Part IV
Parte IV
30: Palabras y emociones
"Yo cuidaba de ella como ella cuidaba de mí, y cuando se está tan cerca de alguien uno acaba desarrollando una sensibilidad infalible por todas las emociones que comparte con esa persona."1
El fenómeno de la interpretación subjetiva del sentido de las palabras ¿y por tanto de la expresión subjetiva de dichas palabras en la traducción¿ es generalizado y, como hemos visto, afecta a la naturaleza intrínseca del proceso de significación. Que un signo (incluido el lingüístico) haga referencia a un objeto sólo por pasar por un interpretante o signo mental, hace que la experiencia subjetiva del traductor, las emociones del individuo respecto a dicha palabra y a los objetos que evoca, tenga un papel determinante en la creación de asociaciones, tanto con el objeto como con los posibles trasladantes.
Algo muy parecido fue lo que pretendía Franco Fornari con su teoría de los "coinemas". Fornari hablaba de las "unidades de significación afectiva" porque, aunque no se refiriera directamente a Peirce, consideraba fundamental el bagaje de experiencia subjetiva en la determinación del significado de los textos (donde por "texto", en sentido semiótico, se entiende cualquier objeto, incluidos los textos verbales).
Si bien tal argumento suele ser válido para un enfoque semiótico de la traducción, es interesante observar que algunos estudiosos con una concepción más clásica y tradicional, como Levitskaya y Fiterman, también dedicaron un capítulo a la traducción de las palabras con una fuerte carga emotiva. Un ejemplo que se suele utilizar para explicar los términos de la cuestión es el siguiente:
They were narrow, startling eyes that looked like jewels in this light
Eran ojos pequeños, sorprendentes, que con aquella luz brillaban como joyas
El adjetivo "startling" es sin duda una palabra con un significado emotivo. Según el contexto, puede traducirse como "asombroso", "llamativo", "insólito" y también como "alarmante", como en el caso de "startling news". Tales traducciones surgen mayormente de la asociación con determinadas palabras, que en algunos casos tienden a convertirse en un fenómeno permanente. Pensemos, por ejemplo, en el adjetivo "negro" en las siguientes asociaciones:
corazón negro
futuro negro
novela negra
y en el adjetivo "rosado" o "color de rosa" en los casos siguientes:
futuro color de rosa
gafas rosadas.
De estos ejemplos se extrae que no sólo es importante la historia individual de la asociación de una determinada palabra con contextos afectivos precisos respecto al objeto, el referente externo de la palabra, sino que es también fundamental la experiencia subjetiva del individuo con la palabra o sus hábitos asociativos. Es decir, lo que en la teoría freudiana se denomina "asociaciones libres", que permiten al terapeuta reconstruir los orígenes de las concepciones del paciente, las conexiones emocionales o las regresiones, en la historia común de la expresión de cada hablante y escritor se manifiesta en forma de idiosincrasia, preferencia o uso peculiar (idiolecto), por lo que en el caso de los traductores podemos hablar de "idiolecto traductivo". Sin embargo, esto no debe entenderse como una especie de código por el cual, según el traductor X, la palabra A tendrá siempre como resultado en un idioma determinado la palabra A1, porque es el contexto y el cotexto emotivo, en combinación con la psique del traductor, lo que determina el resultado.
En el ejemplo siguiente (Levitskaya y Fiterman 170) se nota el matiz especial que puede adoptar el adjetivo "stark" en un contexto anómalo:
If professional conspirators and thugs are, by any large number of French Canadians, changed into martyrs and heroes, the outlook becomes stark indeed.
Si un gran número de francocanadienses considera mártires y héroes a conspiradores profesionales y asesinos, el futuro será ciertamente oscuro.
En este contexto el adjetivo "stark" no significa "severo" ni tiene un valor de refuerzo, como en la combinación "stark mad", que significa, más o menos, "completamente loco". Hace referencia al sustantivo "starkness", que indica "desolación", "oscuridad".
