aplicación moral de la historia? ¿Cometerá usted el mismo error de algunos predicadores y maestros, que buscan una lección moral en cada suceso de la vida de José? Si es así, usted puede sacar en conclusión que esta narración enseña que "no se deben contar los sueños a otros, para no meterse en líos", o "aun los esclavos pueden progresar, si cultivan su capacidad administrativa", o "a uno le va mejor en la cárcel, si adquiere experiencia en los negocios antes de su arresto", o "los extranjeros ascienden más rápido en las posiciones de autoridad que los ciudadanos de un país".
    En otras palabras, si se busca algo que José fue o hizo, y que los cristianos modernos debamos copiar para recibir bendición, no se encontrará tal cosa en la narración. Esta dice lo que Dios hizo con un candidato del cual no se esperaría que tuviera éxito. No contiene reglas para progresar en los negocios, ni en la vida en general. José va de mal en peor, y pasa muchos años en la cárcel antes que Dios (no José) disponga su libertad.
    La liberación de José de la prisión, debido al don que Dios le había dado de interpretar sueños (Génesis 40, 41), su exaltación al poder y la oportunidad de ayudar a su familia durante la época de hambre (Génesis 41-50), y los varios detalles de las narraciones menores que forman toda la narración de José, en realidad, no señalan nada intrínseco en José, y nada especialmente ejemplar en sus actos. En vano se buscará alguna otra aplicación moral diferente de la que da la Biblia: "Dios estaba con José." Todo el proceso de la caída y el acceso al poder de José fue obra de Dios. Aun la mala intención de sus hermanos hacia él fue usada en la estrategia de Dios. Como José mismo les dice a sus hermanos: "¿Acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (50:19, 20).
    Toda la cadena de sucesos y narraciones menores que componen la gran narración de José forma así parte de una narración mayor: el plan de Dios para Israel como nación, y para la conservación de los cananeos, egipcios y otros junto con los israelitas durante la época de hambre. Egipto fue el lugar donde Dios edificó y multiplicó a su pueblo, mientras lo preparaba para el éxodo y la conquista, que Él usaría para darles la tierra de Canaán como lo había prometido a Abraham.
    El estilo de vida de José, sus cualidades personales y sus acciones no nos dicen nada de lo que podamos derivar principios morales generales. Si usted cree que ha encontrado algunos, esto es lo que usted querá encontrar en el texto no la interpretación del mismo. José mismo, al fin, puede reconocer que Dios ha permitido que ocurran todos los acontecimientos de la narración suya con un propósito mayor. Al final de su vida les dice a sus hermanos: "Yo vaya morir: mas Dios ciertamente os visitará. y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob" (50:24).
    Dios ocupa el centro de la atención en la narración. El puede realizar lo que quiere. Por medio de personas imperfectas como José, su familia y el faraón, Dios conservó a mucha gente y comenzó a crearse para  un pueblo especial. Allí encontramos la aplicación moral de la historia, que se centra en la misericordia y la providencia de Dios, lo cual nos lleva a respetar su voluntad y a confiar en esa providencia.

