Así, una escritura caligráfica podría ser una de las
formas gráficas de mejor ejecución, no obstante bajo el término de imprecisa no
nos vamos a referir sola la forma de las letras sino también a los tamaños de
sus letras, a la calidad de trazado (tensión), la estabilidad de su inclinación
y base de las palabras.
Psicológicamente la falta de una adecuada precisión en
estos componentes es un signo de emotividad, tensión interna, nerviosismo y
falta de un sentimiento de equilibrio y estabilidad personal.
Son negativos siempre los extremos, es decir una letra
de una ejecución controlada y precisa y como en el caso que veremos a
continuación una escritura con muchas imprecisiones.
Cabe destacar que esto no se aplicaría a aquellas
escrituras imprecisas que fueron ejecutadas por un sujeto de poca instrucción o
que no tiene como hábito el escribir, ya que este tipo de escrituras se
encuadraría dentro de lo que conocemos en el aspecto orden como una escritura
de distribución inorganizada que también se presenta en forma natural en los niños
cuando están alfabetizándose.
Como aplicación práctica de este tema comentaremos a
continuación las características grafológicas que nos permiten encuadrar a la
escritura anexa como escritura imprecisa.
Hemos marcado con algunas flechas las características
grafológicas destacadas.
Se trata de una muestra de escritura que corresponde a
un test de completamiento de frases en donde la consigna dada al evaluado es
que complete espontáneamente con lo primero que venga a su mente el fragmento
de frase dado como estímulo.
Se trata de una persona de sexo masculino de 25 años
que está cursando al momento de esta prueba los últimos años de la carrera de ingeniería.
Características grafológicas destacadas.

Se observa una falta de equilibrio entre impulsión e
inhibición grafica, por ejemplo las palabras están ligadas entre sí pero cuando
llegan al trazo final muchas de esas letras quedan con finales suspendidos, es
decir no llegan a tocar la base del renglón, otros contenidos o de longitud
corta. Esto psicológicamente podría asociarse por un lado a un impulso a la
acción destacado ya que no se permite ni siquiera hacer los cortes lógicos que
en una escritura son luego de poner una barra de T, un punto del la letra i o
un acento. Sin embargo el final pierde e impulso, metafóricamente como si la
persona se encontrase con una pared de frente y tiene que frenar bruscamente.
Aquí entonces podríamos ver como una lucha entre lo
que se desea realizar y lo que efectivamente se puede comunicar o hacer en la
realidad (trazo final).
Otra característica de imprecisión se presenta con la
diferencia de tamaños, por ejemplo hasta la línea 5 los tamaños de las letras
son mucho más grandes y luego comienzan a ser más pequeños y de enlaces más
apretados. Además tampoco hay estabilidad en dichas alturas. Esto nos da cuenta
de dificultades para controlar los impulsos y los estados emocionales y una
lucha entre exteriorizar las emociones o reprimirlas, también en el nivel de
sostenimiento de la autoconfianza.
Como las últimas líneas son siempre las más
inconcientes esas primeras líneas más grandes pueden ser una defensa frente a
sentimientos de inseguridad e incertidumbre. Podemos decir entonces que estas
imprecisiones de tamaño sumadas ahora a la tensión deficiente de muchas letras
que por momentos presentan angulaciones como en las m y en la n, temblores y
sacudidas nos dan cuentas de un desequilibrio afirmativo expansivo de la personalidad
probablemente producto de luchas internas. Estas angulaciones aisladas sumadas
a muchas barras de T descendentes nos hablan de características de personalidad
con dificultades en la comunicación interpersonal producto de la rigidez y
conductas de intransigencia que a veces puede tener el escritor. Los temblores
y las sacudidas nos hablan de nerviosismo y susceptibilidad.