Levitskaya y Fiterman presentan algunos ejemplos del modo en que el adjetivo "fierce" puede interpretarse de manera distinta en función del contexto. En un ejemplo tiene esta connotación:
Her fierce glance became furious as she directed it from Renny's face to Ernest's.
Su mirada feroz adquirió tintes de furia al pasar del rostro de Renny al de Ernest.
En el ejemplo siguiente el trasladante a otro idioma no puede ser distinto:
There was no answer, only the tapping on the window, once more repeated, fierce and sharp.
No hubo respuesta, tan sólo los golpes en la ventana, repetidos una vez más de modo fuerte y brusco
En otro ejemplo, el sentido es completamente diferente:
Near the pump she spied a bee's nest as large as a man's hat, glimmering palely, a smooth sphere, a sleeping world of fierce activity.
Observó, cerca de la bomba, un nido de abejas tan grande como un sombrero masculino que resplandecía tenuemente, como una esfera lisa, como un mundo dormido de actividad permanente.
En el ejemplo siguiente, tomado de Faulkner, es posible dar a "fierce" un significado que los diccionarios indican como típico del argot estadounidense:
At night passers would see the fierce dead glare of the patent lamp...
De noche los transeúntes veían la desagradable luz mortecina de la lámpara eléctrica...
Hay, además, otros casos en los que el adjetivo "fierce" tiene casi una función adverbial reforzadora, como en "fierce black hair", "fierce red mustache", que se puede interpretar fácilmente como "cabello negro azabache" o "bigote color zanahoria".
Después de extraer algunos ejemplos de un fenómeno sumamente subjetivo, dichos casos de distintos trasladantes del adjetivo inglés "fierce" pueden considerarse suficientemente precisos, aunque, como es natural, en una lección colectiva no es posible detenerse en los gustos, preferencias y evocaciones personales de palabras aisladas. Lo mismo sucede cuando se trabaja para un cliente y surgen debates interpretativos sobre el trasladante de una u otra palabra.
Si las dos partes tienen conciencia de que el significado que se atribuye a las palabras depende, en parte, de la capacidad de identificación con el autor, o de la capacidad para suponer el estado anímico del autor en el momento de elegir un adjetivo en lugar de otro, o de saber identificar las experiencias propias y separarlas de las elecciones traductivas, la discusión puede ser interminable, aunque sin duda útil y productiva. Al final, debido a la naturaleza interminable de dichos debates interpretativos, la conclusión definitiva suele depender de cuál es la parte que tiene una posición predominante en la relación de fuerza.
Se suscita un problema más sutil cuando el cliente, o el traductor, está convencido de que existe una relación inextricable entre una palabra y uno de los trasladantes. En esos casos, el margen para la discusión es prácticamente nulo. Todas las interpretaciones que difieran de la única que se considere correcta se percibirán inexorablemente como "erradas". De un encuentro así una de las partes sólo puede obtener frustración, pues su profundo conocimiento de la lengua y de la traducción se estrella contra un muro de ignorancia, incomprensión y presunción.
El fenómeno de la interpretación subjetiva del sentido de las palabras y la expresión subjetiva de dichas palabras en la traducción es generalizado y afecta a la naturaleza intrínseca del proceso de significación. El signo, incluyendo el lingüístico, haga referencia a un objeto sólo por pasar por un interpretante o signo mental, hace que la experiencia subjetiva del traductor, las emociones del individuo respecto a dicha palabra y los objetos que evoca, tenga un papel determinante en la creación de asociaciones tanto con el objeto como con los posibles trasladantes.
Franco Fornari se refiere a las "unidades de significación afectiva" porque consideró fundamental el bagaje de experiencia subjetiva en la determinación del significado de los textos. Algunos estudiosos con una concepción más clásica y tradicional, como Levitskaya y Fiterman, también dedicaron un capítulo a la traducción de las palabras con una fuerte carga emotiva.