La narración de Rut

    El libro de Rut es breve y completo, es fácil seguir su trama y no es difícil conocer a sus personajes. Por eso, este libro es una buena ilustración de los principios antes mencionados. con énfasis especial en el punto 9 de la lista: aquí queremos ayudarle a ver que el Espíritu Santo enseña a través de la narraciones de modo implícito y explícito. La enseñanza explícita es aquella en la cual el narrador inspirado dice claramente, por ejemplo: "Jehová estaba con José." La enseñanza implícita está presente en la historia, pero no se declara abiertamente. Se ve Implícita en la historia y no se lee en ella.
    La distinción de lo que se enseña de modo explícito puede ser bastante fácil, pero distinguir lo implícito es más difícil. Para esto se requiere habilidad, esfuerzo, cuidado, y reverencia por el cuidado que el Espíritu Santo puso al inspirar el texto. Después de todo, el deseo del lector es aprender de la narración, no poner sus propias ideas en ella.
    La historia de Rut se puede resumir así: La viuda Rut, moabita, emigra de Moab a Belén con Noemí, su suegra israelita. quien también es viuda (Rut 1). Rut recoge el trigo dejado en el campo después de la siega, Booz se hace amigo de ella al oír hablar de su fe y su bondad con Noemí, quien es su pariente (Rut 2). Por sugerencia de Noemí, Rut le hace saber a Booz que ella lo ama y espera que él quiera casarse con ella (Rut 3). Booz inicia el procedimiento legal necesrio para casarse con Rut y para proteger los derechos de la propiedad familiar de su difunto esposo Mahlón, El nacimiento de Obed, el primer hijo de Booz y Rut, es una gran consolación para Noemí. El nieto de Obed fue el rey David (Rut 4).
    Si usted no está familiarizado con la narración de Rut, le sugerimos que la lea por lo menos dos veces. Luego, vuelva a empezar y tome nota de los siguientes puntos, implícitos en la narración: 
    1. La narración dice que Rut se convirtió a la fe en el Señor Dios de Israel. Lo hace al informar de las palabras de Rut dichas a Noemí: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios" (1:16), en vez de decir: "Rut se convirtió". Se espera que podamos reconocer que, puesto que recibió a Jehová como Dios suyo, fue convertida. También se confirma de modo implícito que la conversión de Rut fue genuina, y no solamente de boca, con las palabras de Rut: "Así me haga Jehová, y aun me añada" (1:17). Estas palabras implican con claridad, aunque no se diga abiertamente, que Rut, la moabita que antes adoraba a los dioses moabitas, ahora cree en las normas de Jehová, el Dios de Israel, y vive según ellas. No cabe duda que la narración nos dice que Rut se convirtió a la fe del verdadero Dios, aunque eso no se declare explícitamente en ninguna otra parte.
    2. La narración dice de modo implícito que Booz era un israelita justo, que guardaba la ley de Moisés, aunque muchos otros israelitas no lo hacían. ¿Dónde dice eso? Lea con cuidado 2:3-13, 2:22, 3:10-12 y 4:9, 10. Estas partes de la narración aclaran que Booz, según sus palabras, se considera leal a la autoridad de Jehová; que guarda la ley de la recolección promulgada en Levítico 19:9, 10 (Rut llena los dos requisitos de esa ley: es pobre y extranjera); que guarda la ley de la redención, de Levítico 25:23, 24, y que no todos los israelitas eran tan leales a la ley. En realidad, era peligroso recoger en los campos de las personas que no obedecían a las obligaciones de recolección establecidas en la ley (2:22).
    Otra vez, sacamos abundante información de importancia de modo implícito. Esta información es valiosa para nosotros; nos ayuda a seguir la narración y a interpretarla. Sin embargo, esta  información no se nos da de modo explicito.
    3. La narración nos dice de modo implícito que la historia es parte del fondo ancestral del rey David, y por extensión, de Jesucristo. Véase 4:17-21. La genealogía breve del versículo 17, y la más completa de los versículos 18-21 terminan con el nombre de David.
