Al principio de la sesión hemos trabajado con Twitter y profundizado en su funcionamiento para poder realizar la Actividad obligatoria 1 . Tras la explicación de ésta, continuamos con la Unidad 2. La educación es 4.0, que ya habíamos comenzado a ver durante la sesión 4. En este caso hemos comprobado cómo en el campo de la aplicación de innovaciones a la educación existen varios grupos de personas (Innovadores, Pioneros, Mayoría Temprana, Mayoría Tardía y Rezagados). También es importante saber que hay diferentes tipos de usuarios de Internet, que probablemente tienen cierta conexión con los grupos anteriores (seguramente un innovador nunca será un usuario básico o reservado). Finalmente, hemos comentado los marcos teóricos sobre innovación docente (SAMR y TPACK) y la evolución del uso de las tecnologías (apareciendo términos como TIC, TAC, TEP y TRIC).
Lo más interesante de esta sesión para mí ha sido reflexionar sobre el modelo SAMR. Tengo la sensación de que a pesar de que ya llevamos muchos años conviviendo con la tecnología, todavía estamos dando los primeros pasos: sustitución y aumentación. En mi caso, todavía no he comenzado a trabajar en la educación pública, por lo que a este nivel no sabría decir quién es más responsable de que no avancemos en metodologías docentes al mismo ritmo que lo hacen las tecnologías. Seguramente, el factor económico, la brecha digital y el desconocimiento de todos los beneficios que tendría llevar las tecnologías a nuestras aulas tienen mucho que ver con este retraso. Pero considero que en muchas ocasiones lo que nos está frenando es el miedo a implementar algo nuevo que podría fracasar, o el miedo a que los múltiples usos que se pueden dar a las redes lleven a los alumnos a desconectar del aula.
El modelo SAMR nos puede servir para reflexionar sobre nuestra metodología docente. Creo que una buena manera de usar este modelo para mejorar nuestra práctica es pensar si todo lo que estamos haciendo con TIC se podría hacer sin ella. Si la respuesta es sí, tendríamos que intentar reformular algunas de las actividades para conseguir un pequeño cambio, una innovación, que sorprenda a los alumnos y los motive a participar. Quizás fracasemos una, dos, y cien veces, pero con ello aprenderemos qué métodos son más eficaces y cuáles habría que desechar.