El adjetivo "sorprendente" es una palabra con un significado emotivo, puede traducirse como "asombroso", "llamativo", "insólito" y también como "alarmante". Tales traducciones surgen mayormente de la asociación con determinadas palabras, que en algunos casos tienden a convertirse en un fenómeno permanente. Es decir, lo que en la teoría freudiana se denomina "asociaciones libres", que permiten al terapeuta reconstruir los orígenes de las concepciones del paciente, las conexiones emocionales o las regresiones, en la historia común de la expresión de cada hablante y escritor se manifiesta. en forma de idiosincrasia, preferencia o uso peculiar (idiolecto).
En el ejemplo siguiente (Levitskaya y Fiterman 170), se nota el matiz especial que puede adoptar el adjetivo "stark" en un contexto anómalo:
Si un gran número de francocanadienses considera mártires y héroes a conspiradores profesionales y asesinos, el futuro será ciertamente oscuro. En este contexto el adjetivo "stark" no significa "severo" ni tiene un valor de refuerzo, como en la combinación "stark mad", que significa, más o menos, "completamente loco". Hace referencia al sustantivo "starkness", que indica "desolación" y "oscuridad".
Levitskaya y Fiterman presentan algunos ejemplos del modo en que el adjetivo "fierce" puede interpretarse de manera distinta en función del contexto. En un ejemplo, su mirada feroz adquirió tintes de furia al pasar del rostro de Renny al de Ernest. En otro ejemplo, el trasladante a otro idioma no puede ser distinto:
Cerca de la bomba divisó un nido de abejas tan grande como el sombrero de un hombre, brillando pálidamente, una esfera lisa, un mundo dormido de feroz actividad.
En el ejemplo siguiente, tomado de Faulkner, es posible dar a "fierce" un significado que los diccionarios indican como típico del ar.
En conclusión, el fenómeno de la interpretación subjetiva del sentido de las palabras y la expresión subjetiva en la traducción es esencial para la enseñanza y la cultura.
The phenomenon of subjective interpretation of the sense of words in translation is a general phenomenon that concerns the intrinsic nature of the signification process. Translators' subjective experience, emotions, and associative habits play a significant role in creating associations between the object and potential translatants. This concept was also emphasized by Franco Fornari in his theory of coinemes, which considered individual experience background in determining the meaning of texts.
Researchers like Levitskaya and Fiterman focus on translating words with strong emotional charges, such as "startling" and "stark." These words have an emotional meaning and can be translated as "astounding", "amazing", "unusual", or even "alarming". The personal experience of the individual with these words is also fundamental, as are her associative habits.
In Freudian theory, "free associations" allow therapists to rebuild the origins of the patient's views, emotional connections, and repressions in the common history of individual expression. In the case of translators, "translation idiolect" refers to the emotional context and co-text combined with the translator's psyche to determine a given result.
Examples of how the adjective "fierce" can be interpreted in different ways according to the context include "her fierce glance became furious as she directed it from Renny's face to Ernest's," "there was no answer, only the tapping on the window, once more repeated, fierce and sharp," and "Near the pump she spied a bee's nest as large [needs correction also in the Italian] as a man's hat, glimmering palely, a smooth sphere, a sleeping world of fierce activity."
The subjective interpretation of words in translation is a general phenomenon that concerns the intrinsic nature of the signification process. The meaning to be attributed to words depends on the translator's ability for empathy with the author, their ability to guess the mood of the author, and their ability to filter their own past experiences from their translation choices. Interpretive discussions on the translatant of words can have no end, and the conclusion is usually reached based on which party is in the position of greater force in the rapport.
A subtler problem arises when the client or translator is convinced that there is an inextricable relation between a word and one of the translatants. In such cases, the margin for discussion is very nearly zero, and all interpretations other than that considered the only correct one are relentlessly conceived of as "wrong." This can lead to frustration and confusion for both parties.