Este David es el foco, el objetivo de esta porción de la narración. Sabemos por otras genealogías de la Biblia, que este David es el rey David, el primer gran rey de Israel. También sabemos por las genealogías del Nuevo Testamento que Jesús, humanamente hablando, descendió de David. Rut, entonces, fue bisabuela de David y antepasada de Jesús. Esta es una parte importante de la enseñanza de toda la narración. Es una historia no sólo acerca de Rut y Booz en cuanto a su fidelidad al Señor, sino también en cuanto a su lugar en la historia de Israel. Ellos no podían saberlo. pero fueron personas que el Señor usó en la ascendencia de David y de su descendiente, Jesús.
    4. La narración nos dice implícitamente que Belén era un pueblo excepcional durante el período de los jueces, a causa de la fidelidad de sus ciudadanos. No es fácil ver esto en la narración. Se requiere una lectura cuidadosa de toda la narración, con especial atención a las palabras de todos los participantes en la historia. También hay que tener conocimiento de la situación general de aquella época en otras partes de Israel. en contraste con lo que sucedía en Belén. Para esto, hay que conocer los acontecimientos y temas principales del libro de los Jueces, pues el narrador relaciona a Rut directamente con ese período (1:1). Si usted ha leído Jueces con cuidado, habrá observado que el período de los jueces (alrededor de los años 1240-1030 a.C.) se caracterizó por lo general, por la idolatría, el sincretismo (la mezcla de aspectos de religiones paganas con los de la fe verdadera de Israel), la injusticia social, los disturbios, la rivalidad entre las tribus, la inmoralidad sexual y otras manifestaciones de infidelidad. El cuadro presentado en el libro de los Jueces es muy triste, aunque hay casos aislados en los cuales Dios, en su misericordia, beneficia a Israel o a sus tribus, a pesar de la rebelión generalizada contra El.
    ¿Qué nos dice en Rut que Belén era una excepción a la regla general de infidelidad? Casi todo, excepto 2:22, que implica que no todos los habitantes de Belén practicaban la ley de la recolección  como era debido. Aparte de esto, hay uniformidad. Las palabras de los personajes mismos demuestran con cuánta conciencia la gente de este pueblo manifestaba su lealtad al Señor.
    Recuerde que todos los personajes mencionados en la narración, excepto Rut y su hermana Orla, son habitantes de Belén. Noemí, en tiempos de gran amargura (1:8, 9, 13, 20, 21) o de felicidad (1:16; 2:19, 20), reconoce la voluntad del Señor y se somete a ella. Booz, por sus palabras, se muestra siempre como adorador y seguidor del Señor (2:11, 12; 3:10. 13), y sus actos confirman sus palabras.
    Aun la manera como la gente se saluda, demuestra su lealtad al Señor (2:4). Asimismo, se ve la fe de los ancianos del pueblo en su bendición sobre el matrimonio y su hijo (4:11, 12), y de las mujeres en su bendición a Noemí (4:14). La aceptación de Rut, la moabita convertida, es un testimonio implícito de la fe de ellos.
    Finalmente, el narrador inspirado atribuye los sucesos de importancia al Señor (1:6; 4:13), aunque no podemos tener certeza de si el narrador era de Belén o no, y es casi seguro que el narrador no participaría de la infidelidad general de su época.
    Confirmamos, pues. que después de leer la narración con cuidado (y comparando con Jueces) no se puede pasar por alto el carácter excepcional de Belén. En ninguna parte de la narración dice: "Belén era un pueblo famoso por su piedad en aquella época." No obstante, eso es exactamente lo que dice, con la misma fuerza convincente que tendrían las palabras.
    Esperamos que los ejemplos dados demuestren que es necesario prestar atención a los detalles y al desenvolvimiento global de la narración y su contexto para obtener todo su significado. Lo implícito puede ser tan importante como lo explícito.