Franco Fornari's theory of coinemes also addresses this phenomenon, considering individual experience background in determining the meaning of texts. Researchers with a more classic and traditional view, like Levitskaya and Fiterman, also devote a chapter to the translation of words with a strong emotional charge. Examples include the adjective "startling" which can be translated as "astounding", "amazing", "unusual", or "alarming".
In summary, the subjective interpretation of words in translation is influenced by the interpretant's emotions and the meaning of the words they represent.
The association of a word with an external referent is crucial in understanding the emotional context and personal experience of the individual. This is known as "free associations" in Freudian theory, which allow therapists to reconstruct the origins of the patient's views and emotional connections. In the case of translators, this can be referred to as "translation idiolect." However, it should not be seen as a code, as emotional context and co-text combined with the translator's psyche determine the result.
Examples of how the adjective "fierce" can be interpreted differently depending on the context are provided by Levitskaya and Fiterman. For example, "fierce" can be interpreted in different ways depending on the context, such as "her fierce glance became furious as she directed it from Renny's face to Ernest's." In some cases, "fierce" can have a meaning indicated by dictionaries as a typical meaning in U.S. slang.
In collective lessons, it is not possible to dwell on the tastes, preferences, and personal evocations of single words. Interpretive discussions on the translatant of words can be useful and productive when both parties are aware of the meaning to be attributed to words. However, when the client or translator is convinced that there is an inextricable relation between a word and one of the translatants, the margin for discussion is nearly zero, leading to frustration and confusion.
El fenómeno de la interpretación subjetiva del sentido de las palabras y la expresión subjetiva de dichas palabras en la traducción es generalizado y afecta a la naturaleza intrínseca del proceso de significación. La experiencia subjetiva del traductor, las emociones del individuo respecto a dicha palabra y los objetos que evoca, tenga un papel determinante en la creación de asociaciones tanto con el objeto como con los posibles trasladantes.
Franco Fornari se refiere a las "unidades de significación afectiva" porque consideraba fundamental el bagaje de experiencia subjetiva en la determinación del significado de los textos. Algunos estudiosos con una concepción más clásica y tradicional, como Levitskaya y Fiterman, también dedicaron un capítulo a la traducción de las palabras con una fuerte carga emotiva.
El adjetivo "startling" es una palabra con un significado emotivo, puede traducirse como "asombroso", "llamativo", "insólito" y también como "alarmante". Tales traducciones surgen mayormente de la asociación con determinadas palabras, que en algunos casos tienden a convertirse en un fenómeno permanente.
En la teoría freudiana se denomina "asociaciones libres", que permiten al terapeuta reconstruir los orígenes de las concepciones del paciente, las conexiones emocionales o las regresiones. En la historia común de la expresión de cada hablante y escritor se manifiesta en forma de idiosincrasia, preferencia o uso peculiar (idiolecto), por lo que se podemos hablar de "idiolecto traductivo".
El adjetivo "stark" puede interpretarse de manera distinta en función del contexto. En un ejemplo, su mirada feroz adquirió tintes de furia al pasar del rostro de Renny al de Ernest. En otro ejemplo, el trasladante a otro idioma no puede ser distinto, sino que el sentido es completamente diferente:
Near the pump she spied a bee's nest as large as a man's hat, glimmering palely, a smooth sphere, a sleeping world of fierce activity.
En el ejemplo siguiente, tomado de Faulkner, es posible dar a "fierce" un significado que los diccionarios indican como típico del ar.
En resumen, el fenómeno de la interpretación subjetiva de la sentido de las palabras y la expresión subjetiva en la traducción es fundamental para la enseñanza y la cultura.
Comment:
Select Chapter 30 of Part 4 on Words and Emotions
A fairly brief summary in both, where the central themes of the original text are mostly explained.
These summaries omit most of the examples and comments, placing more emphasis on the most important data and terms without losing the essence of the message and presenting in a concrete way the points considered necessary to make the text more understandable.