UNA ADVERTENCIA

     "Implícito" no significa "secreto". Usted se puede meter en toda clase de líos si trata de encontrar en el texto los significados que cree que Dios ha "escondido" en la narración. Eso no es todo lo que se quiere decir con la palabra implícito. Implícito significa que el mensaje se puede entender con lo que se dice, aunque no se exprese con muchas palabras. No se trata de descubrir cosas que nadie puede entender. La tarea consiste en tomar nota de todo lo que la narración dice en realidad - directa o indirectamente - pero nunca por comunicación mística o privada. Si uno no puede comunicar con confianza a otros algo que se enseña implícitamente, para que puedan entenderlo y captar el mensaje. también probablemente es que uno está leyendo mal el texto. Lo que el Espíritu Santo ha inspirado. es de beneficio para todos los creyentes. Discierna y relate lo que reconoce que la historia contiene; ¡no haga una nueva historia (2 Pedro 2:3)!

PRECAUCIONES FINALES

    ¿Por qué algunas personas encuentran a menudo en las narraciones bíblicas, cosas que en realidad no están en ellas, y ponen en la Biblia sus propias nociones, en vez de leer en la Biblia lo que Dios quiere que sepan? Hay tres razones principales. Primera. porque están desesperadas por conseguir información que les sea útil, de valor personal, que se aplique a su propia situación. Segunda, son impacientes; quieren sus soluciones ahora mismo, en este libro y en este capítulo. Tercera, esperan (equivocadamente) que todo en la Biblia se aplique directamente como instrucción a su propia vida. La Biblia es una gran fuente. Contiene todo lo que un cristiano necesita  verdaderamente como guía de Dios para la vida. pero no siempre contiene respuestas específicas y personales como algunas personas quisieran, y no contiene toda su información en cada capítulo de cada libro. Por su demasiada impaciencia en buscar la voluntad de Dios como se encuentra en toda la Biblia, la gente comete errores y mal interpreta algunas partes de las Escrituras.
    Para que usted pueda evitar esa tendencia, incluimos aquí los seis errores de interpretación más comunes que la gente comete al buscar respuestas en algunas partes de la Biblia. Aunque todos se aplican a las narraciones, no se limitan a ellas.
1. Alegorización. En vez de centrarse en el significado claro, hay personas que se ponen a reflexionar en otro significado que no aparece en el texto. Hay porciones alegóricas en las Escrituras (p.e., Ezequiel 23 o partes del Apocalipsis) pero ninguna de las alegorías bíblicas es una narración sencilla.
2. Sin contexto. Algunas personas pasan por alto los contextos históricos y literarios, y a veces la propia narración, se centran en unidades pequeñas solamente y así interpretan mal. Al separarse del contexto, pueden hacer que casi cualquier parte de la Escritura diga lo que ellos quieran.
3. Selección. Es análogo al anterior. Se refiere a la selección de ciertas palabras y frases para el estudio, mientras se pasan por alto los demás, y se ignora el mensaje de importancia global que tiene el pasaje estudiado. En vez de buscar el equilibrio entre las partes y el todo, pasan por alto algunas de las partes y el todo completamente.
4. Combinación falsa. Este método combina elementos aislados en un pasaje y saca conclusiones de esa combinación, aunque los elementos mismos no estén directamente conectados en el pasaje. Un ejemplo extremo de este error común de interpretación
sería la conclusión de que los enemigos de uno están en la propia iglesia, y no fuera de ella, porque en el Salmo 23 David dice que morará en la casa de Jehová por "largos días", y que Dios le ha preparado mesa delante de sus "angustiadores". (Los enemigos, por tanto deben estar en la casa de Dios junto con David, o de lo contrario no podría estar en su presencia.)
5. Nueva definición. Cuando el significado sencillo del texto deja a la gente fría, no produce un deleite espiritual inmediato, o dice algo que la gente no quiere oír, con frecuencia se siente tentada a dar una nueva definición para conseguir un significado diferente. Por ejemplo, se toman las palabras de Jesús  "¡Ay de vosotros, ricos ...!" Y"¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!" (Lucas 6:24, 26) y se presentan de manera que cambien su significado llano: "¡Ay de ustedes que aman tanto el dinero, que han renunciado a su fe en Dios!" y "¡Ay de ustedes, que se han vuelto ateos para ganar las alabanzas de los mundanos infieles!" Esto es, la nueva definición se ha limitado tanto, que ya no constituye peligro para las
personas que definen.
6. Autoridad extracanónica. Es el uso de alguna clave externa para la interpretación de las Escrituras, generalmente un conjuntode doctrinas o un libro que pretenda revelar verdades bíblicas "que no se pueden saber de otro modo". Con esto, hay quienes suponen que pueden resolver los misterios de la Biblia. Las sectas falsas generalmente se fundan en una autoridad extracanónica, y tratan la Biblia como una serie de adivinanzas cuya solución necesita un conocimiento especial.
    
    Quizá la precaución más útil que se pueda tener al leer para aprender de las narraciones es ésta: No trate de imitar o hacer todo lo que lee en la Biblia. No hay ninguna narración de la Biblia escrita especialmente para usted. La narración de José es acerca de José y lo que Dios hizo a través de él; no una narración acerca de usted. La narración de Rut exalta la protección de Dios y su beneficio hacia Rut y los habitantes de Belén; no directamente hacia usted. Usted siempre puede aprender mucho de estas narraciones, y de todas las narraciones de la Biblia, pero nunca debe suponer que Dios espera que usted haga las mismas cosas que hicieron los personajes de la Biblia, ni que le ocurra a usted lo mismo que a ellos. En el capítulo 6 se habla más de este punto.
    Los personajes de la Biblia son a veces buenos, a veces malos, en ocasiones sabios, y también necios. Algunas veces son ricos, otras miserables; son castigados, o se tiene misericordia de ellos. '
    Su tarea es aprender la Palabra de Dios de las narraciones acerca de ellos, no tratar de hacer todo lo que se hizo en la Biblia. El hecho de que alguien haya hecho algo en la historia bíblica, no significa que usted tenga permiso u obligación de hacer lo mismo también.
    El deber del cristiano es obedecer, y hacer lo que Dios le pide que haga a través de las Escrituras. Las narraciones son muy valiosas para nosotros, porque demuestran vívídamente la participación de Dios en el mundo e ilustran sus principios y su llamamiento. Nos enseñan mucho, pero lo que nos enseñan directamente no incluye la ética personal de modo sistemático. Para encontrarla, debemos estudiar en otros lugares de las Escrituras donde se enseña de modo realmente explícito y categórico. Se deben considerar la riqueza y la variedad de las Escrituras como recursos de gran valor, nunca como una carga complicada.